Niñera

Itachi-san dijo que no era mi culpa pero así me sentía, por mi Konan-san debía estar triste, dolida, no lo se, tal vez molesta e incluso Itachi-san lucia así. Yo los había lastimado.

-Supongo que no querrá que la lleve a su casa- negué, lo menos que quería ahora era volver -entonces ¿a dónde quiere ir?- a cualquier sitio donde mi mente se desconecte, donde no pueda pensar en él.

-Al mirador- cuando lo hacia con Itachi-san solo podía pensar en Itachi-san, no importaba si no lo merecía por lo que le hecho pero lo necesitaba, quería solo por un momento dejar de pensar, solo un momento.

-Hinata-san, no creo que ahora sea…

-Por favor- no soportaría otro rechazo –aunque sea una vez más, por favor- suplique poniendo una mano en su pierna y la fui subiendo hasta llegar a su entrepierna, él suspiro.

Itachi-san no puso más oposición, yo continuaba acariciando su pierna, por momentos llegaba a rosar su miembro por sobre el pantalón y las ganas, las ansias de coger con Itachi-san comenzaron a invadirme, como aquella vez que le vi masturbándose en la sala de su casa, esa vez que me moje solo de ver su longitud, de quererlo dentro, de satisfacerlo buscando satisfacerme a mi, anhelando que la siguiente vez pudiéramos tocarnos más. Busque sumergir mi mano a su pantalón y poder tocarlo directamente, pero Itachi-san roso la piel desnuda de mi brazo con solo dos de sus dedos suavemente eso me descoloco.

-Aún no Hinata-san- me aparto la mano con gentileza y continúo conduciendo.

Me cohibí un poco por eso, me sentí regañada sin ninguna palabra suya, incomoda habiendo hacho ese tipo de cosas muchas veces y un poco a la expectativa, Itachi-san nunca me había dicho que no o que esperara. Mire por la ventana y fue ahí donde me di cuenta, no íbamos al mirador, estábamos en una parte de la ciudad muy popular entre las parejas, lo mire y cuando abrí la boca él me gano la palabra.

-Lamento traerla a este lugar Hinata-san, pero hay más gente de la que me gustaría en casa como para llevarla a mi habitación- me sonroje ligeramente y baje la cabeza.

Había tenido sexo en muchos lugares pero nunca en una cama, a excepción de mi primera vez que en este momento desearía no haberla tenido nunca. Inevitablemente una lagrima más se derramo de mis ojos.

-Hinata-san si no quiere, la llevare a otro lugar…- negué con la cabeza.

-Iré donde Itachi-san quiera- me sentía algo avergonzada por como lo dije pero ya lo había dicho.

Entramos al motel, un par de chicos se me quedaron viendo, tal vez en otra ocasión pude haber hecho que me invitaran a una de estas habitaciones pero ahora incluso me asustaba un poco que se me quedaran viendo tan fijo. Itachi-san me tomo de la cintura y me condujo al cuarto. Cuando la puerta se cerro me quede mirando la cama de cerca, me sentía fuera de lugar.

-Las camas no muerden- vote a verle, Itachi-san estaba recargado en la puerta -¿Qué sucede?- su rostro se mostro serio, puso el seguro y camino hasta llegar a mí.

-Nunca lo he hecho en una cama- por alguna razón me sentía en confianza de decirle esto.

-¿Ni siquiera la primera vez?- mis ojos se opacaron, había dolido mucho y ahora también dolía. Todo dolía.

-¿Quién fue el estúpido que la toco?- su voz me paso por la espalda en un gran escalofrió, sus manos estaban echas puño, lucia molesto, irritado, quizá algo más que no distinguía. Pareció ser más para él que para mi pues ni siquiera me miraba.

-¿Itachi-san?- su mirada bajo a verme, seguía serio pero menos tranquilo.

-Hinata-san, déjeme darle una segunda "primera vez"- no lo entendí, eso no se podía hacer y dolía mucho.

-¿Por qué haría eso?- comenzaba a darme miedo.

-Hinata-san no merece tener ningún recuerdo que le haga daño- lleve una mano a mi pecho, lo que sentía en ese momento era extraño y me gustaba sentirlo por alguna razón.

