Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece.

Contrato con la vida

Doloroso destino

El estudio estaba lleno de luz a pesar de que tenía las ventanas cerradas y el olor a pintura comenzaba a ser intoxicante, pero para el joven que se encontraba ahí apenas si lo notaba. Su droga era el que lo mantenía alejado de la realidad, ese cuadro que comenzó a crear a partir de ver una hermosa mujer que probablemente era un ser de otro mundo.

El cuadro era de un tamaño muy grande, quizás de un metro por medio metro; era el que complementaria su exposición exclusiva en la escuela. Se veía claramente el boceto de una mujer sujetando una rama llena de flores, apenas y había terminado el hermoso fondo color azul degradado y una lluvia de pétalos, era señal que pronto comenzaría a pintar otras áreas de la pintura, pero ya era momento de descansar.

Miro sus pinceles que debía limpiar y comenzó con la labor tomando unos cuantos químicos, hasta ese momento se dio cuenta que el olor del estudio era muy fuerte, tocio un par de veces y se dirigió a la gran ventana, la abrió de par en par y luego saco la cabeza aspirando el aire fresco que entraba; dio media vuelta y se recargo en el marco. Por una necesitaba dejar de ver doble para continuar con su trabajo, miro alrededor de la amplia habitación, llena de cuadros y caballetes, sabanas blancas, mesas y demás utensilios artísticos; era un lugar que podría ser considerado como desordenado, pero para Jun y todos los demás alumnos que ocupaban ese espacio desprendía pación e inspiración.

El trigueño comenzó a contemplar algunas pinturas de sus otros compañeros, era de suponer que la mayoría de pinturas eran sobre paisajes ya que el tema de la exposición seria "estaciones". Él se había encargado de crear a su estilo la primavera, recordó todas sus creaciones algunas solo eran flores únicas en un lienzo blanco, otras tantas paisajes urbanos y naturales llenos de colores brillantes que representaban específicamente ese tiempo, pero al terminar con todas sus ideas sintió que le faltaba su obra maestra, una pintura culmine que representara totalmente su primavera.

Y fue ahí donde la vio, la misteriosa chica de pelo rosado que sobresalía entre los árboles, instintivamente miro el enorme cuadro. La mujer aun carecía de color pero ya podía sentir su energía y belleza tras los rasgos, cabellos largos y libres, mirada fresca y sonrisa alegre, manos finas y figura comparable al de una diosa, por esa razón decidió dibujarla como si fuera un personaje mítico, vestida en una fina toga y su cabello suelto solo adornado por una pequeña flor.

Ya que solo el par de ocasiones que pudo verla estaba totalmente ataviado por ropa tradicional japonesa y peinados sujetos, pero él sabía que esa chica era un ser libre, delicado e irreal que merecía verse como si de una leyenda se tratara.

Jun suspiro, debía de admitir que esa chica se le había vuelto obsesión, no solo para el mismo, sino para su otra personalidad y cada vez que tocaba un carboncillo o un pincel comenzaba a trabajar en esa pintura no dejaba de desear que esa mujer lo mirara y le sonriera…solo para él.

En la casa soloriega femenina era un día de semana cualquiera a la hora del té, Akira miraba su taza y el te color caramelo, soltó una pequeña sonrisa cuando vio las galletas en el plato imaginando que Tadashi estaría feliz con comer alguna. Después hornearía algunas cuantas y se las daría.

Megumi a su vez, veía fijamente a su amiga, notaba sus sonrisitas tontas y sonrojo ocasionales, así se comportaba desde su fiesta de cumpleaños; aun no había dicho nada pero por cómo se comportaba sabia que por fin Tadashi había hecho algo y ellos dos comenzaron una relación seria, era agradable ver ese cambio en su amiga.

Entonces un suspiro sonoro se escucho de parte de su amiga del lado, la pelinegra Hikari, quien al contrario de la chica del lunar se encontraba pensativa y renuente a hablar de su prometido, incluso insultos de él. La trigeña en ese momento le toco el hombro para llamar su atención que hoy en especial se veía más decaída de lo normal.

Cuando la pelinegra sintió el cálido tacto en su hombro derecho por inercia giro la cabeza y pregunto —Eemm…esta delicioso el té — dijo la ojiazul dándole un gran sorbo a su taza de porcelana que no tenía ni una pisca de azúcar o crema, haciendo entonces un gesto de desagrado. —Bueno, estará si le pongo un poco de endulzante — se rio a su broma.

— ¿Pasa algo Hikari? — Akira pregunto al escuchar la voz de su amiga — Nunca olvidas colocarle un terrón de azúcar y un poco de crema a tu té —

—No...no me pasa nada, solo estoy un poco pensativa y me distraje— La pelinegra intervino, sonriendo forzosamente.

— ¿Pensativa? — Murmuro la chica del lunar —Oh, es cierto pronto será la competencia de Takishima y tu, eso es lo que te preocupa ¿No? —

—Sí, es lo que me preocupa —Hikari se golpeo mentalmente, había olvidado que el siguiente viernes seria nuevamente una competencia mas con su prometido.

Se que esta vez ganaras — Animo Megumi escribiendo en su libreta.

