Una niñera para Gray
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo sólo los tomo prestados para puro entretenimiento.
1° Omake: Amistad de hierro
Apestaba ser el nuevo, era malditamente irritante, todos lo miraban como el nuevo juguete del aula, aquellos niños eran como todos, cada vez que había un nuevo alumno intentaban a toda costa meterlo en su grupo de amigos. Gajeel, tenía siete años, pero sin embargo era más maduro que eso, aunque no precisamente de buena manera, ya que sabía malas palabras y conocía la calle. Su papá, Metalicana, era policía y por eso Gajeel estaba acostumbrado a tratar temas fuertes. Claramente su padre no permitía que su hijo se mezclara en asuntos de trabajo, pero Gajeel siempre se escabullía cuando él no estaba y leía sobre los casos que tenía su padre en la oficina, que aunque estuviera bajo llave, el mocoso se las ingeniaba para entrar.
Había llegado hace dos semanas al colegio, y en ese tiempo podía enorgullecerse de haberle sacado la ficha a la gran mayoría de sus compañeros. Para empezar estaba el grupo de los "matones" que en realidad eran niños con padres adinerados, y que eso les hacía creer que eran mejores que los demás, aquellos eran a los que Gajeel más detestaba. Luego estaban los estudiosos, los cuales se sentaban adelante de todo, también había un par de grupos más que eran indiferentes, generalmente se sentaban en el fondo y se ponían a hablar, pero definitivamente lo que más le despertaba curiosidad en ese salón era la extraña niña de pelo azul, no, no le gustaba, simplemente le llamaba la atención, ella era la única que no se le había acercado ofreciéndole su amistad, además de que siempre andaba sola, y si no se encontraba sola, era porque estaba siendo molestada por los matoncitos.
Gajeel no era ningún príncipe azul, él no defendería a nadie, pero en el par de semanas que llevaba ahí había desarrollado innumerables ganas de plantarse frente a los mimados con complejo de superioridad y hacerles tragar sus palabras. Quizás un poco de la actitud justiciera de su padre se le hubiera transmitido a él.
El timbre resonó en toda la primaria y los niños no tardaron en salir corriendo como leonas tras un venado. Gajeel esperó a que todos salieran, no quería ir a los empujones como todos los demás.
Juvia se levantó y tomó su muñeca, abrazándola a su pecho, se animaría a salir al patio, necesitaba descansar un poco del aula. Cuando caminó hacia la puerta pudo ver por el rabillo del ojo como el chico nuevo la observaba expectante, pensó lo peor así que se apresuró a salir. Gajeel levantó una ceja ¿había sido idea suya o ella se había asustado de él? Bah, no importaba, que todos pensaran lo que quieran de él, no le importaba.
Un grupo de niños pasaron la mirada por todo el patio hasta que dieron con su objetivo. Juvia Loxar.
-Miren ahí está la rara- Juvia levantó la mirada y se topó con varios pares de ojos penetrantes y burlescos, eran aquellos niños que siempre la molestaban. El más alto, el líder del grupo, se acercó y le arrebató su muñeca.
-¿Qué haces con esta cosa tan fea?- entonces el niño la tiró al piso y comenzó a pisarla, frente a Juvia que había empezado a llorar.
-P-por favor ¡No lo hagas!- otro se acercó y comenzó a jalarle el cabello.
-¡Que pelo tan feo! ¿Y qué con este color?- Juvia se tapó la cara con las manos, ocultando sus lágrimas.
-¡P-por favor!- De repente alguien empujó al niño que le jalaba el pelo.
-Si no quieren que les rompa la cara lárguense- un niño de pelo azabache alborotado y contextura fuerte se paraba frente a ella, era el chico nuevo, aquel que la había observado cuando salía del salón.
-G-Gajeel Redfox- pronunció aquel que le había arrebatado la muñeca a Juvia, que no tardó en salir corriendo seguido de sus amigos. En dos semanas Gajeel se había ganado la reputación de "chico malo". Estúpidos niños y sus estúpidas etiquetas. Juvia levantó la mirada y el recién llegado se volteó y la ayudó a levantarse.
-¿Te encuentras bien?- Juvia asintió y se sacudió el vestido.
-M-muchas gracias…- él se encogió de hombros.
-Soy Gajeel- ella se sonrojó y bajó la mirada.
-J-Juvia Loxar- y pensar que antes se había asustado de él, era un buen chico, la había ayudado.
