Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece.
Contrato con la vida
En este capítulo se tendrán escenas dispersas sobre el pasado y presente así que estarán marcadas de esta manera: …-…
Pasado destino
La mañana era increíble, todo se veía con un brillo especial que a cualquiera alegraría, Hikari caminaba entre los pasillos mientras que tarareaba una cancioncilla recordando el día anterior cuando sus amigos llegaron cada uno con unos cuantos sirvientes y obreros que ayudarían con las reparaciones.
Todo marcho tan bien que el invernadero estaba en condiciones perfectas al terminar el día, Ryuu al llevar herreros pudieron arreglar completamente la estructura, aunque pensando un poco no sabía quién les había pagado a esas personas, que al ser trabajadores ajenos a la mansión y familias debieron de pedir un sueldo por su trabajo, solo esperaba que el sirviente no les hubiera pagado de su propio salario.
Regresando a lo que había sucedido el día anterior, Megumi sugirió que se hiciera una cocina en el invernadero para que así Akira pudiera cocinar cuando quisiera.
Jun mientras tanto pidió que se pudiera colocar instalaciones eléctricas que servirían en gran medida para dar una atmosfera más acogedora.
Y por ultimo Tadashi estuvo resuelto en ayudar a muchas sirvientas a crear un área del jardín en colocar gran cantidades de rosales.
En unas horas más regresarían todos al invernadero para ver que más faltaba y comenzar a decorar para la fiesta sorpresa de Akira. Nada podría salir mal, absolutamente nada...
Entonces algo alto y duro se cruzo en el camino de la joven, al mirar con lo que había chocado se encontró con un joven bastante peculiar, su cabello parecía de color rosa, si, rosa oscuro, seria acaso por causa de radiaciones nucleares que le había quedado así el cabello, pensó Hikari muy concentrada. Sin darse cuenta de que el chico en cuestión le pasaba una mano frente a los ojos para llamarle la atención, la pelinegra parpadeo un par de veces y luego se inclino como disculpas, que bueno que no se leían mentes o sabría de sus pensamientos un tanto ofensivos.
— Disculpe por chocar con usted — dijo la joven. — me encontraba distraída, no fue mi intención, yo…—
—No se preocupe, yo también me encontraba pensando en otras cosas señorita…—
—Hana...Hanazono Hikari— la pelinegra volvió a dar una leve reverencia.
—Vaya, usted es la famosa Hanazono, la prometida de Takoshima— sonrió el joven abiertamente. —Mi nombre es Saiga Yahiro, soy un viejo amigo de Kei—
—Mucho gusto, disculpe no conocerlo solo que no me habían platicado de usted o…y ¡Vaya! Takishima es un poco grosero al no presentarnos—
—No se preocupe usted señorita, estuve mucho tiempo en el extranjero y apenas acabo de llegar junto con un pariente a esta escuela, ni siquiera Takishima, Karino o Aki…Toudou saben que estoy aquí — el chico miro fijamente a la chica, ya la había visto entre las sombras, se veía simple y muy despistada, los rumores de que era una casa fortuna eran verdad, a leguas se veía que su estatus inferior le hacía buscar dinero.
—Vaya, entonces seria agradable que pronto les diga su retorno a todos…— hablo animada Hikari, si eran amigos de infancia Akira, Tadashi y el molesto Takishima de este joven tan educado.
—No por favor, quiero mantenerlo es secreto— interrumpió Yahiro — quiero que pase un poco más de tiempo antes de que se enteren de mi regreso, espero que lo comprenda —
—Ya veo, ¡Que lastima en unos días para el 19 de abril!, realizaremos una gran fiesta para Akira Toudou…— Yahiro miro por unos segundos a su lado izquierdo —Dicen que el año pasado…ella no salió de su habitación…— la chica miro una leve mueca de dolor en el rostro del chico —Por eso esta vez hemos decidido hacerle una gran fiesta para que pueda olvidar su dolor y sea muy feliz — finalizo eufórica Hikari.
Yahiro la miro por unos segundos, era una cazadora de fortuna…pero podía hacer esos comentarios... ¿Hacer feliz a Akira? Algo que él no logro….no, esta chica planeaba algo y lo descubriría, no dejaría que alguien se metiera las familias ricas, y menos una estafadora. —Espero que eso resulte, todos mis amigos de infancia me son muy importantes — sonrió falsamente — por esa razón no permitiría que nadie les haga daño…— su sonrisa se torció de tal manera que podría decirse que su rostro se transformo en una máscara de odio puro, aunque Hikari no le prestó atención.
—Tenga por seguro que la fiesta será muy divertida — Hikari siguió sonriendo abiertamente. De repente las campanas que anunciaban las clases comenzaron a sonar, Hikari se despidió con una gran reverencia y se marcho rápidamente, dejando a Yahiro quien solo podía pensar en echar esa intrusa de circulo que se había metido a la fuerza.
Los días para el cumpleaños de Akira ya eran realmente pocos, todos sus amigos se esforzaban para que la sorpresa estuviera terminada y que ella no sospechara nada, así que se creó el método de que cada uno de ellos la distraería con cualquier argumento mientras los demás trabajaban.
Por otro lado Akira comenzaba a sentirse cada vez mas decaída, no lo mencionaba, pero su forma de actuar, su sonrisa fingida, la baja de ánimos al hablar cosas desagradables de Kei con Hikari. Incluso el despistado Tadashi, quien convivía más con la chica con la escusa de comer sus postres, notaba que la mayoría del tiempo se le quemaba las galletas, le ponía sal al té en vez de azúcar u olvidaba como hacer los postres.
Debía de admitir que a pesar de ser uno de los chicos más relajados del Japón, o más bien del mundo, ya comenzaba a preocuparse después de darle un gran mordisco a un pastel mal cocido, como las veces anteriores aunque sufriera el comer eso, debía de hacer caso omiso, y miraba de reojo a su amiga que solo veía al horizonte tomando su té salado sin que se diera cuenta.
Esa noche cuando regresaba a casa después de esa tarde donde no solo se comió la rebanada de pastel crudo sino todo para tratar de hacer molestar a Akira, sin tener algún resultado. Se encerró en su habitación en total oscuridad, porque en su cabeza no dejaba de recordar lo que paso hace dos años...o al menos el resultado en que quedo Akira.
…-…
La fiesta de la chica Toudou era organizada como desde hace unos años por el prometido de está, siempre ornamentada, lujosa y exclusiva, era la cerebración del año para muchas familias destacadas y es que la familia anfitriona era tan o más importante que los Takishima. Tadashi como de costumbre llegaba unas horas tarde a la marcada, al bajar del auto, bostezó, tomo el regalo de obligación que ni siquiera había elegido para su amiga de infancia y es que bueno aunque fuera muy importante esa fiesta, simplemente no le gustaba asistir a cosas tan frívolas y menos ver a su amiga aparentando estar cómoda entre tantos adultos aburridos.
