–The Dark Hunter…
Mi padre desde que he sido pequeña me ha contado historias de cómo conoció a mi madre, aunque nunca me ha dicho el nombre de ella y aún tengo la esperanza de conocerla en este basto mundo. Él me ha dicho que es una mujer maravillosa, extraordinaria y única, me contó la historia de cómo se conocieron y la de como nací.
A pesar de eso, quiero contarles la historia de cómo mi padre y mi madre se salvaron mutuamente en nombre del amor.
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Barnabas se encontraba luchando arduamente contra los dos vampiros, feroz y rápidamente él los evitaba con un gran sigilo ya habían pasado varias horas desde que habían comenzado a luchar y él era el más debilitado, intentaba evitarlos a toda costa pero siempre algún golpe le daba de lleno en el rostro, en el estómago o en cualquier parte de su cuerpo, Stanley y Aarón solo reían a carcajadas sabiendo que Barnabas los evitaba a toda costa por sus afilados colmillos.
–Deja de escapar –habló Aarón burlonamente mientras lo rodeaba y relamía sus colmillos blanquecinos esperando atravesar la blanca y delicada piel del Collins. Stanley reía sin parar observando la escena.
–Mataría porque _ (T/N) viera esto –Dijo mientras sonreía.
–Pues no esperaras mucho… –Habló una voz melodiosa y llena de paz detrás de él. Dio un giro súbito para observar a aquella persona, pero no obtuvo reacción de su cuerpo en cuanto sintió un gran golpe le dio de lleno en su estómago, haciéndolo caer de espaldas al piso y fue entonces cuando pudo observar aquella escena. _(T/N) estaba sonriente y calmada viéndolo en el suelo, con los ojos de un color sangre, las uñas de sus manos más largas de lo normal, las venas se veían claramente a través de su delicada piel y una sonrisa lo miraba sintiéndose superior– Sabes… he matado a muchos vampiros… –Dijo, colocándose las manos en la cintura y observándolo de reojo– Y créeme que no serás el último, pero serás con el que me sienta más satisfecha… –Culminó para abalanzarse sobre él clavando sus afiladas garras en el cuello de Stanley y sin permitirle hacer reclamo o por lo menos dar su último suspiro, le clavó sus colmillos en su cuello y succiono su sangre tal cual un vampiro. Vio la vida y muerte de cada persona que Stanley había matado, conocido y ayudado, era como si cambiaran memorias, así como había sucedido con Thomas. Solo que esta vez era _ (T/N) quien sabría toda la vida de él, Stanley ya había sucumbido a su fin pero antes de lanzar su último suspiro musito en un bajo tono de voz "Te extrañare…" Sin embargo, se podría deducir que agonizaba.
Barnabas aún seguía luchando contra Aarón, ambos no habían reparado en que _ (T/N) había llegado al sitio, sola.
–No permitiré que le pongas una mano encima a _ (T/N) –Gritó Aarón con una sonrisa en su rostro, sentía satisfacción ver a Barnabas tan cansado.
– ¡Eso lo digo yo! –Gritó Barnabas a punto de abalanzarse sobre él pero alguien apareció rápidamente entre ellos– _ (T/N) –Murmuraron ambos vampiros sorprendidos, ella solo sonrió aunque esta vez con melancolía, aborrecía su figura en estos momentos, no le gustaba que Barnabas la viera de esa forma, Aarón sintió miedo por primera vez en toda su vida vampírica, la portadora de la sangre Vlad ya había dominado su lado "monstruoso", en cuanto sus piernas reaccionaron corrió con todas sus fuerzas, _ (T/N) sin darle tiempo para reaccionar saltó sobre él y absorbió su sangre aún más rápido que cuando lo hizo con Stanley, así que las imágenes iban y venían mucho más rápido. Novias, familia, cultura, épocas… pasaban a través de su mente sin poder lograr fijarse en una, suspiro y vio el cuerpo inerte de aquél vampiro.
Una brisa pasó rápidamente por el lugar sacando de su sueño despierto a _ (T/N) y a Barnabas. Giraron rápidamente y sin dar paso a nadie, ni meditarlo, se abrazaron con alegría. Una lágrima surco los ojos de _ (T/N) haciendo desaparecer cualquier rastro de la forma que tenía antes, sus ojos volvían a ser como antes y sus uñas estaba de una tamaño meramente normal, era nuevamente _ (T/N).
– ¿Estás bien? –Le preguntó Barnabas aún sin soltar su agarre.
– Sí, estoy mejor ahora aquí contigo… –Habló feliz.
– ¿Y Josette? –Preguntó él al recordarla, ella soltó un poco su agarre y miró a Barnabas a los ojos algo angustiada por como tomaría la respuesta.
–Ella murió… –Dijo cabizbaja, el miró el suelo por un momento pero sin soltar el agarre que mantenía a _ (T/N) aferrada a él.
–Entiendo… –Habló con tristeza.
–Lo hizo para salvarte… ella dijo…que quería que te hiciera feliz –Dijo con voz temblorosa, se miraron mutuamente y sin pensarlo se unieron en un fugaz beso.
–Vlad… ya hice mi trabajo –habló Christine con una sonrisa en un lugar algo lejano pero en el que se lograba ver la hermosa escena amorosa– ya tu pequeña hija es feliz… –Culminó para luego desaparecer del lugar.
–Tienes que contarme muchas cosas… –Dijo Barnabas tomando a _ (T/N) de la mano mientras se encaminaban hacia la mansión.
–Tú eres el que debe contarme cosas… –Replicó ella con una sonrisa.
