Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece.

Contrato con la vida

"Letras negritas y cursivas son fragmentos de canciones"

Amargo destino

La habitación se encontraba en penumbras, sus amigos no le habían buscado en todo el día, era mucho mejor así, pensó la joven; pronto pasaría este día y el recuerdo volvería a dormirse en su interior. Akira miro por la ventana y el sol comenzaba a tornarse naranja, su habitación ya comenzaba a oscurecerse, se dirigió a su cama meditando que se escondería debajo de las cobijas hasta que el sol saliera otra vez; cuando alguien toco la puerta tranquilamente.

—Pase— susurro Akira sin muchos ánimos, pensaba que nadie la molestaría.

La puerta se abrió, entrando una de las sirvientas que se encargaban de la casa con un paquete en sus manos —Señorita, he venido a vestirla, el señor Karino la espera en la recepción — La pelivioleta se quedo muda ante escucharla.

¿Tadashi la esperaba? ¿Que se vistiera con…? Miro la caja y la abrió encontrándose con un vestido tipo occidental color rojo y negro, se sonrojo al pensar que quizás…él, quería una cita. No, no, no, es decir era su amigo de infancia y era muy amable y había estado a su lado en momentos difíciles pero Tadashi no le… o quizás si tenia sentimientos por ella.

Tomo el vestido en sus manos y lo vio extendido, era hermoso y realmente quería saber porque estaba ahí su amigo, aunque interiormente una voz le decía que era peligroso salir de la casa. Sacudió la cabeza, su corazón se aceleraba al solo pensar que estaría con Tadashi, a ¿Quién debía obedecer?

—Es…esta bi...bien, infórmele a Tadashi que bajare en unos minutos —

Era absurdo que unos minutos antes quería desaparecer entre las sombras y ahora con la sola mención de su amigo, ella estuviera ahí esperando pacientemente que la sirvienta peinara su cabello corto. Sus ojos se movieron ligeramente hacia abajo, pudo ver la amplia falda roja y sus manos posadas en su regazo, apretó los puños, sintiendo que se sonrojaba de solo pensar que Tadashi había elegido tan bonita prenda.

Akira apretó los labios, en un momento más saldría de la protección de su alcoba y quedaría en un lugar donde podrían dañarla…pero estaría al lado de Tadashi, su corazón estaba convencido de que él no dejaría que nadie más la volviera a lastimar.

Hikari pudo ver en el vestíbulo a su amigo Tadashi cuando bajaba las escaleras poco a poco, el joven desapareció todo el día y ahora estaba ahí en la casa de chicas con un traje elegante y una caja que le entrego a una sirvienta.

— Hola, Tadashi— saludo la pelinegra, Hikari ya lucia ese vestido que su fantoche prometido le dio y admitía que le quedaba perfecto.

El joven de pelo alborotado miro a la joven que se acercaba a él — Hola Hikari — la saludo con una gran reverencia.

— ¿Qué haces aquí? — pregunto regresando la reverencia levemente.

Tadashi sonrió ampliamente esperando poder esconder su sonrojo —Vine a escoltar a Akira — paso su mano por el cabello — Megumi dijo que Akira no querrá salir por si sola de la habitación—

—Megumi piensa en todo — sonrió Hikari, todo se estaba moviendo poco a poco y cualquier detalle era cubierto por sus amigos. Miro nuevamente al chico enfrente de ella — Entonces yo me adelantare, creo que Megumi ya se marcho ¿No es así? — pregunto la joven.

—Sí, se marcho hace unos minutos— la ojiazul no noto un leve temblor de vos en el joven — dijo que te esperaría en el invernadero —

—Entonces me adelantare— Hikari camino apresurada a la puerta de la salida —los estaré esperando— la joven se despidió con una gran reverencia, posteriormente desapareciendo por la puerta de salida.

Tadashi al ver que se encontraba completamente solo, se llevo la mano derecha a la cara tratando de esconder un gran sonrojo, y es que Tadashi casi nunca mentía, pero ahora había dicho algo para que nadie notara lo obvio, él había decido buscar y escoltar a Akira por el mismo, solo deseaba poder estar ese día a un lado de su "amiga" Akira; tomo aire tratando de que aire puro bajara su temperatura, miro el salón y busco un asiento al lado de una ventana, se dejo caer pesadamente…esa si sería una larga noche.

Megumi camino por los pasillos de las escuela un tanto molesta, había recibido un mensaje de su hermano hace una hora informándole que llegaría un poco tarde a la fiesta, ya que necesitaba urgentemente comenzar a esbozar su próxima pintura. La trigueña sujeto su cuaderno rasgando un poco las hojas, esa fiesta era lo más importante y su tonto hermano se iba a retrasar solo por una simple pintura, definitivamente lo necesitaba enviar a un hospital mental.

El sol estaba a punto de esconderse por el horizonte, y la joven cantante debía apresurarse a encontrarse en el invernadero en la espera de que Akira, y es que rezaba porque con una simple nota anunciándole que debería asistir a la escuela, le fuera suficiente para que la chica del lunar decida salir de su habitación.

Paso sus zapatos por la gravilla de los jardines poco a poco se estaba acercando a las caballerizas y después al área antigua de la escuela. Los sirvientes habían puesto estratégicamente faroles y luces que marcaban el camino a la fiesta, esperaba ser una de las primeras ya que de verdad estaba muy preocupada por el atentado que sufrió hace unas horas, camino más rápido por la ruta, a lo lejos se veía la arboleda que rodeaba al viejo invernadero, faltaba poco para llegar.

Cuando pudo notar entonces una figura alta entre el camino y los arboles, estaba recostado en un tronco, las manos las tenia cruzadas en su pecho. Megumi trago saliva, esa silueta la reconocería donde fuera… y ahora estaba en Japón, camino acercándosele esperando que fuera solo una tonta visión o juego de sobras de los arboles pero…

La muchacha se detuvo en seco, esperaba que sus ojos le mintieran, que si parpadeaba la persona que estaba enfrente de ella desaparecería, pero al contrario de lo que esperaba...

