Niñera

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Me recargue en la silla, mi cabeza seguía siendo un caos "también tienes un pasado" era consciente de eso, Hinata y yo no empezamos de una una forma muy formal que digamos, todo era clandestino, por decirlo de algún modo, y no es como que fuera virgen cuando llego hasta mi, me molestaba pero no a gran escala, lo que me enfureció era el hecho de que me enterara de esa forma, de que supiera quienes la usaron sólo para complacerse, era verdad que Deidara sólo decía más idioteces una vez estaba borracho y que no era precisamente el más aguantador para beber, tampoco era la primera vez que se inventaba algo salido de la manga pero Hinata lo confirmo.

Eso me revolvía la cabeza y el estómago también, una parte de mi no podía tolerarlo y luego estaba la parte que me reprendía diciendo que no debí dejar las cosas así con ella.

Volví al computador a seguir trabajando; no me gustaba pensar que ella lo seguía haciendo pero la duda agobiaba mis sentidos, de cualquier forma le debía una disculpa estaba tan molesto que sabía que la había herido, había hecho lo que menos quería hacerle, lastimarla, y aunque no me quedaría del todo tranquilo con ella después de esto era un inicio para volver a estar como antes.

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Supongo ya es muy tarde para intentar solucionarlo hoy, suspire al llegar a casa.

-Otra vez tarde Itachi- mi madre dijo con preocupación -si te pesa tanto, ¿por qué no le dices a tu padre que lo harás en un año?- eso nunca.

-Sólo he estado algo distraído estos días.

-¿Me pregunto con quién?- la insinuación de mi madre no paso desapercibida.

Y tampoco mis pocas ganas de hablar de ella en este instante, subí a mi habitación no sin antes recibir la procuración de mi madre.

-¿Todo bien con Hinata-san? Recuerda que ella aún es más pequeña que tú y su cabeza va a un ritmo distinto.

-Sólo estoy cansado- le corté la charla -fue una semana pesada.

Mi madre no insistió más, en realidad si había sido una semana de locos, entre exámenes finales y trabajo, yo podía con eso y alguna actividad más, pero ciertamente Hinata tomaba de mi energía mucho más de lo que cualquier otra chica pudo haber necesitado y el cansancio de ahora era más por estar pensando sobre lo de aquella fiesta. Admitía que yo mismo me estaba deteniendo en arreglar las cosas, me recosté el la cama una ve estuve ligero de ropa, tome aquella prenda morada de debajo de mi almohada. "Sin dificultad no hay éxito", suspire, ¿qué me has hecho Hinata Hyuga? Tome mi móvil y marque, buzón. La molestia regreso, ni siquiera el maldito tono de llamada sonaba, directo a buzón; sólo desperdiciaba mi tiempo con estas llamadas en vano.

La odiaba, dejarme llevar por una chiquilla que me satisfacía sexualmente y lanzar todo a la borda sólo por ella era una actitud muy de adolescente y lo hice para que termine así, pero ni para mentirme de esa forma podía hacerlo bien, la amaba y ya no creía que pudiera cambiar eso. Mi preciosa princesa perdóname.

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Kisame hablaba sobre el departamento pero sólo escuchaba la mitad, porque siempre que le marcaba me mandaba a buzón, maldita sea Hinata contesta el móvil. Buzón.

-Podemos hacer esto en otro momento.

-No, está bien. ¿Qué decías?

Sostenía el móvil con fuerza en mi mano mientras que ponía más atención a lo que decía; el lugar no estaba mal y la mayor ventaja es que estaba céntrico, el mudarme con un compañero de cuarto mataría la preocupación de mi madre, Kisame era discreto y por eso me mudaba con él, aunque siempre tuviera esa manía de ver de reojo por pura curiosidad justo como ahora.

-¿Qué?- Alejo su mirada de mi.

-No te vez muy convencido Itachi.

-Esta bien, esta cerca de la empresa y de la universidad, ¿cuánto tiempo dijiste?

-20 minutos- hizo una pequeña pausa -¿quieres que me encargue del papeleo?

-No es necesario.

-Sólo decía, debes seguir pensando en Deidara y aquella niña para estar tan distraído.

-Pues deja de decir.

Baje por el elevador, esperaba que el papeleo no me demorara mucho.

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El trámite se llevaría algunas semanas más antes de poder mudarnos, lo suficiente para encargarme de empacar y dar la noticia, de ambas casas me ocuparía después.

Estacione el auto frente a su casa, no tenía idea de que decirle para reparar el daño que le hice pero simplemente ya no podía soportar la situación, me gustara o no Hinata había estado con otros y clara no me gustaba pero eso ya era cosa pasada, suplicaba que así fuera. Toqué la puerta y un par de ojos severos me apuntaron al abrirse la puerta, no lo culpaba era su hija a quién había herido.

-Hiashi-san- salude con mucho respeto.

-Hace dos días mi hija llego a casa llorando, pero se negó a decirme algo- quería una explicación, lo entendía.

-Una pelea, todas las parejas las tienen- su mirada era severa -y vengo a arreglar eso ahora mismo. Le deje muy en claro mis intenciones con Hinata en aquella ocasión y eso no ha cambiado Hiashi-san- suspiro resignado.

-Ahora no está en casa, tendrá que ser en otra ocasión Itachi- asentí.

Hiashi-san cerro la puerta y fue mi turno de suspirar, Hinata no se encontraba en casa y no contestaba su móvil estaba perdiendo la calma, la estúpida idea de que se encontrará con otro surcaba mi mente de forma muy desagradable, pero no lo haría de nuevo, intentaría no dejarme llevar por esa idea por más difícil que eso me resultara.