Camino entre el jardín rascándose la cabeza arruinando su peinado y dejándolo alborotado como siempre, bostezó una vez mas y subió las escaleras hasta la puerta de la mansión tipo occidental donde se llevaba a cabo la celebración.
El joven sin mucho pudor decidió abrir la puerta antes de que un sirviente lo hiciera, pero cuando iba a tomar el pomo de la gran puerta de madera, esta se abrió tras un grave rechinido, dejando ver en primer plano una imagen horrible.
Akira en su precioso vestido de fiesta lleno de pastel y ponche, su rostro era una máscara de suciedad de maquillaje y betún también estaba claro que ella había llorado a mares por el camino acuoso que cruzaba sus mejillas. En general se veía pálida, sin vida, sus ojos rojos por el llanto no eran más que dos pozos sin brillo.
Tadashi lo único que pudo atinar a hacer fue tirar todo lo que tenía en las manos y abrazar a su amiga sin importar nada mas, cuando por fin sintió el cuerpo de ella, este estaba temblando, pensó que comenzaría a llorar otra vez, pero no fue así, la joven se quedo a los segundos como si fuera una estatua de granito.
Los minutos pasaron, no existía ruido en la mansión, ni el movimiento del viento en los arboles…nada, era como si todo estuviera muerto. Tadashi entonces tomo la mano de la chica y la guio por el jardín hasta encontrarse con el auto de la familia, verifico que el chofer estuviera distraído y aprovecho para marcharse en el junto con su amiga, suerte que las llaves estaban en la guantera.
Después de un recorrido por la ciudad el castaño llego a un mirador que se encontraba arriba de una colina, salieron del auto y la pareja comenzó a ver el paisaje nocturno, como la luz de las casas era competido por las estrellas del firmamento.
Tadashi miraba de vez en cuando a su amiga de infancia, no era la misma chica alegre que conocía, se veía pequeña y frágil como una niña, la ropa llena de comida, el cabello seco pero con la impresión de que lo llenaron de ponche u otro liquido, ya no era el mismo pelo sedoso que tanto le gustaba y no admitía que así fuera.
No supo cuanto tiempo paso, hasta que Akira susurro algo inentendible captando la atención del castaño, este la miro fijamente, cuando Akira noto que le ponía atención dijo entonces algo muy raro... — Ya no estoy comprometida—.
Tadashi la miro fijamente, esperando una explicación o algo más, y es que era completamente extraño, ya que si bien su amiga no amaba su prometido, eran inseparables desde niños. Y ahora ella decía eso, así porque si con esa expresión tan fría. Algo realmente grave había pasado...pero sabía que no podía preguntarle a la chica, solo pudo atinar ha hablar de las estrellas y lo bien que se sentía estar ahí.
Toda la noche estuvieron en el risco en silencio, mirando como en el firmamento se apagaban las estrellas y daban paso a otro día.
—Te llevare a tu casa— fue la última palabra que pudo dirigirle a Akira, poco después su familia de la chica que estaba en problema económicos, que esa era la razón por la que estaba comprometida, pudo lograr encontrar apoyo para regresar a la cabeza del manejo del comercio extranjero por su amigo Kei Tahisima. Tadashi por su parte solo supo que en aquel día Akira había caído en un gran mar de dolor por culpa de su ex prometido y él por llegar unas horas tardes no pudo defenderla, admitía que sentía mucha culpa, él pudo cambiar el cómo se comportaba ahora esa chica…si tan solo pudiera hacerla feliz.
…-…
El reloj de la cómoda a lado de la cama, en la plena oscuridad de la habitación solo escuchando el ligero tic tac de las manecillas y posteriormente las campanadas que anunciaban las dos de la madrugada, Tadashi aún no podía dormir, sus pensamientos seguían atrapados en los tristes ojos de Akira…Sabia que esta fiesta le ayudaría un poco a regresar a su alegría acostumbrada, pero una vez más el no sería el autor de una bonita sonrisa.
Se levantó de la cama y camino hasta el baño privado de su habitación, abrió las llaves del lavabo y se lavó la cara, al tener ya el rostro húmedo se miro al espejo de enfrente. No entendí porque se sentía tan frustrado al no poderla hacerla feliz, si solo era su simple amiga de infancia, pero su deseo más grande desde que la vio en el horrible estado en la fiesta no paraba de pensar en mil maneras de hacerla sonreír.
La imagen del espejo sonrió sarcástico, sus payasadas eran una boba estrategia pero admitía que le encantaba ver a Akira rabiar y hasta golpearlo porque le avergonzaba, aunque sabía que siendo tan torpe como era, y era duro aceptarlo, no sería esa niña que conoció que adoraba ver las rosas y tomar el té el jardín, si tan solo fuera más caballeros como Kei o…Yahiro.
Cerró los ojos, ese bastardo la lastimo de una manera imperdonable, si alguna vez se lo topaba no solo le quitaría todo el cabello de color raro a tirones y después lo tiraría por un risco. Suspiro, que cosas pensaba, Yahiro fue su amigo pero no perdonaba el hecho de huyera al extranjero después del cumpleaños de Akira; y menos lo que le haya hecho...ya que no quería preguntarle a su amiga y Kei nunca menciono lo que paso.
Se dirigió a la cama esperando poder dormir, pero las imágenes de su amiga le circulaban dejando olvidado el hecho de tener sueño. Era así desde hace tiempo, no podía quitarse de la cabeza las expresiones tan tiernas, sonrió ampliamente, hasta era tierna cuando se enojaba, sus sonrojos, su timidez y sobre todo su arrojo al tratar de vivir a pesar de un triste pasado.
Suspiro pesadamente mirando al cielo raso de su habitación, su tortura mental e ingenua debía terminar ya, era obvio lo que le pasaba, podría ser despistado pero no era bobo, tenía que admitir algo inevitable… Se había enamorado profundamente de Akira su tierna mejor amiga de la infancia.
Faltaban solo un día para la fiesta sorpresa de Akira la renovación del invernadero estaba terminada completamente. Hikari miro las flores de colores que sobresalían del mar verdoso, los caminos de gravilla mas allá una pequeña sala con muebles de paja una mesa de centro de madera fina.
— Es hermoso — dijo Megumi en su libreta. — Realmente logramos terminar mucho antes del día y tenemos suficiente tiempo para poder adornarlo y realizar una gran fiesta en este lugar —
—Esa idea es perfecta — animo Tadashi — comenzaremos a traer cosas para adornar en la tarde y mañana en la noche será la gran fiesta.
— ¡Sera una fiesta como los festivales de verano! — grito emocionada Hikari recordando los faroles rojos de papel y los diferentes puestos de comida tradicional.