El hombre salió de las sombras a paso lento, era tan alto como lo recordaba, su porte tan atrayente, su caminar asechaste movimiento corporal que le hacia temblar. Megumi dio un paso hacia atrás, su mente emitía una urgente alarma de huida, pero una rama la detuvo al estar atorada con la amplia falda de color amarillo de su vestido.

La joven gimió al saberse acorralada y sin alguna escapatoria mientras que veía ese extraño hombre se le acercaba más y más. Cuando la luz dejo ver perfectamente su rostro a la trigueña le comenzó a latir rápidamente el corazón, sus hermosos ojos castaños se abrieron como platos. Él…era ese hombre en persona, el hombre que atormentaba sus sueños, que no dejaba de rondar en sus pensamientos y la hacía sentir viva y muerta al mismo tiempo desde hace un año….Yahiro Saiga

"Pienso en ti cada vez que me alejo de mí, cada vez que prefiero morir, desde el día que tú me dijiste: tu caritaes una rosa sin abrir."*

Tadashi bostezo al ver el reloj de la estancia, ya había sido una hora desde que le entregó la caja del vestido a la sirvienta, era algo raro que el joven se quedara algo esperando pacientemente, pero no dejaba de escuchar las palabras de la sirvienta en su cabeza. — La señorita estaría lista para salir, en uno minutos…espere por favor —

Y es que de verdad le sorprendía que Akira aceptara el vestido y sobre todo que decidiera salir del confín de su alcoba precisamente ese día solo porque él "el perezoso amigo glotón" se lo pidió.

El joven de pelo revuelto movió la cabeza rápidamente esperando dispersa esas ideas locas y esperanzadoras… quizás le era importante a su amiga que quizás tenia posibilidad de que ese sentimiento que poco entendía y escondía, fuera correspondido. Llevo su mano al bolsillo de la chaqueta y pudo sentir la caja de regalo cuyo contenido era la pulsera de plata. Se había emocionado al ver esa pieza tan sencilla y desde entonces solo podía imaginar la enorme sonrisa de Akira cuando la recibiera.

Pero luego sus pensamientos lo llevaron al recuerdo de volver a ver a Yahiro nuevamente en Japón después de dos años. Sera acaso que decidió para pedir el perdón de Akira, y si era así ¿Reanudarían su compromiso?

Tadahi apretó los dientes, ¡No!...lo que había hecho ese bastardo, no será tan fácilmente perdonado por la joven del lunar y lo sabía bien. Y si ese tipo con extraño cabello se atrevía siquiera pararse enfrente de Akira el le partiría la cara, por muy amigos que fueran Tadashi haría cualquier cosa por ver sonreír a su amiga ya lo había decidido. Akira era lo más importante que iba a proteger.

Megumi soltó la libreta que tenía en sus manos cuando el joven Yahiro estaba a menos de un metro de su figura.

—Gusto en volverte a ver — dijo el hombre de forma caballerosa y cínica— No creí que te volvería a ver después de lo que sucedió en Roma —

La joven de cabello castaño entrecerró los ojos en forma de disgusto, si no podía huir de esa situación se defendería hasta el final, camino un paso hacia adelante sin importar que su vestido terminara arruinado por la rama, levanto su mano derecha y le propino una fuerte bofetada al hombre de cabello rosado.

—Veo que ahora estas molesta…— dijo Yahiro llevando su mano a la mejilla roja. Sonrió al sentir el calor de su rostro y después con un rápido movimiento acortó completamente la distancia entre los dos, tomando la cintura de la joven y con la otra mano el mentón haciéndola alzar su rostro.

Megumi dejo salir un leve gemido al sentir el cuerpo de ese hombre pegado al suyo, ese movimiento la tomo por sorpresa, los ojos de Yahiro eran tan profundos…temía lo que probablemente seguiría.

—Así que…—el hombre pasó su dedo pulgar por los labios entreabiertos de la trigueña— Has decidido nuevamente dejar de hablar —

La joven de ojos castaños comenzó a sentir calor por todo su rostro, era tan desesperante la actitud posesiva de este hombre, él la hacia sentir mil cosas agradables y desagradables al mismo tiempo.

"Piensa en mí cada vez que me miras así, se me cosen los labios a ti y la luna me pinta los ojos."*

—Sabes, ahora que lo pienso, si me merecía esa bofetada. Después de todo la última vez que nos vimos en Roma, solo te bese y desaparecí de tu vida — El rostro del joven se acercaba mas y mas al rostro desconcertado de la muchacha —Pero también no me arrepiento de lo que hice — la voz del chico se enronquencio.

Megumi quería soltarse como fuera posible, ese miserable tipo era el demonio en persona y ahora la quería besar nuevamente, no se había quedado satisfecho con haberla besado a la fuerza en el pasado.

—Puedo detenerme si me lo pides — la joven comenzó a sentir el aliento cálido de Yahiro en su cara, su corazón estaba por salirle por el pecho.

Yahiro estaba a punto de rosar los labios de la trigueña cuando esta emitió un fuerte grito

— ¡No! — y con todas sus fuerzas se aparto de él por más de un metro.

—Ale…aléjate de m…mi— susurro agitada la tenue y hermosa voz de la cantante.

—Ves — Yahiro llevo su mano derecha al bolsillo del pantalón — No era tan difícil volver a hablar — pudo notar que Megumi comenzaba a emitir un aura demoniaca.

Yahiro sonrió mostrando su perfecta dentadura, la actitud que tomaba la muchacha le ere muy entretenida y le gustaba muchísimo. Volvió a acercársele pero en esta ocasión se agacho tomando del suelo la libreta que la joven solía usar para escribir, la sacudió quitándole la tierra y luego se la entrego a una Megumi muy desconcertada.

—Toma — el joven le acaricio la cabeza — Te volveré a ver en otra ocasión — y sin decir nada mas Yahiro desapareció entre los árboles, dejando a Megumi completamente sola.

