Niñera
Quería que me tocara, volver a tener su cabeza entre mis piernas y su lengua en mi intimidad, quería revivir ese placer tan nuevo para mi pero me sentía sucia, era algo estúpido pero no quería que Itachi-san me tocara sintiéndome así; después de que Neji se fuera, la casa o mi mente me traicionaba, cada rincón de la casa donde Neji me hubiera tocado lo revivía pero de la forma en que realmente fue, sin embargo el recuerdo de la vez que usamos la cama ya no estaba. Disfrutaba mis noches recordando la boca de Itachi-san entre mis piernas, ese placer era la novedad y me atrevía a intentar revivir por mi misma ese placer sin éxito realmente. Seria egoísta, esa había sido mi decisión, lo sería para no separarme de Itachi-san, pero no sabía como hacerlo; siempre me ha gustado el sexo fuera de la forma que fuera y con Itachi-san eso subía de nivel, pero no solo quería el placer también quería la suavidad de sus palabras, la simple calidez de su compañía y no tenia idea de como hacerlo, era extraño.
Ayer llegue a casa agitada y tan sonrojada que preocupe mi padre pues pensó que había enfermado y tenía fiebre pero lo único que hice fue pasar unos minutos besándolo, un simple rose era lo que necesitaba hacer Itachi-san conmigo para tenerme extasiada, no pude decirle a mi padre la verdadera razón por la que había llegado así y termine faltando clases "por enfermedad". Pase la mañana sin hacer mucho realmente, dormí hasta tarde, seguía en pijama y mi desayuno consistió en gomitas, una barra de chocolate y helado, me gustaban las cosas dulces pero nada era mas dulce que el tiempo que pasaba con Itachi-san, mi mano fue a la altura de mis pechos por un momento sentía que mi corazón se saldría, mi mano se desvió hasta presionar un poco uno de mis cenos y nada, no sentía nada si no era Itachi-san quien lo hacia.
Fui hasta el refrigerador tome una rebanada del pastel de chocolate que había preparado hace unos días y camine hasta el sofá, encendí el televisor, baje la vista y partí un pedazo del pastel con la pequeña cuchara, para cuando subí la vista ahí estaba otra vez…
-¿Así?- la parte superior de mi cuerpo estaba desnudo, estaba arriba de la mesita de la estancia apoyándome en ella con mis manos y mis rodillas muy cerca de la orilla.
-Muy bien Hinata- Neji se acerco a mi, su miembro ya estaba levantado.
-Ahh- gemí cuando lo sentí rosarme por detrás, desabrocho mi pantaloncillos y los bajo junto con mis bragas.
-Voy a mostrarte cuanto te amo- mentiroso.
-¡Ahh!- gemí cuando se hundió en mi intimidad, eso no estaba bien.
-¿No tienes nada que decir Hi-na-ta?- no dejaba de embestirme, ¿por qué no paraba?
-Me gus…ta el pen…e gra…a…nde de Ni…i-san- él sonreía, siempre me hacia decir esas cosas, solo quería complacerse.
-Si, te encanta que te coja ¿verdad?- no, no así, no de esa forma.
-Si, mu…cho- un hilillo de baba salía de mis labios, eso solo era placer, no amor, ¿por qué lo hacia? -¡AHHHH!
Él continúo empujando su erección dentro de mi con fuerza, "para" mi voz no la escuchaba, estaba siendo una simple espectadora, "ya vasta, detente" pero solo lo hizo una vez que acabo dentro de mí.
-Buena niña Hinata- me jaló asía él y metió su lengua en mi boca, solo podía apretar mis manos hasta hacerlas puño.
-Nii-san me ama- decía la pequeña yo entre besos con la voz llena de ilusión, ilusión de puras mentiras.
-Claro- dijo secamente, me soltó y caí en el sofá -ahora vístete Hiashi-sama no tarda en llegar y debo acabar varias cosas antes de que llegue…
El timbre me regreso a la realidad, unas cuantas lágrimas salían de mis ojos y escurrían por mis mejillas, el timbre sonó de nuevo, me limpie la cara con mis brazos y mis manos, me levante y atendí la puerta.
-Hinata-san, lamento despertarte- Mikoto-san y Sasuke-kun estaban afuera -¿podemos pasar?- abrí más la puerta y los deje entrar.
-Hyuga no te puedes morir- Sasuke-kun hablaba con voz de mando –no hasta que te derrote en cada videojuego que tengo.
-Sasuke- regaño Mikoto-san, yo me reí, era gracioso cuanto le costaba al pequeño Sasuke-kun decir cosas como "recupérate pronto" o "que te mejores" y terminaba diciendo frases como esa.
-Lo prometo- dije siguiéndole el juego, Mikoto-san solo suspiro.
-¿Cómo te sientes?- dijo Mikoto-san poniendo una mano en mi frente –tienes los ojos algo irritados pero al menos ya no tienes temperatura,- lucia algo aliviada –me preocupe cuando tu padre me llamo diciendo que te habías quedado en casa porque estabas enferma,- caminamos a la cocina y empezó a sacar varias cosas de la bolsa que había traído con ella -si te sentías mal debiste decirme Itachi pudo quedarse con Sasuke ayer.
