Una niñera para Gray

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo solo los tomo prestados para puro entretenimiento.


Capítulo 2:

Juvia apretó la falda de su vestido negro en sus manos, las palmas le habían comenzado a sudar ¿y si le caía mal al niño? Tenía miedo de que justo cuando veía una pequeña luz, esta se apagara.

Los pasos resonaron en el pasillo de arriba, Ur se cruzó de brazos y cerró los ojos. Cuando Gray supiera porque la joven Juvia estaba ahí seria un problema. La joven de cabellos azulados agachó la cabeza, era estúpido sentirse intimidada por un niño que ni siquiera había visto pero si bien la vida la había vuelto fuerte, también le había desarrollado un lado tímido e inseguro, su punto débil.

-¿Y ahora que hice?- Una voz varonil llenó los oídos de Juvia. ¿Había escuchado mal? O quizás… ¿había alguien más en la casa? – ¿Y ella quién es?- Juvia abrió los ojos como platos aun sin levantar la mirada, tenía un mal presentimiento, algo le decía que no dirigiera su mirada al dueño de aquella voz, y hasta ahora sus presentimientos nunca le habían fallado.

-¡Gray! ¿¡Qué manera de hablar es esa!? ¡Mocoso irrespetuoso!- al momento que Juvia oyó un bufido levantó la mirada, muy a pesar de su presentimiento, debía comprender lo que pasaba. Ur había llamado al dueño de aquella voz Gray, el mismo nombre del supuesto niño, pero en definitiva esa no era la voz de ningún niño. Al instante se arrepintió, frente a ella estaba un chico de pelo negro, portador de unos profundos ojos oscuros que le helaban hasta lo más profundo de su alma. A pesar de que sus ojos caídos le dieran un aspecto tranquilo, Juvia no podía sentirse en absoluto tranquila ante su mirada. – Gray te presentó a Juvia, Juvia él es Gray, mi problemático hijo- el shock se hizo presente en la pobre Juvia ¿había entendido bien? ¡Ese joven era su hijo! ¿Ella debería cuidar de él? Los nervios la invadieron ¿Cómo haría para cuidar de un chico? ¡No estaba en absoluto preparada para eso!

-Vuelvo a repetir ¿Quién es ella?- preguntó Gray ahora con un tono un poco más brusco, él estaba tranquilo jugando con su playstation hasta que Ur lo llamó, o más bien le gritó para que bajara.

-Ya te lo dije, es Juvia- a Ur le encantaba tomarle el pelo a Gray, era como darle una cucharada de su propia medicina, el mocoso cada vez que tenía oportunidad prácticamente le sacaba canas, así que cuando ella podía se la devolvía. Graciosamente se sentía más joven fastidiando a Gray.

-Ur…- Gray estaba perdiendo la paciencia, sin contar que no solía tener mucha.

-¡No me hables así que no te tengo miedo!- y dicho eso le propinó un coscorrón en la cabeza. Cosa que hizo explotar a Gray.

-¿¡Pero por qué me pegas!?- Juvia los miraba ciertamente fascinada, nunca antes había visto una relación madre-hijo como la que se presentaba frente a ella, porque a pesar de que estén "peleando" lo que demostraban ante los ojos de Juvia era la confianza que se tenían en su trato. Ella se enorgullecía de su don de poder ver más allá, de niña estuvo tan aislada que aprendió a ver cada detalle, y cada actitud detrás de las personas, y quizás eso le había incomodado de Gray, su mirada tan fría, la cual no le decía nada de él, como si estuviera rodeado por un muro de acero.

Sintió ganas de llorar, más se contuvo, pero es que era doloroso haber perdido a sus padres y a su mejor amigo, deseaba tener a su mamá de vuelta para recibirla cuando llegaba del colegio, a su papá para llevarla a nadar y a Gajeel para siempre animarle el día.

Juvia está siendo egoísta, ellos deberían estar vivos porque lo merecían, no para alegrar a Juvia- sonrió cuando vio la sonrisa que le dedica Ur a su hijo, y es que a pesar de haberla conocido hace un par de minutos Ur la había tratado muy amablemente.

-¡Bueno!- Ur se cruzó de brazos y le dedicó una mirada seria a Gray –Te voy a comentar algo Gray y no quiero que armes un numerito- Gray rodó los ojos e imitó su acción de cruzarse de brazos.