Itachi-san esperaba mi respuesta en silencio, si hacerlo la primera vez no dolía ¿cómo era? Quería saberlo, me levante de puntitas y apenas roce mis labios con los de él, Itachi-san me tomo de las mejillas y continuo el beso. Era muy diferente a los que habíamos tenido: lujuriosos, ansiosos, con nuestras lenguas peleando por tocar más de nuestras bocas, esta vez no había nada de eso; solo eran roses suaves, lentos, ¿tiernos? No sabía que los besos podían ser así, su lengua hizo presencia paseando por mis labios, abrí mi boca para sentirla dentro pero Itachi-san no la metió, siguió lamiendo mi labio inferior y acerco su cuerpo al mío, comencé a dar un paso asía atrás cada que él daba uno asía adelante hasta que termine sentada en la orilla de la cama.

Me faltaba el aliento, los besos eran lentos pero igual de excitantes, eran nuevos y me los daba Itachi-san, me encantaba sentirlos, Itachi-san recargo las manos en el colchón y volvió a unir sus deliciosos labios a los míos, esta vez cerré los ojos y mis sentidos volaron, sentía poder llegar a un orgasmo con solo esos besos, él no dejo de acercarse a mi, me apoyaba de mis antebrazos para evitar separarme de él pero siguió acercándose hasta dejarme acostada, con una de sus rodillas me abrió las piernas para luego arrodillarse en la cama, no sabia que seguía a continuación pero lo quería ya. Me tomo de las manos y las subió por encima de mi cabeza coloco una sobre la otra y las afianzo a la cama con su mano derecha, la izquierda bajo acariciando con su dorso mi brazo, mi mejilla, mi cuello, paso rosando mi ceno y luego fue a mi costado para deslizar el sierre de mi vestido desabrochándolo y sumergiendo la mano dentro de mi ropa y tocar mi espalda, piel con piel, todo sin quitarme la mirada de enzima. Aun no empezaba nada y ya me sentía tan agitada como si esta fuera mi segunda ronda se sexo. Su rostro se escondió en mi cuello.

-¿Continuo?- ¡SI!

-Mmm- fue todo lo que pude decir ¿decir o gemir?

Su lengua hizo presencia en mi cuello junto con sus labios y sus dientes, no era una caricia tosca ni hambrienta, mas bien, embriagantemente lenta; su atención en mi cuello no dejo que me diera cuenta cuando sus manos desaparecieron de su lugar y bajaron a vagar por mis piernas o cuando yo había subido los pies a la cama para que tocara más piel, una de sus manos se coló por debajo de mis caderas y me levanto un poco de la cama para cuando volví a bajar sus manos continuaron subiendo y subían mi vestido con ellas, se alejo de mi cuello, yo me levante hasta quedar sentada frente a él, subí mis brazos e Itachi-san siguió subiendo mi vestido hasta dejarme casi desnuda. Desabrocho sus pantalones y bajo de la cama solo para quitárselos completamente, su miembro se marcaba en sus bóxer, no podía evitar humedecerme con solo verlo cubierto. Itachi –san se sentó en la cama cerca de mi, me tomo de la cintura y me sentó en sus piernas, yo me sostuve de sus hombros cuando sentí sus dedos subiendo y bajando por mi espina, del limite de mis pantis a donde comenzaba mi sostén a juego.

-¿Quieres que siga?- "y no pares nunca pervertido-san" pero solo pude asentir.

Se suponía que esta era mi "primera vez" así que no debía decir nada lascivo ¿o si?