—Gracias por animarme— la pelinegra sonrió —solo que no se qué tipo de competición será en esta ocasión, los exámenes bimestrales son para la siguiente semana y no sé si estudiar para ellos o prepararme físicamente — el silencio se apodero de las tres, parecía ser que Akira y Megumi habían olvidado esa parte…no habían estudiado nada y ya era miércoles

—Creo que…me debo retirar — Menciono Akira sintiendo un enorme pánico, por estar tan feliz por su relación no había tomado un libro de texto como debiera desde hace tiempo y sabía que su estado en matemáticas no era brillante.

Akira dio una gran reverencia y llamo a una sirvienta para que limpiara su lugar —Nos veremos más tarde — y desapareció por la puerta.

Hikari miro extrañada a su amiga, por lo regular no actuaba de forma torpe o descuidaba tanto la hora del té, miro entonces a Megumi que tenía el rostro más pálido de lo normal —olvide que en una hora necesito llamar a la en la escuela para fijar una hora que debemos hacer un ensayo general de la opera que realzaremos al terminar los exámenes— Leyó Hikari rápidamente en la libreta de la trigueña, se levanto igual que Akira y se despidió con una reverencia.

La pelinegra suspiro y le dio un sobo a su té, después hizo gestos por la falta de azúcar; por una razón sentía que en esa ocasión no daría el 100% en la competencia, no había visto su prometido desde la fiesta de Akira , le había pedido perdón del todo por la discusión de la vez pasada donde realmente ella había quedado como una tonta prejuicios, Takishima la había perdonado pero por un extraño motivo sabia que algo iba mal con él, en ese momento recordó la pintura y los destrozos del invernadero, las palabras hirientes contra ella y como la sugerían como una mujer fácil.

Después de eso no había pasado nada extraordinario, ninguna habladuría u otras cosas y no pudo encontrar nada para averiguar quiénes habían hecho el atentado.

Ni Finn o Ryuu sabían quiénes podrían estar implicados, pero sabía que ellos lograrían encontrar algo de información gracias a que la mayoría del tiempo se encontraban en la escuela. Solo necesitaba encontrar a esa persona y aclarar todo, Hikari de cierta manera se sentía responsable por ese mal entendido ya que ella era realmente alguien que no debía de estar ahí.

Tomo otro sorbo de té y continúo con un gesto, era mejor dejar la hora del té y dirigirse a sus estudios, miro entonces a la sirvienta que se dirigía a la mesa, le saludo con una inclinación y se desvaneció por la puerta.

La noche había caído en la escuela y los sirvientes se apresuraban para tomar sus últimos alimentos para después retirarse por fin a sus dormitorios y entregarse a soñar, los comedores comenzaron a ser concurridos y los sirvientes continuaban con su convivio habitual y murmuraciones de los jóvenes que servían en la escuela.

La comida era servida siempre en forma rápida por los cocineros, mientras los sirvientes esperaban que ese día fuera uno de suerte y les dieran un poco más de la sopa miso o arroz en los tazones.

—Hola Ryuu— Saludo el joven rubio llevando su comida en las manos y acomodándose a un lado del sirviente pelinegro.

—Buenas noches Finn— saludo, moviéndose un poco en la banca comunal de la mesa. —Aun no has sabido nada sobre el atentado — murmuro el sirviente mayor.

—No, nada se habla de ese tema pero…— Finn se cayó por un segundo y miro a los comensales que estaban distraídos en ese momento —Existe un rumor muy particular que involucra a al señor Takishima —

Ryuu miro a su compañero — Creo saber a cual te refieres — Finn agacho la cabeza

— ¿La señorita Hikari tendrá problemas por eso? — su voz era acongojada, tenía un particular sentimiento de admiración por la jovencita — Si ese rumor es real, puede que ella…—

—No— interrumpió el sirviente mayor —Takishima no es de ese tipo de hombres. Además no olvidemos que Hikari es una mujer muy fuerte, no será vencida por un simple rumor. —

Finn miro a su amigo por unos segundos para de procesar la información y sonrió — La señorita Hikari nunca se dará por vencida —

—Exacto, y tampoco el joven Takishima — finalizo Ryuu, animando entonces a su compañero que comenzara a comer.

Un nuevo día era anunciado por el sol que nacía por el horizonte marino, Hikari miro por la ventana, su rostro era una muestra de cansancio y nerviosismo, después de estudiar por un día entero, no logro sentirse satisfecha ante los conocimientos repasados. Ese día viernes seria el anuncio de la siguiente competencia y no podía quitarse de la cabeza que necesitaba esforzarse doblemente para lograr estar en un lugar aceptable en las calificaciones. Por su ambición deseaba ser una destacada estudiante para así lograr un futuro brillante, por eso su plan era ser la mejor en la academia.

Se comenzó a alistar para la escuela, después de unos minutos estando lista se miro al espejo, lucia hermosa como todos los días con su kimono y peinado tradicional, si solo olvidara que tenía un compromiso arreglado estaría pasando por una increíble etapa de su vida, donde ella era una princesa imperial, colmada con lujos y finos modales.

Sacudió la cabeza, no sabía de dónde llego ese pensamiento a Hikari le gustaba mucho si vida como mujer trabajadora y horraba plenamente la sencillez; debía controlarse tantos lujos la podrían cambiar, y la señorita Hanazono Hikari era una mujer con principios y nada la harán cambiar de sus valores.

Los estudiantes caminaban lentamente por el capus, era un fin de semana largo el que se esperaba, ya no podía ser la escusa de que eran días de descanso, puesto que la siguiente semana eran los exámenes parciales, el 25% de su calificación estaba en juego.