-¿Por qué permites que te molesten?- Juvia tomó su muñeca del piso y la estrujó contra su pecho.
-J-Juvia no puede hacer nada al respecto- Gajeel sonrió y se cruzó de brazos.
-Gehee~ que manera de hablar tan chistosa- Juvia infló los cachetes e hizo un mohín.
-¡No es cierto! ¡Juvia no habla gracioso!- Gajeel soltó otro Gehee~ y luego le puso la mano en la cabeza.
-Muy bien Juvia, creo que es hora de que aprendas a defenderte- Juvia sonrió y asintió.
-¡Sí!
Pasaron años, Gajeel y Juvia se volvieron muy unidos, sin darse cuenta ambos se consideraban hermanos y todo el tiempo se cuidaban las espaldas, aunque… por supuesto como en toda relación de hermanos no siempre hay paz.
- Gehee~ eso fue gracioso, miedosa- Juvia lo golpeó en el hombro y suspiró.
-¡Que cruel Gajeel-kun! No puedes andar asustando a Juvia de esa manera- Gajeel estaba por seguir molestándola cuando una vocecita los interrumpió.
-¡Gajeel! ¡Juvia!- Levy McGarden corría hacia ellos con una sonrisa en su rostro.
-¡Levy-san!- Juvia codeó a Gajeel quien miraba el cielo y se hacía el distraído. –Estúpido Tsundere- pensó con gracia utilizando uno de los conocidos términos del anime, que por cierto, Juvia adoraba.
-¿Por qué tan feliz enana? ¿Acaso creciste un centímetro? Gehee~ - Juvia y Levy lo golpearon una a cada costado, aunque él ni se inmutó, ninguna tenía suficiente fuerza como para dañarlo.
-¿Qué hará Juvia contigo Gajeel-kun? ¡Levy-san nunca se fijará en ti y terminarás soltero de por vida con esa actitud tuya!- Juvia llevó una mano a su rostro con expresión dramática y se imaginó a un Gajeel de cuarenta años sentado en un sillón mirando televisión y renegando de la vida. – ¡Juvia no puede permitirlo!- Levy estaba sonrojada y Gajeel le propinó un pequeño coscorrón a Juvia.
-¿¡Qué haré yo contigo con esa imaginación tuya mujer!?- Juvia se sobó la cabeza mientras balbuceaba cosas en contra de su amigo.
-B-Bueno, sólo venía a preguntarles si querían ir al café que está a un par de cuadras- a Juvia se le iluminó la mirada y asintió frenéticamente.
-¡Bora-san trabaja allí!- suspiró y se imaginó a un Bora lleno de brillitos y abriéndole la puerta del café. "Te estaba esperando, Juvia". Gajeel se golpeó la frente con una mano y negó.
-Será posible esta mujer- masculló y Levy se le acercó.
-Estoy segura que Juvia sabe lo que hace- Gajeel no podía negar que lo reconfortaba la sonrisa de Levy, pero en verdad no le caía nada bien Bora, definitivamente no era para Juvia.
-Ese es el problema, esta mujer no sabe ni donde está parada- Levy rió y Juvia volteó con un nuevo mohín.
-¡Gajeel-kun malo!
El tiempo volvió a pasar y Juvia logró su cometido, salir con Bora, pero tal como Gajeel había previsto, este la abandonó a la primera de cambio.
Fue un 9 de Agosto, Juvia tenía quince años, estaba más alegre que nunca, se estaban por cumplir cinco meses de su noviazgo con Bora, juraría que nada ni nadie podía arrebatarle la felicidad de ese momento, pero como todo en la vida, lo que le ocurrió fue imprevisible.
El teléfono de su casa sonó a eso de las once de la noche, una rara hora para que alguien la llamara.
-¿Hola?- desde el otro lado de la línea escuchó un suspiro y a continuación la voz de tío hizo aparición.
-Juvia, sobrina, me temo que tengo malas noticias- Juvia ladeó la cabeza ¿Malas noticias? –Mi hermano y su esposa fallecieron en un accidente de tránsito hace dos horas, el conductor de un camión conducía ebrio y drogado, cuando el auto y el camión chocaron tus padres y aquel hombre murieron- el teléfono se deslizó por su mano hasta caer al piso produciendo un ruido sordo. – ¿Juvia?- la vista se le nubló, por las lagrimas y el mareo que comenzaba a sentir, su cuerpo se tornó liviano, no lo sentía, tampoco sintió el suelo bajo su cuerpo, lo último que vio fue la habitación dando vueltas y el teléfono sobre la alfombra a un costado de su rostro. Sus ojos se cerraron deseando que todo fuera un mal sueño.