Sus amigos la vieron fijamente por unos segundos hasta que Tadashi hablo — No es mala idea, podremos invitar a todos los chicos de la escuela y será muy divertido —
—Podemos usar fuegos artificiales / Podemos usar fuegos artificiales— dijeron al mismo tiempo los gemelos siguiendo con el tema del festival de verano.
— Entonces nos veremos en unas horas — sonrió Hikari.
Pasaron las clases tan rápidamente que el grupo de chicos conformados solo por Hikari, los gemelos y Finn; Tadashi en ese momento se encontraba con Akira quien de verdad ya comenzaba a verse mas decaída.
Los chicos entusiasmados comenzaron a colgar faroles, listones y adornos de papel dejando todo completamente adornado en unas cuantas horas, ya al momento de que las primeras estrellas de la noche los jóvenes veían su obra terminada, los farolillos rojos brillaban haciendo una iluminación armoniosa en las plantas, los adornos y las mesas que gracias a una intervención de Tadashi fueron acomodadas para que al día siguiente pudieran colocar los bocadillos deliciosos.
— ¡Mañana es el gran día! — Anuncio Hikari a todos sus amigos. — Nos espera una gran fiesta —
Todos sus amigos se sintieron satisfechos por el gran fruto que habían logrado, realmente ya podía imaginarse que su amiga pudiera regresar a la misma chica y disfrutar su cumpleaños como era debido…todo saldría bien.
Hikari y sus amigos salieron del invernadero de regreso a casa, sintiendo la alegría de un proyecto que pronto se cumpliría sin notar que dos hombres veían fijamente el invernadero reconstruirlo.
—Pudieron lograrlo — sonrió Ryuu — Admito que la señorita Hanazono, tiene un gran ímpetu y puedo lograr algo imposible — miro a su acompañante que se encontraba sonriendo dulcemente.
— Siempre supe que lo lograría— murmuro Kei admirando un poco más a su prometida.
—Debes de darte crédito a ti mismo, la estuviste ayudando en las sombras, ¿no es así? —Ryuu miro la estructura de hierro del invernadero —Nunca hubiera podido pagar ese trabajo de herrería, si no fuera que alguien estuviera moviendo los hilos — paso una vez mas la mirada a su acompañante, sus silencios eran continuos pero su expresión cambiaba ligeramente, y como su amigo lo conocía bien — Y creo sinceramente que debiste presentarte tu en vez de enviarme a mi como su cuidador y mensajero. Ella podría conocerte mejor — el joven de pelo oscuro noto un ligero pero muy ligero sonrojo en su amigo. — He de admitir que estar a su lado como compañero de trabajo estoy comprendiendo porque la elegiste a ella. De verdad la señorita Hanazono es una buena chica —
Tahishima dirigió con la mirada el camino donde minutos antes había desaparecido su prometida — Ella es lo más precioso que he encontrado — Ryuu palmeo la espalda de su joven amigo, sabía desde el inicio cual era el interés de él con la señorita y de ante mano esperaba que pudiera lograr un avance con ella, pero bueno también sabia lo hermético que podía ser, por esa razón solo aportaba su pequeña ayuda, aunque sabia que el que debería hacer el gran paso era Kei, rezaba por que pudiera quitarse un poco su timidez.
— Mañana podrás estar con ella — menciono Ryuu al final con la esperanza de que Kei dijera una afirmación, su trabajo lo absorbía pero sabia que los cortos momentos con los que pasaba con su prometida eran muy importantes.
La noche era hermosa, un claro ejemplo de belleza y tranquilidad, pero en su interior era todo lo contrario. Mañana seria el día nuevamente, pensó Akira, el día que le recordaba la amargura de la traición, quería que el reloj caminara rápido y ese día solo durara un segundo. Cerro su habitación con seguro, no quería que nadie enterar o mejor dicho no entraran los autores de su desdicha.
Se recostó en la cama sin cambiarse de ropa, toda la tarde estuvo con Tadashi que continuaba haciendo sus absurdas payasadas, adoraba a su amigo, era el chico que mas la cuidaba, aunque no podía quitarle su dolor completamente…si tan solo fuera más fuerte, si tan solo nunca hubiera pasado ese día. Cerró los ojos pesadamente y su mente comenzó a trabajar recordando aquello que trataba de olvidar, ese día el cual cumplía 16 años...
…-…
Ese día se vio en el espejo por última vez, revisando su aspecto, el cabello largo estaba bien peinado en un moño, su vestido occidental de color blanco apenas le rosaban las pantorrillas, los zapatos de tacón y el ligero maquillaje en su rostro era como marcaba la moda occidental. Salió de su habitación y entro al lujoso auto que la llevaría a su esplendida fiesta al otro lado de la ciudad.
Cuando llego a la fiesta pudo ver numerosos autos en esa mansión estilo occidental, las luces de los candelabros formaban la atmosfera mágica en los jardines, como en año anterior y el anterior a ese, la tratarían como una princesa, tendría un baile espectacular, cena magnifica y todos los invitados de la alta sociedad la alagarían hasta el cansancio…molesto en verdad, solo por el dinero se ganaba estatus, ella lo sabia bien y por ahora no contaba con tanto nivel económico si no fuera por su prometido. Y es que después de la guerra su familia callo a números rojos, cosa que altero su forma de ver la vida ya que su adorada familia la decidió "vender" o mejor dicho comprometer en matrimonio con uno de sus mejores amigos.
En términos lógicos no era tanta desgracia como se podría pensar, porque era su deber al ser la única hija de la familia Toudou, y su prometido era alguien que conocía desde niña y le tenía cierto cariño una vida con el no seria tan mala de todos modos no existían esos matrimonios de fantasía donde la pareja se casaban enamorados y viven felices, eso solo existía en los cuentos de hadas.
Miro los jardines una vez mas, las flores brillaban de un color dorado, después se detuvo para observar bien el candelabro, las repisas estaban llenos de flores blancas y listones rojos, suspiro, ese día de Abril a pesar de ser su cumpleaños algo mas iba a pasar, se anunciaría su compromiso oficialmente y en unos meses se casaría, bueno ya tenia 16 años, entonces oficialmente podría casarse. Miro a su acompañante una prima lejana que solo funcionaba como chaperón, ya que le hablaban un par de ves y luego cada quien se iba por su lado, sus padres llegarían tarde esta vez, necesitaban esforzándose con la línea de comercio nacional e internacional, el dinero de su prometido solo sirvió para no morir como empresa, pero necesitaban mas empresarios que inviertan y así regresar a la gloria.
Miro nuevamente el sendero a la casa y camino segura, lenta y escoltada por la chica que parecía mas un mueble que una persona, al cruzar aquella gran puerta cambiaria su vida para siempre, dio un parpadeo y se encontró con el lujoso vestíbulo, fue entonces comenzó a escuchar la música de fondo, el sirviente cerro la puerta y pidió su abrigo, Akira miro la puerta de enfrente cerrada. Su vida cambio a partir de que entro aquella mansión…
…-…
Era la mañana del 19 de abril, en términos militares era el día D, para Hikari y sus amigos el cumpleaños esperado de Akira. La pelinegra se levanto temprano de costumbre, comenzó con su aseo personal hasta que llamaron a la puerta. La pelinegra abrió la puerta encontrándose con una sirvienta que llevaba una gran caja.