-No- se quejo Sasuke-kun dando vueltas en el asiento de la barra de la cocina –yo no quiero estar con ese traidor- ¿traidor?
-Mi esposo le pidió ayuda a Itachi en la empresa y el pequeño Sasuke quiere ir también, pero no entiende que aún es muy pequeño.
-No es justo Hyuga- se quejaba mi pequeño "rival" de videojuegos – solo porque Itachi va en la universidad puede ir a trabajar con mi padre- de repente dejo de girar en su asiento y le brillaron los ojos -Hyuga ¿puedo comerme ese pastel?- señalo a la sala donde había dejado mi pastel de chocolate casi intacto.
-Solo si Mikoto-san dice que sí- volteo a verla con mirada suplicante y ella accedió, Sasuke-kun bajo corriendo por el pedazo de pastel.
-Aquí tienes Hinata-san- me dio un plato de sopa caliente.
-No tenía que molestarse en venir Mikoto-san, mi padre suele exagerar las cosas- tome la cuchara y empecé a comer.
-Es verdad que Hiashi se preocupa mucho por ti pero de no haber venido solo estarías alimentándote de pastel.
-Solo fue un pequeño antojo- reí nerviosa ante su suave regaño.
-Al menos me alivia ver que estas bien- tomo mi mano entre las suyas y me miro como supongo mira una madre amorosa.
-Hyuga, ¿tienes más pastel?- Sasuke-kun tenía la boca llena de chocolate, no le gustaban los dulces pero cualquier postre que preparaba lo devoraba.
Mikoto-san siempre era amable conmigo también lo era Fukaku-san y Sasuke-kun, a su manera pero lo era, habían paso unos minutos desde que los Uchiha se fueron, se que había dicho que seria egoísta para quedarme al lado de Itachi-san pero y ¿si eso les molestaba? Yo no quería causarles problemas, especialmente a Mikoto-san ella siempre me a tratado como un miembro más de su familia, era la única que me hablaba de lo bella que había sido mi madre, la persona que se tomaba la molestia de hablarme de "cosas que les pasa a las chicas" antes de que me pasen.
Los fines de semana no eran muy diferentes de los demás días especialmente en casa, a pesar de que mi padre descansaba se la pasaba casi todo el día en su oficina atendiendo llamadas relacionadas a la empresa, como ahora, mi padre había atendido la puerta y de inmediato entro en su oficina, eso no era frecuente pero eran negocios. Mikoto-san dijo que Itachi-san ya estaba trabajando en la empresa familiar y temía un poco que se olvidara de mi existencia con las cargas de trabajo sumadas con sus estudios, no quería volver a sentir miles de caricias, ya tenía suficiente con las que mi mente me mostraba por toda la casa, yo solo quería sentir las de Itachi-san. El temporizador sonó, las galletas del horno estaban listas, me puse los guates de cocina y saque la charola del horno, la cocina se aromatizo con el olor de la mantequilla y la nuez, era la tercera tanda de galletas que hacia en el día, sabia que eran demasiadas galletas pero como me encontraba "en recuperación" según mi padre era la única forma de mantener mi mente ocupada para que no me muestre más recuerdos desagradables.
-Hinata- mire a mi padre parado al inicio de la cocina –tienes visita- abrí los ojos con sorpresa al ver a Itachi-san entrar a la cocina.
-Gracias Hiashi-san- mi padre asintió con la cabeza.
Itachi-san camino hasta situarse frente a mí, con la barra de la cocina separándonos, simplemente lo había visto y ya me sentía acalorada, tal vez si estaba enferma.
-¿Habrá venta de galletas en su escuela Hinata-san?- por el rabillo del ojo vi a mi padre en el mismo lugar.
-No- mi voz sonó baja comparada a mi tono normal –solo tenía ganas de prepararlas- mi padre empezó a alejarse para ir a sentarse a la sala, lo suficientemente cerca para escuchar.
-Mi madre dijo que el día de ayer estuvo en casa enferma- mi padre había volteado a vernos, así que intente continuar preparando las galletas y fui a buscar el azúcar glas – tuvo temperatura y me siento culpable de eso- me sonroje al escucharlo decirlo –debí notar que se sentía mal- empecé a esparcir el azúcar sobre las galletas.
-N…no fue s…u culpa Itachi-s…san- aunque si lo fue. La culpa era de sus bellos labios y su lengua juguetona.
Me sentía nerviosa con mi padre escuchando tan cerca ¿cómo es que Itachi-san podía estar tan tranquilo? Me tomo la mano cuando termine de espolvorear el azúcar en las galletas, tuve que cerrar las piernas y apretarlas un poco, mi cuerpo no había pasado tanto tiempo sin sexo como lo hacia ahora y ese simple ese toque me ocasionaba querer abalanzarme a él, pero no quería, me sentía sucia por lo que hice durante estos años y no quería mancharlo, no a Itachi-san.
-Hinata-san- lo mire a los ojos fijamente por primera vez, lucia serio y calmado, me deje invadir por él empezando a sentirme más tranquila –eso no importa, aún así quiero compensárselo.
