Niñera

Quería quedarme cerca de Itachi-san, tal y como ahora, acostados de lado con su rostro apoyado en mis pechos desnudos y su respiración rosando mi piel, dejándome juguetear con su cabello, no sabía si estaba dormido o despierto pero no importa, afuera seguía obscuro, él seguía conmigo y me quedaría con Itachi-san, siempre. Sentí ligeros besos en mis cenos, me sentía tocar el cielo solo con esa caricia, su cabello se escapo de mis dedos y sus besos fueron bajando, sus manos acariciaban mis costados con mucha tranquilidad, ya había olvidado cuantas veces hicimos esto en las ultimas horas, cada rincón de mi piel estaba sensible ante su tacto, jalar aire en estos momentos era un privilegio ya que él me robaba todo el aliento, se detuvo en mi vientre y lo degusto como si de un dulce se tratase, cada rose de sus labios en ese lugar me hacia mojarme entre las piernas. Mi cuerpo pedía más pero yo no le pediría nada que no quisiera darme en este momento, quería inundarme de Itachi-san, quería, buscaba olvidar…

Tenía mis piernas abiertas hasta dejar mis muslos apegados a la cama y su atención en mi entrada, levante mis manos queriendo sostenerme de algo ante este placer maravilloso que me daba pero no había nada, mi respiración era más que pesada a mis gemidos no los dejaba escaparse de mi boca quería que durara más este placer, era una tortura.

-No lo contengas Hinata- lo dijo mientras saboreaba mi clítoris.

-AH- comencé a soltar mis gemidos- Ah, ah, ah- cada vez más agudos –Ah, ah, ah,- me metió la lengua, ¡maldición! pero como me encantaba esto -¡AHHH!- mi sensibilidad me hizo terminar pronto.

Una lagrima se escapo por mi ojo, ¿Cómo era posible que el sexo fuera tan hermoso? Itachi-san siguió besando mis labios vaginales tomando todo lo que tenía ahí abajo; subió apegándose a mi cuerpo, el rose maravilloso de sus pectorales con mis pezones me hizo suspirar, pego nuestras frentes, él mantenía sus ojos bien abiertos mirándome, yo apenas podía lidiar con el orgasmo que aún tenia en mi sistema, al tomar aire lo olí ese era mi aroma pero yo solo quería oler el de él, me abrace a Itachi-san y hundí mi nariz en su cuello.

-¿Estamos bien?- su voz sonó débil, angustiada.

-Si- mi bello Itachi no tenía porque enterarse de mi vida antes de él, porque no importaba solo él me importaba.

Lo tome del rostro y estampe un beso, me volvía loca que me lamiera entre las piernas pero odiaba que se le quedara mi sabor, yo solo quería probarlo a él una y otra y otra y muchas veces más. Se distancio de mis labios dejando su dedo índice en los míos el cual yo bese.

-Espera pequeña, traje algo para ti- suspire cuando se levanto de la cama puede que estuviera cubierta por la sabana pero no era igual sin su cuerpo calentando el mío –solo un segundo princesa- me beso el interior de la muñeca, podía leerme tan bien, quería aprender a leerlo sin palabras también.

Fue hasta la silla donde había dejado sus cosas, cuando regreso, se sentó en el piso junto a la cama y dejo una cajita en el colchón, le mire interrogante.

-Se que aún falta para tu cumpleaños, pero si no mal recuerdo querías abrir tu regalo este fin de semana.

-Itachi-san es mi regalo- y lo conservaría por siempre –no necesito otro obsequio- él era mío.

-No creo que todo esto sea solo para Hinata-san porque también la siento como un regalo para mí- me ruborice.

Yo no podía ser un buen obsequio para Itachi-san y aún así él me tomaba como un regalo, mi corazón se desbordaba en mi interior. Me sentía de mantequilla. Tome asiento en la cama cubriéndome con la sabana, si dentro de esta cajita estaba mi obsequio seria extraño recibirlo desnuda ¿no? Debía haber una luna maravillosa esta noche pues por la ventana entraba la suficiente luz como para no dejar la habitación en penumbra; tome la cajita y la abrí, sostuve en mis dedos un delgado anillo, el metal era claro y sentía una grabación en el interior pero no pude distinguir que es lo que decía.

-¿Te gusta?

-Es muy pequeño- no entraba del todo en mi dedo anular. Itachi-san se río.

