Una niñera para Gray

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo sólo los tomo prestados para puro entretenimiento.


Capítulo 5:

Gray no comprendía del todo aquel impulso que lo había llevado a abrazar a Juvia, sabía con certeza que no le gustaba ver a las chicas llorar y en definitiva su acción no había estado errada, ya que poco a poco, la joven que aun estaba entre sus brazos, hipaba levemente, eliminando casi por completo el llanto.

Juvia se separó lentamente de Gray y agachó la mirada, avergonzada por haber cedido al llanto frente a él.

-G-Gray-sama… J-Juvia en verdad lo siente, no se repe…- Gray sabiendo de antemano la frase que estaba a punto de salir de los labios de Juvia, la interrumpió.

-No tienes nada que disculparte, y sí, espero que no se repita lo de andar llorando sola en rincones oscuros, eso no alivia la pena, la hace más pesada- Juvia abrió los ojos sorprendida y Gray corrió la mirada. –Si ya te sientes mejor me gustaría que empezáramos de cero, ya sabes- Juvia le sonrió y le tendió la mano amistosamente.

-Soy Juvia Loxar- Gray le estrechó la mano, pero la soltó al segundo, manteniendo su postura.

-Gray Fullbuster- Juvia asintió y por un momento se formó un silencio incómodo, debido a que ninguno de los dos sabía que decir.

-Etto… Juvia irá a preparar el almuerzo, con su permiso Gray-sama- una vez Juvia salió de la habitación, Gray sacudió la cabeza, definitivamente no estaba acostumbrado al trato tan formal de Juvia, casi prefería a la chica con la que habían "discutido" antes de la partida de Ur, casi.

Juvia utilizó lo que Ur había comprado en la mañana para preparar un plato sencillo para Gray, ella no tenía mucha hambre por eso simplemente comió una manzana. Luego de meter el plato en el microondas para calentarlo espero los tres minutos correspondientes recostada en la mesa de la cocina. ¿Qué había sido lo sucedido hace unos minutos? No se lo lograba explicar, simplemente entre los brazos de Gray se sintió tranquila, como si él la lograra entender perfectamente, pero eso se salía de contexto, no había tiempo para pensar en tonterías, ella estaba ahí para cuidar de Gray y punto, nada más. Por eso Juvia creó una nota mental, que dictaba claramente no mezclar sus demonios personales con su trabajo, Gray.

Mientras que ella terminaba todo en la cocina, Gray se encontraba recostado en la cama de su cuarto, con los ojos cerrados y los auriculares puestos donde sonaban canciones de The Beatles, todo había pasado muy rápido y seguía sin gustarle demasiado la idea de tener niñera, si había algo que Gray sabía era que se podía cuidar muy bien solo.

-Ya nos veremos… hijo- el recuerdo borroso de un hombre, del cual solo podía distinguirle una cicatriz en el rostro, lo abordó. Gray se había encontrado en el orfanato desde que tenía memoria, con tan sólo dos años lo habían dejado abandonado en la puerta, y nunca se molestó en intentar averiguar algo de su pasado, si tenía algún familiar no estaba interesado en conocerlo, o al menos eso creía hasta hace un par de años, cuando recordó a aquel hombre, del cual todo indicaba que era su padre. Posteriormente, se encontró con un extraño hippie en una fiesta de Natsu, el cual le había dicho que su parecido con uno de sus amigos, era impresionante. El hippie desapareció y nunca más lo volvió a ver, lo que si aun Gray conserva, es su recuerdo y aquella duda sobre si el hombre al cual se refería era su padre. Cabe destacar que Gray lo buscó, pero nadie parecía conocerlo, excepto Natsu que al parecer pudo identificarlo como un hombre que conoció en una de esas raras fiestas clandestinas que organizan en los barrios bajos.