Pequeños y dulces besos, Itachi-san los esparcía en mi hombro, con una mano desabrocho mi bra la misma que subió hasta mi nuca para bajar de nuevo al inicio de mi espalda, los besos se mudaron a mi otro hombro, de repente la caricia en mi espalda paro y él me fue recostando en la cama de nuevo. Me miro a los ojos por unos segundos y regreso a mis labios, esta vez introduciendo su lengua, no lo soporte y comencé a restregar mi lengua a la suya de forma desesperada, él río dentro del beso y empezó a mover su lengua con la mía de la misma forma pero afuera sus manos continuaban con lentitud tortuosa, me quitaban el sujetador, una vez tuve esa prenda menos abrace su cuello con mis brazos y disfrute de cada instante en su boca, con su lengua, con sus manos subiendo y bajando de mis costados, por instinto enrede mis piernas en su cintura pero parece que me excedí pues se separo casi de inmediato de mis labios. Fue a mi oreja y degusto el lóbulo y entre besos húmedos se deslizo por mi cuello y más abajo, pasó por entre mis cenos pero no los toco, hundió su lengua en mi ombligo por unos exquisitos segundos, dio una pequeña e inofensiva mordida en mi costado izquierdo; volví un poco a la realidad cuando sentí la tela de mis bragas pasar por mis muslos, estaba acostada y aún así llegue a ver el hilillo de mis jugos que unía mi intimidad con la tela que estaba siendo retirada de mi cuerpo, alce la vista a Itachi-san y él solo se relamía los labios. Me sentía desfallecer. Itachi-san me tomo de los tobillos y fue subiendo mis piernas hasta que la parte trasera de mis rodillas quedaron sobre sus hombros, estaba lista para sentir su pene dentro, impaciente por que comenzara a moverse en mi interior pero no lo hizo, en cambio tuve una deliciosa corriente pasar por mi espalda tan fuerte que eche la cabeza para atrás.

-Ahh- su lengua había lamido mi entrada de inicio a fin -¡ahhh!- sus labios succionaron delicadamente mi clítoris y empezaron a besar mis labios vaginales -¡ahh!- mis gemidos llenaban la habitación de aquel motel -¡ahhh!- su lengua empezó a hundirse en mi vagina -¡ahhh!- ahora entendía porque a ellos les gustaba tanto que les los chupara el pene -¡ah!- mis gemidos eran cada vez más agudos, el aíre desapareció de mi sistema cuando no solo la lengua de Itachi-san me hacia favores ahí abajo, si no que, un par de dedos frotaban mi clítoris con mucha insistencia. Era demasiado… yo… yo ya… ya no podía más -¡!

Estaba rendida, me forzaba a regresar el aire a mis pulmones pero me era difícil, mis ojos enfocaron los bellos ojos negros de Itachi-san frente a mí, mis manos soltaron la colcha de la cama, que hasta ese momento note que sostenía con fuerza, lo tome del rostro y lo acerque para volver a probar ese suave beso con o sin lengua, no me importaba solo quería degustar ese embriagador y suave beso, él se dejo guiar por mi, por primera vez desde que empezamos. Sus labios, su boca, su lengua, todo tenía un sabor distinto ¿así sabia yo? Si era así, lo besaría hasta que volviera a saber a Itachi-san, ese sabor varonil que me hacia perder la razón. Se separo con delicadeza de mis labios, le escurría un hilillo de baba de la comisura de la boca.

-¿Segura que quieres seguir Hinata?- saque mi lengua y limpie el hilillo.

No supe en que momento Itachi-san se había quitado su playera o su bóxer, pero la punta de su erección se adentraba en mí con mucha facilidad, una de sus manos amasaba mi pecho derecho y su boca se amamantaba de mi pecho izquierdo, su delicia de pene entraba y salía con una rapidez que nunca había sentido, todo era mucho más fácil, más sensible estando tan húmeda por Itachi-san. Sus labios regresaron a los míos, Itachi-san se apoyaba en la cama con sus antebrazos a cada lado de mi rostro, sus pectorales aplastaban deliciosamente mis cenos dándome un rose único a mis pezones cada que se balanceaba de abajo asía arriba, deslice con una mano el agarre de su coleta y su cabello callo a los lados, acariciaba su espalda y su exquisito pene se movía: adentro, afuera, adentro, en circulo y empezaba de nuevo. Seguimos así por unos minutos hasta que obtuve otro orgasmo, Itachi-san no tardo en seguirme, nunca le había escuchado un gruñido como aquel que erizo mi piel y éxito mi cuerpo.

A los segundos de calmar nuestras respiraciones Itachi rodo conmigo en la cama dejándome sobre él, alce un poco la cabeza, lucia muy diferente con el cabello suelto pero igualmente sexy, bese su mejilla y volví a recostarme sobre él, Itachi-san acariciaba mi cabello y mi espalda, mis ojos se cerraban solos y no los culpaba, enérgico, rico, sensual, fantástico, exquisito e incluso delicioso no le hacían justicia a lo que sentí en esta habitación, ninguna palabra era suficiente.