La trigueña abrazo su libreta y agacho la cabeza esperando esconder su sonrojo y su triste mirada, su peor pesadilla se estaba cumpliendo, el hombre que trataba de olvidar e incluso intento escapar, estaba en Japón y lo que es peor, estaba precisamente en su escuela.

Hikari corrió por los jardines tan pronto como escucho un grito, su deber y rectitud le hacían siempre tratar de ayudar al necesitado, llego a las caballerizas y luego miro para todas direcciones esperando ver cualquier escena donde una alumna peligrara. Respiro agitada si no actuaba rápido la persona podría sufrir algo irreparable, busco entre la arboleda que era el lugar preferido para cualquier villano, es donde pudo notar un vaporoso vestido amarillo entre las hiervas.

Camino más rápido y pudo entonces ver a Megumi muy quieta y mirando al horizonte.

— ¿Megumi? — pregunto la pelinegra, haciendo sobresaltar a la trigueña que estaba perdida en sus pensamientos — ¿Estás bien? ¿Tú fuiste la que gritaste? —

La muchacha más joven miro a Hikari unos cuantos segundos sin ninguna emoción evidente en el rostro, después tomo la pluma del lomo del cuaderno y comenzó a escribir en una hoja en blanco.

Estoy bien— se leyó en la primera línea — Una ardilla me sorprendió por eso grite — paso la hoja donde se volvía a leer un letrero lleno de dibujos chuscos— Que vergüenza — Megumi sostenía la libreta con un rostro de vergüenza y sacando la lengua en forma de juego.

Hikari miro a su amiga y suspiro dejando salir el estrés acumulado por la preocupación —Menos mal que fue eso… por un momento pensé que alguien te había atacado y te estaba forzando — Hikari camino hasta donde estaba la chica y le regalo una sonrisa llena de energía — Vamos, tenemos que ver si el fracasado de Takishima cumplió con su promesa —

La pelinegra camino de forma lenta dejando a la trigueña quien solo podía atinar a pensar que su amiga no cometió un error en sus pensamientos…pero ese sujeto no la había dañado en esa ocasión, sino que hacía ya un tiempo le había quitado algo muy preciado para la cantante y no se lo regresaría, su corazón.

—Megumi, no te quedes atrás— dijo Hikari a unos metros de distancia, la cantante salió de sus pensamientos y comenzó a correr alcanzando a su compañera, tratando de olvidar todo lo que había pasado.

En la casa femenina Tadashi comenzaba a morir de desesperación, y si ¿Akira se había arrepentido de salir con él? Movía sus piernas nerviosamente, no podía ir directamente a la alcoba de la chica, lo expulsarían de la escuela si lo atrapaban. Miro por la ventana tratando de encontrar una idea mejor, notando que las primeras estrellas comenzaban a salir por el manto oscurecido del cielo.

—Ta…Tadashi— se escucho la voz nerviosa de la joven a las espaldas del castaño.

El hombre volteo su cuerpo de forma mecánica hasta poder ver a su amiga de infancia bajando por las escaleras con una gran elegancia, típico de ella. Pudo notar que el cabello corto de color violeta había sido rizado, como era la moda Americana; y sobre todo pudo ver que Akira estaba usando el vestido que había llevado él, y se veía…se veía, como un ángel, se levanto de su asiento rápidamente, casi que termina tirando un jarrón de una mesita continua, pero lo pudo detener y acomodar nuevamente a su sitio.

Tadashi miro a la joven, viendo los detalles de su figura cubierto de esa prenda, la parte superior del vestido era solo un simple modelo de tirantes anchos, pero en el pecho dejaba ver un corpiño negro que sobresalía de los pliegues rojos del vestido que bajaban por el pecho, la cintura enmarcada por la ajustada tela y después se ensanchaba gracias a una falda de campana que solo llegaba mas debajo de la rodilla rematando por pliegues negros de tela un poco más trasparente.

—Perdón por hacerte esperar— dijo la joven del lunar ya a un metro de su amigo — La sirvienta duro un poco tratando de maquillarme — Intento ocultarme las ojeras, pensó lo último.

—No, no importa— Tadashi se veía muy nervioso, y parecía más torpe de lo normal — Ya sabes que suelo quedarme dormido cuando espero — el joven se llevo una mano a la nuca y sonrió tontamente.

— ¿Te quedaste dormido? — Pregunto Akira alzando una de sus perfectas cejas, el castaño afirmo con la cabeza —No sé porque no me sorprende — la joven rió por la actitud tan torpe del chico.

—Bue...bueno…— El hombre trago saliva, su cabeza se había quedado en blanco cuando miro la linda sonrisa de Akira. —Que…bueno que decidiste salir con…conmigo—

Akira lo miro un segundo cuando un leve sonrojo se paso por sus mejillas, esperaba que el chico no lo notara, y es que esa frase la había tomado por sorpresa y se podía mal interpretar como algo mas allá fuera de lo platónico. Por Dios era Tadashi su torpe y adorable amigo, se sonrojo aun mas por pensar lo último.

—Gra…Gracias por esperarme y darme este vestido — trato por todos los medios de cambiar la conversación— Es muy lindo —

— No hay de que, te ves hermosa con el — y ahora el par de jóvenes tenían un color granete en el rostro, que trataban de ocultar uno del otro. Tadashi trago saliva — Digo, que bueno que pude saber tu talla y…—

— ¿Insinúas que estoy gorda? — Akira quiso molestar un poco al castaño por hacerla sentir como se sentía.

—No, no quise decir eso— Tadashi se le bajo los colores del rostro —Digo que suelo ser muy torpe con estas cosas y…— el joven corto su explicación al escuchar la risa cristalina y alegre de la joven del lunar.

—Ya, entendí lo que quieres decir… y ¿a dónde vamos? — Akira miro como su amigo se mostraba un poco más relajado tras haberse reído, de verdad siempre seria su torpe "amigo". Por una extraña razón ya esa palabra no le gustaba usar con él, pero no podía ser posible que Tadashi supiera que lo veía diferente.