Abrió los ojos y se encontró con una habitación blanca, cortinas cerradas y una luz artificial. Intentó levantarse pero se mareó, lo cual produjo que soltara un quejido.
-¿Juvia? ¡Despertaste! Gracias al cielo mujer ¡No me asustes así!- la voz de Gajeel sonaba un poco lejana, intentó enderezarse, esta vez consiguiéndolo.
-¿Gajeel-kun?- él suspiró, Juvia notó que tenía los ojos un poco rojos y no por el extraño color de su pupila. ¿Había llorado por ella?
-No hables Juvia, te desmayaste y a causa de eso tu cabeza se golpeó contra el suelo, tienes una leve contusión- hizo memoria pero lo único que pudo recordar fue aquel terrible sueño donde su tío la informaba de la peor noticia de su vida.
-Gajeel-kun, Juvia tuvo un sueño horrible, sus padres habían muerto…- su amigo le apartó la mirada y apretó la mandíbula –Gajeel-kun… fue un sueño ¿cierto?- Gajeel apretó los puños, maldito aquel hijo de puta que condujo ebrio y drogado, hubiera deseado que sobreviviera para matarlo él con sus propias manos.
-Juvia… escucha- Juvia que había estado atenta a todos sus movimientos, entendió a la perfección su mirada, no había sido un sueño, todo fue real.
-¡No, no! ¡Gajeel-kun dime que es mentira! ¡Están vivos! ¡Ellos están vivos!- Gajeel la miró pero no pudo sostenerle la mirada, no podía ver las lagrimas cayendo por las mejillas de Juvia como cataratas, no podía verla sumida en esa desesperación. – ¡Gajeel! ¡No mientas, están vivos!
-¿¡Para qué demonios te mentiría!? ¡Cálmate por favor, Juvia!- Él no mentía, Juvia lo sabía, pero se negaba a aceptar la realidad, no quería que murieran, no quería estar sola.
-¡NO!- Juvia comenzó a gritar y sollozar, Gajeel la abrazó pero ella continuaba gritando, cada vez más fuerte. – ¡TRÁELOS GAJEEL-KUN!- Gajeel sentía que su coraza se rompía, en cualquier momento se echaría a llorar por primera vez en años, detestaba no poder protegerla de esto.
Las enfermeras y dos doctores escucharon los gritos y apartaron a Gajeel de ella para sedarla.
-¡No hagan eso! ¡Déjenme, me necesita! ¡Juvia!- Gajeel luchó con otro par de doctores que habían llegado para retenerlo. – ¡Es mi amiga! ¡Suéltenme o los mataré!
-Esto no le hará bien a la señorita Loxar, por favor espere a fuera- Gajeel dejó de hacer fuerza y se dejó llevar, una vez fuera golpeó la pared con todas sus fuerzas, dejando una muy pequeña grieta, pero sobre todo su mano roja y dolorida, pero no le importaba, no con Juvia en ese estado.
-Demonios…
Pasaron un par de meses luego de ese incidente, Juvia se había sumido en una depresión, no comía, no se aseaba, ni tampoco asistía al colegio, las autoridades institucionales estaban preocupadas por ella, y ni hablar de Gajeel y Levy.
-Juvia- Levy ingresó en su habitación seguida de Gajeel, traía una bandeja con una buena comida recién preparada por ella. –Mira te traje tu favorito- Juvia ni se inmutó.
-Juvia no tiene hambre- Levy mordió su labio intentando no llorar, detestaba ver a Juvia así, sin expresión, sólo estaba sentada en la cama mirando a la nada.
-La lluvia… plic, plic, plac, es reconfortante- solamente cuando llovía, Juvia hablaba sin que la obligaran, para ella la lluvia la entendía, sólo caía, con pequeñas gotas que desaparecerían al tocar el suelo, tal como las voces de sus padres en su cabeza a medida que el tiempo pasaba. –Juvia no quiere olvidar- Gajeel frunció y tensó la mandibula.
