Todos los personajes aquí escritos pertenecen a MinamiMaki, solo la historia me pertenece.
Contrato con la vida
Colores del destino
— ¿Ya escuchaste los rumores?—pregunto a una de sirvientas de la academia a su compañera.
—No, ¿Cuál? — respondió la segunda deteniéndose al escuchar el tono de voz de la otra sirvienta.
—Es sobre Takishima, parece ser que él tiene dos prometidas —La sirviente bajo la voz.
— ¿De verdad?— La segunda sirvienta se llevo las manos a la boca ya que su voz fue más alta de lo deseado — ¿Cómo es posible? — pregunto en murmuros.
—No, parece ser que la nueva prometida o más bien la verdadera prometida, es una joven de familia influyente que conoció hace años pero se fue al extranjero — comenzó a explicar la historia, ese si era un buen y jugoso rumor — ella regreso y se entero de que el joven Takishima la había cambiado por una mujer de muy baja categoría y que aun peor era una estafadora que sostiene un romance ilícito con un sirviente.
— ¡Dios, que escándalo!— continuo la oyente sorprendida — ¿Quiere decir que se romperá el compromiso Takishima-Hanazono.
—Parece ser que la joven dama no tolero ese acto y ahora ha dicho que si la señorita no es capaz de llegar a un estándar se marchara de la escuela.
—Entonces Hanazono dejara de pavonearse por todos lados y por fin regresara a lo que es…— rio la sirvienta — Una simple pobretona que aspiraba a más.
Y las dos mujeres reían cómplices. El rumor de apoco se extendería entre todos los sirvientes y alumnos; era verdad que muchos admiraban a la jovencita de clase media, pero al otro lado de la moneda existían muchos que deseaban que por fin la joven se fuera de ese mundo.
En el jardín el silencio se prolongo unos cuantos segundos, pero para la hermosa joven de cabellos peculiares fue una eternidad donde pudo repasar casi toda su vida.
Ushikubo Sakura era una joven de educación esplendida; le enseñaron toda su vida el ser correcta y que tarde o temprano se casaría con hombre prestigioso que le haría tener una vida de comodidades, al igual que responsabilidades donde ella tenía que lucir con un honor y moralidad.
Se entendía entonces que la joven no sería como todas las demás chicas que esperaban casarse con un "príncipe"; una Ushikobo se casaría y respetaría al quien fuera su marido elegido aunque pareciera un viejo o un joven escuálido.
Y aun así, Sakura se pudo permitir soñar un poco de la persona que podría enamorarse y vivir su propio cuento de hadas, aunque se le había informado que quizás se casaría con un joven serio que parecía que vivía para su trabajo. Si, así es, ella en sus años de infancia y tierna adolescencia soñó con un príncipe el cual irradiaba dulzura y a la vez misterio; con ojos amigables y un porte que le haría entender que era solo para ella, y por ultimo una sonrisa brillante que iluminaria cualquier día.
Lo único que nunca planeo y ni tampoco soñó, ya que era completamente imposible poder hacer realidad,era cómo o cuándo lo conocería. Ese momento específicamente era completamente irreal; la mujer de ojos verdes se encontraba dividida en pensamientos y criterios sobre su ex prometido y la muchacha que le había impactado y agradado muy a su pesar.
Y fue aquí cuando sucedió.
Unos sonidos de pasos a sus espaldas, una rama rompiéndose ella por inercia girando la cabeza y lo vio…
Sakura corto la respiración y agrando los ojos para después levantarse y ver al joven que yacia en el suelo más detenidamente; algo había sucedido que le hizo pensar que él era su príncipe, ahí, silencioso, y parecía igual de sorprendido que ella.
—Disculpe…— dijo murmurando el joven.
La mujer sintió que el piso a sus pies desaparecía y sus rodillas temblaban, ese debía ser un sueño, un sueño magnifico donde el muchacho presente le declararía su admiración en una sonrisa y le prometería amor eterno y ella… y ella… ¡Ay por Dios!
Sakura de repente comenzó a sentir un peso enorme en su espalda, no estaba soñando. Aquello era real y ambos estaban solos en un jardín y sin ningún chaperón a la vista, lo cual significaba que alguien los sorprendía podría formarse un escándalo, y como la heredera de la familiasUshikubo no podía estar implicada en algo así.
¡No podía faltar a la moral y ensuciar el nombre de su prestigiosa familia!
La pelirrosa apretó los puños; debía salir de ese lugar lo más rápido posible, aunque eso significase que su corazón se destrozase. Dio un ligero paso hacia atrás sin dejar de ver al chico de sus sueños quien se notaba que pronto comenzaría a decir algo.
—Perdóneme — de disculpo rápidamente Sakura con una gran reverencia —Debo marcharme— se giro en su lugar y quiso salir corriendo pero un enlace en su muñeca la detuvo.
La joven volteo y se topo que el príncipe la tomo del brazo tratando de detenerla, ¡No, no, no! sintió unas terribles ganas de llorar.
—Debo de irme, por favor suélteme — volvió a decir esperando que no se notara el dolor en su voz.
—Por favor…— dijo el chico —Solo dígame su nombre — rogo.
Sakura sintió el tibio contacto de la mano en su muñeca. Si le decía su nombre, sabría que la soltaría y podría marcharse de ahí. Titubeo un poco, pero debía salir rápido de ahí.
—Sa… Sakura— respondió tímidamente, entonces sintió que la mano del chico poco a poco la soltaba — Mi nombre es Sakura.
Y cuando por fin sintió que en su piel solo un ligero toque se movió lo más rápido que pudo y salió huyendo de ahí, dejando al joven Jun estático y con el corazón a punto de salirle del pecho; por fin conocía su nombre, Sakura. Era tan hermosa como la había soñado, y como pensó verla de lejos en aquellas ocasiones. Y sus ojos, ¡Oh! sus ojos eran de un hermoso color verde brillante.
Sonrió, no comprendía el por qué se había marchado tan apresuradamente, pero ahora sabia dos cosas muy importantes, su nombre y que ella estaba en esta escuela. Solo tendría que buscarla y…bueno ella era su musa, solo deseaba tenerla a su lado.
En la biblioteca escolar todo se encontraba en total silencio
—Algebra…— el murmullo de la voz de la pelinegro se escucho entre los estantes — Lenguaje, Ingres…—Hikari miro entre los libros viendo los títulos que necesitaba.