-No va en ese dedo- tomo el pequeño añillo y mi mano también.

Sentía mis mejillas arder, esta escena lucia tan… comprometida. Itachi-san lucia tan calmado con esto y mi interior era un remolino de emociones, quite mi mano antes de que me lo pusiera, él me miro.

-¿Qué pasara cuando me lo pongas?- estaba entrando en pánico y no sabia el porque.

-Se que no te entusiasma la palabra noviazgo pero ni así pienso detenerme Hinata-san- él tomo mi mano y metió el anillo en mi dedo meñique.

-Me entusiasma si es con Itachi-san- susurre.

Itachi volvió a la cama, me jalo de los pies para quedar recostada en la cama nuevamente.

-¿Quieres estar arriba o abajo?- pregunto mordisqueando mi oreja.

-Abajo- me faltaba el aire, lo quería cubriéndome completa, llenándome hasta desbordarme de él, dejándolo tocarme como él quisiera, quería ser solo de Itachi Uchiha.

Sus manos fueron directo a mis pechos estrujándolos y jaloneando mis pezones.

-¡AH!- y de ahí no pude contenerme ni un segundo.

Lamia mi mentón de manera vehemente hasta subir a mis labios a darme un beso de lo más profundo.

-Dímelo Hinata- ¿qué, de qué habla? - ¿Qué sientes por mi?- dijo entre besos. Yo…

Sus manos bajaron por mi cuerpo buscando incrustarse en mi piel, sentía pero ya no podía pensar, Itachi era demasiado intenso, él siempre era demasiado y así quería que fuera.

-Di lo Hinata, quiero escucharte- murmuraba en mi cuello, toqueteando mis piernas, encendiendo mi lujuria como nunca antes.

-Yo…- me costaba hablar –qu…quie..ro es…tAR- metió sus dedos en mi entrada –¡ITA!...- metio su pene con fuerza en mi vagina -¡AHHH!

Subió mis piernas juntándolas y las dejo caer a un lado, una de sus manos las sostenía para que no las moviera mientras me penetraba con su delicioso y bien dotado miembro, su boca fue a mordisquear mi pezón. Esto era demasiado. Tome su mano libre y metí su dedo medio en mi boca, lo chupe como si le hiciera una mamada, Itachi no espero a meter otros dos dedos que jugueteaban con mi lengua, un hilillo de baba se escurría por la comisura de mis labios y fue limpiada por su pulgar, baje la mirada y él miraba atento a mis reacciones. Que excitante. Saco sus dedos de mi boca y los llevo a mis nalgas, subió su boca a mis labios, su rostro lucia hambriento.

-Quiero meterlo aquí- uno de sus dedos entro en mi ano.

-Hazlo- no supe si realmente me salió la voz pero él adentro otro dedo.

Hundió su lengua en mi húmeda cavidad vocal, la sentía por la garganta. Era delicioso. Otro dedo más, me sentía llegar con sus dedos y su pene dentro de mí.

-¡AHHHH!- mi cabeza se hizo para atrás rompiendo el beso, de mi boca salió ese gemido al llegar a mi jugoso orgasmo.

Los dedos de Itachi seguían moviéndose, intentaba calmarme pero no podía, ya no sentía su firme mástil dentro de mí no supe si él también llego al clímax de esa ronda. Me dio vuelta dejándome boca abajo, subió mis piernas, flexionandolas y abriéndolas, su erección me acariciaba el trasero.

-¿Lista preciosa?- esa voz tan ronca me hacia humedecerme. Asentí.

Sus dedos me separaban las nalgas y sentía su punta adentrarse, me dio una nalgada y se metió completo. Mi gemido se ahogo en mi garganta, esto era demasiado, mis manos se aferraban de las sabanas, era un dolor muy emocionante.

-¿Estas bien?- le costo pronunciar esas palabras. Asentí -¿segura? Recargo su cuerpo en mí, adentrando más su miembro en mi ano.

-Si.

Tomo mis manos con las suyas y empezó el vaivén, tardo más en llegar que en desaparecer el dolor.

-Ah- una estocada –ah- un beso en la espalda -ah- el movimiento era tranquilo y profundo –Itachi.

-¿Si preciosa?

-Hagamos, ah, esto muchas, ah, veces, ah- me beso el cuello.

-Como tú lo pidas princesa.