—Es una sorpresa —respondió el chico de cabello revuelto —Y te ves muy bien con ese vestido—

Akira se sonrojo nuevamente — Gracias Tadashi, eres un buen amigo — nuevamente a la joven se le lleno el corazón de un gran pesadez.

—No solo lo digo por ser tu amigo — Tadashi camino un paso acercándosele al a la pelivioleta, en su garganta se escondía unas simples palabras que estaban decididas a salir —Porque yo…que yo… —

"Que te amo con el alma, lo saben las estrellas; que llevo en mi la huella profunda de tu amor; que paso noche y día soñándote despierto, perdido en el desierto de tu incomprensión"**

El hombre miro a Akira con una gran intensidad sus ojos se volvían cada vez más cálidos al ver el semblante sonrojado y tierno de la mujer.

— ¿Tu qué? — pregunto susurrando la chica del lunar.

—Que yo soy tu mejor amigo — el pelicastaño oculto nuevamente las frases que su corazón murmuraba, debía de entender que él no podía decirle tal cosa a una chica tan perfecta como Akira —Y que debemos irnos ya, se nos hace tarde —

—Ha— la joven bajo la mirada con un poco de decepción — Pero, ¿A dónde vamos? — pregunto insistente nuevamente Akira.

—Ya te lo dije— el chico le ofreció el brazo derecho a su amiga, ella lo tomo y comenzaron a andar juntos — Es una sorpresa que te gustara mucho—

El invernadero era preciso, podía compararse con cualquier salón de fiesta de alta categoría. Los sirvientes de Takishima habían reparado completamente los daños y no solo eso, habían adornado un poco más el lugar dejando faroles estéticamente esparcidos por todo el invernadero, al igual que focos de luz eléctrica en otras áreas del invernadero, para que así todas las plantas y flores pudieran verse perfectamente a pesar de estar en medio de la noche.

En el lugar donde estaban las mesas con bocadillos habían colocado un gran pastel de color blanco con pequeñas rosas de betún adornándolo. Algunos sirvientes se habían encargado de llevar una consola tocadiscos para asi ambientar la fiesta con música.

— ¿Qué te parece señorita numero dos? — Hikari dio un pequeño salto al escuchar la vos de su prometido tan cerca de ella, y es que no lo sintió venir — Llena tus expectativas —

La chica de pelo negro miro sobre su hombro al joven que ya estaba a un par de pasos de ella, pudo notar que su caro traje sastre estaba parcialmente dañado de jabón y pintura, las mangas las había enrollado hasta los codos y los pantalones estaban totalmente arrugados.

—¿Tu también estuviste limpiando? — pregunto la chica de ojos azules, después miro a Megumi que obviamente pensaba lo mismo al ver el aspecto del heredero de los Takishima.

—Solo un poco, si — respondió el hombre de forma simple como si fuera lo mas normal.

—Quiere decir que el gran Takishima también es capaz de ensuciarse las manos— Hikari llevo sus manos a la cadera, realmente quería escuchar algo tan increíble como eso.

A Megumi le pasó una gran gota por la nuca, era mejor alejarse de esos dos antes de que terminen destrozándose mutuamente, dio unos pasos hacia atrás, y noto que ninguno de la pareja notaría que se fue, era mejor ir con los sirvientes si se necesitaba algo de ayuda.

—No solo por ser una persona de gran posición social alta debo de ser mimado— dijo Kei, al notar como la pelinegra comenzaba a salirse de sus casillas. —Señorita número dos, creo que tu criterio hacia mí es erróneo—

—¿Erróneo? Tu solo me has mostrado al molesto ser que eres…— la joven de ojos azules lo miro con desprecio, era la primera vez que lo veía así desde que comenzó toda esta historia. Ese tipo que de buenas a primeras decidió casarse con ella por un simple capricho, o ¿Por qué otra razón querría esa unión?, y no solo le gustaba meterse con ella, se burlaba y parecía que le encantaba que hacerla parecer una tonta.

Por un momento pensó que no era tan mal chico y estaba ayudando para la fiesta de Akira, pero eso solo era una muestra de su superioridad con ella. Maldito bastardo, ya no permitiría que le volviera a tratar de esa forma.

—¿Te quedaste muda? —Pregunto el hombre adivinando quizás sus pensamientos — Se que me detestas, pero ¿realmente crees que solo eres un capricho? —

La Hanazono alzo la mirada chocando con los ojos indescifrables del joven castaño, ¿Por que de repente hacia tal pregunta?

— ¿Acaso no es así? — Hikari continúo posando sus ojos azules a los dorados de él. Para seguir su monologo —Y si no es así como tú dices que otra razón existe encadenarme de ti de por vida—

—El ayudarte — hablo bajo el chico, pero la chica pudo escuchar perfectamente.

—¿En qué parte de tu perverso plan me ayudaría esto? — siguió preguntando una vez más

— En sacarte de esa vida tan miserable que llevabas, te he dado la oportunidad de poder mejorar por ti misma — respondió rápidamente sin perder el control de su tenue voz.

Hikari entorno los ojos acaso estaba loco. — A es cierto, casándome con usted Takishima salgo de mi pobreza. Eso lo sé muy bien—

—¿Acaso no recuerdas nuestra apuesta? — Kei mostro una sonrisa divertida — Si tú me ganas tan solo una vez, te dejare libre pero no dejare de darte apoyo económico hasta la finalización de tus estudios. —

—No lo he olvidado….pero— Hikari palideció, la última vez que tuvieron esa discusión ella pudo notar la fiera actitud de Takishima

—Nuevamente dejas de confiar en ti misma y te das por vencida sin siquiera lograrlo— los ojos dorados brillaron con más intensidad — Quizás también mi criterio y expectativas hacia ti eran erróneas —

—No…no, yo no me doy por vencida— La pelinegra bajo la mirada, ahora Kei le había dicho una verdad muy amarga, pero solo al verlo ahí de pie sin preocupación de su aspecto, su altanería cuando gana y las veces que él…le ayuda.

Alzo la cabeza para verlo una vez más, pero Takishima estaba ya a un metro — ¿Por qué te vas? — grito la chica apretando los puños.