Megumi apresuraba el paso, llegaba tarde al ensayo general de la opera que se realizaría en el auditorio de la escuela, se sentía bastante nerviosa, era el momento donde mostraría sus dotes en el canto y debut oficial ante sus amigos. Quería que a todos sus seres queridos les gustara su voz. Apretó la partitura contra su pecho, la única persona que le había dicho que le gustaba como cantaba era…Yahiro, frunció seño, no debería estar pensando él, ese no era un caballero como se presento ante ella, sino que un completo patán que se burlo de sus sentimientos.

Giro rápidamente por el pasillo, tenía que llegar pronto o la amonestarían, comenzó entonces a escuchar las murmuraciones de sus compañeros de taller, aun no había llegado el director y comenzó a respirar con más normalidad.

Cuando llego al auditorio miro la gran cantidad de butacas y sus compañeros en el escenario, parecían que rodeaban a alguien pero por la gran cantidad de luces dispersas no pudo distinguir quién era hasta que estuvo un metro del entarimado y ya era demasiado tarde para huir.

Yahiro estaba en medio del grupo de estudiantes, parecía que estaba feliz respondiendo los coqueteos y halagos, Megumi lo miro agrandando los ojos y sudando frio, su último encuentro él joven la venció de una forma increíble, haciéndola temblar como papel al aire, ahora se presentaba en su espacio, su territorio y era el segundo asalto.

¡No perdería!

Tomo su libreto lo acomodo y lo soltó ante la madera del entarimado llamando la atención a todos por el gran sonido, los chicos miraron a su compañera sonriendo ampliamente y saludándolos con una hermosa reverencia.

—Megumi— dijo emocionada una de las chicas compañeras de la trigueña acercándosele rápidamente —Debes venir, queremos presentarte a alguien —

Megumi mantuvo su sonrisa mientras afirmaba y camino hacia las escaleras subiendo no como una mujer temeroso sino como una fiera protegiendo lo que le pertenecía, Saiga no se volvería a reír de ella.

—Él es Yahiro Saiga — dijo otra de su compañeras — Hace poco regreso del extranjero y dice que le gustaría ser parte de nuestro cuerpo de artes —

Megumi dio una elegante reverencia estilo occidental — Mucho gusto joven Saiga —dijo dulcemente — Mi nombre es Megumi Yamamoto, ¡Bien venido de regreso! — La mirada de la trigueña era fría, detrás de un hermoso rostro, mostrándole al chico que no había expuesto ninguna emoción ante el ser presentado, ya no le tenía miedo.

Pero la trigeña había detectado un brillo en los ojos del hombre, un brillo especial de diversión y aceptación ante el reto. Por fin la delicada flor le había declarado la guerra al demonio.

Hikari miro el reloj que se encontraba en la torre blanca, pronto seria la hora del almuerzo y Takihima se presentaría para anunciar el reto. Miro los jardines llenos de flores, la primavera estaba en todo su apogeo. Le gustaba mucho tal visión parecía estar dentro de un cuento mágico y pensar que de un momento a otro se encontraría una hada o dentecillos como en los cuentos extranjeros.

Aminoro el paso y comenzó a pasear por la vereda, era sorprendente el jardín principal de la escuela, tenía un gran tamaño incluso contaba con un lago artificial que le cruzaba un puente tradicional de madera en el centro.

Los lujos eran realmente extravagantes, en la mañana se había sentido parte de ese mundo pero ahora que admiraba y podía observar que su brillo en su mayoría era un tanto falso, la opulencia solo era una forma más de vivir y no era más valiosa que una vida de personas trabajadoras.

Incluso viéndolo de una forma critica sus vidas a veces eran complicadas de forma que una persona común no comprendería hasta estarla viviendo. Sus pasos la llevaron al puente y comenzó a cruzarlo hasta llegar al centro donde se recargo en la barandilla de madera crujiente, comenzando a admirar los peces dorados del lago.

Sus pensamientos comenzaron a volar a una escena similar en el jardín principal de los Takishima que lo había impactado y era el símbolo del cambio de su vida, aunque nunca se imagino el gran giro que sería todo lo que sucedió con solo pasar el umbral de una casa. Hikari sonrió ligeramente, el compromiso era sin lugar a duda una idea totalmente descabellada que solo se le pudo ocurrir a un escritor ocioso. Pero no era una novela tonta, era la vida real, era su existencia la que estaba pasando por un momento tan extraño…todo estaba guiado por el destino incorregible.

La pelinegra miro a un pez dorado saltar del agua y recordó a su prometido, al principio lo había visto con muchísimo odio y poco a poco fue desatando sus rabietas en él… corto sus pensamientos al instante y comenzó a dejar aire que no sabía que estaba acumulado.

Bien, era necesario acomodar de una vez por todas las ideas sobre su prometido, antes de que su salud mental colapsara cuando lo volviera a ver. Takishima era un tipo raro, no cabía duda en eso, también hermético con sus pensamientos y sentimientos; lo que más gozaba hacer por una tonta razón era meterse con ella, si, notaba que cada vez que estaba con ella su rostro cambiaba al de un niño que veía su juguete favorito.

