Una niñera para Gray

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo solo los tomo prestados para puro entretenimiento.


Capítulo 3:

-¡Gray Fullbuster! ¡Abre la puerta inmediatamente!- Ur se encontraba golpeando la puerta del cuarto de su hijo. Ella no solía levantarle la voz y trataba de no "molestarlo" mucho, ya que temía que Gray comenzara a odiarla.

Criar a un adolescente era difícil y Gray no era la excepción, sólo que Ur no se sentía con sus fuerzas al cien por ciento y su hijo cometía una tras otra, de las que ella obviamente debía sacarlo. Gray siempre había tenido todo, pero había un enorme muro entre él y ella, y era la sangre. Sí, Gray era adoptado. Ur había tenido una hija hace mucho tiempo, pero la niña falleció al nacer, y luego de eso Ur se había separado de su marido y todas sus esperanzas de ser madre se habían ido por un caño. Años después el destino la llevó a un orfanato, donde dos niños de siete años cautivaron su corazón, y esos eran Lyon Vastia y Gray Fullbuster. Lyon estaba estudiando en el extranjero, estaba deseoso de volverse un prestigioso médico y daba lo mejor de sí, mientras que Gray… bueno, él causaba problemas, pero Ur lo amaba con todo su corazón y sólo quería para él felicidad.

-¿Qué quieres?- Gray abrió la puerta de mala gana. Su mirada era cansina y su porte despreocupado. Ur sintió el impulso de abofetearlo por su cinismo, pero se contuvo, no quería empeorar las cosas.

-¿Por qué hiciste eso? ¿Qué crees que Juvia piense de ti ahora?- Gray bufó y rodó los ojos. Como si le importara lo que la extraña chica de cabello azul pensara.

-No te ofendas pero lo que esa mujer piense de mí me importa menos que nada- Ur negó y se cruzó de brazos, claramente esperaba esa respuesta.

-Tienes presente que pasarás varios meses con ella ¿cierto?- no tenía previsto cuando duraría el viaje, pero cuatro meses era lo mínimo, ella era arquitecta y esos viajes eran normales en su profesión, pero la última vez que dejó solo a Gray tuvo que pagar una multa de dos mil dólares para que no lo dejen un par de meses en la cárcel. "No fue mi culpa" fue la excusa barata que el mocoso le había dado.

-Por eso mismo, que ya vaya sabiendo cómo soy- sonrió imaginándose a una Juvia empacando sus maletas al segundo día con él. Era una chica bonita, lo admitía, pero en definitiva no era su tipo, pintaba ser muy reservada y tranquila, todo lo contrario a él, que le encantaba salir de fiesta y usar la menos ropa posible.

-Escúchame bien Gray, mañana me voy y no nos veremos por varios meses ¿no me extrañarás?- Gray la miró fijamente. Sí quería a Ur, claro que la quería, la adoraba, pero su mal genio le ganaba, sumado a que se sentía inseguro, Ur no era su madre biológica, por eso desde niño el temía que en cualquier momento lo apartaran de ella, a pesar de que todo estuviera legalmente arreglado y él ya tuviera la mayoría de edad el miedo seguía latente, era estúpido pero no se controla lo que se siente, y Gray temía perder a Ur, se excusaba detrás de su frialdad, pero lo cierto era que Ur era lo único que le quedaba, ella y el tonto de Lyon, que aunque no lo admitiera ni en voz alta ni para él mismo, lo quería.

-Sí, Ur, te extrañaré- la mujer esta vez no se contuvo y abrazó a su hijo, con lagrimas brotando de sus ojos oscuros y sus labios temblando. Gray la estrechó contra él, tenían la misma altura, pero Gray claramente tenía mayor contextura física. Los abrazos de Ur eran cálidos, transmitían amor y seguridad ¿Cuánto tiempo había pasado desde el último abrazo? ¿Años? En ese momento sólo podía disfrutaba del calor fraternal de su madre adoptiva.

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Los rayos del sol brillaban anunciando un nuevo día, Juvia abrió los ojos, incapaz de seguir durmiendo, el cuerpo le dolía horrores, nunca antes había dormido en el piso. Bostezó y se sentó, aun tenía sueño ¿qué había pasado ayer?