—Que no es obvio, iré a cambiarme. Akira es mi amiga y creo que es necesario estar presentable frente a ella— dijo Takisima pasando por la puerta del invernadero, despidiéndose alzando una mano —Nos vemos después señorita numero dos —

Hikari cerró los ojos con desesperación, ya en una ocasión menciono que Takishima era un digno rival para ella, pero ahí estaba hoy mostrándose como una tonta niña quejándose de su destino amargo, pero ciertamente no podía olvidar los letreros que leyó ese día arruinando el invernadero.

Sabía que eran dirigidos para ella, pero no quería preocupar a Megumi y a Finn, alguien trataba de hundirla, pero no se los permitiría y después llegaba Takishima arreglando todo incluso con sus propias manos, ahora la pelinegra se sentía como si fuera una damisela en apuros y su detestable prometido el caballero de brillante armadura que la rescataba.

Su orgullo estaba enterrado y para deshacerse de esa pesadez solo termino peleando con Kei Takishima y quedando como una tonta, por sus torpes e inmaduros argumentos. Miro el lugar nuevamente, los sirvientes y Takisima se habían esforzado muchísimo en dejar ese lugar tan presentable y bonito.

Hikari sintió que sus ojos comenzaban a arderle, quería llorar, llorar de impotencia. Tenía que admitir que su prometido no era una mala persona, lo había notado con todos sus amigos, ninguno se refería a él con desprecio, incluso parecía que le tenían un gran respeto, los sirvientes igual.

La pelinegra se llevo la mano a los ojos tratando de evitar que salieran las lagrimas, creo que había cometido un grave error con ese chico, desde que lo conoció nunca le dio oportunidad de ser amable con ella incluso lo etiqueto de mimado y debilucho cosa que sabia no era así. Creo que ya era momento de abrir su corazón y su criterio, Takishima merecía otra oportunidad y era hora de mencionar que podían convertirse en buenos amigos.

Mientras que por otro lado la persona que trató de dañar su imagen con esos letreros y daños la buscaría y dialogaría con ella, quizás esa persona solo se guió por una idea equivocado como ella misma con su prometido. Era momento de mostrar la verdadera Hikari al mundo sin ninguna atadura o imagen falsa.

—Tadashi…— Akira miro a su compañero de asiento después de notar cual era el camino que llevaba el auto — ¿Nos dirigimos a la escuela? —

—Sí, algo así— rió el chico de pelo revuelto — Pero deja de preguntar, tú verás la sorpresa con tus propios ojos.

Akira comenzó a temblar un poco, no quería ver a gente extraña ese día, y es que si volvía a pasar lo que paso hace dos años, miro al chico que parecía estar muy relajado; Tadashi estaría con ella en esta ocasión, nada malo pasaría eso lo sabía bien, pero no dejaba de pensar en las burlas y la mirada que su ex prometido le dirigió, la vio como si no fuera más que una desconocida, no soportaría algo así una vez más.

Cuando el auto de detuvo a la entrada de la escuela, la joven del lunar sintió que un escalofrió le cruzo por la espalda. Pudo notar que su acompañante salía del auto apresuradamente para rodearlo y luego abrirle la portezuela y ofrecerle el brazo como todo un caballero. Si Akira alguna vez contara esté suceso todo el mundo diría que estaba soñando y a decir verdad estaba soñando en un lindo sueño donde esa persona que la alegraba con simples actos.

Caminaron por los corredores vacíos del recinto, ningún murmullo se escuchaba, quizás solo el aire entre las ramas de los arboles, miro que todo estaba en casi total oscuridad, cualquiera diría que era una perfecta escena de película de terror, entonces el joven muchacho le indico que deberían ir por los jardines fuera del edificio.

Tadashi sintió como Akira apretaba su brazo cada vez que se acercaban a la zona de las caballerizas. Sabía que su amiga podría estar muerta de miedo al pensar que algo malo iba a pasar o la expectativa de que la iba a dañar. El muchacho sonrió tristemente, él nunca le aria daño y que sería el primero en protegerlo, pero esta chica no lo sabía…para ella solo era el payaso mejor amigo.

Llegaron al área antigua de la escuela, y pudieron notar que entre los árboles se formaba un camino con linternas. Tadashi miro a su compañera y pudo notar el rostro sorprendido y con un atisbo de alegría.

— ¿Qué es esto? — pregunto la chica del lunar

—El camino a tu sorpresa — sonrió Tadashi y animándola a entrar por el camino.

La pareja se adentro por los arboles, cada paso que daba Akira sentía que su corazón comenzaba a derretirse, era la primera vez que se sentía asi desde hace tanto tiempo; con la ilusión de que algo maravilloso le esperaba terminando ese sendero mágico entre los árboles.

—Ah es cierto— Tadashi se detuvo secamente dejando a Akira un tanto desconcertada, llevo su mano a un bolsillo del pantalón y saco un pañuelo — Creo que lo correcto es que te cubra los ojos para que sea una gran sorpresa —

—Tadashi — protesto la joven —Pero si me cubres los ojos podre caerme —

—Yo te guiare — Dijo el muchacho comenzando a rodera su rostro con el pañuelo doblado en cuatro partes — Confía en mí— Akira sintió que su rostro se convertía en una cereza roja, pues el joven le había dicho lo ultimo casi en el oído pues trataba de amarrar el pañuelo detrás de su cabeza.

—Con…confió en ti— murmuro la chica cuando sintió que las manos de Tadashi tomaban las suyas comenzaba de tirar de ellas suavemente.

—Vamos ir despacio — dijo Tadashi mientras que daba unos cuantos pasos de espalda, tratando de guiar a su amiga — solo da pasos cortos, no falta mucho. —

La pareja continuo lentamente ese recorrido, Tadashi de vez en vez volteaba la cabeza para saber la distancia que les faltaba para vislumbrar el invernadero. Pasaron unos segundos cuando el chico pudo notar que el lugar estaba encendido con varias lámparas y bombillas, gracias a las paredes de cristal también pudo ver a todos los alumnos vestidos de gala.

