Niñera
Toque el timbre y no tuve que esperar mucho a que Mikoto-san abriera la puerta.
-¡Hinata-san! Te vez hermosa, ¿tendrás una cita más tarde?- sonreí ante su ocurrencia.
-Nada de eso, Nii-san viene de visita.
-Neji-san, y yo pidiéndote venir en un sábado en la mañana, lo lamento mucho.
-No importa Mikoto-san, él llegara más tarde- Mikoto-san comenzó a caminar dentro de la casa, yo la seguí y cerré la puerta.
-Nada de eso, fue grosero de mi parte haberte llamado tan tarde ayer y haberte pedido venir en un día de descanso, pero todo pasó de último momento y…
-De verdad esta bien, no me entusiasma quedarme sola en casa.
-De acuerdo, si tú dices que esta bien lo esta, pero solo por esta ocasión- sonreí de nuevo –Sasuke esta en su cuarto, claro que cuando le diga que estas aquí bajara de inmediato, mi esposo espera un paquete por correo si llegaran a traerlo ¿podrías…
-Lo dejare en el despacho de Fukaku-san.
-Gracias y…- hizo una pausa para comprobar si no olvidaba nada –bueno Itachi no estará por eso tú vienes a cuidar a Sasuke- ese fue más un comentario para ella misma –y ya creo es todo, no tardare mucho solo iré a tomar café con unas amigas llegare lo más pronto que me sea posible- Mikoto-san me miro con dulzura –realmente luces hermosa Hinata-san, lo que me hubiera gustado haber tenido una niña tan linda como tú- paso un mecho de mi cabello detrás de mi oreja para luego subir las escaleras.
De mis ojos se escapo una pequeña lagrima, a mi hubiera gustado saber si mi madre era tan amable como Mikoto-san.
-¿Esta bien Hinata-san?- Itachi se acercaba a mi, lucia tan sexy como siempre.
-Si, tu madre es encantadora.
-Lo es, ¿segura que esta bien?- yo asentí y él simplemente siguió su rumbo al garaje.
-Olvide decirte algo, ayer hizo una rabieta si te hace eso solo mándalo a su cuarto, no tienes porque soportarlo- Mikoto-san me sonrió –gracias Hinata-san, ya vuelvo.
De un momento a otro nos quedamos Sasuke-kun y yo solos en la sala, jugábamos videojuegos. Me gustaba pasar el tiempo en casa de los Uchiha, ellos eran como una familia debía ser, completa, Mikoto-san era para mi lo más parecido a tener una madre a Fukaku-san no lo trataba mucho pero se veía que era estricto él y mi padre eran amigos de hace años aunque ahora no frecuentaban mucho, Itachi se había vuelto un tema distinto y luego estaba el pequeño Sasuke-kun, estar con él me hacia revivir mi tiempo de infanta, era agradable volver a ese tiempo por unos instantes.
-Quiero la revancha Hyuga- era la tercera vez que le ganaba en carreras.
-Olvídalo, mejor juguemos a otra cosa- hice ademán de pararme pero Sasuke no me dejo, me jalo del brazo para que me volviera a sentar en el sofá.
-Eres la única que no me deja ganar- su mirada tenía decisión –así que debo vencerte solo por eso- reí un poco ante esa actitud suya.
-Sasuke-kun eres un niño adorable- un ligero sonrojo le pinto las mejillas.
-Aún que te veas bien hoy voy a vencerte Hinata- ¿eso fue un cumplido?
El juego dio inicio en otra pista de carreras, quería dejarlo ganar pero él buscaba un juego limpio así que no le tendría compasión.
Cuando salí de casa de los Uchiha un auto estacionaba frente a la mía, sonreí al ver esa larga cabellera castaña salir del vehículo, pero algo no se sentía bien, tenía ¿miedo?
-Hinata, llegas justo a tiempo- dijo mi padre cuando estuve a la vista de la sala.
Tres años y medio era mucho tiempo. Neji se levanto y camino asía mí. Nii-san estaba más alto, lucia más maduro, su mirada se había vuelto más seria, todo en él lucia a más, me sonrojé ante la idea.
-Hinata, cuanto tiempo- él me miraba, él me hablaba, mi Nii-san estaba aquí pero esa adrenalina de que sentí por su llegada ya no estaba.
-Si, hace mucho- sonreí, solo estaba nerviosa.
-Tú debes ser Hinata-san- me voltee para ver a una chica castaña, ligeramente más alta que yo.
-Hinata, ella es Ten-ten- yo solo pude sonreír, era lo único que sabia hacer para estos momentos.