Flash Back

-J-Juvia-chan… oh ¡Lo siento! ¡Juvia-san!- Juvia rió y le revolvió el pelo a Aries, adoraba los niños.

Desearía tener que cuidar de un niño- el corazón golpeó contra su pecho al recodar a Gray. ¿Cómo iba a hacer para cuidar de un adolescente? Ur le había comentado que se estaba metiendo en muchos problemas, ella no era sociable, le costaba mucho tratar con las personas, y más cuando eran de su edad, no se quería imaginar con aquel chico. Definitivamente no iba a hacérsela fácil. Gray tenía su atractivo, era guapo y no podía negarlo, eso sumado a su fría mirada y que ella no gustaba de tratar con el género masculino, la incomodaba a tal punto de querer tomar un tren o un barco y alejarse lo más rápido posible de él. No le tenía miedo, sólo se sentía extrañamente expuesta ante él… ante su mirada sobretodo.

Juvia se describía así misma como una mariposa, frágil y delicada, a la cual con solo tocarle un ala perdía estabilidad, un ser incapaz de dañar intencionalmente a alguien. Aunque tenía un alma fuerte seguía siendo noble, aunque aguantara los golpes no quería decir que no le dolieran, y sobre todo aunque resistiera cada cosa mala que la vida le lanzara no significaba que no había veces que caía al piso y lloraba.

-Ya oscureció… hay que dormir- los niños se acurrucaron a un costado de Juvia, mientras ella los observaba con una sonrisa. Deseaba poder brindarles una cama, pero lo único que podía darles en ese momento era el abrigo que llevaba en su bolso.

-J-Juvia-san- Aries se sorprendió cuando sintió un peso sobre ella y Loke, quien no había vuelto a emitir palabra. –Tendrá frío Juvia-san- Juvia negó y se acostó a un lado de ellos.

-Juvia quiere que duerman calentitos- Aries se sonrojó y se cubrió la cara con el abrigo. Aunque algo la inquietaba y Juvia lo notó. – ¿Sucede algo Aries?- la pequeña levantó la mirada, portaba un adorable sonrojo en sus mejillas.

-J-Juvia-san… ¿podrías cantar?- Juvia le sonrió y asintió, mientras mentalmente repasaba canciones, el momento era adecuado para una canción tranquila, y había una que ella adoraba.

-Say something, I'm giving up on you…-Aries sonrió y se acurrucó junto a Loke, dejándose mecer por la voz de Juvia. -I'll be the one, if you want me to- Un recuerdo de Gajeel la asaltó mientras cantaba, él solía decirle que tenía una linda voz. -Anywhere, I would've followed you- y así estuvo Juvia, cantando Say Something mientras sus ojos se iban cerrando, antes de perder totalmente el conocimiento sintió dos respiraciones tranquilas a su lado, lo que le provocó una sonrisa.

Fin Flash Back

Su abrigo estaba tirado a un lado de ella, pero no había señales de Aries y Loke.

-¿Aries? ¿Loke?- Se levantó de un tirón y tomando su bolso y su abrigo, echó a correr buscándolos. – ¡Disculpe!- intentó parar a un hombre para preguntarle si los había visto, pero este sin importarle lo que Juvia tuviera para decirle, la empujó provocando que ella callera al suelo. Suspiró. –Que modales…- volvió a levantarse ¿se habrían ido lejos? Era de esperarse que no le tomarían confianza con sólo unas palabritas y una canción, pero ella había guardado la esperanza que al levantarse los viera a su lado, dormidos. – ¡Aries! ¡Loke!- y así los estuvo buscando por un tiempo indefinido, sin percatarse de la hora. No le gustaba rendirse, pero no había caso, la ciudad era enorme, y ella no tenía idea de donde podrían estar. –Juvia lo siente tanto…- al levantar la muñeca vio que su reloj marcaba las nueve y media – ¡No puede ser!- ¡Genial! El día ya había empezado mal, estaba atrasada una hora ¡una hora! Nadie es sano juicio perdonaría semejante retraso. –Juvia está frita…- se llevó la mano a la frente y regularizó su respiración, Juvia sufría de ataques de pánico, cuando sus nervios estaban al límite colapsaba, y era una sensación verdaderamente fea, hace mucho tiempo que no había sufrido uno y temía que volvieran. Suspiró y se levantó, apretando el bolso con el abrigo contra su pecho, ojalá Ur se lo perdonara.