Tadashi sonrió, entonces soltó una mano de Akira dejando que esta se desconcertara y detuviera, pero se quedo callada. El hombre al ver que la joven no hizo ningún comentario comenzó a hacer señas para que alguien lo notara. Cuando por fin un compañero vio lo que sucedía rápidamente comenzó a animar a los demás jóvenes a esconderse y así dejar el invernadero como si estuviera solo.

Al ver que por fin los demás estaban preparados, de nuevo tomo la mano de la joven y continuando con la caminata.

—Bien casi llegamos — dijo Tadashi cuando comenzaron a entrar por el umbral del invernadero, entonces se detuvo. —Bien… ¿lista para ver tu sorpresa? — Animo el castaño a la jovencita.

—Si— susurro muy bajo la joven y comenzó a llevar sus manos a tras de la cabeza deshaciendo el nudo.

Akira se quito el pañuelo de los ojos, sintió mucha luminosidad atreves de sus parpadas así que bajo la cabeza y abrió los ojos de a poco, pudo entonces ver el suelo de gravilla gris, algo que no había visto con anterioridad en la escuela. Comenzó a alzar la cabeza topándose con una imagen mágica.

Un amplio invernadero de cristal con una base circular como primer plano, teniendo una cúpula muy alta y después extendiéndose a sus lados cámaras más bajas de techos ovalados; todo el lugar estaba de llenos de flores y plantas exóticas, le recordaba mucho a los invernaderos ingleses del siglo XIX que había visto en ilustraciones de botánica.

Pero lo que más le sorprendió fue que en el área mas amplia estaba llena de lámparas de papel y mesas de bocadillos, teniendo en el centro una mesa con un mantel sencillo y un pastel en ella.

Akira se acercó a esa mesa de forma dubitativa, al estar lo suficientemente cerca, vio que en el pastel había sido escrito con letras de betún "Feliz Cumpleaños Akira".

—Esto…esto es— la joven se llevo las manos a la boca como acto reflejo cuando un estruendoso grito lleno el invernadero.

— ¡Sorpresa! — y decenas de jóvenes vestidos de gala y sirvientes que aun usaban el uniforme pero de forma impecable, comenzaron a salir de su escondite, entre ellos sus amigos: Megumi, Jun y Hikari.

Akira miro a todos, mientras que en sus ojos se formaban pequeñas lágrimas que pronto fueron soltadas. — Chicos — se limpio las lagrimas — ¿Hicieron todo esto por mi?—

—Claro que si— dijo Hikari siendo la primera que de forma amistosa le sonrió — Este es el día que deberías estar más feliz —

Queremos que seas feliz porque…— se leyó en el cuaderno de Megumi

—Eres una gran persona y…— continúo la frase el joven pintor.

— Nuestra gran y preciada amiga — Finalizo Tadashi ya a un lado de la joven del lunar con una enorme sonrisa.

Akira miro a sus amigos, a sus compañeros y por ultimo dio una larga mirada a Tadashi, todos estaban sonriendo de una forma muy dulce, sintió que su corazón latía feliz mente y comenzaba a derramar una vez más pequeñas lágrimas, llevo sus manos al regazo.

—Muchas Gracias — dio una amplia reverencia — De verdad muchas gracias —

—Akira, lo que debes de hacer ahora es…— intervino Hikari — que disfrutes tu día especial— la pelinegra mostró nuevamente el amplio invernadero y todos los jóvenes comenzaron a aplaudir, felicitar a la joven y de vez en cuando lanzar serpentinas de colores.

La fiesta comenzó así de una forma inolvidable, uno a uno de los invitados comenzaron a llevarle regalos a la tímida muchacha del lunar. Akira sonreía con gran alegría cada vez que alguien se le acercaba a entregarle un pequeño presente, ella sabía que esos objetos serian con más significado de aprecio que monetario como estaba acostumbrada a recibir en el pasado.

La Hanazono veía la escena con un regocijo interior, ese era el significado de los días de cumpleaños, solo el agradecer que esa persona está a nuestro lado existe, si ese hermoso momento esa pequeña palabra "existe" ahí, en ese momento en ese lugar. Entonces sintió una presencia a su espalda.

Hikari volteo rápidamente, topándose con su prometido, ahora con un traje pulcro de etiqueta, llevando en sus manos una pequeña caja adornado con un moño rosa.

—Veo que lograste tu cometido — dijo Takishima viendo la escena donde Akira leía atentamente un gran discurso escrito por Megumi.

—No fui solo yo — Hikari miro a su prometido — Todos logramos que Akira pudiera liberarse de un amargo recuerdo— La pelinegra trago saliva, ese era el momento de aclarar las cosas con ese chico. — Tengo que agradecerte, ayudarme —

— Solo intervine con mi poder y ayude con mi gran fortuna como suelo hacerlo — dijo irónico Takishima.

Hikari entrecerró los ojos con pesadez —Y sobre eso, tengo que pedirte disculpas…— Kei miro a su prometida atentamente — Te juzgue de manera rápida y creo que cometí un grave error…—

El joven heredero solo escuchaba atentamente con un rostro apacible cuando la mujer suspiró pesadamente para luego continuar con el dialogo — Y creo que necesitamos, o por lo menos yo comenzar desde el inicio — Hikari miro atentamente los ojos del chico — Te nombre mi rival, y sé que eres digno, pero ahora creo que mereces una oportunidad para por lo menos convertirte en mi amigo — termino la pelinegra.

—Supongo que debo agradecerte — murmuro el joven, como si esa declaración no significara nada.

— No te creas tanto, solo pensé que de verdad no eres el chico rico mimado que pensé en el inicio. Y sinceramente quiero saber quién eres Takishima — Hikari puntualizo al ver la efímera muestra de emociones del chico, pero debía tener paciencia.