Cuando ya tenía una pila de siete libros regresó cuidadosamente a la mesa donde acumulaba los demás materiales; los coloco pesadamente en la superficie de madera y comenzó nuevamente a organizarlos murmurando, cosa que desagrado al la bibliotecaria que la miro de forma despectiva, por lo cual Hikari mejor decidió tomar todos los libros y salir de la biblioteca, antes de que la encargada resolviera que no regresara nunca más a ese lugar.
La pelinegra sintió entonces el peso de la gran pila de veinte libros y camino con dificultad a la salida, rezando por no caer y estropear nada o terminaría con una deuda millonaria a la escuela. Cuando ya estuvo en los pasillos, Hanazono sentía el peso y el kimono no ayudaba en gran medida la movilidad de las piernas. Comenzó a tambalearse, sin olvidar también su cansancio físico por estudiar 24 horas seguidas. Sabía que era inevitable una buena caída, cerró los ojos tratando de traer fuerzas de donde fuera pero no logro mucho ya que la montaña de libros comenzaba a irse hacia adelante, pero el golpe no llego, algo lo había detenido.
Hikari abrió los ojos sorprendida y pudo ver que un joven de cabello peculiar sostenía los libros para evitar que cayeran.
—Cuidado señorita Hanazono — dijo tomando la mitad de los libros. — Una dama no debería llevar tantas cosas.
—Oh Dios, disculpe joven Saiga — la joven de ojos azules hizo una leve reverencia con la cabeza — Solo que, son libros para estudiar y yo…
—Cierto, la siguiente semana son los exámenes bimestrales — Yahiro tomó unos cuantos libros más de los brazos de la joven — Le ayudare a llevar los libros, ¿Dónde está su auto?
—No lo llevare a la casa femenina, iré con mis amigos al viejo invernadero, es un buen lugar para estudiar, ¿Quiere venir a acompañarnos a tomar té?
Yahiro tenso los hombros sin que la joven lo notara; el solo mencionar el invernadero y probablemente quien estuviera ahí hizo que quisiera salir de escena rápidamente.
— Desgraciadamente solo tengo pocos minutos libre, lamento declinar su invitación a tomar el té, pero no se preocupe le ayudare con su pesada carga hasta donde usted lo requiera.
Hikari sonrió cordial a su acompañante si no antes sentirse triste por lo dicho, ese chico era muy amable a diferencia de su prometido… Bueno, no tanto.
La joven suspiro. Takishima era muy amable a su manera y siempre termina ayudándola a pesar de todo, quizás para él era una joven caprichosa y orgullosa que siempre lo estaba hiriendo siendo que el trataba de llevar las cosas en paz y hasta la defendía.
Miro de reojo a el joven de cabello rosado, quizás si se lo permitía Takishima fuera igual o tan amable como Saiga, incluso sonreiría abiertamente y se relajaría estando con ella, aunque fuera su prometida forzosamente ya había elegido ser su amiga libremente a pesar de todo y sabia que podía confiar en él.
—Disculpe…— murmuro Hanazono — Me dijo usted que es amigo de Takishima de hace muchos años — Yahiro miro fijamente a la pelinegra —Quisiera preguntarse sobre … ¿Cómo era con su prometida anterior? —
Saiga arqueo una ceja, con que la señorita prometida sentía culpa por usurpar un lugar que no le pertenecía, eso no lo iba a desperdiciar.
—Eran, muy cercanos. Tanto que no necesitaban decirse nada entre ellos para pasar sus tardes tranquilamente. Kei solía siempre estar atento a que Sakura no se lastimase por sus diversos arranques infantiles. —
—Entonces Takishima…— Hikari sintió una ligera punzada de dolor al pensar lo que estaba pensando — Amaba mucho a la señorita Sakura…
El joven de cabellos rosados sonrió para sus adentros, se había tragado en anzuelo. Pronto la joven Hanazono abandonaría la tonta esperanza de tener los millones de Takishima.
Al llegar al área de los establos Yahiro se detuvo abruptamente, extrañando a Hikari, cuando noto el por qué se había detenido, el mismísimo Takishima se dirigía a ellos de forma rápida y se notaba que estaba molesto.
—Kei — Saludo Yahiro a medio lado — Es un milagro verte por este lugar y a esta hora ¿No tienes trabajo que cumplir? — Takishima lo miro fulminante.
—En esta semana me han dejado la libertad de estudiar y concentrarme en la escuela y mi prometida— al decir la última palabra el joven de ojos miel miro a la mujer que tenía una expresión extraña en el rostro.
— ¿Qué haces tú aquí? — se dirigió a Saiga.
—Solo ayudaba a tu hermosa prometida a llevar estos pesados libros al invernadero — respondió el chico alzando los hombros — Pero ahora que estas aquí puedes ser tu su escolta.
Yahiro rápidamente dejo los libros en los brazos de Kei.
— Espero verlos pronto — se despidió con una pronunciada reverencia y luego se acerco a Hikari que se había quedado totalmente muda.
—Te deseo buena suerte — Yahiro acerco su rostro a la mano de de la chica depositando un beso Hikari agrando los ojos, nunca pensó que ese simple acto fuera tan vergonzoso, era tan occidental.
Yahiro miro de reojo a Kei quien parecía estaba a punto de darle un ataque de celos. Era notable que a su amigo sí que le gustaba esa chica, asi que tenía que intervenir antes de otra cosa. Tal vez en el futuro esto se lo agradecería, desenmascarando a esa chica que lo quería dañar.
—Adiós chicos — se despidió dejando solos a la pareja.
—Es un buen chico — murmuro la pelinegra, cosa que a su prometido le desagrado pero prefirió no dejar salir su incomodidad.
—¿Iras al invernadero? — pregunto el joven de cabello claro — Akira estaba preocupada de que no llegaras.
—Si…eh, si tienes algo que hacer, ¿Me podrías dar los libros? — Momento de ser más cordial con su prometido.
—No, te ayudare con los libros. Y sobre Yahiro, él… Solo se un poco más cuidadosa— dijo esperando que Hikari protestara ante tal comentario, pero esta nunca llego.
A los minutos después de la caminata entre el bosquecillo llegaron a la estructura de metal y cristal.
—¡Hikari!— el feliz grito de Akira le dio la bienvenida a la pareja.
— ¿Por qué tardaste tanto? ¿Kei, la estuviste molestando otra vez? — la chica de cabello corto miro molesta a Takishima mientras avanzaban a la mesa central donde estaban todos sus amigos tomando el té.