—Buenos días señorita — anuncio la mujer —mi señor ha mandado esto, espero que les guste — le entrego la caja y después dio una gran reverencia antes de marcharse.
Hikari entro nuevamente a su habitación, dejo la caja en la cama, "su señor" sabía quien era, obviamente su prometido hacia acto de presencia después de una larga semana, pensó en guardar la caja en algún rincón y nunca abrirla, le parecía como esos regalos de disculpa de un esposo infiel.
Suspiro mientras daba media vuelta y contundió con su arreglo personal, vio la yukata preparada, en cualquier momento llegaría la doncella para ayudarla a colocársela, luego volvió a mirar la caja su curiosidad era grande y quería saber que se encontraba ahí dentro.
La puerta se abrió, era la sirvienta que nuevamente llegaba con una gran sonrisa en el rostro. — Buenos días señorita Hikari — saludo, y al instante se dirigió donde estaban las prendas para comenzar a colocárselas —me alegra que por fin aceptara mi ayuda, es difícil colocarse una yukata por si misma —.
—A veces necesito un poco de ayuda — recordando entonces a su prometido y las veces que le había ayudado tanto la vez que se lastimo el tobillo como en el enfrentamiento, después sacudió la cabeza porque sabia que no resistiría mas y abriría esa caja.
La sirvienta después de unos minutos logro terminar con Hikari, su peinado y su hermoso kimono de color rosado. La Hanazono se miro en el espejo y pudo notar la horquilla sobresaliendo de su cabello. Bien ya, su prometido era bastante condescendiente, pero no dejaba de lado que fuera un patán pretencioso.
—Señorita le han traído un regalo — dijo la sirvienta cargando la caja — debe de ser un regalo del joven Takishima — sonrió, la joven de ojos azules entorno la mirada, nadie excepto sus amigos sabían que se llevaba de manera pésima con Takishima, así que ahora debería fingir.
—Si, acaba de llegar — miro nuevamente la caja que la sirviente llevaba hasta el escritorio.
—Entonces llegue a mal momento, estaba a punto de abrirlo, no, debió de abrirlo al momento de recibirlo… ¿Qué es?— la mujer estaba emocionada ante los detalles que el joven amo tenia con esta señorita.
Hikari agrando los ojos tratando de justificarse —No, yo no…—
—Es precioso — interrumpió la sirvienta, la pelinegra pudo observar que la sirvienta abrió la caja, camino hasta el escritorio y pudo ver entre papel un vestido de fiesta tipo occidental de color azul marino y sobre este una nota en un sobre blanco. — Este vestido debe ser usado en un momento especial —dijo la sirvienta sin darse cuenta que ella había sido la primera en saber que contenía la caja.
—Si...si… — el nerviosismo de Hikari le hacía parecer una novia avergonzada, aunque nadie imaginaria que era por no ser descubierta de una mentira.
— Y mire la nota, debe de ser una encantadora nota de amor — la sirvienta se la entrego a Hikari y después se salió — la dejare a solas —.
La pelinegra sintió la nota en sus manos, si la sirvienta supiera la verdad, de seguro se volvería un escándalo, torció la boca; bueno si ya sabia que le había enviado ya mínimo sabría por que lo hizo y comenzó a abrir al sobre.
—Señorita numero dos — comenzó a leer a media voz, molesta, que forma era esa de llamarla — te envió este vestido para que puedas usarlo para la fiesta de hoy en el invernadero, espero te guste — la ultima oración la letra se hacia mas delgada y tenue, parecía que le había costado mucho escribirla. Con que era un vestido de fiesta, debía de admitir no era un mal chico, pero como se había enterado que habría una fiesta sorpresa…Tadashi, pensó rápido, si Tadashi debió de haberle dicho.
…-...
Al entrar al salón de fiestas todo estaba hermosamente decorado con dorado, blanco y rojo, se encontraban presentes la mayoría de las familias importantes, mesa de bocadillos a las orillas con postres, comida fina y vinos caros; al fondo una pequeña orquesta de cuerdas que tocaba música occidental, sonrió, no esperaba encontrarse una consola toca discos como en las fiestas de las personas trabajadoras, el lujo era parte de los Saiga. Su acompañante se detuvo abruptamente a su lado sacando a Akira de sus pensamientos, el sirviente entonces anuncio su llegada como era costumbre, la festejada había llegado, pero lo que paso fue totalmente diferente a lo que pensó, los típicos aplausos y halagos frívolos…en vez de eso, un silencio sepulcral y miradas extrañas s sus personas, pasaron unos segundos más y la fiesta continuo normalmente como si nada hubiera pasado.
Akira se quedo muda por unos segundos y su compañera la miro también, era raro, muy raro, pero al instante los pensamientos de salir huyendo de ahí se disiparon, era un pensamiento tonto.
Su prima se separo de Akira y al instante ella se quedo sola, miro al salón buscando a su prometido, a Tadashi o incluso Kei quien obviamente debería estar presenta en esta fiesta de cumpleaños-compromiso. Pero ninguno de los tres se encontraba presentes, camino a la mesa de los bocadillos retomando posibilidades donde se encontrarían, Tadashi llegaría tarde obviamente como siempre. Kei era extraño que no se encontrar presente pero desde el año pasado se involucro tanto con los negocios familiares que casi nunca lo veía. Mientras que Yahiro su prometido, debería estar ahí, pero por Dios era su compromiso.
Tomo unas galletas de la mesa de bocadillo y comenzó a comérselas de una forma poco agraciada, no importaba que la gente pomposa y estirada, miro los ventanales del salón y pudo percibir que unas personas la miraban fijamente y luego chucheaban. Eso definitivamente no era normal, por muy frívolos que fueran estas personas no eran tan indiscretas. ¿Qué era aquello que los mantenía así? ¿Sabían algo que ella no?
…-…
— ¡Jun! — el grito de Tadashi hizo que el joven artista dejara su búsqueda diaria en los jardines, desde que vio esa chica había tratado de encontrarla.
—Tadashi, buen día — saludo cordial cuando su amigo estaba a su lado.
—Quiero pedirte un gran favor — llevo su mano como era costumbre a la cabeza — se que no tienes clases, por eso te pido que… ¿podrías venir conmigo al pueblo cercano? No he tengo un regalo para Akira y pensé que… —
—Las invitaciones de citas suelen dármelas las chicas y a mi otra personalidad, pero puedo hacer una excepción — bromeo Jun, cosa rara en él… bueno en el Jun tranquilo, no en la personalidad Casanova…la que estaba ahora despierta. Tadashi lo miro serio, esto no iba a ir bien si Megumi se enteraba.
