Niñera
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Claro que mi madre dio todo un discurso de "te lo dije" cuando mencione que Konan y yo ya no estábamos juntos, era inevitable al igual que algo fastidioso pero al mencionar sobre mi interés por Hinata Hyuga comenzó a hablar sobre que no se me ocurriera hacerle perder el tiempo a ella también, su forma de hablar sonó más como si fuera madre de ella y no mía, aunque entendía esa posición protectora de su parte, Hinata era su compañía femenina dentro de una casa llena de varones, mi padre se limito a preguntar que era lo que opinaba Hiashi-san sobre esto; termine preocupándome por nada, a nadie parecía molestarle, bueno, solo a Sasuke que amenazo con darme una lección si le hacia daño a "la Hyuga", eso era innecesario ya que prefería tirarme de un barranco antes que lastimar a Hinata.
Me eche sobre la cama, no había tenido la oportunidad de hablar con ella con seriedad, muy pocas veces podíamos entablar conversaciones menos triviales y lo que dijo Sasori me alarmaba bastante, tenía que buscar una oportunidad para acordar ciertas cosas y solo esperaba que no se cerrara, también no podía exigirle que fuera más madura, le faltaban muchas cosas por hacer y aprender incluso si no me gustaba muchas de esas cosas debía hacerlas por si sola, yo no tenía porque detenerla. Quería que Hinata fuera feliz. Un "Bip" sonó mi móvil, tenía pereza para levantarme y alcanzar mi saco sin embargo de forma inconsciente lo hice "¿estas libre mañana?" realmente no entendía porque no me marcaba aún después de decirle que me encantaba escucharla. Llame a su móvil.
-¿Bueno?- su voz era toda timidez.
-Hola preciosa, ¿qué tienes en mente?
-U…n picnic- era un encanto hasta por teléfono.
-¿Cocinaras para mi?-ansiaba escucharlo.
-Solo si no estas ocupado o cansado- su voz disminuyo en la ultima palabra.
-Estoy libre todo el fin de semana solo para ti princesa.
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Realmente me emocionaba que ella me pidiera una cita, para se sincero no creí que eso pasara tan pronto, llame a la puerta y mi bella Hinata atendió con su cabello recogido en media coleta y usando un delantal.
-Hola- dije.
-Hola- contesto –pasa, n…o me falta mucho- no me miraba a los ojos y tenía sus mejillas encendidas.
No lo resistí y le bese la mejilla, levante la vista y Neji caminaba molesto a la entrada donde estábamos, tome a Hinata de la cintura para atraerla asía mi y evitar que él la empujara, Hiashi-san debía tener sus razones para pedirlo a él dentro de su equipo de trabajo pero con ese tipo de actitud para mi solo era una persona problemática. Hinata me tomo del brazo llamando mi atención, sonreí y entramos a la cocina, sobre la barra había una cesta y algunas cosas empaquetadas alrededor.
-¿Necesitas ayuda?- me ofrecí.
-Esta bien, solo es terminar de meter algunas cosas.
Era fascinante ver a Hinata en movimiento, lucia tan femenina y delicada con solo meter las cosas en la cesta, mi imaginación vago hasta pensar en que realmente me encantaría verla así por mucho, mucho tiempo más y en un futuro.
-¿A dónde irán hoy?- Hiashi-san entraba por algo de café.
-Eso mismo quisiera saber yo- conteste, a Hinata le subieron los colores en el rostro.
-Bueno diviértanse- beso a Hinata en la cabeza –no tan tarde- me miro.
-Estará aquí temprano Hiashi-san- unos segundos después estábamos solos en la cocina.
-Y… ¿A dónde iremos?- Hinata tomo su móvil y me mostro "Parque Seven" –eso queda a una hora de aquí.
-No debes preocuparte yo pagare por las casetas- sonreí de medio lado por su comentario.
-No tienes que hacerlo, es algo lejos pero si quieres ir ahí…
-Dijiste que yo pagaría en la siguiente ocasión- no podía debatir con mis propias palabras.
-Si es lo que quieres- me levante y la abrace por detrás –entonces se hará princesa- y disfrute por unos segundos de la deliciosa piel de su cuello.
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El parque seven era grande, lo suficiente como para que las personas estuvieran dispersas dándonos algo de privacidad; un pequeño mantel blanco con morado cumplía la función de cubrir la comida del pasto, Hinata cuidaba cada detalle al acomodar la comida sobre el mantel, no sabía que podía ser tan dedicada. Todo lucía delicioso, incluyendo a Hinata.
-¿A qué se debe este festín?- ella río.
-Quería hacer algo para ti- sonreí, Hinata bajo la cabeza -fue lo único que se me ocurrió hacer.
-Me encanta- bese sus labios -tú me encantas completa- ella río por mi comentario.
Sabía que Hinata era buena repostera pero hoy supe que en realidad es talentosa en todo tipo de comida, los bocadillos, las bebidas, absolutamente todo.
-¿Qué tal tu semana de exámenes?- sus ojos se nublaron.