—No, fue a buscarme y me ayudo un poco con mis libros — Contesto Hikari — antes me estaba ayudando otro alumno muy amable pero se tuvo que marchar.
Akira agrando los ojos, ¿Hikari Hanazono estaba hablando bien de su prometido? ¿Qué clase de brujería era esa?
—Hi...Hikari ¿Te golpeaste la cabeza? ¿Tienes fiebre?— la chica del lunar detuvo a su amiga y comprobó la temperatura tocándole la frente.
—No, me siento perfectamente, ¿Por qué lo preguntas? — Llegando a la mesa y dejando los libros por fin descansando sus brazos.
Akira estaba a punto de llegar al ataque histérico.
—Estas…Estas muy diferente, no pareces tú — dijo y enseguida miro a Kei — ¿Que le hiciste? —
—Yo nada, ha estado así desde hace unos minutos — Kei se justificó sentándose en una silla de paja. Secretamente estaba tan preocupado como Akira, pensaba que Hikari parecía haber perdido esa chispa característica de ella y temía que Yahiro fuera el culpable, algo que su amiga no iba a saber por evitarle una angustia mayor.
Todo se quedo en calma cuando Hikari sonrió, busco unos de los libros que había traído y simulo leerlo. Sentía una pesada carga.¿Acaso era mejor dejar libre a su prometido¿Debía perder en esta ocasión y marcharse?
La hora del té fue normal entre los chicos; Tadashi desfrutaba con gran alegría los dulces que preparó su novia sin importar que ella lo regañaba constantemente de tomar porciones que no le pertenecían, mientras tanto Kei observaba a Hikari quien leía unos cuantos menos parecía que eso no había cambiado en ella, pero en el fondosabía que algo no iba bien.
Entonces una voz tímida rompió con sus pensamientos, dirigió la mirada a las personas que su círculo de amigos los sirvientes Ryuu y Finn.
—Muchas gracias nuevamente por permitirme estar en este lugar — Agradeció el joven sirviente de cabello rubio. —Me siento muy alagado que nos permita pasar una tarde tranquila en nuestras horas libres del trabajo…— la voz de Finn bajo un poco haciéndola más aguda.
—No te preocupes Finn — dijo Akira como buena anfitriona — Eres el protegido de Ryuu desde que trabajas aquí y has ayudado innumerables veces a Hikari, eres parte de nuestros amigos — la joven del lunar sonrió afable.
—Muchas gracias — el sonrojo del sirviente rubio fue muy evidente en su pálida piel.
—Es momento de marcharnos —comunico Ryuu — La hora de descanso está a punto de terminar. Gracia por todo — el mayor de los sirvientes hizo una gran reverencia seguido por el tímido Finn.
Y comenzaron a caminar a la salida.
— Espero que mañana vengan también — dijo Akira despidiéndose.
Cuando los sirvientes estaban por pasar el umbral de entrada se encontraron con el agitado Jun que llevaba cargando una libreta de dibujo saludo y dejo pasar a los chicos. Ya al estar libre el camino hasta la mesa del té.
—Hola chicos — saludo mientras se sentaba y dejaba su libreta en la mesa.
—Hola — murmuro Hikari mientras seguía en su lectura.
Takishima levanto la mano en forma de saludo y luego Tadashi murmuro algo indescifrable gracias a que aun tenía toda la boca llena de comida.
—Buenas tardes — Saludo Akira mientras le serbia una taza de té caliente —¿Por qué has llegado tan tarde? ¿Mucho trabajo en la organización de la semana cultural? — pregunto.
—Si un poco, todos están terminando sus cuadros y el profesor me pidió que organizara actividades donde se involucren los estudiantes comunes — dijo mientras el joven buscaba la miel o azúcar para su té, le agradaba de sobremanera las cosas dulces.
— ¿Qué has pensado?— pregunto Tadashi al ya terminar toda las galletas de la mesa.
— Hare retratos a carbón— dijo mostrando la libreta — Creo que será una muy buena actividad—
—Claro que si — dijo Akira —Muchas parejas de la escuela desearan el retrato de su ser querido—
—No lo sé — Tadashi encogiendo los hombros mientras sorbía su té que ya estaba frio —No creo que todos los chicos quieran ver en un dibujo de las locas de sus novias…— de repente el castaño sintió una presencia maligna a sus espaldas, giro la cabeza y pudo ver a su agraciada y dulce novia con una mirada de advertencia de un próximo homicidio — Pero en mi caso, adoraría poder ver los hermosos ojos de mi Akira al despertar todas las mañanas —
Jun aguanto una carcajada, realmente al ser pareja sin confirmar ellos mismos disimulaban discutiendo y peleando por cualquier tontería, aunque realmente un verdadero despistado no se daría cuenta de la verdad. Luego miro a la otra pareja presente, Hikari estaba leyendo los libros mientras Kei no dejaba de observarla con un ligero semblante de preocupación, en ellos dos pasaba algo, pero era mejor anunciarles a sus amigos lo grandioso que le había pasado hace poco tiempo.
—Y además hoy pude por fin conocer a mi Musa — dijo —Es una chica preciosa —
—Vaya en hora buen — felicito el chico glotón — ¿Es la chica la cual buscaba tu otra personalidad en el pueblo, cuando olvide comprarle un regalo a... ? — Una vez más volvió a sentir esa aura asesina — ¿… A mi linda abuela? — se salvo por segunda vez.
—Sí, esa chica — dijo sonriente el mellizo y giro su rostro al ver que su hermana por fin llegaba de sus ensayos.
— ¡Megumi! — saludo efusivo.
La chica trigueña arqueo una ceja, era raro ver a su hermano tan animado a no ser que fuera algo realmente bueno, como que encontró sus dulces favoritos en la cocina o aun le quedaba ese tono de pintura de oleo que necesitaba.
Cuando la trigueña se sentó en la silla de paja después de saludar a todos con una gran reverencia, busco en su bolso la libreta y pluma para comenzar a escribir —¿Qué sucede Jun?— pregunto
—Por fin he encontrado a una chica preciosa, ella es mi musa — dijo el trigueño sonriente — Incluso a mi otra personalidad le gusta —
Megumi parpadeo extrañada, la personalidad descarada de su hermano se había interesado en una sola chica, eso sí que era raro. Quizá sea un indicio de que su hermano por fin se curaría de la cabeza.