-Adelante, habla- Ur se acercó a Juvia y apoyó una mano en su hombro, todo bajo la expectante mirada del chico.

-Juvia es básicamente tu niñera- Gray levantó una ceja y alzó una sonrisa burlona, a Ur si que le gustaba tomarle el pelo.

-Claro, claro, cuéntame otro- pero la mirada seria que le estaba dando Ur le quitó todo rastro de gracia al asunto. Juvia se estaba empezando a sentir incómoda, ya sospechaba desde que lo vio que no sabía nada del asunto y dudaba que le fuera a agradar. – ¿Es en serio?- Ur asintió y Juvia desvió la mirada, si de algo estaba segura era de que no deseaba ver la cara de Gray en ese momento. Oyó que él iba pronunciar algo pero fue cortado inmediatamente por Ur.

-Juvia ¿crees tener tiempo para poder venir mañana a eso de las ocho y media de la mañana?- Juvia dirigió su mirada a Ur y asintió con una leve sonrisa. Si hay algo que tenía era tiempo, además el anuncio decía "cuidador a tiempo completo", y claramente para hacer eso debía ser una persona a la que le sobrara el tiempo.

-Juvia estará aquí mañana- Ur soltó una risita y Gray un bufido.

-Que peculiar manera de hablar Juvia, al teléfono no hablabas así- Juvia se sonrojó y agachó la cabeza, creyendo haber metido la pata. Se había planteado hablar normal en el tiempo que llevara trabajar allí, pero lo cierto era que lo de hablar en tercera persona ya era automático en ella, no algo que pudiera controlar.

-J-Juvia siempre habla así… solo que no quería sonar rara- Ur soltó una especie de "aww" por la ternura que le había causado Juvia. Definitivamente le había tomado confianza a la chica, aquellos días había estado con el corazón en la boca, no quería dejar a Gray solo, y hubiera preferido evitar que quien lo cuidara fuera una chica, ya que conocía demasiado bien a su hijo para saber que haría cualquier cosa para quedar libre y hacer lo que se le cante, pero al ver a Juvia algo le dijo a Ur que Gray estaría en buenas manos, y que no le sería fácil escapar de esta.

-¡No te apures Juvia! No me molesta en lo absoluto tu forma de hablar- Gray dio media vuelta y subió las escaleras despreocupado. ¿Niñera? Sí, claro, no tardaría ni dos segundos en lograr que ella se fuera, simplemente iba a caer como todas las demás chicas, eran todas predecibles, o en su defecto usaría otro método y listo, quedaría libre. –Pero que chico más grosero ¡Te juro que no lo eduqué así!- Juvia soltó una risita, Ur era una mujer extrovertida y divertida, hacía sentir a gusto a cualquiera. Podría jurar que incluso habría logrado hacer reír al amargado de Gajeel.

-Será mejor que Juvia se retire, nos veremos mañana Ur-sama- la mayor abrió los ojos como platos y movió su mano con rapidez.

-No, no, nada de Ur-sama, no soy nadie importante- rió y Juvia ladeó la cabeza. Ella estaba acostumbrada a tratar a su anterior jefe con el sufijo "sama", aunque claro Ur era todo lo contrario a él.

-D-de acuerdo Ur-sam… ¡san!- Ur rió y le palmeó el hombro.

-Está bien, te aceptaré el san-Juvia le dedicó una última sonrisa que fue devuelta por Ur y salió de la casa hacia la calle. Miró su reloj de muñeca que marcaban las seis de la tarde, y un nuevo problema se presentó ante ella ¿Dónde iba a dormir? Suspiró y apretó el bolso debajo de su brazo, en frente se encontraba el parque de Sakura, quizás podía dormir en una banca, lo más lejos posible de la casa de su futuro trabajo, no se imaginaría que pasaría si Ur o Gray la vieran durmiendo en una plaza.

-¡Ey! Loke e-espérame- al cruzar la calle, Juvia se encontró con dos niños corriendo, no debían tener más de siete años. Había muy poca gente en la plaza y al ser invierno el sol se comenzaba a poner, más temprano de lo habitual. – ¡Loke!- la niña de cabellos rosados tropezó y se calló. Juvia iba a salir corriendo hacia ella para auxiliarla pero algo la detuvo, aquella escena que ocurría frente a ella la dejó paralizada.