—Creo que es lo mas sensato que has dicho hoy — el joven de ojos miel sonrió, por primera vez ante su prometida una sonrisa real y dulce. — Espero entonces comenzar con el pie derecho — y luego mostró la caja que llevaba en su mano izquierda — Debo darle esto a Akira, nos veremos en un rato más—

La pelinegra alzo una ceja mientras veía que la distinguida figura del chico se alejaba de ella, no se había burlado, no había hecho un comentario hiriente, en cambio la escucho atentamente, dijo palabras cínicas pero nada por lo cual sentirse ofendida. De verdad necesitaba conocer al verdadero Takishima Kei; sintió entonces un leve golpeteo en el pecho, era una nueva emoción, parecía ser una emoción indescriptible por lo que sucedería mañana.

La fiesta continúo de forma alegre, la música de la consola de música era continuamente animada con cualquier tipo de música, haciendo que los jóvenes bailaran desde bailes tradicionales hasta música del occidente.

Era un hermoso momento y Akira atesoraba todos los gestos; los bocadillos eran deliciosos, todos eran tan amables. La pelivioleta después de bailar algunas piezas decidió salir de la pista de baile y tomar asiento a un lado de Hikari que comía un trozo de pastel muy lentamente.

—Muchas gracias Hikari — dijo la joven del lunar — Megumi me dijo que la idea de reparar el invernadero y hacer la fiesta fue tuya —

—No hay de que — sonrió la pelinegra a la Todou — quería que fueras feliz en este día, además de que todos ayudaron a que todo saliera perfecto, incluso Takishima él ayudo mucho con los arreglos finales para la fiesta—

Akira sonrió con ternura y le tomo la mano a su amiga y la ánimo a ponerse de pie — bueno entonces como es mi día especial quiero que bailes conmigo — y las dos jóvenes caminaron apresuradas a la pista de baile con otras parejas y comenzaron a seguir el ritmo de la música occidental que estaba dando auge en ese momento, algo llamado rock and roll.

Takishima veía la escena un tanto más alejado del bullicio, no despegaba la mirada de su prometida, aunque no había hecho una señal de emoción en el rostro cuando estuvo con ella, sintió que en su interior sentía una inmensa alegría con el hecho de que ella pudiera llamarle amigo, esbozo una leve sonrisa.

—Veo que esta muy feliz — dijo Ryuu mientras se le acercaba — ¿Algo nuevo con tu prometida? —

Kei no dijo nada, pero continúo con la leve sonrisa en el rostro, cosa que el sirviente entendiera la respuesta a su pregunta. — Ya era hora que te abrieras un poco con ella — dijo el sirviente cuando este veía la pista de baile — Espero que pronto ella se dé cuenta de lo que tu estas ocultando…— y luego miro al su joven amigo quien comenzaba a caminar a la salida del invernadero — ¿Qué pasa? — pregunto.

—Creo que escuche algo a fuera, iré a revisar, — respondió Kei caminando lentamente.

—Espera yo también voy…— pero antes de que el joven de ojos verde oscuro pudiera siquiera dar un paso un grito le llamo.

—Ryuu — era Finn que corría hacia él con dos platos en sus manos — Mira lo que me dieron — el joven rubio sonrió ampliamente — Pastel para ti y para mi —

El sirviente mayor sonrió a tal gesto y tomo el plato que le ofrecía, Kei era suficientemente fuerte para cuidarse a sí mismo, y podía dejarlo ir solo al exterior.

Takishima camino entre la oscuridad evitando algunos arbustos hasta que se detuvo en seco — Así que regresaste — dijo Kei.

Y de repente salió detrás de un árbol un joven casi tan alto como él, vestido formalmente pero con la peculiaridad de tener el cabello de un extraño color rosado.

—Mi estimado Kei, nada se te escapa de las manos — dijo el joven Yahiro mientras esbozaba una sonrisa cínica.

— ¿Qué haces aquí? — Pregunto Takishima con un tono de voz que hasta el mismo infierno se congelaría — Acaso no recuerdas lo que dije la última vez que nos encontramos —

Al joven Saiga se le borro la sonrisa, recordando cómo después de que Akira salía de la fiesta y de su vida hace dos años Takishima irrumpió en el salón con un aura asesina. Su viejo amigo de infancia sabía cual era la verdad de esa escena tan cruel que sucedió con su ex prometida, pero le había advertido que no podía tolerar ni perdonar tan atroz acto, por cualquiera fuera la intención real.

Fue cuando todos los invitados y hasta el mismo sintieron miedo por sus vidas, ya que en anteriores veces nunca lo habían visto tan molestos, lo habían notado gracias a la perversa mirada dorada que les lanzaba.

Pidió, o mejor dicho le ordeno a todos los invitados que nunca se hablara lo que sucedió en ese lugar, ya que si lo hacían él se encargaría de hacerlos pagar muy caro. Y por su parte hizo que Sayo y hasta el mismo Yahiro no tuvieran más opción de salir del país en menos de setentaidos horas o les pesaría con una fuerte demanda que quizás haría que terminarían en la ruina.

—Sé muy bien que me dijiste que me largara — Yahiro miro directamente a su viejo amigo — pero, nunca me dijiste que no regresara — Saiga se estaba arriesgando el pellejo con solo mencionar esa corta frase.

—Es cierto — Kei le siguió el juego, parecería que era un gato que le estaba dando oportunidad de salvación a su presa.

—Sabes bien que ahora no puedes hacer algo contra mí, tienes las manos atadas — el joven de pelo rosado jugó con sus últimas cartas — No puedes darle una mala imagen a tu empresa, y ahora menos que estas en el ojo público todo el tiempo gracias a tu compromiso—

— Eres listo Yahiro — Takishima cruzo los brazos sobre su pecho — pero no todo el tiempo será así. En cuanto se realice la boda les dejare de importar a los reporteros y se lanzaran por otra historia —

—Si eso lo sé, y precisamente por esa razón regrese — el joven castaño miro con severidad al otro hombre —He escuchado unas cuantas cosas de tu adorable prometida…cosas que quizás deberías saber; digo después de todo creo que es necesario que sepas con qué tipo de calaña puedes llegar a unir tu vida —

La fiesta aun seguía tan animado como en el principio, pero ya algunos jóvenes dejaban de bailar y comenzar a conversar entre ellos mientras degustaban un par de bocadillos, Akira conversaba felizmente con Hikari y Megumi, hasta que un apenado Tadashi llego con ellas.