— ¿Por qué no estas acosando a las chicas? — el castaño esperaba que buenas a primeras saliera corriendo de tras de alguna chica que aparecía en los jardines.
—Estoy buscando a una chica en especial, así que las otras damas no me tienen interesado — Jun llevo las manos a sus bolsillos — Si me ayudas a no decirle a mi hermana lo que pasa yo no le diré a los demás que no tienes algo para Akira, seguro mi hermana seria capaz de castigarte severamente —
Tadashi tembló, cuando Jun cambia de personalidad era de verdad aterrador, manipulador y sobre todo sabia utilizar las armas que disponía, como su hermana que era apacible la mayoría del tiempo pero cuando se enfadaba era mil veces peor que Akira.
—Bien, no le diré tu secreto y tú no dirás el mío — Tadashi rodo los ojos — Y esa chica a la que buscas ¿tiene algo en especial? —
—Es mi musa…— comenzó a caminar para salir de los jardines de la academia —Vamos al pueblo por el famoso regalo, que no falta mucho para que mi otra personalidad despierte—
Al llegar al pueblo los jóvenes comenzaron a recorrer las calles, el joven de cabello alborotado buscando el regalo perfecto para su amiga, y Jun buscaba a la dama de cabello rosado, con la esperanza de encontrarla a las afueras del campus.
Tadashi miro los aparadores de ropa, zapatos y sombreros, pero nada perfecto para Akira, su amiga era una joven con gustos definidos y muy sencillos, pensó a enumerar las cosas que a la chica le gustaban, mientras miraba las calles, de repente una cabeza sobresalió de entre la multitud, era un color peculiar, como rosa oscuro, parpadeo y ya no pudo verlo. El estrés lo estaba volviendo loco.
Entonces encontró una pequeña tienda de joyería, donde en el aparador solo se podía ver collares sencillos y no muy caros. Miro a Jun que solo le rodo los ojos de aburrimiento y le hizo una seña de que él se quedaría afuera, Tadashi entro al negocio y noto de verdad la poca cantidad de piezas, era un pueblo pesquero así que no importaba mucho ese tipo de objetos.
El dueño lo miro y comenzó a animarlo a ver las nuevas piezas que tenían, entre ellas pudo ver una pulsera de plata con diminutas rosas entre los eslabones, era sencilla, pequeña y parecía ser opacada por las otras piezas más ostentosas llenas de cristales.
La tomo entre sus manos cuando el vendedor intervino —Es una pieza muy barata, y su calidad no es tan grandiosa —
— ¿Cuánto cuesta? — pregunto Tadashi
—Joven, pero ¿no quisiera ver otras pulseras de mejor calidad? — hablo otra vez el vendedor, sintiendo que no podría tener más ganancias en la venta.
—Me gusta mucho esta — el joven miro al hombre que comenzaba a avergonzarse — me la llevo—
Mientras que fuera de la tienda Jun buscaba con la mirada la misteriosa chica, su cuerpo se sentía pesado y los ojos le comenzaban a arder, si tan solo su personalidad fuera mas decidida , él no estaría buscando por los dos, esa chica era algo que deseaba pintar, su figura cubierta por un kimono fino, su cabello sedoso si tan solo hubiera podido ver su rostro…gruño, su personalidad pacifica pensaba erróneamente que la pobre joven anónima lo desprecio cuando se acerco a ella, pero la verdad era tan vergonzosa…
Cuando él se escabullía por los arboles de cerezo para poder ver mejor a la ninfa como la había llamado, ella sostenía una rama observando pacíficamente los botones cuando por fin estaba a un metro la mujer soltó la rama al escucha a la lejanía una voz que la llamaba y se marcho corriendo…dejando que la rama con flores le golpeara la cabeza lo noqueara y quedándose pacíficamente dormido a la raíz del árbol bañado de pétalos.
Le hervía la sangre no pudo ver el rostro a esa chica, solo por un estúpida rama. Detuvo a mirada al otro lado de la calle y entre la multitud pudo observar esa cabellera tan particular, rosa claro como las flores de ciruela, su rostro era ovalado y parecía ser hecho de marfil, sus ojos eran prominentes a lo lejos, pero no podía verlos bien, bajo la mirada vio su nariz recta y hermosa y por ultimo sus labios pequeños y de un hermoso tono rojo.
Sus pies comenzaron a moverse por sí solos, necesitaba verla más de cerca. Tadashi salió en ese momento de la tienda para poder observar a su amigo que comenzaba a correr sin que pudiera ver que un auto estaba a punto de arrollarlo, asi que corrió detrás de él, logrando empujarlo y llegar casi a la otra acera, la gente rápidamente los rodearon.
Tadashi se levanto del adolorido y comenzó a mover el cuerpo de Jun que estaba muy quieto, el joven de pelo alborotado temía que hubiera matado a su amigo con solo una simple tecleada, pero al instante pudo ver que se encontraba plácidamente dormido gracias a que escucho unos leves ronquidos.
— No se preocupen — les sonrió a las personas que los rodeaban — Todo está bien — miro a todos que comenzaron a disiparse entre murmullos hasta que noto y esta vez la no era su imaginación, la figura de Yahiro entre la gente que se alejaba.
¿Yahiro estaba de regreso? ¿Qué estaba planeando esta vez, volver a lastimar a Akira? Eso nunca lo permitirá.
…-…
Pasaron unos minutos donde Akira se encontró sola hasta que unas chicas conocidas suyas se le acercaron, nunca se llevaron de una forma muy intima pero eran diplomáticas y a veces la sacaban del aburrimiento.
Comenzaron a charlar de simplicidades pero de ves en cuando las muchachas se reían entre ellas, luego la veían de una forma tan cruel que helaba la sangre como si tuvieran entre mano una broma muy personal.
Paso una larga hora entre cuchicheos y risas extrañas, sus nervios ya estaban a punto de explotar, ninguno de sus amigos de infancia habían llegado, y mucho menos su prometido, quizás esa sea la razón de que la gente actuara de esa manera.
De repente el silencio volvió a reinar en el salón, esta vez a la llegada de Sayo Hino, ella era una conocida como "nueva rica", una joven vulgar, a pesar que después de la guerra su familia subió de estatus social por el gran éxito que tuvo con sus productos alimenticios y granjeros, de verdad con ella se podría utilizar la frase de "el habito no hace al monje", era hermosa no lo dudaba con su cabello castaño claro y ojos avellana, su figura era perfecta para los estándares de la moda, pero su petulancia y falta de gracia la hacían ver como una mujer de un oficio denigrante, como la prostitución. Y ahora su ropa parecía un tanto desaliñada y su peinado estaba al punto de deshacerse, parecía que estuvo muy ocupada antes de llegar a la fiesta.
