Niñera

A Hinata le costaba concentrarse, estaba nerviosa y eso le impedía poner atención. Estaba feliz de que me pidiera ayudarla a estudiar, no era la forma en que prefería pasar mi limitado tiempo con ella pero era algo inevitable, además de que se trataba de algo importante como la escuela era la primera vez que me pedía ayuda.

-No lo entiendo- los exámenes llegan a poner intranquilas a las personas pero no como a Hinata.

-Despejas y2 y lo sustituyes para obtener el valor de x- tomo el lápiz y volvió a intentarlo.

Realmente le costaba concentrarse pero se esforzaba por hacer cada ejercicio.

-¿Así?- mire el ejercicio, tome el lápiz de su mano y cambie el signo de la respuesta, Hinata suspiro con cansancio –esto es inútil.

Neji soltó el sonido de contener la risa, si tenia que fingir estar leyendo ¿por qué tenia que hacerlo cerca de nosotros? Ya no lo soportaba más, me levante y extendí mi mano asía Hinata, ella me miro confundida pero aun así me dio su mano y salí con ella de la casa Hyuga, si íbamos a mi casa Sasuke solo estaría molestando, si nos quedabamos en la suya solo era cuestion de tiempo de perder mi paciencia contra ese Hyuga y no sería una bonita escena para Hiashi-san.

-¿Itachi?- Hinata me miraba con preocupación.

-Todos necesitan un descanso- sonreí pero Hinata solo pareció encogerse mientras caminábamos.

Toda la mañana había sido incomoda desde el momento en que él abrió la puerta y entendía el porque se encontraba aquí, era normal que las empresas buscaran continuar dentro de la familia yo estaba pasando por lo mismo y si Hiashi-san se lo pidio era por algo; si Hinata no me quería decir aún que había sucedido entre ellos estaba bien, no tenia problema con eso ya se sinceraría conmigo en algún momento, pero ahora todo era diferente, Neji estaba aquí y no dejaría que Hinata saliera lastimada.

-Lo siento- salí de mi pensamiento solo para prestarle atención –pudimos vernos en otro lado.

Había varias cosas de las que tenía que encargarme, pero por el momento debía enfocarme en solo una, Hinata me había pedido ayuda y la haría relajarse o no pasaría sus examenes. Me detuve frente a ella, acaricie sus mejillas y la bese, no solía hacer estas cosas en publico pero no había opción.

-Vamos- entrelace mis dedos con los suyos y la conduje al parque, no quedaba muy lejos, era temprano y así que no debía estar infestado de niños.

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-Sube.

-Itachi, no deberíamos volver a…

-Si no subes tu sola te subiré en mis piernas, decide preciosa- el rubor en sus mejillas apareció y no tardo nada en subir al columpio, comencé a mecerla con lentitud.

-Voy a quedarme dormida- despues de un momento su sentido de humor estaba regresando, esa era mi chica.

-Esas si que son malas noticias- empecé a empujar su espalda con más fuerza, y sus risas no tardaron mucho en escucharse.

-Ya vasta- su risa se volvía nerviosa, estaba llegando muy alto –Itachi ya vasta.

-Si quieres parar salta.

-Si claro- su voz era puro sarcasmo.

-Si no quieres hacerlo sola yo te atrapo.

-¡¿Qué?!- me puse enfrente del columpio y extendí mis brazos.

-Vamos no puede ser peor que un examen.

La vi dudar pero lo hizo aunque no se impulso lo suficiente, la tome de la cintura y la apegue a mi cuerpo, la inercia nos hizo caer al piso, detuve el columpio con una mano antes de que le diera en la cabeza, Hinata estaba muy agitada, había sido un disparo de adrenalina bastante fuerte para ella, me miro entre enojada y divertida.

-Estas loco.

-Adivina de quién es la culpa- lo que hizo no lo esperaba.