Desde entonces Gray siempre asiste a esas fiestas, teniendo la esperanza de encontrar al extraño hippie y preguntarle por el paradero de aquel hombre, porque sí, Gray es orgulloso y no admitirá abiertamente que hace todo eso porque desea conocer a su supuesto padre, lo disfrazará, dirá que quiere divertirse, o incluso que quiere encontrar a su padre para reprocharle el haberlo abandonado, pero aunque lo niegue –incluso a él mismo- Gray sabe que muy dentro de él desea tener un padre. Y con aquellos pensamientos, de negación y autoengaño, Gray se durmió, mientras era mecido por la música de su celular.

Juvia terminó de preparar la mesa y de lavar lo que había usado, había tardado un poco más de lo esperado pero todo estaba listo, sólo faltaba llamar a Gray para que comiera y luego… luego vería que haría, quizás limpiaría la casa, después de todo no estaba segura de que otra cosa podría hacer por Gray.

-Gray-sama…- al subir las escaleras, tocó varias veces la puerta de Gray, pero al ver que se tardaba en abrir, muy a su pesar, entró. –Gray-sama discul…- se interrumpió a si misma al ver al chico dormir profundamente con los auriculares puestos, se acercó y se los quitó cuidadosamente, luego cortó la música y dejó el celular en la mesita. Verdaderamente le daba pena despertarlo, dormido se veía demasiado tranquilo, todo lo contrario a cuando estaba despierto, porque a pesar de que hayan hecho las paces, Gray aun conservaba su profunda mirada, la cual incomodaba a Juvia. La hacía sentir extraña. –Gray-sama- con mucho cuidado y intentando tener el menor contacto posible con él, lo sacudió un poco, a lo que Gray respondió con un gruñido. –P-pero Gray-sama, debe comer- agarró coraje y lo sacudió un poco más fuerte para despertarlo por completo, pero definitivamente lo que no esperaba era que él la tomara de la muñeca y la tirara sobre la cama.

-Uhm mamá un rato más- Gray seguía dormido. Juvia suspiró agitada, el corazón le golpeaba contra su pecho a gran velocidad, sentía que en cualquier momento se le escaparía. Tenía que salir de la cama. Un pie fuera, sólo faltaba un saltito y quedaría libre. –Uhm…- Gray se dio vuelta e inconscientemente la abrazó por la cintura, llevándola devuelta a la cama y apoyando su cabeza en el pecho de la chica, utilizándola como almohada.

-Demonios ¿Por qué estás cosas sólo le pasan a Juvia?- susurró y tiró la cabeza hacia atrás ¿Cómo salía sin despertarlo? Definitivamente despertaría a Gray, pero no mientras se encontrara en esa penosa situación, tenía que actuar con cuidado y quizás así saldría de eso sin consecuencias. Apartó un poco a Gray pero se abrazó aun más fuerte a ella a la par que se quejaba, parecía como un niño que no quería ir al colegio por la mañana.

Luego de varios minutos en los que todos los intentos de Juvia fracasaron decidió despertar a Gray, la situación comenzaba a incomodarla y en definitiva no le gustaba tener al chico que debería cuidar utilizando su pecho como almohada.

-¡GRAY!- gritó sonrojada, nunca en sus diecinueve años había tenido a un chico tan cerca de ella, ni siquiera a Bora, quizás a Gajeel, pero él no contaba y de igual forma su amigo nunca se había atrevido a acercársele tanto. Luego de que el grito resonara en la habitación Gray se levantó sobresaltado y mirando para todos lados, aunque aún mantenía sus brazos alrededor de la cintura de Juvia.

-¿¡Qué diablos!?- una vez vio a la chica en su cama, se alejó a velocidad luz, tan rápido que perdió el equilibrio y se cayó de la cama.

-¡Gray-sama!- Juvia se acercó al borde de la cama y lo vio tirado en el piso sobándose la cabeza.

-¿¡Qué haces en mi cama Juvia!?- una vez recuperado se sentó en el piso y la miró con el ceño fruncido.

-J-Juvia… ¡fue culpa de Gray-sama!- él abrió los ojos como platos y se inclinó hacia adelante, a la par que ella, aun en la cama, se cruzaba de brazos y miraba hacia un costado.

