–The Dark Hunter…
(N/A: Si tuviera que ponerle un nombre a este capítulo sería "Pensando en ti… por: Barnabas Collins")
–_ (tu nombre)…Josette –Se escuchó una voz en la inmensidad– ¿Cuál escogerás? –Pregunto una voz femenina– es algo tan trivial… –Culminó de hablar aquella voz, para dar a conocer a la dueña de tan magnifica voz. Christine.
–Primero un vampiro –Dijo Barnabas– Ahora una bruja… ¿Qué vendrá luego…lobos? –pregunto sarcástico.
–Si no hacemos algo pronto, te aseguro que vendrán –Dijo ella molesta– esta no es mi casa pero te aseguro que es mejor que tomemos asiento y meditemos la situación…
– ¿meditar la situación? –Hablo él– es claro que perdí tanto a Josette…como a… –Hizo una pausa.
– Si, si y perdiste a _ (tu nombre) –Dijo Christine– demasiadas cursilerías Barnabas, ahora, veamos aún estas con ¿la loba?
–Te refieres a… ¿Carolyn? –Pregunto Elizabeth, incluyéndose en la conversación.
–Sí, esa chica –afirmo– bien, pues hablemos de historia y cosas de la oscuridad Barnabas… –Dijo ella en tono serio.
– ¿para qué? –pregunto él desanimado.
–Al parecer tendré que hacer de psicóloga antes de planear algo –Dijo en susurro– Barnabas, escucha… –Barnabas la miró haciendo entender que era todo oídos para escuchar lo que ella debía decirle– tú –lo señalo con el dedo índice– amas a _ (tu nombre), lo de Josette fue un error de la providencia o de Satanás, no lo sé, lo cierto es que una rencarnación no es lo mismo a lo que era antes, regresa con odio… no, mejor dicho. Vuelve con tanto amor que se vuelve odio para la persona y para su acompañante se vuelve tedioso.
–Quieres decir que… –comenzó a hablar Elizabeth.
–Esto es molesto… –dijo reflejando claramente la molestia que tenía con respecto al amor– Josette, no es Josette solo es un alma perdida, solo eso, y si tuviera que decir en términos cursis diría que tú chica predestinada es _ (tu apodo) –Bufo molesta– pero no vine a dar sermones… sé dónde tienen a las chicas –Dijo al fin.
–¿Dónde están? –Dijo Barnabas reaccionando bruscamente hacia ella.
–Relájate, no pienso decirte donde están si no tenemos un plan de rescate –Dijo ella segura de sí– para comenzar necesitamos a la lobita Carolyn, ya que…ya tengo unos amigos que nos ayudaran –sonrió.
–Espera, ¿Por qué quiere ayudarnos una bruja a salvar a _ (tu nombre) y a Josette? –Pregunto Elizabeth.
–Hey, hey no te equivoques –Dijo Christine apartando a Barnabas unos centímetros para ver a Elizabeth– Yo solo quiero "salvar" a _ (tu nombre) porque si no lo hago, me matara o será peor y tendrá un hijo con uno de esos vampiros y ese hijo poderoso como Vlad o peor me llevara hacia las llamas del infierno –trago saliva– y eso es algo que no quiero experimentar…
–¿Quiénes ayudaran? –pregunto Barnabas.
–Nosotros –se escuchó decir a varias personas al unísono tras de Elizabeth, todos giraron a observar sorprendidos a excepción de Christine, la cual seguía implacable. Axel, Alexander, Lestat y Carolyn conformaban el grupo.
–Bien, estamos todos aquí –Dijo Christine– aunque no esperaba que tú estuvieras aquí…Axel…
–Pues aquí me tienes –Dijo sonriente.
–Comencemos con el plan entonces… Christine… –culminó Barnabas.
Pasado el lapso dado por Aarón a la mansión Collinsport llegó una nota:
Querido Barnabas Collins,
Espero te encuentres bien, Josette y _ (tu nombre) te han enviado saludos y quieren que sepas que ambas te aman con el alma, claro está que… solo podrás llevarte a una de ellas, así que claramente me toca preguntarte ¿_ (tu nombre) o Josette? Yo siendo tú escogería a Josette, pero _ (tu nombre) no está nada mal… vamos, escoge.
_ (tu nombre) si la escogiste a ella ve a él McDonald de Collinsport.
Josette si la escogiste a ella ve al sitio donde murió.
Con cariño Aarón y Stanley.
Y allí estaba Barnabas frente a aquél McDonald como lo llamaban muchos, pero él le tenía un nombre especial. Mefistopheles. Buscando a la que sería dueña de su alma por la eternidad.
–Salgan de su escondite, seguidores de Mefistopheles –Habló furioso Barnabas– ¡Sé que aquí están todos!
El silencio fue sepulcral. Habían pasado ¿una hora o apenas unos minutos? Pero que importa el tiempo cuando se es un vampiro, nada de ello importa… ¿cierto?
