Niñera

Era la primera vez que lo veía dormir, su respiración era suave, su rostro lucia pasivo, pase un dedo por la punta de su nariz, Itachi-san era hermoso, lo único que no me gustaba de verlo dormir era no poder mirar esos penetrantes ojos negros, aquella mirada tan intensa que me sumergía hasta perderme en ella. No me había podido aguantar las ganas en cuanto sonó el timbre y lo hice tomarme, solía atraer la bestialidad de los hombres y eso siempre había estado bien para mí pero ayer fue la primera vez que Itachi-san se mostro impaciente, él sabia como ser intenso pero ayer sobrepaso lo bestial "solo porque me lo pediste preciosa", me atemorizaba un poco estar tan embelesada por él, Itachi-san es un hombre muy dulce y agradable, todo un caballero, por momentos no creía estar a la altura para estar con él pero ni así dejaría que se fuera, no lo dejaría alejarse, haría de todo solo por que me mirara siempre yo… lo necesitaba. Quería olvidar todo y dejarme llenar por Itachi-san una y otra vez, de todas las formas que él quisiera solo para que no se fuera. Rose mis labios con los suyos y con ese único tacto el calor se instaló en mi vientre, volví a besar su labios con solo un toque, y una de mis manos se deslizaba por su cuello y bajaba por su fuerte pecho, no recuerdo haberle quitado la camisa, sus abdominales, mordí mi labio inferior, seguí bajando hasta llegar a su pene, pero que hombre tan perfecto, lo rodee con mi mano y empecé a moverla de arriba a abajo, le oí suspirar y subí un poco la velocidad de mi mano, la temperatura de mi cuerpo iba subiendo tocarlo me hacia sentir como si me tocara a mi misma. Itachi rodo conmigo en brazos quedando él arriba de mí.

-Buenos días princesa- se acerco a besarme el cuello.

-Ho…hola ah- hundió dos dedos en mí, los movía con lentitud –ah, ah, ah.

Con su boca le daba atención a mi ceno derecho y con su mano amasaba el izquierdo, eran caricias lentas, delicadas y muy embriagadoras.

-¿Lista?

-Si- mi voz fue apenas un susurro.

Saco sus dedos de mi interior y paso su brazo por mi cintura acercándome más a su cuerpo, sentí su punta buscando mi entrada y sumergirse en ella.

-AH- abrió mis piernas mientras salía de mi –ah- volvía a entrar, tan lento, tan dulce.

-Me encanta escucharte gemir así- unió nuestros labios en un beso tierno.

Mis manos fueron hasta su espalda, no era posible darle ni la mitad de lo que él me hacia sentir en este momento pero quería intentarlo, pase mis dedos por en medio desde su nuca hasta el inicio de su trasero fue en ese instante que sentí su lengua llamar la atención de la mía, estaba adentrándose más profundo, lo dejaba dominar mi boca solo porque me sentía morir con esa forma tan suave de ser, por este placer tan deliciosamente meloso. Libero mis labios para ir a lamer mi oreja.

-Ah, ah, ah- no me faltaba mucho para llegar.

-Te quiero Hinata- "cuando me deje de gustar Hinata-san será porque he empezado a quererla", yo… quiero amarlo.

-¡Ah!- mi orgasmo recorrió cada poro de mi cuerpo curvando mi espalda, me perdí en el.

-¿Lista para lo que sigue?- Itachi-san medaba pequeños besos en mi rostro.

-Si.

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Creí que estos días no haríamos mucho más que solo tocarnos y aunque técnicamente nos estábamos tocando esto era en definitiva muy diferente y también muy divertido. Me jalo de la muñeca y beso mi mejilla.

-Las traes- dijo y se alejo un poco, corría para alcanzarlo pero no podía para de reír.

Sabia que hacia trampa, en condiciones iguales, no habría forma que pudiera darle alcanzar a Itachi-san, me apoye en su hombro y bese su cuello.

-Las traes- no tuve oportunidad de alejarme pues me capturo de la cintura y apego mi espalda asía él.

-Me alegra saber que se divierte Hinata-san- apoyo su mentón en mi hombro.

-¿No es esto muy infantil?- sonreía como boba, Itachi-san era demasiado para mi y me fascinaba tenerlo conmigo.

-¿Te crees muy madura pequeña princesa?- tomo mi mano y me hizo girar, para luego tomar mi rostro entre sus manos –te tengo noticias preciosa, aunque crezcas no dejaras de ser infantil.

Me beso con firmeza, no era desesperado pero si profundo, lo abrace de la cintura solo para tenerlo más cerca de mí, el sol brillaba en lo más alto del cielo y la brisa era un poco refrescante pero mis mejillas estaban encendidas y sabía bien que ni el ambiente, ni la actividad del juego en el patio eran los responsables, si no, estar con Itachi-san de esa forma tan simple, tan especial. Se separo de mis labios para cargarme en sus brazos, no podía evitar reír. Nos sentamos en la banca que se balanceaba en la terraza trasera de mi casa, yo sobre sus piernas, no pude evitar recargarme en él.

-Me siento tranquilo- con sus brazos me atrajo más asía su cuerpo –cada que te tengo cerca sin hacer nada, es una tranquilidad maravillosa.

Yo no podía decir lo mismo, si no lo tenía conmigo estaba inquieta y cuando lo tenía a mi lado justo como ahora creía que mi corazón se saldría de mi pecho, no dejaba de latir desesperado sobre todo después de lo que dijo "me pediste de regalo Hinata-san, y soy un obsequio bastante completo". Si lo era, Itachi-san era mucho más para mi que solo un chico con el que me gustaba tener sexo pero me avergonzaba decirlo. Solo pude entrelazar mi mano con la de él, al menos por ahora.