—Felicidades, ¿Cómo se llama la señorita? — se leyó en la libreta de la hermana mayor, ya que todos estaban bastante interesados de quien era la pobre víctima, es decir la chica afortunada que le gustaba al pintor.
—Se llama Sakura — comunico el muchacho, captando entonces la atención de la otra pareja, ¿Acaso se refería a la misma Sakura que estaba causando problemas?
— ¿Sakura? — Pregunto Tadashi — ¿Cuál es su apellido?—
—No lo sé — dijo desanimado el pintor excéntrico — Es una joven tan tímida que al verme salió corriendo, solo me dijo su nombre —
Los presenten al escuchar cómo era descrita esa joven en cuestión descartaron completamente que fuera la misma Ushikobo Sakura, quien a todas luces era una mujer fuerte que no temía enfrentar ningún peligro o mostrar gusto y desagrado a los demás, no una tímida colegiala que huye al ver un hombre, además ese nombre era demasiado común, debía de ser otra Sakura.
—Por eso estoy decido a buscarla— Afirmo Jun ante sus amigosquienes todos sonrieron, el chico solía ser muy retraído a causa de su extraña personalidad, el encontrar a una persona que le animaba a explotar su voluntad era algo bueno para él.
—Y tu Megumi como fueron tus ensayos, ¿También conociste a algún chico que te gusta — pregunto afable Akira.
Megumi al escuchar la pregunta de su amiga la primera imagen que le paso por la cabeza fue el rostro sínico de Yahiro, se sonrojo y sacudió la cabeza, ese patán no merecía ni estar en sus pensamientos. Cambio de hoja en la libreta y comenzó a escribir.
—El ensayo general fue un gran éxito, ahora todo el elenco y cuerpo de teatro estaremos concentrados en los exámenes.
—Sí, todos debemos concentrarnos en nuestros estudios — murmuro Akira recordando sus apuntes de matemáticas, entonces por inercia vio a su amiga Hikari que tenía el libro en el regazo mientras veía al horizonte perdida en sus pensamientos, arqueo una ceja y luego busco a Kei quien no despegaba la mirada de la pelinegra.
Le desagradaba admitir que Kei estaba plenamente interesado en Hikari y aunque no se notaba estaba bastante preocupado por la actitud que había tomado esa chica en ese momento, Akira suspiro solo por esta vez le ayudaría con su amiga, después que se olvide de otro favor para poder unirlos. Es más, ella se encargaría que ese pervertido no le hiciera nada a su linda y adorable amiga.
—Es mejor irnos estudiar y no perder el tiempo aquí, pero primero… Tadashi querido, ¿no quieres ayudarme a limpiar los platos?
Megumi entonces comenzó a guardar sus cosas captando la indirecta de su amiga, buscando que su hermano la siguiera para dejar a la pareja de prometidos a solas.
— ¿Yo? — respondió perezoso Tadashi.
—Si tú — Akira sujeto a su novio de la oreja —Ahora ven conmigo— lo arrastro mientras el muchacho protestaba y argumentaba que le dolía mucho ese acto.
Pasaron unos minutos cuando la pareja quedo en total silencio y todos sus amigos ya se habían marchado. Hikari sintió angustia no quería quedarse a solas con su prometido, no quería verlo a los ojos y saber que ella era la causante de que no estuviera al lado de la chica que le gustaba.
Recordó como Jun al hablar de la musa que le llamo tanto su atención, se veía tan feliz, sonreía y brillaba su mirada a pesar de solo saber su nombre. Busco con la mirada a Takishima, se veía tan cansado y pálido como cuando comenzó su compromiso, estaba poco a poco desgastando su físico y muy a su pesar sentía que ella era la culpable.
¿Acaso si estuviera al lado de la persona que ama, el se vería feliz y satisfecho? Hikari sintió mucho dolor, debería dejar a sus amigos para que su rival fuera feliz.
— ¿Por qué no estudias? — le pregunto Kei rompiendo con el silencio que rodeaba el invernadero.
Hikari se sobresaltó y dejo caer el libro de su regazo, quedando debajo de la mesa, la pelinegra al instante se agacho para buscarlo y cuando por fin lo tuvo en las manos se incorporo pero choco la cabeza fuertemente en madera de la mesa —Auch— se quejó acomodándose en la silla y colocando su mano izquierda en la cabeza.
— ¿Te encuentras bien? — Pregunto el joven levantándose de su lugar y tomando la mano de la chica para revisar el golpe que se había dado.
—Estoy bien, solo fue un golpe por ser torpe — sintió las manos tibias de su prometido pasándose por su cabello y desasiendo el peinado, cuando el pelo se encontraba completamente suelto. Takisima busco encontrar alguna herida o algo, pero solo pudo sentir un ligero bulto en la parte superior de la cabeza, presiono y escucho el quejido de la muchacha, suspiro, no era algo grave.
—Solo tienes un chichón— se sentó en la silla más cercana a su prometida — No creo que olvides nada para los siguientes exámenes —
—Creo que es más conveniente olvidar y no sacar la excelencia…— Hikari susurro a lo bajo.
— ¿Dijiste algo? — Kei arqueo una ceja, acaso Hikari se estaba dando por vencida.
—No, nada — Hikari miro el libro que tenía en sus manos, era la materia que más dificultad tenia, geografía, que ironía.
—No trates de cambiarme el tema número dos, ¿Qué dijiste?
El muchacho la tomo por los hombros presionándola ligeramente, buscando que ella lo viera directamente a los ojos.
Hikari solo atino a girar su rostro, no tenía fuerzas de ver una vez más el semblante cansado de Takishima; el rostro muerto y los ojos sin brillo, no quería ver de lo que ella era culpable.
— ¿No será mejor que te libere de mi? — pregunto en un susurro con la mirada al piso.
Takishima dejo de presionarla y llevo su mano derecha a la barbilla de la joven, busco que ella lo mirara, su tacto era muy dulce pareciera que estaba tomando un objeto de cristal que en cualquier momento se podía romper.
— ¿Liberarme? — pregunto él buscando los ojos esquivos de la chica, cuando por fin pudo verlos, vio desconcierto, miedo y mucho dolor.
Kei sintió perecer, no estaba la chispa de fuego que había visto en tan solo en unas horas cuando ella juro que tendría una calificación perfecta. La mujer que estaba ante él no era la chica que era aguerrida, honesta y que disfrutaba discutir, que le había gritado el momento en que se comprometieron,al contrario pareciera que ella, Hanazono Hikari, había perdido el alma.