Luego de sacudirse observó su ropa, un vestido negro con botones grandes y botas largas de color marrón. Quería cambiarse, no quería llegar con la misma ropa del día anterior, era básico llegar presentable a un trabajo. ¿Dónde se podría cambiar? Con su mirada recorrió todos los alrededores de la plaza, donde en una esquina divisó un pequeño bar de comida, seguramente le permitirían usar el baño.

-*/*/*/*-

Juvia tocó el timbre de la casa, como siempre abrazando su bolso, en un intento por calmar sus nervios que en esos momentos estaban a flor de piel. Además, había preguntado en el local por Loke y Aries, pero nadie los había visto, prácticamente se habían esfumado. Agachó la cabeza mirando la punta de sus botas, se estaban tardando el abrir, seguramente Ur estaría molesta, y no la culparía si preferiría dejar a su hijo solo que con una irresponsable.

-Llegas tarde- una voz la sacó de sus pensamientos, aunque no era precisamente la de Ur.

-J-Juvia…- estaba estática, al levantar la mirada se encontró frente a ella con un Gray de expresión dura e imperturbable. Otra vez su fría mirada la helaba.

-No tienes que explicarme nada, pero creo que está demás decirte que una hora de retraso no es aceptable- Juvia quiso asentir, pero no podía, su cuerpo no respondía, estaba paralizada. Quizás era lo mejor ¿habría sido capaz de cuidar de él? –Ur salió molesta de aquí, si te quieres ahorrar un mal rato mejor vete ahora- por una milésima de segundo estuvo a punto de dar la vuelta pero lo meditó mejor y calló en la cuenta de que prefería escuchar a Ur, no importa lo que fuera a decirle, Juvia sabía perfectamente que no servía eso del teléfono descompuesto.

-Juvia prefiere escuchar a Ur- Gray la fulminó con la mirada ¡Que mujer más terca! Si quería deshacerse de ella debía usar otro método.

-¿Qué no me escuchaste? ¿Eres masoquista o qué? ¿Te gusta que te regañen?- Juvia afiló su mirada, no había luchado tanto en la vida para que un irresponsable intento de adolescente rebelde venga a discutirle así como así.

-¡Tú escucha! Hasta no hablar con Ur Juvia no se irá- se cruzó de brazos y corrió la mirada, para ella eso había sido un acto valiente. Sonrió internamente.

-Te aseguro que ninguna chica rara por más responsable que sea, afectara en algo mis planes- Gray estaba decidido, no quería aprovecharse de Ur, pero mientras no estaba quería pasarla bien, y nadie se lo arruinaría.

-Juvia te asegura que si debe cuidarte, no tendrás oportunidad de meterte en problemas- la tensión que se comenzaba a formar entre ellos se podía palpar. Juvia se sorprendió a si misma contestando de aquella manera, rió internamente pensando que Gajeel hablaba por ella desde algún lugar del infinito.

-¡Juvia! Gray ¿Por qué no la hiciste pasar que se quedan aquí en la puerta?- Ur había llegado cargando una cantidad considerable de bolsas de supermercado, se notaba cansada pero mantenía su simpática mirada ¿Cómo Gray podía ser hijo de ella?

-¡Ur-san! ¿Necesita ayuda?- Ur le sonrió para luego dedicarle una mirada divertida a Gray, quien rodó los ojos descifrando la mirada de su madre.

-Sí, pero tú tranquila Juvia, Gray puede cargar con todo esto, de tanto trepar como mono por la casa para escaparse, desarrolló brazos fuertes- Juvia se vio tentada a reírse, pero antes de hacer cualquier cosa decidió corroborar algo importante.

-Ur-san ¿No está molesta con Juvia por el retraso?- Ur abrió los ojos sorprendida para luego echarse a reír mientras le pasaba las bolsas a Gray, quien las recibía con gesto malhumorado, aquella chica no iba a ser tan fácil como él creyó.