El tiempo límite de un vampiro al estar fuera de su ataúd y recorrer el mundo, es desde las 19:00 hasta las 5:00. Si contamos el tiempo ahora son las: 21:36.
*Vaya, vaya…* se oyó una voz a la distancia *Al parecer vino a rescatar a _(tu nombre)*
*¿en serio piensas dejar a Josette sola?* se escuchó otra voz
–Barnabas Collins –Dijo Stanley apareciendo tras él– ¿en verdad dejaras a Josette?
–Considerando que me han explicado ciertas cosas…no, no la dejaré –Dijo Barnabas.
–¿Explicado? –hablo Aarón esta vez– ¿Qué te han explicado?
–Que Josette no es en realidad la mujer de la que me enamore hace tiempo… –Dijo Barnabas, sacando una espada que llevaba escondida tras su capa.
–Esa espada…es… –Hablo Stanley exaltado.
–Sí…es una espada hecha solo de plata…
–Ajajajajajajajajaja –Se reía Aarón a carcajadas– eso es más peligroso para ti que para nosotros Collins…además…
–¿además, que? –pregunto Barnabas.
–Ya es muy tarde ¿no es así Stanley? –Dijo Aarón haciendo que el nombrado asintiera.
–¿tarde?
–Ya… _ (tu nombre) me pertenece –sonrió Stanley, haciendo aparecer sus colmillos– La hice mía hace poco… –Dijo con una sonrisa cínica.
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Mucho antes, a las 17:21. En un cuarto oscuro, con grilletes y poleas por todas partes, un lugar húmedo, donde no penetraría la luz del sol a menos que alguien se atreviera a entrar por la única puerta de tan mugrosa habitación estaba Josette y _ (tu nombre).
–¿Por qué me han atrapado a mí también? –preguntó Josette, amarrada con unas fuertes cadenas de hierro.
–Porque quieren hacer sufrir a Barnabas –Dijiste encadenada con esposas muy fuertes, además, de poseer unas cadenas de mejor calidad que las de Josette.
–Pero… –Dijo Josette cabizbaja– ¿Por qué?
–Ellos son vampiros… puros –Hablaste– han pasado demasiado tiempo aburridos, no harán más que jugar con Barnabas un poco… –Dijiste resignada.
–¿Cómo puedes decir eso? –Pregunto Josette exaltada– Creí que te gustaba Barnabas –Dijo soltando una lágrima.
–Lo amo… –Dijiste sonriendo– pero… tú te esforzaste por estar con el...
–¿y eso que importa? –Dijo Josette molesta– Si yo no hubiera sabido desde el principio que tú y él estaban destinados te hubiera sacado de la mansión…
–¿Qué quieres decir con eso, Josette?
–Tú y él están destinados a ser uno… ¿Qué acaso no te diste cuenta desde el primer momento en que lo viste? –pregunto.
–El momento…en que lo conocí… –sonreíste– "Perdone usted pero no podría quitar silabas a su nombre, pues perdería su belleza" –Dijiste imitando el tono de vos de Barnabas, causando una sonrisa a ambas– ¿en serio, cuantas veces Barnabas le ha dicho eso a las mujeres para cautivarlas? –Dijiste sonriendo.
–un montón… pero siempre lo dice de corazón –Dijo Josette.
–Tienes razón… –Dijiste pérdida en tus pensamientos– Aunque al principio solo habían miradas furtivas…
–Pues si así era… ve por él –Dijo Josette decidida.
–¿No te molestaría eso? –preguntaste sorprendida.
–La verdad no… –Dijo sincera– piénsalo, yo también lo quiero… y él luchando contra dos poderosos vampiros no es lo mejor que pueda pensar…
–Tienes razón –Dijiste observando tu alrededor.
Todo era perfectamente oscuro, pero si tirabas de las cadenas seguro la luz del sol atravesaría la habitación y aunque tú lo resistirías Josette simplemente, moriría.
–¿Estás dispuesta…a morir por Barnabas? –Preguntaste– Para lograr salvarlo a tiempo…debo romper las cadenas, considerando la hora el sol aún está en alto y la pared se romperá en pedazos si lo hago…
–Estaré bien –Dijo Josette decidida– pero si me sucede algo, dile a Barnabas… que lo querré por la eternidad… –Culminó sonriente.
Mientras tanto tú al escuchar sus últimas palabras, comenzaste a dominar tu forma vampírica, tus colmillos emergieron y tus ojos se tornaron de un color rojizo, logrando así romper las cadenas que te oprimían y con ellas la gran pared de la habitación.
–Esta luz… –Dijo Josette– es…el sol… –sonrió– Adiós… _ (tu nombre) fue genial conocerte –Dijo mientras se desvanecía tras la luz del sol.
–Adiós…Josette…