Por otro lado era un tipo noble y amable, su caballerosidad era tan o cual envidiable a cualquier príncipe de cuentos de hadas, todos los jóvenes lo admiraban y su forma de ser atenta con las chicas que, no, ya no le asombraba que todas las alumnas lo nombran con tanto respeto y adoración.

Takishima Kei en general realmente era una buena persona, por eso lo eligió como su rival era alguien que valiera el competir, entonces el joven no podía estar ocultándole algo tras sus tontos juegos o pruebas y entonces una ida increíble paso por su cabeza, y ¿si Takishima?… suspiro y llevo su cuerpo hacia adelante apoyándose aun mas al barandal. ¿Si Takishima era también una víctima del destino?, es decir, él quizás también pudo ser obligado a aceptar este loco compromiso.

Hikari comenzó a puntualizar ideas que conformaran mejor su teoría nueva:

Takishima era un tipo rico y con un gran poder en Japón, toda su familia provenía de un legado de personas importantes y casi desde el nacimiento a los herederos se les era escogido el mejor futuro incluso la mejor pareja.

Cosa que no podía comprender, ya que ella no puede ser una candidata ideal para ningún tipo de familia importante, provenía de una vida de trabajadores, no contaba con algún requisito extraordinario como cualquier chica que estudia en esa academia tan prestigiosa.

Y el argumento de la ganancia de imagen a las empresas de Takishima si bien era rara, había tenido un grandioso resultado en el ojo público y periódicos, aumentando sus ventas casi al 200%, pero la historia se terminaría al llegar otra más sensacional para los periódicos. Algo que pasaría y ya no existirían esas ganancias extras en unos meses.

El joven no se intimido ante los acosos y destrozos causados en el cumpleaños de Akira, a pesar de que la acusaban a ella como una mujer infiel y casa fortunas; realmente cualquiera hubiera reaccionado de otra manera, pero su prometido en cambio no le hizo algún reclamo sobre su fidelidad, en cambio a eso le ayudo a continuar con su plan para su amiga.

Y por ultimo y no menos importante le había propuesto una oportunidad para poderse liberar del compromiso, compitiendo por su libertad… la libertad de ambos.

La ojiazul comenzó a unir el rompecabezas y si de verdad Takishima solo quería liberar a ambos de una unión que no los llevaría a la felicidad.

¡Dios! … ¿Y si Takishima amaba a otra persona?

Hikari palideció, ella no conocía nada del romance, pero sabía que estar separado del ser amado era algo terriblemente doloroso.

Pobre Takishima, realmente lo había juzgado mal, ella le había volcado toda la culpa por las cosas que estaban pasando, sin saber que él también estaba sufriéndolo como ella o más.

La pelinegra sabia que ahora ella debía de ser una persona comprensible, se acabo el hecho de su odio injustificado, ahora ella le brindaría una verdadera amistad, pase lo que pase una Hanazono no dejara a sus aliados atrás. Takishima nunca más se quedaría sin apoyo mientras ella existiera y ambos pudieran liberarse de ese tonto juego del destino.

La ojiazul sonrió ampliamente, el peso que estaba arrastrando desde hace tiempo dejo de existir, tomo aire llenado sus pulmones, ese fresco y liberador oxigeno, para después dejarlo salir con gran fuerza agachándose demasiado por la baranda del puente estucándose un fuerte grito.

—¡No lo hagas! — y unos pasos rápidos entre las maderas del puente —¡Sea cual sea tu problema no mereces que decidas morir! —

Hikari no tuvo tiempo ni de reaccionar hasta que sintió un peso enorme en el cuerpo que la empujo y el crujir de la madera rompiéndose, el puente había colapsado y ambos cayeron al agua del lago artificial.

Cuando la pelinegra pudo ponerse de pie nuevamente y notar que la profundidad del agua no era mayor de un metro y vio otro cuerpo a un lado de ella era una chica, con un kimono fino verde olivo y totalmente mojado, su cabello era de un peculiar rosa y la chica aun tocia tratando y limpiándose el agua de la cara.

Hikari parpadeo un par de veces comprobando que el agua no le estuviera jugando la broma de ver el cabello de una persona de un color tan peculiar, le recordaba alguien mas pero no sabía bien a quien.

— ¿Estás bien? — pregunto la pelinegra ayudando a la otra chica a que no resbalara

—Si —contesto la pelirrosa — Muchas gracias — luego Hikari pudo comprobar los enormes ojos verdes de la chica.

—Camina con cuidado por favor, debemos salir de aquí — Dijo Hikari moviendo su cuerpo lentamente.

—Disculpe señorita — hablo la chica — pero le ruego que no trate de acabar con su vida una vez más — dijo con urgencia —Ningún problema merece el suicidio, no es ninguna solución —

Hikari se detuvo en ese momento mirando extrañada a la chica —Yo no intente suicidarme tirándome por el puente — respondió.

— ¿Ah no? — La ojiverde agrando los ojos —Pensé…que trataba de tirarse al agua y ahogarse— luego la joven se llevo una mano al rostro.

Hikari sonrió tratando de calmar a la muchacha, animando que por fin salieran del agua y estar a la orilla.

—Por supuesto que no — Hikari pensó que de verdad era patético, ¿tan mal se veía como pasar por una persona suicida? — Solo estaba viendo los peces — sería complicado explicar que ella intentaba deshacerse de su peso en forma simbólica inclinándose de esa manera.