-Gray te dijo eso ¿cierto?- Juvia lo miró de reojo mientras él ingresaba a la casa con las bolsas, sospechaba que usaría algún truco para deshacerse de ella, pero nunca imaginó que lo haría tan rápido. –Primer consejo para cuidar de Gray, no le creas todo lo que dice, hay que saber estar a un paso delante- Juvia asintió tomado nota mental, tratar con Gray iba a ser más difícil de lo que creyó. –Vamos Juvia, mi viaje sale dentro de dos horas y tengo que decirte algunas cosas antes de irme- Ur la hacía sentir a gusto, le sirvió un café y la invitó a sentarse con ella en la mesa de la cocina. Desbordaba simpatía y calidez, Gray tenía suerte por tener una madre como ella. –Primero te quería agradecer, no cualquiera acepta un trabajo como este- Juvia asintió y se decidió por hacer la primera pregunta.

-Ur-san ¿no desconfía de Juvia?- Ur negó con una sonrisa.

-Puedo ver tus ojos, no me transmites un sentimiento malo, así me he manejado en la vida y hasta ahora no la he pasado mal, después de todo gracias a esos presentimientos obtuve dos hermosos hijos- Juvia ladeó la cabeza no entendiendo del todo la frase. –Gray es adoptado, junto con Lyon, sólo que él está estudiando en el extranjero- Juvia asintió comprendiendo mejor la situación, los niños que eran adoptados por lo general tendían a sentirse fuera de lugar o a tener sentimientos de ese tipo. –Gray siempre fue algo rebelde, pero ahora es diferente, temo dejarlo solo, en más de una ocasión estuvo a un paso de la cárcel… Juvia temo tanto por mi hijo, sólo quiero lo mejor para él, pero mi trabajo tampoco me permite pasar tanto tiempo con él, creo que lo que le pasa es mi culpa, no he sido buena madre- Juvia abrió los ojos como platos y tomó la mano de Ur entre las suyas, odiaba ver a las personas sufrir.

-¡Ur-san! Juvia está segura que ha hecho lo mejor que pudo, Gray-sama…- en ese momento Ur le sonrió, Juvia era una chica perfectamente educada –él debe sentirse mal de alguna manera, por eso se comporta así

-Juvia…

-Juvia promete ayudarlo, Ur-san- Ur se levantó y abrazó a Juvia, ella era como la hija que siempre quiso, aquella niña que perdió hace más de veinte años.

-Perdí una niña Juvia, hace más de veinte años- Juvia parpadeó perpleja y Ur se paró de cuclillas frente a ella, quien aún seguía sentada, sosteniendo sus manos. –Mi marido se divorció de mí, dejándome sola acarreando ese dolor- Juvia le apretó las manos impotente ¿Cómo había personas que podían ser así? –Gray y Lyon son lo único que me queda en esta vida, por eso te agradezco mucho Juvia, que te hayas aparecido frente a mi puerta- Juvia negó y le obsequió una cálida sonrisa.

-Gracias a usted Ur-san, por abrirle su puerta a Juvia- detrás de la puerta de la cocina, cierto pelinegro se alejaba bufando ¡Ur recién conocía a esa mujer! ¿Cómo podían tratarse así? ¿Cómo aquella mujer podía decir eso de él? ¡Ni si quiera lo conocía! ¿Ayudarlo? Por favor, Gray Fullbuster no necesitaba ayuda. Pero sobre todo y más importante ¿Cómo podía librarse de ella? No iba a ser fácil, lo había comprobado por él mismo, por eso con un único pensamiento rondando en su cabeza, subió las escaleras para adentrarse en su cuarto. Juvia definitivamente debía irse de esa casa.


¡Tercer capítulo! ¡Muchas gracias por sus reviews, me ayudan mucho a la hora de escribir jaja Disculpen si tardo en actualizar, el problemita está en los exámenes (T.T) hasta ahora vengo bien pero no puedo bajar jaja Gracias por tomarse el tiempo para leer esta historia y nos vemos en el próximo capítulo.

¡Saludos!