-¡Aries!- el niño se había apresurado a llegar con su amiga. – ¿E-estás bien?- ambos estaban sentados en el piso, la niña estaba siendo abrazada por su amigo, se había lastimado la rodilla y lloraba.

-¡Lo siento Loke!- notó como el niño la apretó más contra su pecho, para posteriormente soltar unas lágrimas también.

-¡No Aries! No te esperé… perdóname a mi- a Juvia se le encogió el corazón. Esa escena era demasiado para ella, esos niños le recordaban a Gajeel y a ella, especialmente por el niño, aquella manera de abrazar a la niña era muy parecida a como Gajeel la abrazaba a ella cuando lloraba.

Que patética Juvia, Gajeel-kun se enojaría- observó alrededor y parecía que nadie estaba buscando a los niños ¿acaso estaban solos? Se acercó a ellos, porque simplemente no podía dejar solos a unos niños indefensos, quizás se habían perdido y por eso corrían, definitivamente no podía pasar de ellos.

-No te dejaré Aries…- Juvia sonrió y se puso de cuclillas frente a ellos. El primero en notar su presencia fue el niño, Loke. Aries tenía los ojos cerrados y aun se aferraba a su amigo, se notaba asustada, y eso no podía ser solo por una simple caída, había algo más. – ¿Q-quién eres?- en ese momento la niña abrió los ojos y la miró, Juvia les regaló una cálida sonrisa para que no se asustaran.

-Me llamo Juvia ¿Dónde están sus padres?- la niña escondió su rostro en el hombro de su amigo, quien por unos segundos mostró una mirada que reflejaba tristeza y miedo. – ¿Juvia dijo algo malo?- el niño la miraba fijamente y Juvia detectó demasiada inseguridad en su mirada.

-¡Eres del orfanato! ¡No nos lleves ahí otra vez! ¡Por favor!- Loke aferró más a su amiga contra su pequeño pecho, en un intento por brindarle protección. Aries ahogó un sollozo y susurró un par de "Lo siento". Juvia no caía en lo que escuchaba, todo le cerraba, las reacciones de los niños, porque corrían y sus miradas de desconfianza. Ellos habían escapado de un orfanato, lo que no lograba entender Juvia era porqué. El pequeño cuadro que ante ella estaba le rompía el corazón, habían escapado juntos y se tenían el uno al otro. Lo único que se le ocurrió a Juvia fue abrazarlos, intentar transmitirles un poco de seguridad, ella sabía perfectamente lo que se sentía el miedo y la inseguridad, aun ambos sentimientos estaban latentes en su interior.

-Juvia no los dañará- les habló suavemente, podía sentir como ambos se estremecían ante su contacto ¿Cuánto habría pasado desde la última vez que alguien los abrazó? –Juvia los ayudará…- sintió como una pequeña mano tomó su brazo y la apartó suavemente, era el niño.

-¿P-por qué nos ayudarías?- ¿Qué les diría para que le crean? Eran muy niños y al parecer habían perdido la confianza a cualquiera que no fueran ellos, quería ayudarlos pero no sabía cómo, tampoco podía, su realidad era miserable, para empezar se encontraba en ese parque buscando una banca para dormir.

Debes intentarlo Juvia... –Porque somos iguales- el niño abrió los ojos y escondió su rostro, estaba llorando.

-N-no le hagas nada a Aries- Juvia sintió su corazón golpear contra su pecho, un recuerdo la invadió sin poder evitarlo.

Flash Back

-¡Olvídalo! Antes de que puedas tocar a Juvia te romperé la cara- Gajeel quien en ese entonces tenía dieciséis años, estaba frente a ella, protegiéndola como siempre, sólo que esta vez quien quería dañarla era su ex novio. –Escúchame bien Bora… ¡No permitiré que le hagas nada a Juvia!- Bora abrió sus ojos como platos, Gajeel había apretado los puños y todos sus músculos estaban tensados.

-Gajeel-kun…- él se volteó hacia ella y le dedicó una sonrisa.

-Adelante mujer, vete, yo me encargo de este, no te volverá a molestar- Juvia comenzó a ver borroso, sus ojos estaban cristalizados. Gajeel la hacía sentir segura, pero a la vez detestaba que él siempre se expusiera. Esta vez no quería que él se lastimara, no quería exponerlo.