Adentro su lengua en mi boca por unos exquisitos segundos para levantarse de inmediato, estaba abochornada. Me levante, la tome de la mano y nos fuimos a sentar bajo un árbol, recosté la cabeza en sus piernas, mi princesa se apoyaba con su manos en el césped, la luz entre los árboles la iluminaban, lucia muy guapa. Hinata era mi prioridad, cada paso que daba era para poder estar con ella pero me preocupaba que ella no lo viera de esa forma, aquí era donde la diferencia de edad no estaba a mi favor, después de todo Hinata apenas cumpliría 16 en unos días aún no tenía porque preocuparle el futuro y eso la hacia estar atrapada en el ayer y en el ahora. Ella era importante para mí y debía demostrárselo, necesitaba que sintiera seguridad conmigo.

-¿De verdad te ponen tan nerviosa los exámenes?- ni siquiera me miraba, quería insistir pero le daría algunos segundos tal vez solo le asuste decirme.

-Yo… hago trampa- tome su mano, sonreí, usaba el añillo que le obsequie.

-¿Siempre?- ella asintió, la avergonzaba todo esto – ¿y no sería mejor esperar al próximo año para cambiar de táctica?- Hinata me miraba de una forma que no pude definir, había tristeza, asco y algo más, era como si yo tuviera dos cabezas en vez de una –me refiero a que son tus exámenes finales y son de todo lo visto en el año.

-Si no quieres ayudarme esta bien- giro su rostro, su voz había sido triste.

-Yo nunca dije que no te ayudaría, eres lista aunque tú no te sientas así ahora pero me cuesta saber si se te dificulta porque él regreso o hay algo más.

-No quiero hablar de eso- jugueteaba con sus dedos.

-Lo se y respeto el hecho de que no me quieras contar pero tampoco voy a quedarme de brazos cruzados Hinata.

-¿Por qué lo haces?- me perdí.

-¿A qué te refieres?

-Eres tan bueno conmigo… ¿por qué… por qué te gusto?- estaba asustada.

Me senté muy junto a ella.

-No me gustas, yo te quiero, y te quiero porque eres amable, divertida y una ternura- acaricie sus mejilla con mi nariz, Hinata sonrío – te quiero porque eres paciente, atractiva y talentosa- ella no perecía creerme lo ultimo –haces postres que Sasuke come con gula ¿qué es mas talentoso que eso?- no dejaba de mirarme como si estuviera loco –y sobre todo te quiero desnuda en todo momento- se ruborizo –y no solo en la cama, te quiero desnuda tal y como lo estas ahora, cuestionándome, incrédula ante mis acciones, quiero que me hables y que me dejes de a poco acercarte a mi, porque cada segundo que pueda lo quiero pasar contigo, aún si hay trabajo o escuela o exámenes, no voy a soltarte- levante nuestras manos entrelazadas, la sorpresa le inundo los ojos.

-También usas uno- llevaba el mismo tiempo que ella usando un anillo a juego con el suyo y era la primera vez que lo notaba.

-Son nuestro hilo rojo, así que úsalo siempre- me beso la mejilla y se recargo en mi hombro – te quiero Hinata.

Confianza y seguridad, esa era su ganancia en su batalla del día a día y yo estaría con ella para enfrentarla.

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Odiaba tener que acabar con este dulce momento.

-¿Lista para continuar?

-No quiero caminar- ni con esa adorable excusa nos quedaríamos aquí cuando empezaba exámenes en dos días.

-Entonces sube- le di la espalda y en unos segundos sus brazos me rodearon.

La sujete con firmeza y di vueltas, siempre era placentero escuchar esa deliciosa risa, me detuve y gire del otro lado.

-Ya, voy a marearme- me detuve.

Ninguna relación es utópica pero me esforzaría porque hubiera más momentos alegres que malos. Le tome las piernas y empecé a caminar con Hinata en mi espalda, esperaba que este ambiente entre nosotros perdurara ya que ahora no sería un maestro benevolente con ella.