–Tienes razón… –admitió haciendo que su amada lo viera extrañada–…te has perdido pocos días de la mansión pero, los demás vampiros te dejaran en paz –Hablaba Barnabas– además, es increíble pero… Carolyn, Elizabeth y David se fueron junto a Alexander a Europa…
– ¿Qué? –Gritó ella– ¿Y pensaban abandonarme aquí, mientras tenía que soportar a esos otros locos? –Dijo eufórica, Barnabas reía.
– Te equivocas… –habló él– Alexander se los llevó para que estuvieran más seguros –Culminó él su explicación. Habían llegado ya a la mansión, pues para los vampiros no es nada raro caminar rápido sin darse cuenta. Como extrañaba ella esa mansión, en la que conoció a Barnabas y en la que se metió en tantos problemas, entraron en ella y _ (T/N) sin perder tiempo le dio un gran beso, haciéndolos uno.
Barnabas había aguantado mucho tiempo sin ella, la necesitaba, la deseaba, así que inconscientemente la tomo por los hombros y comenzó a sacar su ropa, _ (T/N) estaba confundida pero su amor era tal que ella planeaba continuar con eso, en cuanto sintió que Barnabas se alejaría de sus labios lo tomo de la nuca y lo profundizó aún más y opto por quitarle a Barnabas la ropa de la forma como él se lo hacía a ella, ambos ya no soportaban más, se necesitaban ¡ahora!
Barnabas la empujo contra la pared, golpeándola con todas sus fuerzas, ambos se terminaron por arrancar la ropa salvajemente mientras se besaban con pasión, rodaron por el techo de la mansión sin reparar en el montón de cosas que habían tirado al suelo, luego de tanto tiempo de pasión ya habían logrado volverse uno. Se sentían uno dentro del otro dándose placer arduamente. Una noche magnifica eso sin dudas.
Estando ya muy exhaustos ambos descansaban en el cuarto de Barnabas, dentro del ataúd de él, _ (T/N) estaba profundamente dormida mientras Barnabas la observaba satisfecho y sonriente.
–Te amo… –Habló él finalmente dando paso a un largo sueño.
El sol ya estaba en lo alto de Collinsport, _ (T/N) se había despertado de su largo sueño, sonriendo satisfecha al ver a Barnabas junto a él durmiendo pacíficamente.
–Por fin… –Escucho una voz muy conocida para ella, un vampiro, pero no uno normal, no uno puro ni uno impuro él era.
–Vlad –Dijo ella al ver a Vlad Drácula, también conocido como Vlad Tepes frente a ella, lo observo de arriba hacia abajo una y otra vez sin duda era él.
–Me alegro que seas feliz… –habló él– Cuida bien de tu hija…
– ¿Hija? –preguntó ella.
–Sí…la hija de ese hombre –Habló señalando a Barnabas que aún estaba en los brazos de Morfeo. Ella estaba dispuesta a replicar pero él desapareció al instante dejándola confusa.
Habían pasado ya unos meses _ (T/N) ya había tenido a una hermosa bebé, llamada Immortalis Collins, ojos azules tan hermosos como un zafiro y su piel blanquecina sin duda dejarían a cada chico que conociera loco por ella, o por lo menos eso decían muchos. Aunque Barnabas no quería saber nada de eso, para eso faltaban aún muchos años, pensaba él olvidando que para un vampiro el tiempo pasa muy rápido.
–Barnabas ¿puedo hablar contigo? –Le pregunto _ (T/N) llamando su atención, él asintió mientras observaba a sus princesas– Debo irme –Dijo ella sin anestesia, él la miró sin entender ¿se iba?, ¿para qué? ¿Por qué? ¿Ya ella no lo amaba?, muchas preguntas rondaban por su cabeza– Me iré por un tiempo…ha pasado mucho desde que no hago nada de "cacería" de vampiros y si no lo hago créeme que luego no habrá civilización –Dijo sonriente.
– ¿Debe ser ahora? –pregunto él, ella asintió.
–Si no me voy ahora, no me iré nunca… –Habló con voz quebrantada, unió sus labios con los de Barnabas y aun sin ganas de apartarse de él, tuvo que hacerlo a regañadientes para con ella misma, le entrego a Barnabas la bebe y desapareció sin decir nada más.
–Siempre te vas sin decir adiós… –Dijo él observando a Immortalis.
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– ¿Sigues escribiendo la historia de tu madre y yo? –Pregunto un padre algo sobreprotector a su hija de 15 años.
–Sí… –Habló ella– nunca me cansó de ella, pero aun así ya he llegado al final… –Dijo muy triste, él la observaba comprensivo, se acercó a ella y se sentó a su lado.
–Escúchame bien, Imm –habló él– Tú madre vendrá…
– ¿Pero cuando? –Dijo a borde de las lágrimas.
–Quizás cuando sean tus 15 años –habló una tierna voz tras la adolescente– ¡Oh, espera… es hoy! –Dijo _ (T/N) abalanzándose sobre su hija, sorprendiendo a Barnabas el cual se unió al abrazo familiar luego de meditarlo un poco.
–… ¡Espera! –Gritó la chica– entonces… ¿tú eres?
–Soy _ (T/N) –Habló ella– Tu madre…
Esta vez fue Imm quien abrazo y se aferró a su madre con todas sus fuerzas, _ (T/N) y Barnabas se dieron un beso fugaz lleno de pasión de 15 largos años sin separarse de su hermosa y pequeña hija de la cual ambos estaban seguros era la más clara muestra de un amor inmortal.
The Dark hunter, ha obtenido un amor, un mundo pacífico y una hermosa niña llena de bondad, monstruos o no cada persona puede encontrar su propio amor con riesgos en él.
–Adieu, mon amour…