Ten-ten-san era muy diferente a Nii-san y también tenía rasgos similares, Neji no la soltaba de la mano, no se apartaba mucho de ella; las conclusiones eran obvias y llegaron solas a mi mente, era verdad que Nii-san y yo dejamos de hablarnos por teléfono hace más de dos años, su voz, sus acciones, sus hábitos todo eso hasta hoy solo vivía en mis recuerdos, ahora todo él era diferente, había dejado de beber café, su mirada era más suave para con mi padre, ya usaba el "sama" ahora solo era tío Hiashi, en todo sentido el ambiente entre los dos era más familiar, había bromas en la mesa. Y ahora Neji compartía su tiempo lejos de casa con Ten-ten-san, no es que me molestara él mismo lo había dicho "lo hago con otra y pienso en ti" aún si no pensara en mi, no importaba, cuando estuve con Itachi-san me era imposible pensar en él, todo estaría bien si solo pudiera tener un delicioso momento con mi Nii-san, como antes, que importaba que estuviera con otra persona.
Me sorprendió saber que solo estarían por aquí el fin de semana y más aún saber que se quedarían esta noche en la ciudad y se irían mañana a las afueras antes de salir del país nuevamente; mi padre insistió en que se quedarán esta noche en la casa, yo lo agradecí en silencio, Neji en su cuarto y Ten-ten-san en el cuarto de invitados. Mi padre solía ser muy convincente y Neji aún lo complacía aceptando la invitación.
-Tiene una linda casa Hinata-san.
-Gracias- había llevado a Ten-ten-san a la que sería su habitación –dejare que te acomodes- pero solo buscaba un par de minutos a solas con mi Nii-san y el tiempo no dejaba de avanzar.
Entre en la habitación y cerré con seguro, Neji me miraba interrogante, pero él solo estaría aquí por una noche no tenía tiempo para otra cosa que no fuera sentir su pene dentro de mi, dándonos placer nuevamente. Me abalance contra él llevándonos a caer sobre la cama, uní mis labios con los de Neji y con mi lengua buscaba abrirme paso al interior de su boca, sus manos me sujetaron de la cintura y me aventaron a la cama quedando boca abajo, a él le gustaba tener el control y yo lo dejaría tomarlo, siempre fue así.
-¿Qué rayos haces?
-Jugar- dije algo incitante, levantando la falda de mi vestido. Suspiro.
-Hinata basta.
-¿Entonces como te gusta hacerlo ahora?- si yo había tomado ciertas aficiones con el tiempo, él también.
-No, yo me refiero a todo esto, basta- su voz sonaba algo dolida –yo… lo lamento, lo que te hice no tiene excusa pero no fue un buen momento- me senté en la cama junto a él -el accidente fue resiente, el tío Hiashi imponía mucha presión y yo me descargaba…- conmigo.
-No me importa, a mi me gusta- mi mano bajo a acariciar su miembro por sobre el pantalón, pero él me sujeto con fuerza de la muñeca.
-No estas escuchando- dijo molesto.
-Claro que si, pero no me importa, si quieres seguir usándome hazlo, yo quiero que me cojas Nii-san- intente sentarme en sus piernas pero solo conseguí que él me apartara dejándome caer al piso.
-Tampoco escuchas lo que dices- el rostro de Neji lucia dolido, su voz culpable –no se supone que los primos hagan estas cosas Hinata.
-¿Y qué? tú me amas, así que esta bien.
-Eres mi prima, se supone que deba amarte…- deje de escuchar después de eso.
"Deber" es una obligación no una decisión, es acatar una orden aún contra la voluntad; "jugaremos a lo que yo quiera Hi-na-ta", "lo vez, estoy dentro tuyo, si te amo", "abre más las piernas", "cojamos", "voy a venirme dentro dulzura", "¿alguna vez haz echo una mamada?", "trágalo pequeña", "¿calificación? dependerá de que tan satisfecho quede", "es mi mejor estudiante Hyuga-san" "ella es de quien te había hablado", "pero mira que tetas", "me facilitas las cosas preciosa", "te encanta hacer esto ¿no es así?", "no te importan los sentimientos de los demás", "puta". Me dolía la cabeza, había pasado este tiempo queriendo pensar en Nii-san cuando ni él me amaba por si mismo.
-¿Hinata?- Neji se acercaba a mi, no quería, él no me quería, yo… ¿no podía ser querida?
Me levante del piso y salí corriendo, no importaba a donde solo no quería estar cerca con él. Ellos, todos, me deseaban, buscaban mi cuerpo, pero solo eso, solo sexo. Dolía.
