Niñera
Sasuke llevaba toda la mañana intentando entrar a mi habitación a tomar aunque fuera una de las galletas que Hinata-san me dio el día anterior, era curioso como el pequeño amante de los tomates se volvía goloso con la repostería de su niñera, pero no lo culpaba, Hinata-san horneaba cosas deliciosas, y no era lo único delicioso que sabia hacer. Admito que estuve algo nervioso, no me gustaba andar dando razones de mis decisiones pero esta vez era una excepción, la razón era sencilla yo era mayor que Hinata-san y empezar mal con Hiashi-san no me beneficiaria en nada, aceptaría cualquier termino que pusiera después de todo solo era un padre preocupado del bienestar de su hija, yo haría lo mismo; al final todo salió mejor de lo que creí solo había una condición, que Hinata-san acepte. Esa parte me tenía a la expectativa, ya le había pedido de alguna forma cambiar nuestra extraña relación de amantes una vez y las cosas no salieron bien, tampoco es como que sin Hinata-san no pueda vivir, pero ella era mi apuesta y soy un Uchiha, perder no es algo que pase a menudo y cuando pasa no es agradable; a pesar de la respuesta de aquella vez Hinata-san se ha estado comportando diferente a la que me mostraba toda su lujuria, ahora también tenía algo de ternura y timidez de su parte, me había causado gracia su comportamiento al ver que su padre nos escuchaba desde una cierta distancia, después de todo ella era pequeña aún pero me las ingenie para calmarla un poco y hacer que me tomara enserio…
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-Hinata-san- al fin me miro a los ojos y pareció relajarse –aún así quiero compensárselo- ella me oía con atención –déjeme llevarla a una cita- Hinata-san aparto su mano de la mía tan repentinamente que choco con algunas galletas de la charola que cayeron al piso, se agacho a recogerlas –Déjeme ayudarle.
La barra nos cubría de la vista de Hiashi-san, la tome del mentón y sin darle oportunidad de reaccionar la bese metiendo mi lengua en su dulce boca, sabia a mantequilla, mis ojos estaban entrecerrados solo para ver la reacción que tenía, sus mejillas se encendieron con su bello rubor rojizo y sus ojos estaban abiertos con sorpresa y nerviosismo. Si mis besos la hacían agitar lo suficiente para aparentar estar enferma, tal vez así podría marearla un poco pues no me iría de su casa sin una afirmación para una cita; me separe de ella, tome con rapidez las galletas que cayeron al suelo y la ayude a ponerse de pie.
-Realmente quiero compensarla- le susurre antes de volver al otro lado de la barra y dejar las galletas sobre esta –al menos no se cayo toda la charola.
-Gracias- fue apenas un murmuro de su parte.
Hinata salió un momento de la cocina, tal vez me había excedido un poco pero así era mi apuesta, todo o nada, voltee a ver a Hiashi-san quien fingía ver el televisor, Hinata-san no tardo mucho en regresar, con algunas bosas de celofán.
-¿Por qué Itachi-san querría salir conmigo?- ¿de verdad me haría decirlo en voz alta con Hiashi-san escuchando? Suspire, su tono temeroso no me dejo otra opción.
-Porque me gusta Hinata-san- termino rompiendo la bolsa que quería abrir, volteo a verme con duda en la mirada por lo que había dicho, solo le conteste con una ligera sonrisa. Hinata-san tomo otra bolsa y empezó a meter galletas en ella.
-De acuerdo- murmuro y tomo aire –s…aldré con us…usted Itachi-s…san- oírla tartamudear esas palabras fue una exquisitez...
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Sasuke bajaba las escaleras con un muy evidente bulto bajo su playera.
-¿Qué llevas ahí Sasuke?- dije acercándome al barandal de la panta alta.
-Nada- levante una ceja, su inocencia le evidenciaba.
-Devuelve eso.
-¡Yo no tengo nada!- empecé a bajar los escalones, él salió corriendo al patio, fui tras él y cuando le di alcance recupere mi bolsa de galletas –una, por favor Itachi solo una- me pedía jalándome del brazo, baje la mirada a verlo.
-Te daré la bolsa completa…- la expresión de la cara se veía dudosa, mi hermano me conocía bien como para saber que no le daría mis cosas sin obtener algo a cambio –pero el próximo jueves debes irte a dormir temprano.
-No puedo hacer eso- dijo con el seño fruncido –debo vencer a Hyuga en las carreras.
-Entonces no hay galletas- su mano jalo de la mía.
-¿Qué tan temprano?- sonreí de medio lado.
-Ocho.
-No me da sueño tan temprano, a las nueve- ¿este pequeño intentaba negociar conmigo?
-Ocho y media- eso me daba al menos un par de horas a solas con Hinata-san –y no me importa si no te duermes pero no debes salir de tu cuarto- dudo un momento hasta que me arrebato la bolsa de galletas, eso era un trato.
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Toque la puerta y sonreí al ver a Hinata-san luciendo tan guapa, había trenzado su cabello y le colgaba de un hombro con algunos mechones enmarcando su bello rostro, un sweater gris tejido y una falda azul marino.
-¿Lista?- dije extendiendo mi mano, ella la tomo con suavidad.
-¿Estas bien?- estaba cohibida desde que subimos al auto, tomo algo de aire antes de responder.
-Yo… no se como se hacen estas cosas- agacho la cabeza y su voz de oía cada vez menos con cada palabra.
-Bueno, no es nada de otro mundo- dije poniendo mi mano en su rodilla –iremos a comer y luego daremos una vuelta en alguna parte, eso es todo; no debe angustiarse Hinata-san- retire mi mano para cambiar la velocidad.
Por alguna razón eso me molestaba, ¿cómo era posible que hasta ahora nadie la haya invitado a salir? Pero al mismo tiempo el saberme el primero inflaba mi ego.
Comimos pizza y durante ese tiempo pareció relajarse, me hablo de cosas que le parecían graciosas de Sasuke y sobre algunas salidas con sus amigas de la escuela, no le gustaban los pimientos pues los había quitado de la pizza y dejado a un lado del plato, mostro preocuparse por mi carga de deberes entre la escuela y el trabajo, era tan tierna que solo pude besar su mano y decirle que siempre me buscaría un espacio para ella eso la hizo ruborizarse y odie no estar en privado en ese instante; apostamos el ultimo brownie del postre en un juego de futbolito en la mesa con un pedazo de servilleta, fue inevitable no ganar pero me apiade de ella y le di la mitad.
-No tenía que pagar toda la cuenta Itachi-san- se quejo una vez salimos de la pizzería.
-Bueno tú lo harás la siguiente vez ¿te parece?- Hinata-san se ruborizó y le note una tímida sonrisa en los labios, pase mi brazo por sus hombros solo para tenerla más cerca a mi –si no mal recuerdo en unas semanas será su cumpleaños ¿qué quiere de regalo Hinata-san?
-No tiene que darme un obsequio Itachi-san- abrí la puerta del auto para que subiera a el.
-Lo se, pero quiero hacerlo- bese su mejilla y cerré la puerta.
No me atrevía a besarle en los labios o terminaría queriendo mucho más de ella.