— Se que soy culpable de tu estado — los pensamientos de Kei fueron interrumpidos por la ligera voz de la chica. Sintió que su corazón de detuvo, ¿Acaso Hikari ya sabía la verdad? — Creo que es mejor marcharme, no puedo soportar ese peso. —
Gruño a lo bajo, esto era culpa el estúpido de muy imbécil estaba manipulando a Hikari
de tal forma que ella desistiera y se perdiera a sí misma, solo por la estúpida idea de que esa chica era una caza fortunas e infiel.
Pero eso era una horrible mentira, ella era Hikari la chica más fuerte que conoció en su vida, él mismo la había elegido como prometida cuando le dieron la oportunidad. Hikari era la mujer que deseaba tener a su lado.
Y si alguien le hacía daño lo lamentaría, no importase si era su amigo de infancia que solo traba de protegerlo de un mal trago. Por Dios el mismo rompió su compromiso solo por liberar a la mujer que amaba incluso se la ofreció en charola de plata a otra persona. ¡Que no le venga con esas idioteces de que si lo amas déjalo libre!
Él era Takishima Kei, nunca se daba por vencido aunque eso significara perder el cuerpo solo por ver sus sueños cumplirse.
—Tú no tienes la culpa de nada — respondió, acción que hizo que Hikari lo mirara con un brillo de esperanza, aun no estaba perdida totalmente. — Lo que estoy haciendo es porque así lo quiero.
—Se también que amas a alguien…— Continuo Hikari, debería demostrarle que ella solo quería ayudarle como tantas veces él la había ayudado. — Y es muy triste que continúes estando comprometido conmigo.
Kei entonces comprendió todo: Yahiro aprovecho el tener a su prima como aliada y que ella fuera su ex prometida, torció todo y Hikari término creyendo algo totalmente erróneo. Odiaba admitirlo pero su ex amigo era todo un estratega y amo del engaño, pero tenía que ser mucho mejor para engañar a un Takishima.
—Si tanto quieres liberarme ¿Entonces por qué no me ganas? — Kei sonrió ladino. Si el compromiso se anulaba seria como se había apostado, que Hikari le ganara una sola vez.
— Según recuerdo que Hikari Hanazono no era alguien que se rendía fácilmente.
La pelinegra agrando los ojos, Kei nuevamente estaba ahí demostrando y mostrando que debería luchar, como tantas veces lo había hecho en forma silenciosa o sarcástica
—Yo — susurro — No te perdonare si me dejas ganar — dijo fríamente el joven de cabello miel.
—Si me libero de este compromiso, es porque me ganaste limpiamente, no porque tú, tonta cobarde me ha dejado ganar.
Entonces Hikari recordó la primera competición donde ella le había dicho exactamente esa frase, en el momento donde se encontraba mal por lastimarse el tobillo y Takishima quedo descalificado en la segunda ronda. Ella misma le había reclamado el tener una competición honesta y ahora era la que se echaba para atrás solo porque se sentía culpable.
Miro a Takishima, sus ojos castaños demostraban fuerza a pesar de su semblante cansado y pálida faz. Él estaba luchando por alanzar su meta, era su rival; entonces ella continuaría siendo esa digna competidora.
—No volveré a dejártelo fácil— Respondió la pelinegra recordando también la respuesta de su prometido —advierto que no bajes la guardia, se que existe algo que ocultas pero ahora tu eres alguien con quien compito en este momento y es lo que más me importa. No perderé ahora, ni nunca.
El chico sonrió, recupero a Hikari tras esa culpa. Sabía que ahora en adelante ninguno de los dos se darían por vencidos y menos por causas de terceros.Y sobre que ocultaba algo, quizá tenía razón pero en este momento no era el indicado para saber cual era.
Cuando por fin la calma había llegado entre los dos combatientes se sentía una tranquilidad incomparable acaso su siguiente lucha marcaria un nuevo comienzo. Mientras tanto un rugido del estomago fue quien rompió la paz reinante.
Hikari se sonrojo, gracias a tantas cosas que pasaron en el día, ella había olvidado comer algo aparte del desayuno. Miro a Takishima quien tenía una sonrisa ligera.
—Supongo que primero debemos comer algo — dijo levantándose de su asiento —Creo que Akira tiene suficientes ingredientes en la cocina para preparar algo —
— ¿Preparar? — Hikari se levantó como resorte de su lugar y siguió a su rival — Yo… eh, no se cocinar — dijo avergonzada, su madre nunca dejo entrar a la cocina gracias a que terminaba destrozando todo o causando un incendio menor.
—Vaya, algún defecto debías tener señorita número dos. — Se burló el Takishima — Pero no te preocupes por destrozar la cocina, yo cocinare —
— ¿Tu?— Hikari rio, nuevamente estaban metiéndose uno con otro y quisiera o no pero le agradaba muchísimo — Eso debo verlo, el heredero Tahishima cocinando —
Al pasar una hora dentro de la cocina y sin ningún ruido fuera de lo común, los jóvenes salieron con comida sencilla pero se veía bastante apetecible.
Colocaron en la mesa la sopa miso y el arroz;comidas con suficiente valor nutritivo para una larga sesión de estudios. La Hanazono probo el primer bocado, esperando un desagradable sabor pero en cambio lo encontró delicioso, realmente ese chico estaba lleno de sorpresas.
Cuando terminaron de comer Hikari decidió comenzar a estudia en aquella materia que le causaba más problemas, siendo observada por Takishima que parecía no tenía nada más importante que hacer.
La pelinegra prefirió ignorarlo, quizás cuando vea que estaba ocupada se esfumaría como era costumbre. Comenzó a repasar los diferentes contenidos del libro geográfico, aunque solía tener una increíble memoria por un motivo increíble no lograba memorizar todos los términos y característicasclimáticas.
Dios, venia otra parte difícil: memorizar los países y cosas similares. Tenía curiosidad viajar por el mundo pero desde antes de estar comprometidas descarto esa posibilidad, nadie con poco poder económico podía costearse un viaje al extranjero y ahora pues si podría si se convirtiera en una Takishima cosa que no haría.
— ¿Todo bien?— Hikari alzo la mirada a su prometido al escuchar su pregunta — Frunces mucho el seño, ¿No entiendes algo?
Hanazono parpadeo un par de veces, vaya su rostro realmente un total espejo de lo que siente y piensa, ahora su rival parecía genuinamente preocupado por su estudio. —No comprendo totalmente estos términos — le mostro en el libro las líneas de horarios mundiales.