-Aún no me dan los resultados.
-¿Pero como te sentiste? ¿Fue difícil o pesado?
-No creo pasar de año- levante una ceja -no creo que pueda soportar tenerte aún más lejos- lo último sonó más para ella que para mi.
Fui a sentarme detrás de ella y la abrace.
-Ahora estoy cerca- pero a ella se le había acabado el humor -¿Qué pasa?- le tomo un tiempo pero comenzó a hablar.
-Yo... me esfuerzo pero estas muy lejos- se cubrió la boca con su mano.
Recargue mi mentón en su hombro.
-¿En qué concepto me tienes Hinata? ¿Qué te hace pensar que estoy lejos de ti?- la estreche en mis brazos, pero sólo me devolvió silencio.
Estaba perdiendo la paciencia. Mordí su cuello con suavidad.
-Ah.
-Te quiero, me perteneces y necesito que me lo digas todo, me siento inquieto si no lo haces y detesto sentirme así.
-Tú lo sabes, soy una persona horrible-comenzó a llorar -lo que hice cuando estabas con Konan, yo... ahora detesto todo lo que he hecho, no estar a tu altura, duele.
-También soy una persona horrible- su llanto se detuvo.
-No, tú... eres perfecto- su tono de voz me hacia sentir mal.
-Estoy demasiado lejos de ser perfecto princesa- la acerque más a mi cuerpo -soy demasiado ambicioso buscando estar contigo.
-Sólo eres amable.
-No es así, sólo que aún no lo vez- suspire -lo siento, no estoy haciendo un buen trabajo atrayéndote a mi.
Ella se giró, me abrazo y terminamos cayendo al pasto.
-No me dejes, te necesito- su llanto volvió, la abrace buscando consolarla.
-No lo haré- no me atrevo, yo no podía estar sin ella -nunca lo haré- era la primera vez que no estaba preparado para esto. Mi dulce y tierna Hinata, lo siento he estado haciendo todo mal.
Pasaron varios minutos hasta que se calmó, se levantó con lentitud de mi y volvió a sentarse.
-Perdón- estaba avergonzada -has estado ocupado estos días, yo... quería que esto fuera un respiro para ti y lo arruine.
La tomé del mentón y la bese en los labios, disfrutando con lentitud cada rincón de su dulce boca.
-Tú no arruinas nada, me encanta tenerte así de sincera- pegue nuestras frentes -y ahora mismo arreglare todo.
Me levanté, Hinata me miraba consternada, rodee caminando la manta donde estábamos en nuestro picnic, necesitaba hacerla sentir segura conmigo, sólo lo lograría sí me tenía confianza y para eso ella debía conocerme mejor.
-¿Puede sentarme junto a usted señorita?- no contesto, sólo me miraba como sí estuviera enloqueciendo, y de todas formas me senté juntó a ella -soy Itachi Uchija- extendí mi mano a forma de saludo, Hinata dudo pero estrechó su mano con la mía -mis padres son Mikoto y Fukaku, también vivo con un pequeño duende llamado Sasuke- no pudo evitar reír -me gusta el color azul marino, no tengo un gusto peculiar por algún género musical y me encanta cada pedazo de lo que ha preparado aquí para mi- su rostro estaba más relajado -sobre todo quiero estar con la chica de mis sueños, una princesa de cabello oscuro y mirada cautivadora que aquí entre nos- me acerque a su oreja -tiene un cuerpo que me vuelve loco- Hinata tenía un bello tono rojo en las mejillas y se mordía el labio inferior -pero aún no nos conocemos bien, así que le hablare de cada detalle de mi vida que ella quiera saber, incluso si no quiere saber se lo diré - me acerque su rostro -porque quiero, deseo y anhelo llegar al fin del mundo con ella y regresar aquí, siempre juntó a ella- roce sus labios -puede que me tome toda la vida pero ella vale eso y muchísimo más.
La rodee por la cintura y la fui recostando con lentitud.
-Te quiero Hinata Hyuga y si alguien vale más entre nosotros eres tú.
Uní mis labios con los de mi princesa que en segundos se abrazaba a mi llenándome de su calor, perdiéndonos uno en el otro.
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Estábamos por llegar al auto, el día se fue entre risas, besos y algunas pequeñas confesiones; pero desde hace un rato Hinata parecía querer decirme algo y luego se cohibía, hasta que por fin hablo.
-Fui al doctor- eso me tomo por sorpresa.
Le tomé la mano para alentarla a continuar.
-No puedo seguir tomando los anticonceptivos- su voz era baja -yo...- distinguí el nudo que tenía en la garganta.
-Lo siento, no debí dejarte hacer estas cosas tú sola- sujete su mano con algo de más fuerza -¿Estas bien?
-Nada de que preocuparse- la abrace y bese su cabello.
-Dime cuando irás de nuevo y yo iré contigo ¿de acuerdo?- Hinata asintió.
Ahora estábamos un paso más cerca; me costaba ir a su ritmo pero no dejaría que hubiera excusa para que se alejara de mi.