-Se acabó- su voz profunda llamó la atención de ambas chicas frente a él –Si no quieres olvidar ¿por qué te tiras a morir aquí? ¿Crees que tus padres hubieran querido eso? ¿Crees que nosotros queremos eso? ¡Vive maldición! No cargues sus almas de pena, vive, porque es lo ellos hubieran deseado ¡Vive por ellos, vive por nosotros y vive por ti Juvia!- Juvia lo miró y lloró.
-Gajeel-kun… Levy-san…- susurró y saltó de su cama para abrazar a ambos, por suerte Levy había alcanzado a dejar la comida sobre la mesa de luz. –Gracias… J-Juvia promete vivir… gracias- Levy le correspondió el abrazo y Gajeel sonrió.
- Gehee~ ya era hora mujer- Juvia asintió con lagrimas en los ojos, de verdad amaba a sus amigos.
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Bora nunca fue de tener paciencia, ni tampoco tacto ni amabilidad, la razón por la que comenzó a salir con Juvia era porque es hermosa y tiene buen cuerpo, pero de por si ella a penas si lo dejaba besarla, y la situación comenzaba a molestarle, pero como si fuera poco la chica ya ni le llamaba ni hablaba, había perdido a sus padres, está bien, pero él no tenía ganas de lidiar con una depresiva.
-¡Bora-san!- Juvia llegó corriendo, al parecer se encontraba mejor. – ¿Necesitaba hablar con Juvia?- él asintió, la había citado en el puente de la plaza, el mismo lugar donde le propuso salir.
-Juvia… todo este tiempo has estado encerrada en la depresión- Juvia frunció el ceño, sin entender. –No puedo tolerarlo más, quiero una novia que me preste atención, por eso lo nuestro ya no puede funcionar- Bora se dio vuelta y comenzó a caminar, Juvia abrió los ojos desmesuradamente e intentó detenerlo.
-P-Pero ¡Bora-san!- él hizo caso omiso a su llamado y siguió su camino.
-Que te vaya bien- se sostuvo el pecho, le dolía, ella de verdad quería a Bora ¿acaso él no había sentido absolutamente nada por ella? Genial… ya había comenzado a llorar, todo había pasado tan rápido.
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-¿¡Qué ese hijo de puta qué!?- Gajeel se levantó furioso, tirando la silla accidentalmente. – ¡Lo voy a matar!- Juvia se fregó los ojos para secarse las lagrimas, y a diferencia de su amigo, se levantó tranquila.
-Gajeel-kun, ni se te ocurra- él la miró furioso y se dispuso a salir de la casa en busca de Bora, cuando unas pequeñas manos en su fuerte brazo se lo impidieron. –Juvia vivirá- Gajeel la miró sorprendido –Juvia vivirá sin importar que, ella lo promete Gajeel-kun, esto es sólo otra experiencia más, Juvia está bien- Gajeel sonrió y le apoyó la mano en la cabeza.
- Gehee~ esa es la actitud- Juvia sonrió, aliviada de haber tranquilizado a su amigo. Bora no le importaba, pero no quería que Gajeel se metiera en problemas. –Pero igual lo mataré- Juvia negó divertida, definitivamente no había caso con su amigo, pero así lo quería, tal y como era, agresivo y tsundere, porque eso hacía a Gajeel quien era, el mejor hermano que alguna vez pudo imaginar.
Definitivamente no sabría qué hacer si algún día le faltara.
¡Hola de nuevo! ¿Como están? Acá traigo el primer Omake del fic, estos omake's son pequeñas historias que irán apareciendo aleatoreamente en la historia, con el fin de explicar cosas que pasaron generalmente en el pasado de la historia. Tengo un par de omake's pensados como el día del accidente de Gajeel o uno GaLe, también haré alguno sobre Gray, pero si están interesados en algo que haya mencionado en la historia y les gustaría un Omake sobre eso me dicen y lo agrego a la lista :3
Quiero agradecer los reviews de Sonye-San, Sicaru y Elie-chan, de verdad es muy lindo siempre lo que me escriben así que ¡muchas gracias!
Elie-chan mucha suerte con tu mamá y ojalá se mejore, ten fe en ello y ya sabes siempre tendrás con quien contar :) Desde aquí te mando muchos besos y fuerza.
Gracias a todos los lectores ¡los amo! De verdad fue una grandiosa decisión hacerme una cuenta de Fanfiction, aquí hay gente maravillosa.
¡Besos a todos!