—Si lo deseas puedo ayudarte — dijo el muchacho — No me agradaría saber que la chica que quiere ganarme en los estudios tiene un promedio mínimo al excelente en una materia —
— ¿Solo por eso me planeas ayudar?— pregunto Hikari extrañada.
—No me gusta realmente esta competencia, ahora estas presionada por una parte fuera de mi, digamos que es una tregua, en el futuro no esperes que sea tan condescendiente — agrego Takishima encogiendo los hombros — Ahora dame el libro, te ayudare —
Hikari le dio el libro y se acerco un poco más al muchacho, entonces el comenzó a explicarles de una forma en que ella comenzaba a entender la información. Conforme pasaba el tiempo entendía poco a poco la materia, realmente no tenia dificultad, sonrió a lo bajo gracias a su desagradable prometido, no, gracias a Takishimapodía sentir la victoria entre sus manos.
—Los continentes son…— Kei miro a su compañera quien observaba curiosamente el gran mapa mundial que contenía el libro, interrumpiendo su lección—¿Sucede algo? — le pregunto.
—Solo pensaba en saber si alguna vez podre ir algún país distante… — murmuro la pelinegra.
—Supongo que si el compromiso se cumple y nos casamos, podrás ir a donde te plazca — respondió el joven de forma ligera, pero pudo notar la molestia de la chica su deseo no era casarse con él y eso lo sabía. —Pero en cuyo caso ganas la competencia y terminamos el compromiso, podría ofrecerte la oportunidad de viajar a un país o dos —
— ¿De verdad? — Los ojos azules de la mujer brillaron emocionados — Seria increíble poder ir a algún lugar exótico — sonrió como una niña.
Takishima sonrió dulcemente solo una pequeña promesa podía hacer feliz a esa chica
— ¿Qué lugar te gustaría visitar?— le pregunto a la mujer.
Hikari miro nuevamente todo el mapa y señalo un país en especial.
— Este, aquí quiero ir.
Takishima miro el mapa y pudo ver que su rival señalaba el país de Australia.
— ¿Australia?— pregunto el joven.
—Sí, quiero ir ahí ¿Podre? — pregunto Hikari, su emoción realmente encantarado a los ojos de su prometido.
—Sí, pero es extraño que no eligieras un lugar como América o Europa — El joven señalo los continentes que había nombrado.
Hikaricontinúo con su sonrisa — Hace unos años en uno de los libros que trajeron los solados Americanos venia un libro sobre los misterios Australianos, el gran desierto, los aborígenes y animales.
—Quiero pasar una gran aventura ahí.
—Me parece bien— Takishima paso su dedo sobre el mapa señalando Australia — Iras cuando te gradúes de la escuela, y no te preocupes todos los gastos serán pagados.
Hikari vio a su prometido —Gracias — susurro, de verdad, de verdad era un buen hombre.
Los días pasaron rápidamente para los alumnos. Ese día lunes era el inicio de su martirio, esos exámenes eran aterradores y si no lograban tener un puntaje aceptable probablemente tendrían problemas con sus padres cosa que no podían hacer.
Mientras tanto Jun comenzaba con su recorrido por los pasillos de la escuela, ese sería el día que comenzaría con la búsqueda de su Ninfa Sakura, el solo mirarla por unos minutos le bastaba, sabía que ella era tan tímida y delicada que le tendría que dar la oportunidad de acostumbrarse a su presencia, si solo la saludaba casualmente sería suficiente.
Observo los jardines escolares esperando ver a esa chica y es que era su entorno natural pero solo noto a decenas de alumnos preocupados por el siguiente examen. Miro la torre del reloj, faltaban solo diez minutos para que entraran a clases y Jun debía marcharse a la clase de equitación. Continuo con su búsqueda esperando ver a esa chica pasando por los pasillos, llego al jardín de los cerezos el primer lugar donde la conoció.
Rezó mentalmente por verla ahí escondida entre los árboles, cuando noto ese peculiar color de cabello. Su corazón dio un salto y sus pies se movieron por si solos hasta llegar a esa chica, unos metros más y ahí estaba su Sakura.
Ahora sus pies alentaron el paso, no pasaría lo mismo como las otras veces, solo le daría un saludo y luego se marcharía a clase. Cuando estaba lo suficientemente cerca se aclaro la garganta, sintió que temblaba el suelo bajo sus pies.
—Eh, Ho… Hola — susurro, ¿Donde había quedado la decisión de que lo iba a enfrentar esto como hombre sin la ayuda de su otra personalidad? volvió a aclares la garganta
— ¿Sakura?
La joven había escuchado el torpe saludo, esperaba que fuera alguno de sus compañeros o alumnos interesados en conocer el rumor sobre ella y Takishima, pero al escuchar su nombre sintió el sonrojo en su rostro era ese chico. Giro la cabeza lentamente viendo ahí al muchacho de pelo trigueño y ojos avellana su príncipe soñado.
Sintió un pinchazo de dolor, ¿Por qué ahora?
—Buenos días — respondió y busco con la mirada, en esta ocasión en el jardín algunos alumnos se encontraban estudiando, ya no se podía preocupar por un tonto escándalo, pero gracias a que ahora ella era conocida como ex prometida y temía que este chico frente a ella fuera alguno más que solo la buscaba para encontrar un jugoso rumor.
—Me alegra verla una vez más señorita — Jun continúo con su simple saludo, ahora solo debía marcharse con la esperanza de volverla a ver al siguiente dia.
—Mu…muchas gracias — Sakura se sonrojo aún más, quizás ese chico solo quería su amistad, y bueno eso era conveniente aunque le doliera ya que sus fantasías románticas e infantiles no podrían ser.
—Espero verla pronto — dijo el muchacho dando un paso para irse de ahí
Sakura cerró los ojos, ¿Por qué tenía que ser parte de una familia tan prestigiosa donde tenía que ser comprometida con quien fuera más conveniente? Pero ese chico de ahí solo quería su amistad ¿No es así? entonces ella…
—Es…espera— el grito de la joven retumbo en los oídos del muchacho pintor, girando la cabeza sin ocultar su alegría. —Po…¿Podría decirme su nombre?—
—Mi… Mi nombre— Sakura quería saber su nombre entonces no le era indiferente, ese era el día más feliz de su vida — Me llamo Yamamoto Jun — dio media vuelta e hizo una pronunciada reverencia.