La joven se sonrojo como una cereza — ¡Perdóneme! Fui una tonta y ahora está totalmente empapada por mi culpa — mirándose afuera del lago escurriendo agua y el cabello ya se había soltado de cualquier peinado que tenia.

—No se preocupe señorita — la pelinegra aun continuaba conciliando a la pobre chica que se notaba que era menor que ella por unos cuantos años.

—Deje disculparme apropiadamente — la joven rojo tras una pronunciada reverencia — le pediré a mis sirvientes que limpien sus ropas y le den unas nuevas, como contribución —

—No es necesario — intervino Hikari— Debo reunirme con urgencia con unos amigos y…—

— ¡Con más razón! Necesita estar presentable — La pelirrosa tomo el brazo de Hikari mientras la obligaba a caminar a una dirección indefinida.

—Pero señorita yo... —la Hanazano trataba de liberarse de la joven.

—Mi nombre es Sakura — dijo sonriendo la chica de ojos verdes —Deje todo en mis manos señorita…—

—Hikari, mi nombre es Hikari — respondió resignándose al agarre de Sakura.

La pelirrosa sonrió ampliamente — Espero que seamos buenas amigas — y ambas entraron a los pacillos de la escuela.

El descanso para el almuerzo estaba a punto de terminar y no había señales de Hikari, algo extraño ya que ella solía llegar puntual a sus citas y más si eran aquellas sonde seria retada a duelo.

Todos sus amigos se encontraban sentados en una mesa, esperando que por fin llegara la pelinegra, mientras trataban de distraerse con sus propias actividades.

Akira repasaba sus apuntes sin prestar atención suficiente como para notar que su novio le robaba la comida del plato, Megumi con el seño fruncido mirando fijamente el guion de la opera, Jun bosquejaba dibujos en una libreta y Kei veía al horizonte de manera tranquila, como si fuera una estatua manteniendo la respiración casi imperceptible y parpadeos ocasionales; pero las personas que lo conocían bien se hubieran dado cuenta que estaba a punto de perder los nervios, saltar de su asiento he ir a buscar a su prometida.

Pasaron unos minutos hasta que Jun se sintió aburrido y hambriento, casi nadie había probado la comida pero por una extraña razón los platos de la mesa estaban totalmente vacios, suponiendo obviamente quien se los había comido.

Miro a su hermana que continuaba con en seño fruncido, sabía que su gemela estaba en un momento dificultoso después del almuerzo volvería a reanudar con los ensayos, solo la había visto actuar así tan alterada y nerviosa cuando vivían en Roma, pero periferia esperar a cuando ella decidiera por fin contar sus problemas.

— ¿Megumi? — el trigueño toco ligeramente el hombro de la jovencita — ¿Quieres descansar un momento? — pregunto calmo.

La joven de ojos castaños despego la vista del guion —No Jun, gracias. — Contesto sin molestarse en escribirlo en su acostumbrada libreta, eso de verdad era un signo preocupante, después agrego— Debo repasar estas líneas que aun no…— y un ligero rugir de estomago interrumpió a la trigueña, siendo que su hermana riera ligeramente.

—Por lo regular me pides a mí que me tranquilice y descanses, pero esta vez es necesario que comas un poco y te relajes o quizás yo no sea el único gemelo Yamamoto que tenga otra personalidad extraña — Megumi sonrojada y afirmo con la cabeza, que bueno que su hermano solo fuera testigo de esta escena.

—Bien, en un momento regreso — el gemelo se levanto de su asiento y miro a sus amigos, era mejor que trajera gran cantidad de comida ya que Tadashi quienes estaba reposando plácidamente en su silla los dejaría morir de inanición.

Pasaron minutos cuando Hikari apareció por la puerta que daba a los jardines, caminaba lentamente y sumamente apenada, la joven Sakura le había arrastrado hasta su casa familiar y le había dado un kimono nuevo, peinado , le había pedido que usara algunas peinetas y horquillas con joyas, cosa que rehusó hasta el final, agregando que ella ya tenía su única horquilla que le habían regalado.

Sakura le parecía una muy buena chica con un fuerte valor a la honorabilidad y la verdad, cosa que para la pelinegra eran valores importantes ya que ella misma los compartía. En el corto tiempo donde pudieron conversar y conocerse le había contado que recientemente había regresado de un conservatorio extranjero junto con su primo.

También habían hablado de que la pelirrosa tuvo un compromiso fallido, el cual era una de las razones por las que regresaba, quería ver que su ex prometido hubiera escogido bien a la que será su futura mujer. Hikari comprendió al momento que esa información era un secreto que no debería ser contado, así que ella le mostro solidaridad y en lo que estuviera en sus manos le ayudaría.

— ¿Hikari? — la voz apacible de su prometido saco a la ojiazul de sus pensamientos, mirándolo fijamente al rostro — ¿Sucedió algo? — pregunto, sin esconder realmente su preocupación.

—No— la pelinegra aun se sentía un tanto perturbada en la presencia de él, una cosa era comprender que era una buena persona, otra muy diferente admitirlo de frente y cambiar completamente su forma de ser. —Solo me caí al lago artificial y debí cambiarme —

— ¡¿Caíste al lago?! — Kei le tomo los hombros a la chica para que esta lo viera fijamente — ¿No estás lastimada? ¿Te volviste a lastimar el tobillo? —pregunto con urgencia a pesar de su tono de voz helada, cosa que desalentó a su prometida.