Akira al conocerla quiso establecer una buena amistad con Sayo, pero resultaba que su personalidad era sumamente desagradable, siempre sintiéndose superior por el simple hecho de tener algunos millones en el banco y Akira comprendió que su persona no era para nada agrado de esa chica.
La joven del lunar le sonrió como saludo de forma cordial, pero la recién llegada solo le ofreció una mirada fría y recelosa y luego paso a una sonrisa burlona. Sus compañeras de la fiesta al instante se fueron disipando de su lado, alejándose unos cuantos metros. Akira volvía a tener esa idea de salir corriendo de la fiesta, pero sus pies no respondían.
Sayo se le acerco a paso lento, acechante como una fiera que acecha a su indefensa presa, cuando estaba ya enfrente de la joven Akira, ella solo atino hacer una reverencia — Buenas noches señorita Hino — Sayo torció la boca molesta — me alaga que decidiera asistir a mi fiesta de cumpleaños y compromiso — con la ultima palaba la recién llegada atino a reír fuertemente captando la atención de todos los invitados.
—No me hubiera perdido esta fiesta por nada — respondió sarcástica — mis mas grandes felicitaciones por tu compromiso…— callo y volvió a sonreír perversamente — Sabes Toudou, tu prometido es un gran partido — se balanceo juguetona siguiendo el ritmo del vals sobre las olas que tocaba la orquesta, y se acerco mucho mas a la joven del lunar que parecía estar tranquila — Saiga es apuesto, tiene dinero, una buena posición social. Cualquier chica en desgracia tiene suerte si es su futuro esposo…como tu ¿Verdad? —
Akira parpadeo, aunque notaba el veneno con las que dijo aquellas palabras su educación perfecta y su orgullo no permitiría a rebajarse. — ¿De que habla señorita Hino? — fingió demencia.
…-…
— Gracias por acompañarme a traer las cosas — dijo Hikari a sus amigos Megumi y Finn, llevando algunas cajas llenas de alimentos y otros más de bajillas — Es lo último antes de la gran fiesta —
Entraron por la puerta del invernadero cuando pudieron distinguir algo atroz, el área del invernadero donde estaba preparada la fiesta, estaba desecha, las lámparas de papel habían sido sumisas por trozos esparcidos por el suelo, las mesas estaban pintadas de colores chillantes, basura y muchos letreros enormes y brillantes que se leían:
"Lárgate ramera"
"zorra"
"Prostituta"
"No eres digna de estar comprometida con Takishima, falsa"
Y miles de ofensivos versos que eran obvios dirigidos a Hikari, ella miro todo y los leyó, dejando caer las cajas con comida.
— ¿Qué…que paso aquí? — dijo entre cortado Finn cando miro la escena, Megumi también dejo escuchar un leve gemido de horror.
—Señorita — el joven se puso al lado de la pelinegra que no podía mover ningún musculo — ¿Se encuentra bien? —
— ¿Cómo pudieron?... —gimió Hikari — No puedo permitir que un imbécil sea capaz de arruinar la fiesta de mi amiga — grito enfurecida mostrando sus ojos azules brillar por la ira
— Pero señorita, esto es claro que es contra usted, alguien trata de…— tembló el rubio
—Eso es una vil mentira, todos mis amigos saben que no es verdad, asi que no tiene ninguna importancia para mí lo dicho, pero juro que encontrare a esa persona que ha tratado de arruinar la fiesta de Akira — miro a sus acompañantes — Falta poco tiempo pero debemos limpiar todo esto, la fiesta debe continuar —
Ambos asintieron rápidamente, pero Finn hablo rápidamente — Buscare ayuda entre los sirvientes, regreso enseguida — y salió corriendo hacia la academia, mientras las dos jóvenes comenzaban a limpiar.
Cuando estaba pasando por las caballerizas el joven rubio se topo con Ryuu, este al ver la aflicción en el rostro del chico lo detuvo — ¿Qué sucede? —
Finn se paró en seco dando media vuelta — Alguien entro al invernadero e hizo destrozos muy significativos, debo pedir ayuda para poder arreglarlo antes de que comience la fiesta — y continúo rápidamente su camino
El joven de pelo oscuro miro la figura que desaparecía entre los edificios y frunció el seño, era hora de que Takishima interviniera.
…-…
—Vamos Akira — Sayo hablo sin atisbo ni educación diciendo su nombre de pila — ya he descubierto como lograste atraer a alguien tan importante… tengo una gran curiosidad, dime ¿Cómo es en la cama contigo? — Sayo hablo tan fuerte que quizás las personas mas alejadas escucharon esa pregunta.
— ¿Qué insinúas? Soy una dama respetable señorita Hino — Akira exploto un lapso de segundo escandalizada.
Sayo ensancho su sonrisa — Entonces eres ciertamente una mojigata querida Akira — llevo sus manos a sus caderas moviéndolas de una forma muy sensual — Pero te puedo ayudar con eso, pronto te casaras así que yo puedo decirte bien como es tu encantador prometido en la cama —
La joven del lunar agrando los ojos y sudo frio, acaso ella dijo lo que escucho.
Sayo continuo con su monologo — Justamente hoy lo experimente…es magnifico. — Suspiro en tono de ensoñación — o ¿Dónde crees que esta ahora? Es un amante sensacional pero necesitaba estar presentable para su compromiso, así que lo deje hace poco tiempo. — Sayo pudo ver que realmente Akira estaba a punto de desfallecer, se regocijo interiormente por fin podía ver a esa mujercita caer bajo sus pies — De verdad tienes suerte ser su "prometida" él no quiso dejarte. Yo solo logre hacerlo feliz entre las sabanas, lo hice sentir gozoso, sus gritos de placer eran…—
—¡Basta! — la mano de Akira se estrello en la mejilla de Sayo para callarla, provocando que la gente dejara de bailar —Yahiro no es un ser como lo describes, es uno de mis mejores amigos, eres una vulgar al mentir sobre esto —
Sayo rio a carcajadas — No es ninguna mentira, o ¿quieres confirmarlo preguntándoselo a él? — señalo entonces la entrada del salón donde Yahiro entro como un tempano glasear con la vista perdida y su rostro sin emociones. Los invitados lo miraron en silencio, incluso la orquesta dejo de tocar música, en complicidad. Akira dio unos pasos hacia él, pero Sayo se adelanto y ella abrazo al joven desde el cuello dándole después un profundo beso. Yahiro no se movió o trato de quitarla, incluso parecía que lo disfrutaba.
Akira sintió una profunda punzada en el corazón el suelo se le comenzó a abrir bajo sus pies, la garganta se le cerro, las palabras no fluían ya.