— Espero volverlo a ver joven Yamamoto — Sakura le devolvió la delicada reverencia.
Quizás esa amistad no era tan imposible como se pensó.
El primer día paso muy rápidamente, al igual que el segundo y el tercero, en ese día Jueves todos los alumnos imploraban silenciosamente que fuera viernes por la tarde para olvidarse por fin de los exámenes y entregarse a la siguiente semana que estaría llena de diversiones mientras tanto faltaba un examen ese día y los tres siguientes del Viernes.
Mientras tanto Hikari se encontraba sumamente agradecida al salir de la clase de geografía, todos sus exámenes le parecían muy sencillos y ahora el que pensó que terminaría con una pésima calificación cuando le entrego la hoja de respuestas al profesor, este le dio una mirada y luego le sonrió lleno de orgullo. La pelinegra sonreía ampliamente, realmente Takishima le había sido de gran ayuda en esa ocasión quizás en el futuro le devolvería el favor.
Sakura caminaba a su siguiente clase por los pasillos del recinto esos últimos días si que habían sido los más felices de toda su vida. El joven Yamamoto encontraba cualquier manera para poder cruzar palabras con ella, luego le sonreía y se despedía sin ocasionar algún rumor, ya que suficiente tenia con ser la ex prometida y ocasiono mas tención entre esa pareja falsa.
La pelirrosa agradecía que su joven amigo nunca le mencionara ese tema, a veces suponía que él no estaba enterado. El motivo fuera cual fuera de Jun por no preguntarle nada sobre su vida pasada para ella era algo que debía sentirse feliz, tal vez existía una leve esperanza de que para Sakura en su vida llena de deberes existiera solo un pequeño y pasajero momento donde ella conocería el enamoramiento y la felicidad de encontrar a su príncipe deseado.
Sakura giro la cabeza al llamarle algo la atención, al extremo del jardín se encontraba su primo quien parecía estar en un predicamento, se detuvo y observo la escena totalmente, entonces pudo notar en un punto más lejano una pareja que estudiaban a la sombra de un árbol, gracias a su buena vista pudo ver quiénes eran: el joven era el hijo de la dueña de la academia mientras la joven era la antigua prometida de su primo.
La pelirrosa supo entonces que hacia Yahiro ahí, no estaba muy enterada sobre cómo fue que rompió su compromiso, pero lo que si se entero el cómo su familia había tomado aquello, a pesar de que ya hubiera pasado dos años el mismo era la vergüenza incluso le fue completamente difícil poder regresar al Japón después de ser su acompañante en roma mientras ella se encontraba en ese instituto de señoritas.
A los minutos de observar la escena de su primo, la joven prefirió seguir su camino, no quería recordar que para las personas de su posición era una gran maldición el enamorarse, ya que por mucho que se luchara nunca se estaría con el ser amado. Por esa razón quería salvar a Takishima desde que era niña vio a su prometido como alguien inalcanzable y misterioso, la trataba muy amablemente típico de la cordialidad y modales que se tiene que tener.
Nunca le dirigió más de dos o tres palabras, las necesarias, Sakura poco a poco entendió que así era la situación pero no culpaba a ese chico por ser así con ella, solo entendió que ambos sentían exactamente lo mismo uno por el otro, nada, simplemente eran prometidos pero no existía nada mas entre ellos.
Hasta cuando lo volvió a ver ese día, de ante manos sabia que esa chica Hanazono no era de fiar, donde la vio por primera vez, saliendo de aquellos arboles al lado de otra mujer rubia, al principio tontamente pensó que la chica extranjera era la elegida por Takishima, hasta que se entero que era nada menos la jovencita con un simple acto de valentía se ganado su corazón. Sabía que con Kei era lo mismo, el estaba enamorado de la supuesta "honorabilidad" de Hikari, pero detrás de esa brillante mascara.
Debería de salvar a ese chico que la cuido toda su infancia de ser lastimada por los cuentos tontos del enamoramiento (ya que ella nunca los tendría y con él se lo comprobó). Su deber era como antigua prometida proteger de queno cayese en un abismo de dolor y sufrimiento, el mismo que Yahiro, su primo, sufría desde que perdió a esa persona que amaba.
Por fin era viernes, por fin el final de su sufrimiento, y para todos los alumnos que esperaban saber el resultado de la competición. Gracias a las influencias de Takishima pudieron lograr que los resultados de los exámenes se dieran una hora después de terminar con el horario escolar. Así no se tendría que esperar dos semanas como los alumnos normales para saber si el compromiso más famoso continuaba o por fin se disolvía.
El reloj marcaba las 3:00 pm, los alumnos poco a poco buscaban lugares entre los asientos que daban a la pista deportiva, aquella donde se realizo la primera competición, en unos minutos más se sabría el resultado los murmullos y apuestas comenzaban a escucharse.
Hikari busco con la mirada a sus amigos quienes hablaban con algunos profesores, a veces le sorprendía como es que los adultos se convertían en cómplices de las locuras de su prometido y amigos. En fin, suspiro, pronto se sabría su destino, se encontraba tranquila y confiada de lo que sucediera no guardaría ningún tipo de rencor a Sakura o Takishima, debía dejar en manos todo aquello al destino.
Busco con la mirada el reloj de la torre, pudo ver las manecillas que marcaban las 3:30 pm. Un poco más, solo un poco más.
Jun corría entre los pasillos, ya era tarde pronto los resultados se darían y quería estar ahí apoyando a sus amigos, se regaño mentalmente, pudo haber terminado el cuadro de Sakura después, pero no podía esperar verlo en todo su esplendor; ese cuadro era su obra maestra. Detuvo el paso cuando comenzó a ver alumnos hablando entre los jardines esperando el momento de tomar sus lugares, podía tranquilizar su paso en esta ocasión gracias a Dios aun no se daban los resultados, de repente todo se mantuvo en total silencio y los jóvenes vieron a cierta dirección.
El pintor curioso detuvo el paso y busco lo que tanto mantenía a los alumnos en la vigilancia Ahí pudo ver a Sakura, caminando solemnemente seria en dirección a la pista. Jun le extraño un tanto la actitud de su alrededor ¿Por qué?
—Ushikubo— dijo una joven reconocida como admiradora de Hanazono — Eres una desgraciada — Sakura se detuvo y la miro fríamente — No tienes el derecho de interferir con ese compromiso, ¿Por qué no regresas de donde viniste?