Hikari se sintió como si fuera regañada por su padre al ser descubierta por hacer una travesura—Estoy bien, solo me empape y una nueva amiga me ayudo a…—

—No vuelvas a llegar tarde a una cita — corto el joven castaño — podría pensar que realmente algo mal te sucedió — por un momento el semblante etéreo del chico se deformo a uno angustiado y luego al de alivio.

Hikari agrando los ojos, desde cuando su prometido parecía tan indefenso frente a ella, parecía una persona totalmente diferente, pero hora que lo veía bien estaba muy pálido y sus ojeras eran cada vez más profundas, algo le estaba afectando y no solo el trabajo excesivo que tenia, sino también algo que sentía que ella era la responsable.

—Prometo no llegar tarde nunca más — dijo —Takishima ¿Te sucede algo? — Kei por unos segundos se quedo mudo, después pudo formar una gran sonrisa guasona

—Nada que puedas saber señorita numero dos — respondió, Hikari frunció el seño, bien su prometido de siempre había regresado. —Solo tienes que saber que debes de estar preparada para el siguiente reto —

— ¡Claro que lo estaré! — la voz de la chica subió un poco llamando la atención de los alumnos más cercanos quienes sabían que pronto seria informado el nuevo reto entre los prometidos estrella del campus. —Dime esta vez que será en lo que deba vencerte —

—O perder contra mí — Takishima continuo con su sonrisa burlona — Bien el siguiente reto se dará la siguiente semana — Hikari sudo frio, adiós a su buen promedio — Debes vencerme en…— Todos los estudiantes que podían escuchara se movían de sus asientos para escuchar mucho mejor —Vencerme con el promedio de exámenes.

—Eso…. ¿Eso es todo? — Hikari atino a sonreír, no solo se ganaría el mejor lugar en la escuela también le ganaría a su prometido para liberarse…bueno liberarlos a los dos.

— ¿Esperabas algo más? — Jugo el joven — podríamos hacer algo más si te parece. —

—No creo que tú puedas soportar — Hikari admitía que las riñas con él era emocionante quitando todos los prejuicios que tenia— O es que no ves como esta tu aspecto, parece que te desmayaras en cualquier momento —

— A pesar de esto, puedo ganarte con mucha facilidad —Kei alzo los hombros en forma de burla intentando molestar a su prometida.

—Ah no, en esta ocasión te venceré Takishima — Hikari llevo sus manos a las caderas en forma autoritaria. — y ….—

— ¿Takishima? — la vos de una joven intervino de repente, Hikari miro a sus espaldas encontrándose con Sakura mirando fijamente a su interlocutor—Eres tu Kei Takishima verdad — la ojiverde afirmo. — ¡Cuánto tiempo sin verte! —

Sakura camino rápidamente hasta el chico y lo abrazo efusivamente, extrañando a todos los presentes ya que ese tipo de acto no era muy común en la sociedad japonesa y se podía interpretar e otra manera fuera de un encuentro amistosa entre personas.

— ¿Ushikubo Sakura? — Kei se mostro sorprendida — ¿Desde hace cuanto que estas aquí? —

La jovencita sonrió más ampliamente — Alrededor de tres semanas, pero los trámites y papeleos no me dejaron entrar como alumna regular hasta hoy — explico la jovencita.

Hikari miro la atmosfera, realmente sentía que ella sobraba en esto, parecían muy cercanos y por una razón que ella desconocía le dolía ver como su prometido parecía relajarse más con la chica presente mientras que ella parecía ser la causa de su mal estado.

Sakura continuo con su charla intima con Kei.

—Y por ultimo — expresó la mujer de pelo rosado —Escuche que te comprometiste con una chica de nivel diferente —

Kei en ese momento miro a Hikaria que comenzaba a parpadear extrañada — Sakura — menciono el chico en susurro tratando de llamarle la atención.

—Es un poco extraño, que tal si ella solo quiere casarse contigo por el dinero, he escuchado que ella no te es fiel…. — dijo Sakura indignada.

Hikari abrió los ojos como platos, ¿¡Qué ella qué!?

— Sakura, — Kei tomo los hombros de la joven para evitar que siguiera con esa conversación — Mi prometida está presente y no creo que sea adecuado mencionarle tan erróneas declaraciones — intervino el joven fríamente

— ¿Tu prometida? — la chica comenzó a buscar entre los alumnos — ¿Dónde? No la veo—

—Yo soy — Hikari se sintió avergonzada al declararse a sí misma como la "novia" del chico —Yo soy la prometida de Takishima —

— ¿Hikari? — La Ushikubo abrió y cerró la boca un par de veces mientras su piel palidecía cada vez más — ¿Tu eres la prometida de Kei? Pero no era una hermosa mujer…bueno lo eres . Pero no eres frágil que parece un ángel…anteriormente la vi y ella era rubia, una chica que salía de las arboledas a un lado de las caballerizas, estaba acompañada por otra persona muy vulgar …—

— ¿Rubia? — ambos prometidos se miraron uno al otro y después comenzaron a analizar un poco, no conocían a ninguna mujer rubia ¿De quién hablaba?.

Mientras que todos los alumnos presentes habían sofocado la respiración, esto era mejor que un programa de drama o novela, la ex prometida de Takishima aparecía después de años de estar en el extrajera, para descubrir que tiene que enfrentarse con una supuesta prometida infiel.