—Ves querida Akira — dijo Sayo mientras continuaba con el abrazo —Puedes ser su prometida pero yo tengo una posición superior soy su AMANTE —
…-…
El tratar de acomodar todo y limpiar era difícil a contra tiempo, era poco el tiempo que faltaba para que fuera la hora de que los invitados llegaran y darle una gran sorpresa a Akira.
Hikari limpiaba los pisos tratando de borrar los letreros tan ofensivos, Megumi acomodaba las plantas que habían sido afectadas por los vándalos y Finn que regreso sin alguna ayuda barría toda la basura.
Megumi manifestaba muchísimo enojo en su hermoso rostro, su hermano y Tadashi habían desaparecido hace horas y no les estaban ayudando en un momento crítico. Salió del invernadero llevado consigo masetas rotas y plantas desechas, en busca de un depósito de basura pudo notar que una gran multitud de sirvientes se acercaban al invernadero y liderada por nada menos que por Kei.
En el invernadero Hikari maldecía por lo bajo las manchas de pintura que no salía de las baldosas, cuando escucho voces que se acercaba, ¡los invitados llegaban ya! Sudo y levanto la mirada esperando ver a muchas caras decepcionadas y sorprendidas por el desastre, pero la que termino sorprendiéndose fue ella, ahí enfrente estaba el chico que tanto recordaba y desagradaba.
— ¿Takishima? — pregunto Hikari olvidando su estado, que podría pasar por una sirvienta, arrodillada en el suelo, las mangas del kimono sujetas y la falda llena de jabón, tierra y agua.
—Tu adorado prometido en persona — sonrió sínico este y mirando alrededor, comprobando la mayoría de los letreros con pintura casi intactos. —Veo que tienes un problema —
—Nada que no se pueda arreglar — Hikari dejo el cepillo en el suelo y se levanto dignamente dirigiéndose al chico — Pero, ¿tu que haces aquí? —
—Obvio esta que pensé la señorita numero dos haría un desastre para crear una fiesta sorpresa y preferí intervenir para arreglar tus descuidos — La pelinegra frunció el seño — Y veo que mi corazonada es real, así que si me permites, he traído a mis sirvientes de confianza para que arreglen todo esto —
—No… ¡No necesito de tu ayuda! — Hikari miro molesta a su prometido, se sentía tan humillada — Esto solo fue…fue — que era lo que había pasado, alguien con malicia destrozo todo aquello que sus amigos habían preparado.
—¿Acaso no es esta fiesta para Akira? —Kei se mantenía serio —Deja de lado tu orgullo y deja que la posibilidad de que ella sea feliz con todos sus amigos —
Hikari entrecerró los ojos, su orgullo, su orgullo, era lo único que le quedaba a partir del compromiso, de la primera derrota…de que Takishima entrara a su vida. Pero, recordó a sus amigos su preocupación por ver a Akira poco a poco, miro a su prometido, la figura altanera y seria, él era amigo de Akira mucho antes que ella, debía de estar también triste y quería ayudar de alguna manera, y ella no seria la culpable de que las cosas no salieran bien. —Esta bien, dejare que ayudes, ya que es muy importante para Akira… —
—Y también es importante para ti, te gusta mucho que los demás sean felices, y es una gran cualidad — Kei mantuvo su rostro mas sereno de lo normal y parecía que sonreía, eso hizo sonrojar de gran manera a Hikari, ese chico lo estaba alagando — Pero desgraciadamente terminas cometiendo muchos errores que por eso terminas siendo la señorita numero dos —
Hikari entorno los ojos, Tahishima idiota, — Lo hago por Akira, lo hago por Akira, lo hago por Akira — murmuro la peli negra como si fuera un mantra para evitar matar a ese hombre.
—Ahora ve y cámbiate, pronto será la fiesta y creo que necesitas estar presentable— Hikari se miro a si misma y vio el fino kimono en un estado que de seguro la chica que le ayudaba a cambiarse lloraría por mucho tiempo. —Megumi también le ordene que se fuera — Asi que por eso su amiga no había regresado.
—Bien…— miro el invernadero y los sirvientes comenzaban a limpiar apresuradamente, quizás de verdad la fiesta seria un éxito sin importar el accidente — Regresare en unas horas.
Y salió corriendo del invernadero mientras su rostro comenzaba a arder, las acciones de su prometido cada vez la sorprendían más y realmente era digno de admirarse. —Estúpido Takishima — y Hikari quisiera o no, ya lo admiraba mucho.
…-…
—No…no…— Akira se sintió molesta, destrozada y las lagrimas no paraban de salir de sus ojos, la palabra amante resonaba en su cabeza — ¡Ya no es mi prometido! —
—Oh bueno, entonces ahora me pertenece completamente — Sayo se aferro aun mas al cuerpo del chico, quien se mantenía inerte, parecía no tener vida. — Y sabes que lastima por ti, si ya no es tu prometido ya no tienes esa fortuna, y todos sabemos que tu familia es pobre — miro a todos los presentes cuchicheando, como hienas mirando a la pobre cumpleañera, ellos sabían de esa relación cuando sin un pudor antes de que llegara Akira comenzaron a besarse en medio del salón, después se salieron…y todos sabían por que… era una desgracia pero bueno una familia importante cae y los Touduo era su tiempo y ellos no pueden hacer nada.
— Asi que no mereces estar aquí entre nosotros — se burlo Sayo — y para mi será un placer echarte de aquí como la vil pordiosera que eres — se soltó de Yahiro y camino a la mesa de bocadillos, tomo una botella de vino tinto y camino hasta Akira — Pero antes, tienes que llevarte algunos regalos caros que no tendrás ya, el fin y al cavo es tu cumpleaños, ¿no? — abrió la botella y la alzo sobre la cabeza de Akira y poco a poco vertió su contenido sobre ella.
Sayo sonrió al ver la expresión indignada de la joven mientras el vino tinto caía pos su cuerpo, a pesar de la expresión se mantuvo quieta casi sin respirar, aguantando. — No olvides el ponche, tiene un sabor exquisito — siguiendo entonces verter en el cuerpo de Akira el liquido oscuro, la joven pudo observa que Sayo era ayudada por las demás jóvenes ricos, los adultos solo observaban con burla como estatuas vivientes, sus pensamientos eran claros ella era una chica fracasada que no merecía estar entre ellos.
— ¡Ah! Y lo más importante de un cumpleaños — miro la imponente mesa donde un pastel blanco se encontraba — el pastel —.
Tomo entre sus manos una bandeja corto un enorme pedazo y lo llevo donde estaba la chica del lunar, Sayo con sus manos tomo un bocado del postre y lo comenzó a lanzar a la chica ensuciándola con betún, las otras jóvenes hicieron lo mismo. Cuando Akira ya estaba casi en totalidad cubierta por el pastel Sayo se detuvo, soltó la bandeja escuchándose un gran estruendo en el lugar.
—¡Vete de aquí maldita sucia! — chillo Sayo indignada y burlona.
