Niñera

No negaba que mi preocupación de que Neji Hyuga viva con ella era la principal causa de que le marcara a su móvil, también era una buena excusa para escuchar su voz pero para este día ya había agotado los temas de conversación y guardar silencio por teléfono no era agradable, suspire, supongo ya no importaba por hoy ya que la vería en la noche si es que no me daban trabajo a entregar a la primer hora de mañana.

-Itachi- Sasori me daba alcance –lo que me pediste- me extendió un folder –dile a tu nueva chica que deje de tomarlas- eche un vistazo a la información eran los resultados de las pastillas del cajón de Hinata -no tiene licencia para estar a la venta.

-Ilegal en el país.

-Nada de eso, es una droga experimental, nunca paso la fase de prueba así que no llego a salir al mercado.

-Efectos secundarios.

-Depende del organismo y el tiempo de toma, la caja dice una al día durante 15 días y el efecto dura por 30 días o al menos esa era la intención. Incremento de apetito sexual, irregularidades en el periodo y algunos síntomas parecidos al embarazo, eso en un caso promedio donde el consumo sea una o dos veces por año.

-¿Y en caso extremo?

-Lo más extremo sería 15 días de toma y 15 días de descanso para consumirla de nuevo incluso si fuera solo esto lo hiciera por menos de un año llegaría a dejar estéril a una mujer sana,- mujer- aunque depende del organismo.

-Y si es alguien en desarrollo- Sasori se detuvo y me miro sospechoso -¿qué?- solté algo agresivo por su forma de mirarme.

-Solo dile que deje de tomarlas, los primeros meses estará algo desequilibrada hormonalmente, un poco bipolar pero nada que deba preocuparte- tomo un camino diferente.

Supongo que esa era la expresión normal que la gente daría al verme con una menor, para Hiashi-san no era problema pero aún no sabia como reaccionarían mis padres.

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Mi cuerpo empezaba a sentir el cansancio de estas ultimas semanas de esfuerzo para la empresa y la escuela, solo podía pensar en tener a Hinata en mis brazos por un rato, entre a casa pero la estancia estaba a oscuras, cruce el pasillo, subí las escaleras y entreabrí la puerta de la habitación de Sasuke, mi hermano dormía tranquilo ¿dónde se había metido? Pase de largo, tocaría la puerta del baño, realmente necesitaba cargarme de mi Hinata, ahí note mi puerta abierta y a una pequeña princesa que estaba recostada sobre mi cama mirando su móvil, entre en la habitación pero ella no parecía notarme, la tome de los tobillos y la jale al borde de mi cama, Hinata río.

-¿Por qué no estas abajo preciosa?- me senté en la cama y me quite loz zapatos, sus brazos me abrazaron apegando su cuerpo a mi espalda.

-Me perteneces- sonreí, mis intenciones había sido descubiertas.

-¿Lo sabias?

-Mikoto-san lo menciono en alguna ocasión.

-También me perteneces- le tome de las muñecas y la recosté de nueva cuenta -¿no tienes problema con eso?- ella negó.

-Te quiero- su rostro lucia más tierno que nunca, esas palabras no me las esperaba.

Solté sus muñecas y me dirigí a sus labios.

-Dilo de nuevo- murmure entre pequeños besos sobre sus dulces labios.

-Te…quie…ro- la tome por los hombros.

-Otra vez- pedí mientras bajaba por su barbilla lamiendo su suave piel.

-Te quiero- le faltaba el aire, yo hacia que le faltara el aire.

Me senté en la cama, levantándola de los hombros para sentarla frente a mí, la tome de la mano, aquella que tenia nuestro símbolo de pertenencia y la bese en el dorso y saboree el interior de su muñeca siempre mirándola a los ojos, su rostro lucia sorprendido al mismo tiempo que desvordaba ternura, al fin me sentía llegar a ella de la forma que buscaba. Hinata se incoó sobre mí, me tomo del rostro y me beso con parsimonia, mis manos fueron a su espalda abrieron la cremallera del vestido y se colaron debajo de la tela, ella se irguió haciéndome llevar mi cabeza asía atrás para no romper el beso.

-Te quiero- dije cuando se despego de mis labios.

-También yo- no podía más, me sentia explotar por ella.

La recosté con delicadeza en la cama y le saque las bragas para arrojarlas lejos, baje los tirantes de su vestido hasta sus codos, ella se deshizo del sostén por mi. La acaricie para luego meterle tres dedos despues mientras esparcía besos en sus pechos, Hinata gemía y se retorcía un poco por el placer que le brindaban mis caricias, mi linda niña comenzó a sentarse de nuevo y yo con ella, se subio en mis miernas y mientras mordisqueaba mi oreja me abría los pantalones, no necesitaba que me estimulara yo ya estaba bien preparado para sumergirme en su húmeda vagina, con su pulgar jugueteo un poco con mi punta y de mi garganta se escapo un gruñido por su movida, su mano se ajusto a mi erección y bajo para luego subir y bajar solo un poco, Hinata me condujo a su bello espacio donde la hacia mía, solo mía y de nadie más. Una vez dentro comenzó a moverse, salía y entraba en un ritmo lento, suave, normal, era algo extraño que mi princesa marcara un ritmo así pero la sentía exquisita.

-Me perteneces- dijo posesiva, sonreí de medio lado.

-Siempre- pesque su labio inferior con mis dientes –siempre preciosa- uní mi boca en su segunda cavidad húmeda y caliente.

Pase una mano a su espalda desnuda para acércala más a mi cuerpo, me incline asía ella para adentrarme más, Hinata se apoyaba con su antebrazo en la cama y la otra se afianzaba a mi cuello para no caer completamente en mi cama. Acelere un poco el ritmo solo para sentirla estrecharse envolviendo a mi pene entre sus paredes y lograr que su movimiento de cadera fuera más rebelde.

-¡AH!- su orgasmo la hizo caer sobre la cama.

Verla retorcerse ante ese placer me hizo llegar al mío y derramar mi semen dentro de ella por última vez. Cuando nuestras respiraciones volvieron a la normalidad la abrace por la espalda y nos recostamos de lado, Hinata saco mi anillo de mi dedo meñique.

-Hinata Hyuga- leyó, ¿qué esperaba que dijera? -¿por qué no preciosa o princesa? Siempre me dices así.

-Si quieres puedo tallárselo.

-¿Tú los tallaste?

-A mano, así se deben hacer- volvio a colocarlo en mi meñique, donde pertencia.

-Debió llevarte mucho- apenas y alcance a oírlo.

-Bueno ese fin de semana dormías mucho, me diste tiempo para hacerlo- entrelazo nuestras manos.

-Me perteneces Itachi Uchiha- era un niña adorable.

-Siempre princesa- amaba tenerla sí, la quería a diario de esta forma por el resto de mi vida.