Akira quien había despegado la vista del libro gracias al perturbador silencio, se había quedado estática como una estatua cuando vio a la nueva chica aparecer, era Sakura Ushikubo, si ella estaba en la escuela … lo más probable es que Yahiro…

— ¿Estás bien? — Pregunto Tadashi al ver lo mismo que si novia. Akira miro al chico y pudo notar su rostro de temor y desolación, el castaño tomo la mano de la joven tratando de transmitir su apoyo, el pasado había regresado en el momento donde ambos se encontraban inmensamente felices y Tadashi no permitiría que ese chico le arrebatara algo tan preciado.

Las murmuraciones iniciaron a la par de que los tres participes del tema se encontraban mirándose uno al otro, Takishima decido hacer lo más sensato: Alejar a su prometida y a Sakura de eso.

—Sería mejor retirarnos a un lugar más privado —Kei llevo la mano derecha al hombro de Hikari que afirmo y luego miro a Sakura quien comenzaba a tener el seño fruncido.

Al salir del salón, se escucho un enorme suspiro de decepción general de los alumnos que no sabrían a primera fila como habrá de terminar esa escena. Justo en ese momento apareció Jun llevando la comida a su hermana, extrañándole un poco la atmosfera en general del comedor, se dirigió rápidamente a la mesa, notando que Kei no se encontraba Tadashi y Akira estaban actuando de forma retraída y su hermana miraba fijamente a la puerta de salida al jardín.

— ¿Sucedió algo? — pregunto el trigueño a su hermana, la joven de ojos caramelo lo miro al escuchar su voz, abrió la boca pero no dejo salir ningún sonido.

— ¿Dónde está Kei? Y ¿Hikari aun no llega? — Jun arqueo una ceja, su hermana por lo regular no pronunciaba alguna palabra en todo el día, pero en esta ocasión no trato ni siquiera de alcanzar su libreta de apuntes.

—Hikari, ella…— murmuro Megumi —A regresado la antigua prometida de Takishima y parece ser que ha creído los rumores que implican a Hikari como una persona infiel y…—

— ¿Antigua prometida? — Jun siguió preguntando, para luego argumentar algo que todos pensaban —Quiere decir que probablemente el compromiso se cancele y Hikari se marche — el joven menciono la suposición de todos los alumnos y callaban, la probabilidad de que la pareja más famosa del instituto se terminara y sobre todo en un escándalo eran altas.

Cuando los tres estaban en un área solitaria del jardín, Sakura miro moleta a Hikari — ¡Me engañaste!—

—Yo…no —la pelinegra balbuceo, realmente no sabía que decir o como actuar.

—Sakura — intervino Kei — Hikari, no es ese tipo de persona a la que le acusas —

— ¿Ah no? — Sakura miro detenidamente a la chica — Ella es de un nivel inferior a nosotros, y solo aprovecho este compromiso para hacerse de dinero, obviamente al no sentir nada por ti solo duro un momento para encontrarse con un amante con similar nivel. —

—¡No!— grito la pelinegra absorta por la impotencia y enojo, recordando el desastre del invernadero, por un momento pensó que era una broma pero ahora una persona estaba denigrando su imagen — Yo nunca he hecho tal cosa, aunque fui forzada a tomar este compromiso, nunca sería capaz de dañar mi imagen— y a Takishima, pensó.

Sakura miro a la joven, la barbilla se encontraba alta, la espalda firme y erguida; era completamente una mujer lista para luchar por honor, por un momento la ojiverde sintió miedo de haber cometido un error garrafal contra esta mujer.

—Comprenderás que no puedo creerte ninguna palabra — dijo Sakura — Odio a los mentirosos, y hasta donde yo sé tú puedes ser una y no existen pruebas reales de que seas una persona honorable —

—Pero complementado esa afirmación — Interviniendo Kei — tampoco existen pruebas de que ella sea una mujer infiel —

Hikari frunció el seño, si ella quería pruebas las tendría, solo debía mostrarle una forma donde su palabra sea cumplida y al momento seria mostrada como ella realmente era, una persona de honor.

—Bien, si quieres pruebas las tendrás — la mirada azul de la chica brillo con un fuego interno — Prometo aquí y ahora, que en los exámenes escolares solo tendré calificaciones perfectas— tomo un respiro — Si así sucede comprobare que nunca he mentido con lo que digo y me creerás que nunca he sido una persona vulgar, por otro lado si no cumplo esta promesa yo… accederé con lo que tu digas —

Sakura sonrió ante tal propuesta — Me parece muy buena idea, si de verdad perdieras en esta ocasión, manifiesto que dejaras en paz a Kei rompiendo completamente su compromiso y marchándote de aquí —

—Espera un momento Sakura — Takisima dio un paso acercándose a la pelirrosa — anteriormente di mi palabra a Hikari que mi familia era responsable a terminar sus estudios en esta academia siendo o no mi prometida, así que no puede cumplir esa condición — La ojiverde miro al chico, hasta donde ella recordaba no le había hablado más de dos monosílabos en cada ocasión que estaban juntos.

—Bueno, entiendo esto la palabra de un Takishima es irrompible, al igual que de un Ushikubo — Sakura entrecerró los ojos mirando a la pareja — Se romperá el compromiso y Hikari se marchara a un internado extranjero donde recibirá una muy buena educación financiada por mi familia, eso es todo — después dio una reverencia y comenzó a marcharse por los pasillos escolares.