Akira pasó su mano por el rostro y se quito el betún de este, se pudo ver el maquillaje desecho y una mirada fría que miraba a su prometido, ya no lloraba, ya no tenia ningún atisbo de emociones en su semblante, comenzó a caminar a la salida del lugar, cuando estaba muy cerca de su ex prometido, se detuvo y lo observo sin reproches, sin lagrimas, sin nada por unos cuantos segundo. Después continuo su camino con paso solemne, dejando a todos callados y tensos, entro el pasillo y se dirigió a la gran puerta de madera que nuca debió haber cruzado.
Cuando estaba casi por llegar a la puerta se pudo observar entre las sombras una figura alta y majestuosa que la veía con una gran compasión, después paso sus ojos miel al salón y su mirada se agudizo como la de un tigre apunto de atacar.
Akira abrió la puerta por si misma, y ahí lo vio, a Tadashi, él se encontraba petrificado al momento de que la reconoció, y de un momento a otro la abrazo dejándola sorprendida y es que no le importo que se ensuciara, entonces pudo entonces sentir la calidez y la dulzura de su amigo en ese acto, su cuerpo comenzó a temblar, pensó que lloraría pero no paso…ya no lloraría por ese idiota.
Tadashi la tomo de la mano y se la llevo a un lejano y hermoso lugar, no pregunto nada en el camino, no digo ninguna palabra, solo estuvo ahí como su fiel acompañante…cuando por fin pudo reunir valor y su garganta pudo liberarse del nudo solo pudo decir una pequeña frase —Ya no estoy comprometida —
Su amigo no dijo nada, su rostro solo se contrajo, pero luego continúo con su tranquilidad y comenzó a decir lo hermosas que son las estrellas esa noche y le agradaba estar ahí, el tiempo hasta que llego el amanecer. Tadashi la llevo a su casa con la promesa de salir otra vez a divertirse; al entrar a su casa sus padres la esperaban, ambos con rostros pálidos, sabían entonces que paso, la abrazaron y le dijeron que nunca mas sufriría algo como eso y que todo estaría bien.
Akira no podía creer en las palabras de sus padres, sabia que a partir de lo que paso en la fiesta seria la comidilla de la alta sociedad. Pero los días pasaron y el rumor nunca se escucho, como si ese horrible episodio hubiera sido solo una pesadilla.
Los asistentes de la fiesta nunca dijeron nada, y poco tiempo después se enteró que Yahiro se fue al día siguiente de su cumpleaños al extranjero y una semana después Sayo salió del país, era obvio para ella que se habían ido los dos juntos como amantes, le dolía mucho esa traición a pesar de que no amaba a Yahiro, ella continuaría viviendo era su única opción.
Al tiempo al parecer la suerte le sonreía de nuevo, a su familia las cosas comenzaron a tener éxito en el comercio gracias a una pequeña inversión que los Takishima, gracias a ellos o mejor dicho de su amigo Kei su familia logro salir de sus problemas económicos, desde entonces tuvo una profunda gratitud por él y pudo ser mas abierta.
Todo fue bien hasta que el calendario comenzaba a marcar su fecha de nacimiento una vez más comenzó a sentir un miedo incalculable e irracional. Tenia miedo de que los que callaron por una año lo hicieran en esa vez o que Sayo regresara y comenzara a jactarse sobre su relación de amantes.
Así que cando fue ese día de su cumpleaños numero 17 prefirió encerrarse en su habitación, sin que nadie pudiera verla ni siquiera pudo probar algún alimento. Al pasar un par de días todo regreso a la normalidad para los Toudou. Akira volvía a ser la apacible chica pero para Megumi que junto con su hermano apenas llevaban unos meses de regreso a Japón después de un largo viaje no pudieron concebir esa crisis tan grande de su preciada amiga.
Y hoy era ese día donde cumple 18 años, todos sus amigos juntos en esa academia y una nueva amiga, volvía a sentir ese pánico, y ahora se sumaba que Hikari pudiera sufrir algo como ella, aunque sabía que Kei no era como Yahiro, no dejaba de sentir esa presión en el pecho y ese mal presentimiento.
Notas de autora
Este...emm...Hola, (salgo corriendo y ocultándome tras un vidrio anti balas) Perdón, por tardar tanto en publicar un nuevo capítulo (como siempre). Pero les tengo muy buenas noticias que quiero compartirles….pero primero agradezco a mis chicas lectoras:
Guest
ela9999
Anon
rebeca26
Todas ellas me dejaron su huella y de verdad sentí fuerzas para continuar con esta historia, sin ustedes lectores míos este Fic cobra vida y tiene un sentido.
Y ahora si chicas/os, les informo que….Ya soy Psicóloga.
Logre pasar mi examen a la primera con un punto satisfactorio así que ahora me queda dar todo mi esfuerzo para trabajar con el corazón algo que me apasiona (bueno tengo que hacer tramites burocráticos y pagar mucho dinero para que me den mi título, pero eso es lo de menos).
Y ya pasando a la historia, espero que tuvieran pañuelos a la mano, ahora sabemos que fue lo que sucedió con Akira, fue algo difícil y doloroso…y en su parte Tadashi, nuestro glotón preferido se dio cuenta de algo muy evidente sus sentimientos por su mejor amiga.
Yahiro ya dio acto de presencia ante Hikari y Tadashi, ¿Que se tramara?
La misteriosa chica/ Ninfa de Jun vuelve a aparecer, ¿Quién será?
Y sobre todo, ¿Quién esta detras del atentado que sufrió el invernadero?
Lo descubriremos en el futuro… y por cierto no muy lejano, que les traigo otra super buena noticia que les alegrara mucho, el siguiente capítulo será publicado el 19 de Noviembre 2013 (si todo sale bien) si leyeron bien será publicado en plazo de días… y la razón es: porque al inicio iba a ser solo un capitulo, pero termine tan emocionada con tantas ideas que termino siendo un capitulo de 35 hojas de Word, así que decidí dividirlo en dos partes la primera como ya leyeron abarca todo el doloroso pasado de la chica del lunar t el siguiente culmina con la esperada fiesta de cumpleaños que organiza Hikari y amigos (y una que otra sorpresa).
Y pues también me queda disculparme por los errores de dicción o palabras que tenga el capitulo y es que mi Betacoco (Emmanuel) también ha estado ocupado con nada menos que otro examen y el resultado será dado en unos días así que también esperemos que tenga suerte.
Entonces me despido por ahora, cuídense mucho los veré nuevamente en el 19 de Noviembre, espero sus comentarios con ansia.
Atte: Freya-x
Posdata: por cierto mi cumpleaños es el 17 de Noviembre por esa razón en el siguiente capítulo les tengo otra sorpresa más
Agradezco a esas personas que leen mi historia y no dejan comentario ya que ellos también son parte importante.
Siguiente capítulo
"Amargo destino"