-¿¡Mi culpa!? ¡Pero estaba dormido!- Juvia se sonrojó violentamente al recordar la situación anterior, pero aun así mantuvo su postura.

-Juvia vino a despertar a Gray-sama para que coma, pero Gray-sama tomó a Juvia y la utilizó como almohada- Gray chasqueó la lengua e intentó ocultar su leve sonrojo, era cierto que él solía hacer esas cosas dormido, por esa razón Ur siempre lo despertaba de un golpe.

-Sí, sí, lo que digas… ¿está la comida lista?- Juvia notó el drástico cambio de tema, pero en vez de sentirse molesta, se sintió aliviada.

-Si- Gray asintió y salió de la habitación sin darle una última mirada a su niñera. Juvia suspiró y pensó que salir a caminar un rato no le haría mal.

Caminó a su habitación y tomó un poco del dinero que le quedaba de la indemnización, lo cual no era mucho, quizás unos 10.000 yenes*. Tal vez compraría algo, quien sabe. Bajó las escaleras y Gray se encontraba en el sillón comiendo y mirando televisión.

-Gray-sama, en un rato vuelvo, le pido por favor que no salga de la casa- Gray asintió sin mirarla y ella suspiró para luego desaparecer por la puerta. Justo un minuto después el teléfono de Gray sonó indicando que un mensaje le había llegado, al escuchar la inconfundible canción subió corriendo las escaleras para ver en la pantalla "Mensaje: Natsu". Cuando lo abrió parpadeo varias veces y suspiró. Iba a tener una noche larga.

"Hielito ¡adivina que! En los barrios bajos organizan otra fiesta para esta noche ¿puedes salir o Ur te retiene? jaja es broma, sé que ella se fue. Saldremos de mi casa, y por cierto no entiendo tu afición por encontrar al hippie, esta noche más te vale decirme"

-*/*/*/*-

Un pequeño niño se acercaba a un puesto de comida, mientras el vendedor hablaba con una niña pelirrosa, con mucho cuidado tomó dos grandes panes y salió corriendo para esconderse detrás de un árbol sin ser notado. La niña terminó de hablar con el vendedor y salió corriendo en la misma dirección que el niño.

-Loke… no me gusta robar- susurró la niña a la par que recibía un pan de su amigo.

-Come Aries, es eso o volver al orfanato- Aries asintió y pronunció un "Lo siento" conteniendo las lágrimas, luego se dispuso a comer –No tienes que llorar, es por una buena causa, sino moriremos de hambre- Loke suspiró al ver que su amiga no se animaba, pero a los segundos recordó algo – ¡Aries! Te prometo que cuando sea grande trabajaré mucho y devolveré todo lo que robamos- a la niña se le iluminó el rostro y asintió.

-¡Sí! Y yo te ayudaré- Loke rió por el entusiasmo de su amiga, y como todo niño inocente tuvo otra brillante idea.

-¡Tengo una idea! ¡Cuando seamos grandes casémonos!- Aries se sonrojó y agachó la mirada.

-P-pero ¿para qué?- Loke le sonrió y masticó el pan.

-Ya sabes, una vez escuché a una mujer y a un hombre decir que desde que se casaron sus vidas eran más felices, podemos trabajar juntos y casarnos para ser felices- Aries rió y se tomó las mejillas avergonzada.

-Pero… Loke-kun… l-las personas casadas se b-besan… y nosotros somos amigos, los amigos no se besan ¡Lo siento!- Loke se sonrojó y miró para otro lado.

-No te disculpes Aries, además nosotros no nos besaremos- Aries asintió y continuó comiendo su pan, a decir verdad le había gradado la idea de su amigo, pero estaba demasiado avergonzada como para decírselo.

-Oye… Aries... ¿e-esa no es Kyoka-san?- la niña miró la dirección señalada por su amigo y asintió.

-¡Si, es ella! ¡Debemos irnos!- Loke tomó la mano de Aries que ya había comenzado a llorar y corrieron lo más lejos que pudieron, rezando porque Kyoka, la directora del orfanato, no los viera. –Tengo miedo Loke- él apretó la mano de su amiga y continuó corriendo, sin prestar mucha atención, lo que produjo que chocara con algo o más bien alguien.