La pareja la miraba irse sin moverse de su sitio de forma silenciosa, hasta que Hikari vio a su prometido detenidamente — No me marchare, es una promesa —

Kei miro a la joven al escuchar esas palabras, pudo notar el aura aguerrida de la pelingra, por fin la verdadera Hikari había despertado; su mano entonces se movió sola alcanzando la cabeza de la joven.

—Espero que tengas suerte, señorita numero dos — sonrió.

La muchacha entorno los ojos y cruzando los brazos, después dio un paso hacia atrás dejando que este quitar su mano de la cabeza; quería estrangular a ese hombre pero en ese momento solo podía hacer una cosa y era comenzar a luchar por no perder esa prueba, tendría la excelencia total, no importase que tan difícil sea.

La campana del término de las clases volva por todos los rincones escolares, Jun había despedido a su hermana quien se dirigía a su prueba de vestuario y ensayo de su obra, ambo estaban inmensos en sus respectivo trabajos del festival artístico, pero Jun se encontraba más preocupado por la actitud de todos sus amigos, comenzando por su hermana quien se veía distraída en cuanto a todo excepto claro con la repentina inmersión casi patológica en la obra.

Después estaban Tadashi y Akira quienes compartían un secreto, el cual ocasionaba que ambos se comportaran de forma discreta y vigilante.

Y por ultimo eran Kei y Hikari, que después de ese supuesto encuentro con la mujer misteriosa, titulo con él puede identificarla, ellos habían regresado con un aura magnánima de lucha, les recordó a las estatuas gladiadores romanos que alguna vez tuvo oportunidad de ver, listo para pelear con una temible fiera.

Algunos alumnos mencionaban que estaba pronto al rompimiento del compromiso, cosa que al trigueño le desagrado a pesar de que ambos tenían sus diferencias y no parecían estar enamorados uno del otro, aun así se veía que disfrutaban sus luchas e incluso se aventuraba a decir que disfrutaban su compañía.

Continuo con ese pensamiento hasta que de repente su mirada capto un color leve entre el verde de los arbustos, pelo rosa…

Jun se detuvo, ¿Acaso era ella? Sus pies se congelaron, era su oportunidad de poderla conocer a esa ninfa misteriosa y hermosa que solo se encontraba a unos cuantos metros, pero sintió miedo, ¿Si ella no era real? y ¿Solo un síntoma más de su locura?

Suspiro, si tan solo fuera tan decidido como su otra personalidad, empuño las manos molesto, esta vez su otra personalidad no saldría y se apoderaría de la situación, además él era el dueño de ese cuerpo y si deseaba saber quién era esa chica él lo haría por sí solo y sobre todo sin su otra personalidad, era más probable que no la asustara tratando de seducirla descaradamente.

Su pies comenzaron a moverse poco a poco hacia el camino de gravilla, esta vez no la perdería, camino un par de pasos, sintió que pronto su corazón saldría de su pecho, pudo ver entonces que la joven se encontraba sentada en una banca de piedra mirando hacia un punto indefinido, en esa ocasión su kimono era azul claro, se veía tan hermosa.

Camino un poco mas quedando solo un par de metros para llegar a la banca hasta que una rama se quebró al pisarla, el crujir hizo que la joven de pelo rosado girara la cabeza por inercia.

La escena se formo en un duelo de miradas entre dos pares de ojos, desapareciendo entonces todo de alrededor sin ningún ruido, sin nada alrededor, solo dos pupilas mirándose fijamente enviando un mensaje silencioso lleno de sentimientos opuesto entre sí.

Notas de autora:

Hola de nuevo, y mucho tiempo sin reportarme por aquí, lamento mucho eso y es que tuve unos problemitas personales que apenas estoy logrando asimilarlos y luchando con ellos. Pero como ven no olvido la devoción de publicar capitulo cada vacaciones anuales, que si debo de corregir eso ya que por lo que he leído en sus comentarios muchas personas han de pensar que morí o algo así. Pero lindisimos lectores míos, solo pido paciencia, que les tengo una noticia importante:

A como tengo planeada la trama este capítulo es la mitad de toda la historia, si, leyeron bien, unos 8 capítulos más y termina(si no me da primero la loquera y pongo mas melodrama y alargo la historia).

Ya pasando al capitulo ¿Qué tal?, ahora Megumi saco las uñitas ante Saiga, y es que por lo que sabemos su pasado no es nada bonito (o si, ya que a la chica no le es indiferente nada ese hombre).

Por otro lado nuestros prometidos estrella se les viene un problema grande, si Hikari no es el primer lugar se marchara de ese lugar, ¿Que hará Takishima?

Y por ultimo por fin Jun conoció a la chica misteriosa, la ex prometida de Kei, ¿Qué les depara a ellos dos?

Esto y más se verá en el próximo capítulo que por cierto ya tengo escritas 5 hojitas, espero que mi musa inspiradora me eche porras para así poder actualizar mas seguido.

Y también les pido a usted amado lector, espero sus comentarios de sus hipótesis, de como se sintieron al leerlo, lo que no les gusto, que la verdad como escritor a veces es necesario saber la opinión de las personas que lo leen.

Muchas gracias por seguir este humilde trabajo, yo y mi beta coco (que esta de vacaciones el miserable) se lo agradecemos.

Próximo capitulo

"Colores del destino"