—Akira…— se aclaro la garganta un poco para llamar la atención de la pelivioleta, quien al instante lo miro fijamente — ¿Quisiera que…?— el joven corto la frase un poco apenado y se llevo la mano a la nuca — ¿Quisieras por favor acompañarme un momento? —

La Toudou se ruborizo al escuchar la invitación y al instante miro a sus amigas, Hikari la veía de forma serena dándole paso a aceptar la oferta, mientras que Megumi escribía en su libreta un palabra en inglés "Go!" y una mirada de animo ocultando otro tipo de significado.

—Si — dijo tímidamente al final la chica del lunar acercándosele al joven.

Tadashi entonces la comenzó a guiar entre el invernadero hasta llegar a un amplio jardín solo de rosas, rosas de múltiples colores.

—Espero que te guste este lugar, se que te gustan mucho las rosas así que pedí que lo hicieran — hablo rápido el chico de pelo revuelto, al estar tan nervioso.

Akira miro el lugar con gran emoción, ese lugar pareciera traído de un cuento de hadas, las rosas despedían un olor dulce pero agradable, las luces de las bombillas daban un brillo dorado a cada flor haciéndola resaltar aun mas ntre los arbustos verdosos, le encantaba pero lo que mas le gusto era que fue pensado especialmente por Tadashi, la joven miro entonces a su amigo con una gran sonrisa —Es precioso, muchas gracias Tadashi, es un bonito regalo—

—El jardín no es solo tu regalo, también... — el joven busco una cajita entre sus ropas, la saco y quiso entregársela a la chica, pero por los nervios casi se le cae de las manos. —Perdón — dijo al instante cuando pudo regresar a la compostura —Es para ti, espero que te guste —

Akira tomo la pequeña caja después de que riera un poco por las acciones que estaba haciendo el Karino, primero observo que era una caja plana y pequeña de cartón color blanco con un listón de color morado adornándola; sintió que su rostro comenzaba a calentarse, y poco a poco comenzó a quitar el listón y abrió la caja.

En el interior pudo notar que estaba una pequeña pulsera de plata con rosas en los eslabones, era tan hermosa que sonrió al instante, alzo la cabeza para mirar a su amigo quien se había alejado unos metros hacia los arbustos de los rosales, cosa que le extraño.

— ¿Tadashi? — le llamo, entonces el joven dio media vuelta y oculta algo a sus espaldas, camino a grandes zancadas hasta llegar con Akira.

Cuando estaban los dos a una corta distancia el llevo su mano derecha enfrente de él mostrando una rosa de color rojo, sonrió ampliamente y dijo — Feliz cumpleaños Akira —

La joven solo atino a sonrojarse más y quedarse muda por unos segundos, ese gesto fue algo que nunca se espero de su amigo de infancia, el chico que siempre le gustaba avergonzarla, pero luego dejo salir una tímida sonrisa, era un gesto tan encantador.

Pero sabia en ese momento con ese gesto, reconoció sus sentimientos, que se había enamorado de ese chico desde que la rescato con ese abrazo tan sincero y protector al salir de la fiesta de pesadilla, sin importarle nada solo el protegerla entre sus brazos, que se había enamorado de el allí en la colina viendo las estrellas y la ciudad, en un silencio confortable y sanador.

Akira tomo la rosa con cuidado y la olio, cerrando los ojos, sonriendo por descubrir un sentimiento tan hermoso como era el estar enamorada.

Tadashi miro ese gesto, no podía contener ese cálido sentimiento que comenzaba a envolver su pecho, por fin después de dos años volvía a ver a la tierna niña, su objetivo se había cumplido gracias a una pequeña flor, ese gesto le regreso a la dulce amiga que conoció una vez y entonces hizo algo que quizás era impropio que quizás arruinaría todo pero ya no pudo aguantar más, debía hacerlo.

La beso.

-.-.-.-

"Pienso en ti cada vez que me alejo de mí, cada vez que prefiero morir, desde el día que tú me dijiste: tu caritaes una rosa sin abrir."*

"Piensa en mí cada vez que me miras así, se me cosen los labios a tiy la luna me pinta los ojos."*

Fragmento de la canción "La niña que llora en tus fiestas" del grupo español La Oreja De Van Gogh

"Que te amo con el alma, lo saben las estrellas; que llevo en mi la huella profunda de tu amor; que paso noche y día soñándote despierto, perdido en el desierto de tu incomprensión"**

Fragmento de la canción "Serenata" del grupo mexicano Pate de Fuá

Notas de autora:

Y lo prometido es deuda publique en días.

Y, Ay, qué puedo decir de este capítulo, me encanto cada una de las escenas el encuentro de Megumi y Yahiro (yo creo que muchas chicas esperaban esta pareja)

Las tiernas escenas de Tadashi y Akira, Dios en la última parte les juro que me salió una lagrimilla rebelde. ¿Quién no sueña con un romance así?

Hikari ya tuvo su momento de golpearse a sí misma y deshacerse de los prejuicios innecesarios que lo único que hacen es lastimar a su noble prometido.

Ah, hablando de Kei al encontrarse con su amigo de infancia quizás no ayude mucho con su compromiso, veremos qué pasa.

Y bueno otra vez, me disculpo por mi ortografía, mi Betacoco ha estado ocupado, pero ya sabemos que logro pasar su examen por el que trabajo tanto.

Por ultimo agradezco a las chicas/os que han leído este fic que como es de lento para actualizar, sobre todo a las personas que me dejan sus comentarios (eso me da muchos ánimos y sé que de verdad está gustando).

Posdata:

Un súper regalo, de este capítulo dibuje una de las escenas más emblemáticas, y lo publique en mi pagina de Deviant art junto con la portada de este fan fic.

La dirección:

freya-x punto deviantart punto com diagonal art diagonal S-A-El-regalo-414697893

Siguiente capítulo:

"Doloroso destino"