-No Gajeel-kun, estamos juntos en todo ¿lo olvidas?- Bora rodó los ojos, aunque Juvia y Gajeel lo ignoraron, las mentes de ambos habían volado hacía el recuerdo de dos niños haciendo una promesa bajo un árbol de manzanas, una promesa que nunca se rompería, porque ellos no eran amigos, eran hermanos y los hermanos siempre estaban el uno para el otro.

-Eres una terca mujer- esa era una de las sonrisas de Gajeel que Juvia nunca olvidaría, la conservaba como un tesoro en sus recuerdos, porque a pesar de no poder volver a verla guardaba esperanza, la esperanza de que ellos se reencontrarían en otro, porque así lo decía su promesa.

"-Estaremos juntos siempre Gajeel-kun, en todos lados y en todo… ¡porque somos…!

-Tsk… no diré esa bobada

-¡Gajeel-kun!

-Está bien, está bien, porque somos hermanos de corazón ¿Feliz?

-¡Claro que sí!"

Fin flash Back

-Juvia desea protegerlos- Loke levantó la vista y vio como la mujer ante él le sonreía como si lo conociera de toda la vida, las lágrimas bajaban por sus mejillas, y sus ojos estaban cerrados. ¿Qué era esa calidez? Se sentía como el beso de buenas noches que solía darle su mamá antes de morir.

-N-no entiendo… ¡los adultos son crueles!- Juvia abrió los ojos, así que era eso… ¿Qué le habían hecho a aquellos niños en el orfanato? Se supone que ahí deberían cuidarlos, de ninguna manera un niño podía tener ese concepto de un adulto.

-Está oscureciendo- Juvia se levantó y extendió sus dos manos, invitando a los niños a tomarlas. Ambos dudaban, tenían miedo ¿Sería aquella chica un ángel como los de los cuentos de fantasía? ¿O mentía y en realidad quería llevarlos de vuelta al orfanato? Loke no lograba comprender como los adultos podían ser tan diferentes. Si todos eran crueles ¿por qué ella deseaba ayudarlos? –Adelante, tómenlas, Juvia no muerde- Aries sonrió y tomó una de sus manos.

-¡Aries!- Loke tomó el hombro de su amiga y la miró con súplica, él no quería confiar, protegería a Aries pasara lo que pasara, ella era su amiga, su única familia y lo último que le quedaba. Loke a sus siete años había desarrollado una visión del mundo incorrecta, debido a personas que no merecían la pena.

-Confía en Juvia… Loke- el niño la miró fijamente, con los ojos abiertos llenos de lágrimas. Juvia se parecía a su mamá.

-Y-yo- Loke cerró los ojos y tomó la mano que Juvia le ofrecía. Era cierto que ella no tenía ningún tipo de sustento, no sabía cómo podría cuidar de dos niños sin ni siquiera un lugar para vivir, y además, no debía olvidar que al día siguiente hablaría con Ur y con suerte obtendría el trabajo y tendría que cuidar de un problemático adolescente. Juvia tenía muchos problemas, pero a pesar de eso, ella no abandonaría a nadie que pidiera ayuda y aunque no la pidieran igual ella estaría ahí, sosteniendo todas las manos que le sean posibles y más, porque ella no dejaría caer a nadie más. Nunca más.


Disfruté escribiendo este capítulo sinceramente jaja ¡Muchas gracias por los reviews! Siendo sincera no esperaba tanto, estoy tan acostumbrada a Naruto que me dio miedo probar con otro fandom jaja medio tonto pero es verdad.

Puede que llegue a ver Occ en los personajes, porque ya les digo es la primera vez que escribo sobre Fairy Tail. Les agradezco de verdad los reviews, los fav y las alertas. Voy a actualizar lo más pronto que pueda, ya en el siguiente capítulo comienza todo el asunto con Gray (:3).

Aries y Loke son lo más tierno de la vida jaja espero no haya molestado que los haya hecho niños. Ellos SÍ van a jugar un papel importante, tranquilos que no los puse por relleno jaja. Bueno, me alegra que les haya gustado el primer capítulo y voy a poner todo mi esfuerzo para no decepcionar :)

Besos.