Niñera

Itachi-san era muy terco, no logre hacer que desistiera ante su idea de darme un obsequio de cumpleaños y terminamos caminando en el centro comercial, según él, intentaría adivinar que clase de obsequio me gustaría. Me había tomado un tiempo pero me arme de valor para tomarle de la mano, Itachi-san me dio vueltas como si de un baile se tratara solo para cambiar mi mano izquierda por la derecha en nuestro agarre y todo solo para quedar con su brazo por mis hombros y los dedos de nuestra manos derechas entrelazadas. Era muy tonto que por esa simple acción sintiera que mi corazón se escapaba de mi pecho y más tonto aún que no pudiera parar de reír por lo que hizo, me avergonzaba que fuera así, yo era capaz de mucho, si no que de todo, cuando se trataba de sexo pero hacer este tipo cosas en publico era tan… cursi.

Mi padre llevaba años regalándome libros de repostería y utensilios para postres, incluso Mikoto-san siempre me daba una fragancia o esencias para baño, mis amigas me invitaban a comer mi postre favorito y listo, pero Itachi-san, cada cosa que veía en los escaparates era cada cosa que preguntaba si la quería de regalo, ¿por qué se complicaba tanto? si tanto quería obsequiarme algo ¿por qué no solo escogía lo que él quisiera darme? Aunque admito que era divertida cada ocurrencia de obsequio por la que preguntaba.

-No tiene que darme nada Itachi-san- ya olvide cuantas veces se lo he dicho.

-¿Qué tal una joya?

-No uso joyas- conteste.

-¿Por qué?- levante los hombros, tenia un joyero en casa con algunos brazaletes, collares e incluso anillos pero no solía usarlos a no ser que hubiera una velada importante –me la esta poniendo difícil Hinata-san.

-De verdad no tiene que darme nada pero si insiste tanto, ¿por qué no me da lo que usted quiera regalarme?- a mi parecer eso era muy lógico.

Itachi-san se detuvo después de eso y al tenerme abrazada por los hombros también mi cuerpo paro junto a él.

-Entonces terminaría secuestrándola por quien sabe cuanto tiempo intentando saber si me puedo aburrir del placer sexual que siento con Hinata-san- dijo en mi oído.

Mis mejillas ardían ¿cómo puede decir esas cosas tan públicamente? Aun si lo susurro solo para mí. Itachi-san era un pervertido y eso me gustaba. Me levante de puntitas y le bese los labios, el beso duro lo que tarde en bajar mis pies al piso por completo, Itachi-san sonrió de medio lado, yo me mordí el labio inferior, ese tipo de regalo se lo pediría en cualquier ocasión, aún si no fuera fecha festiva.

Tuve que pasar al baño, necesitaba calmarme, en ocasiones Itachi-san era demasiado y me complicaba las cosas. No me sorprendió verlo hablando con un par de chicas cuando salí, Itachi-san era muy apuesto, incluso más que eso y no era el único con ese problema solo que lo manejaban diferente, Sasuke-kun prefería ignorarlas y comportarse grosero con las niñas de su clase mientras que Itachi-san siempre era amable. Me acerque y lo abrace por la espalda.

-Estoy lista- dije, él volteo a verme por sobre su hombro y sonrió de medio lado.

-Bien- deshizo mi abraso tomando mis manos con las suyas –hasta luego- se despidió y beso el dorso de mi mano frente a ellas antes de empezar a caminar nuevamente.

-No sabía que podía ponerse celosa Hinata-san- yo no estaba celosa solo era egoísta, solo quería a Itachi-san junto a mi – ¿ahora no va a hablarme?- rió por lo bajo.

Paso su mano por mi cuello y presiono un poco para que levantara el rostro y unió nuestros labios, empecé a dejarme llevar hasta que mi vista periférica la vio; lo tome de los hombros y lo empuje lo suficiente para separarnos.

-¿Qué pasa?- ignore su pregunta.

La busque con la mirada hasta que nuestros ojos se cruzaron; esa mirada ámbar lucia triste, nuestra conexión se rompió en segundos, yo la lastime, yo era la causante del dolor que tenía. Itachi-san estaba frente a mí y me zarandeaba con suavidad por los hombros.

-Hinata…

-Quiero ir a casa-me sentía algo ausente.

-Yo lo siento no quise…- intentaba disculparse.

-No es por eso, me siento mal- mi boca formo una mueca extraña en vez de una sonrisa.

¿Cuándo me había vuelto tan mala? También había pasado por esa sensación de cuando te rompen en pedazos y con desesperación buscas todos los pedazos para volverte a armar, Itachi-san era como un imán, atraía todas mis piezas incluso las que ahora solo eran pequeñas astillas y volvía a sentirme completa con él, pero Konan-san estaba sola, yo la había dejado sola y no era por ella que me sentía mal, era por el echo de reflejarme en ella, ¿qué pasaría si Itachi-san se aleja? Yo no era alguien fuerte, ya había pasado por eso, por una realidad donde yo no podía tener amor, terminaría rota para siempre; y por eso era una mala persona, había lastimado a Konan-san y lo único en lo que pensaba ahora era en que me pasara a mi, en que no quiero lucir como ella, no otra vez, porque Konan-san no me importa por eso soy una mala persona y me era inevitable no serlo. El auto detuvo su marcha, preste atención, Itachi-san había estacionado frente a mi casa. Quise abrir la puerta pero estaba cerrada, mire a mi acompañante, él me veía serio, sin ninguna expresión y su negra mirada me veía tan fijamente que me asustaba.

-¿Qué pasa?- dijo Itachi-san.

-Me siento mal.

-Si ¿pero por qué?- sujete el dobladillo de mi falda con fuerza intentando tomar el valor suficiente para decir en voz alta que tenía miedo, que estaba aterrorizada con la idea de que él se fuera y yo terminara luciendo como Konan-san sin esperanza de mejorar.

-¿Y…yo le gus…to?- baje la cabeza.

-Pensé que había sido claro con eso…

-¡¿Qué pasara cuando deje de gustarle?!- no pude evitar gritar dentro del auto, cerré mis ojos y un para de lagrimas salieron de mis ojos, no quería saber la respuesta pero él me había pedido saber y yo simplemente no pude callarme.

-Cuando me deje de gustar Hinata-san –realmente no quería saber -será porque he empezado a quererla- abrí mis ojos con sorpresa –y cuando eso acabe entonces ya la estaré amando- puso el dorso de su mano sobre mi rodilla, entrelace mis dedos con los suyos –y cuando deje de decir que la amo- el miedo me invadía de nuevo –será porque la palabra "amor" ya no hará justicia a lo que sienta por Hinata-san- y beso mi sien.

-Pero no fue así con Konan-san- no se porque me empeñaba en ser tan negativa.

-Con Konan era diferente, nunca tuve que esforzarme por llamar su atención- ¿y conmigo si? Me costaba creerlo, Itachi-san siempre lucia muy tranquilo con cada palabra que me decía –nunca tuve que esforzarme por tener algún detalle para ella- yo siento que simplemente no puedo dejar de mirarlo, de sentirlo sin que Itachi-san no tenga que hacer nada –solo era comodidad, compartimos mucho pero no fue suficiente ni para ella ni para mi. Pero si me pongo a pensar en si esto- levanto nuestras manos enlazadas –durara o no lo hará solo lograre arruinarlo mucho antes de que empiece siquiera.

Me había perdido en él, en sus ojos, sus labios, sus palabras, su tacto, su aroma.

-Ya se que quiero de obsequio- aún si mi destino era lucir como Konan-san no dejaría de ser egoísta –quiero a Itachi-san.