-*/*/*/*-

-¿Acaso todo le sale mal a Juvia?- suspiró y se frotó las manos, había empezado a refrescar. Su vida había sido una montaña rusa desde que tenía memoria, pero últimamente solo había estado bajando, agradecía mucho a Ur el haberla empleado, después de todo eso la salvó de dormir en la calle y comer poco, pero Gray… él era un caso, y no precisamente por él sino por lo que era, no lo conocía para juzgarlo ni nada de eso, únicamente le costaba demasiado entender a los adolescentes a pesar de ser una, si es que ella y Gray aun lo eran. De todas formas, eran edades complicadas, Juvia a penas si podía lidiar con su cabeza. Pero bueno, a ella no le gustaba renegar, era mejor sacar lo positivo de cada día y dejar lo malo atrás, así es como debía vivirse la vida.

-¡Auch!- fue cuando escuchó un leve quejido, cuando se dio cuenta que un pequeño cuerpo había chocado con el suyo.

-¿Estás…?- cuando bajó la mirada y se encontró con los pequeños ojos miel de Loke simplemente se le cortó la voz.

-¡Juvia-san!- Aries fue la primera en hablar, quería pedirle ayuda a Juvia, ya que ellos aun se encontraban en el radar de vista de Kyoka, y temía que los viera.

-¡Corre Aries!- Loke se levantó como rayo y arrastró a su amiga para doblar la esquina. Juvia tardando un poco en reaccionar sacudió su cabeza y se dispuso a seguirlos.

-¡Loke, Aries! ¡Esperen!- al doblar la esquina no los encontró, pero eso no la detuvo, siguió corriendo hasta doblar la siguiente esquina donde los pudo divisar, sólo que no estaban solos, una mujer de mirada fría y largos cabellos negros los sostenía bruscamente de las muñecas.

-Kyoka-sama estará feliz, los he encontrado- Loke y Aries forcejeaban para liberarse pero era inútil, aquella mujer tenía más fuerza.

-¡Suelta a Aries, Sayla!- la mujer negó con una siniestra sonrisa que aterrorizó a los dos niños, pero no a Juvia, la cual caminaba decidida hacia ellos.

-Esa no es forma de tratar a dos niños, le pido por favor que los suelte- la voz de Juvia formó una sonrisa en los rostros de los infantes, incluso en el de Loke.

-¡Juvia-san!- soltaron al unísono los niños, mientras Sayla levantaba una ceja y le soltaba una frívola mirada a Juvia.


¡Hola! ¿Como andan? Vi los reviews, me pone feliz que la historia sea de su agrado :3

*Jenes: Moneda Japonesa, anteriormente puse que la multa de Gray salia dolares, porque suele pasar, generalmente cosas así se pagan en valor dolar, aunque no sea el dinero del país.

Con respecto a Lyon, él SÍ va a aparecer pero más adelante, y no, no es el hijo del empresario, recuerden que mencioné que está estudiando en el extranjero y que es hermano de Gray.

Celos habrá a montones, se los aseguro jaja.

Bueno, contestaré una pregunta que me vienen haciendo hace rato... el porqué de la muerte de Gajeel.

El año pasado en noviembre, me pasó precisamente eso, perdí una gran amiga, el dolor fue mucho y aun me sigue doliendo pero se logra seguir, y en el fic decidí poner un claro ejemplo de que con fuerza de voluntad todo se puede, y además escribir y soltarme me hace bien y más si puedo entretener a alguien. La vida a veces nos da estos golpes, pero podemos seguir adelante, y quienes se van no quiere decir que se vayan para siempre. Creo que dejar en una historia motivaciones es algo muy lindo, independientemente de la situación, porque hay muchas personas en el mundo y nunca se sabe cuando se puede ayudar. Ese seria el porqué y nunca olviden, todo se puede, no existen las causas perdidas y se puede salir de cualquier situación. :)

¡Saludos y gracias por leer!