—Yo soy la ex prometida, es mí deber — La pelirrosa alzo el rostro — Tú y el resto de los alumnos son los que deberían estar metidos en sus propios asuntos.
—Nosotros somos compañeros y amigos de Hanazono, ella ha hecho un gran esfuerzo siendo una mujer intachable. No merece ser juzgada de esa manera — continuo la alumna molesta.
Sakura sonrió y se le acerco —Viéndote a ti sé cuáles son los amigos de esa trepadora, eres igual que ella….Inmoral.
La joven agrando los ojos, acaso esa mujer sabia su secreto romance.
— O acaso no eres tu quien está enamorada de…
Una bofetada se escucho entre los alumnos, Sakura se llevó la mano a la mejilla, por primera vez en su vida una mujer de familia inferior la había abofeteado, miro a la muchacha quien se veía molesta.
—Insolente — murmuro la joven con enojo. —Espero ver tu desdicha cuando descubras que tu plan lleno de repudio fracase. Eres solo una pomposa que nunca amara en su vida, espero seas infeliz en resto de tu vida.
Sakura no hizo ningún gesto, cierto era que ella no amaba y nunca encontraría el amor, ese no era ninguna maldición, giro la cabeza de lado entonces pudo ver ahí a la persona que menos imagino. Jun el amable muchacho, su príncipe secreto, la miraba fijamente a ella con una mirada sombría.
La pelirrosa sintió que su corazón, que pensó estaba muerto, quebrarse la maldición de las personas ricas había caído en ella, se enamoro y ahora solo quedaba sufrir el resto de su vida.
Las campanas de la torre del reloj comenzaron a tocar las 4:00 pm, los jóvenes que estaban observando la pista ya se encontraban impacientes, cuando pudieron observar que la alumna Akira se dirigía al centro al micrófono.
—Bienvenidos a este nuevo reto de los famosos prometidos de la academia Hakusen — los alumnos vitorearon emocionados. —Los resultados serán dados en unos pocos segundos — volvieron a escucharse los gritos animados.
En la pista entonces aparecieron los maestros de cada asignatura guiados por Tadashi hasta una hilera de sillas, para luego tomar el lugar al lado de su novia en otro micrófono.
—A continuación serán dadas primero las calificaciones de TakishimaKei — Uno de los maestros se dirigió con los presentadores.— Profesor Nishikawa de Historia —
El profesor hizo una reverencia —La calificaciones del señor Takishima son: — busco en un sobre color azul sacando un papel — 100, calificación perfecta—
Y así fueron avanzando todos los profesores hasta llegar al último, todos y cada uno teniendo calificaciones perfectas.
—Profesor Yoshida de Matemáticas — Presento Tadashi
El hombre al igual que todos saco un sobre azul y anuncio lo que todos los alumnos esperaban
—Las calificaciones en Matemáticas del señor Takishima, 100, calificación perfecta —
Todos los alumnos gritaron felices era esperado saber que el resultado de ese joven heredero, todos sabían que él era la perfección en persona ahora solo faltaba el resultado de la Hanazono, ¿Sería capaz de lograr lo mismo que su prometido?
—Ahora lo que todos esperaba, la razón real por los que todos estamos reunidos, descubrir la gran y maravillosa capacidad de Hanazono Hikari— Dijo Akira sosteniendo el micrófono con las dos manos.
El profesor de Historia volvió a ir con los presentadores, pero ahora sacando un sobre color rojo de su bolsillo.
—La señorita Hanazono Hikari, logro en la Materia de Historia — los alumnos se sentaron al borde de sus asientos — 100, calificación perfecta.
El estruendo fue tan o cual más grande que con el anuncio de Takishima, Hanazono logro una calificación perfecta, esto estaba poniéndose muy interesante.
Mientras tanto, en una pequeña carpa donde los alumnos estrella escuchaban sus calificaciones, Hikari sonrió al escuchar su primera calificación, en esta ocasión solo deseaba saber que se quedaría aquí con sus amigos, estaba nerviosa. Entonces sintió algo cálido en sus hombros, era la mano de su prometido.
Hikari lo observo, se encontraba tan escueto como siempre, pero ella sabía que estaba ahí diciéndole silenciosamente que todo estaría bien.
—Por último el Profesor Hasabe de Geografía— se escuchó a Tadashi nombrar al profesor de su materia más temida se llevo la mano al hombre, justamente ahí donde descansaba la mano de su prometido.
—Todo estaría bien —
Notas de autora:
Hola mis queridisimas lectoras( y uno que otro lector), como les dije he tratado de corregir mi mal habito de actualizar cada seis meses, así que ahora con muy poca espera les tengo la continuación, ¿Qué les pareció?
Escenas muy interesantes en este largo capítulo, la discusión (y acercamiento) entre Kei y Hikari, ya era tiempo que ambos tuvieran un momento a solas para conocerse un poco más.
La razón del porqué Sakura quería deshacerse de Hikari, que si se dieron cuenta no era por egoísmo sino que muy a su estilo solo quería proteger a su ex prometido, ya que para ella el enamorarse es algo peligroso y doloroso (gracias al ejemplo de Yahiro); pero gracias al pinto de doble personalidad termino cayendo a lo que mas temía, ya veremos que sucede entre estos dos en los siguientes capítulos.
Por cierto mención especial mi lado de dibujante me ataco y decidí dibujar el retrato que hizo Jun de su querida Ninfa y aquí la dirección:
freya-x punto deviantart punto com diagonal art diagonal My-nymph-478181361
Les agradezco a aquellas lectoras que me dejaron sus comentarios me ayudaron mucho para poder darme prisa con el escrito, ya que leer sus opiniones, pensamientos e hipótesis, me hacen sentir que este humilde trabajo es bien aceptado para aquellas por quienes lo hago.
Y ya para terminar regaño públicamente a mi betacoco (me encanta hacerlo sufrir) por su tardanza en la edición del capítulo, pero sin él no les mostraría una buena calidad (aguanta mis faltotas) aunque a veces me dan ganas de convocar a otra betafutra, ¿Quién dice yo? (les advierto trabajar conmigo es un horror y terminan locos XD)
Ahora si me despido con la promesa de no tardar tanto (ya tengo adelantado el siguiente capítulo) debo aprovechar mis momentos de inspiración, solo si les sigo pidiendo sus porras en comentarios esas son mi gasolina.
Cuídense mucho
próximo episodio
Retrato del destino
