Una niñera para Gray

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo sólo los tomo prestados para puro entretenimiento.


Capítulo 6:

– ¡Juvia-san!– soltaron al unísono los niños, mientras Sayla levantaba una ceja y le soltaba una frívola mirada a Juvia.

– ¿Y se puede saber quién eres tú?– Juvia cerró los ojos y exhaló.

–Mi nombre es Juvia, ahora suelte a los niños por favor– Sayla le lanzó una sonrisa burlesca seguida de una risa.

–Me duele en el alma pero temo que los mocosos pertenecen al orfanato, ahora señorita Juvia, le agradecería que se aparte de mi camino – la mujer utilizaba un tono sarcástico y un porte cínico. Aries miró a Juvia, implorándole con la mirada que los salvara, y a Juvia le recordaron a ella cuando era niña, cuando rogaba cada día que alguien alejara a los abusadores, ella había estado aterrada y sin poder hacer nada, tal como Loke y Aries.

–Juvia no quiere llegar a otros extremos – la molestia comenzaba a hacer eco en Juvia, quién no podía tolerar la idea de dejarlos volver a un lugar donde los maltrataran, a ellos y a vaya saber Dios cuántos niños más. – ¿O acaso Juvia debe llamar a la policía o a los servicios sociales?– Sayla frunció el ceño y la escrutó con la mirada.

– ¿Con qué excusa haría algo semejante? – Juvia mostró una sonrisa sarcástica por primera vez en su vida para luego negar con la cabeza.

–Juvia está segura que usted entiende perfectamente – Sayla apretó el agarre en las muñecas de los niños, produciendo que Aries soltara un quejido, lo cual molestó a Juvia. –Suéltelos… – su mirada se ensombreció a la par que tomaba su teléfono. –Juvia le advierte que ella no se queda en las amenazas– al no ver reacción por parte de la mujer, Juvia comenzó a teclear en su teléfono, hasta que una mano se lo arrebató.

–Veo que usted tiene algo contra nosotros – una mujer de cabello verde y mirada cínica se plantó frente a Juvia. – ¿Se puede saber el motivo de este espectáculo? – a Sayla se le iluminó la mirada mientras que la de los niños se desfiguraba por el terror, cosa que no pasó desapercibida por Juvia.

– ¿Quién es usted? – la mujer levantó una ceja y le sonrió.

–Creo linda, que eso debería preguntarlo yo– Juvia afiló la mirada, esa mujer debía ser del orfanato, debido a las expresiones de los niños. –Oh, vamos, no me mires así, mira te demostraré que yo si tengo modales – con una sonrisa burlesca en la cara se inclinó levemente ante Juvia. –Mi nombre es Kyoka, directora del orfanato ¿y usted?

–Juvia Loxar, deseo llevarme a los niños– Kyoka comenzó a reír.

–Discúlpeme usted, señorita Loxar, pero si desea adoptar a los niños deberá presentarse en el orfanato y firmar varios papeles, sin contar que deberá entregar un informe con su nombre, edad y vivienda, luego analizaremos si usted es la indicada para hacerse cargo de ellos– Juvia sabía perfectamente que nunca le entregarían a esos niños, apenas tenía diecinueve años, no estaba estudiando y tampoco tenía una casa, sin mencionar que su trabajo como niñera era tiempo completo y de duración indefinida.

– Juvia lo comprende, pero tampoco cree que alguien que le levante la mano a un niño sea el indicado para dirigir un orfanato– Juvia no tenía pruebas de que Kyoka estuviera implicada, pero definitivamente estaba segura que ella era parte.

–Ya le dije que…– Sayla intentó protestar pero Kyoka la interrumpió.

–Déjala Sayla – la mirada de esta cambió drásticamente –Ella ya lo sabe– Kyoka dirigió su mirada molesta hacia Loke y Aries, quienes sudaron frio. Ella lo había admitido, y aquello había tomado por sorpresa a Juvia. –Pero debe saber señorita Loxar que no hay nada que pueda hacer, ya sé lidiar perfectamente con los servicios sociales, y le aseguro que mientras los niños se porten bien no habrá problema – nunca en toda su vida, Juvia había tenido la necesidad de arrancarle las mechas una por una a una mujer, pero Kyoka en pocos minutos la había asqueado. –Pero si usted, tiene el atrevimiento de meterse en mi camino, la pagarán ellos– Juvia apretó los puños y la fulminó con la mirada.

– ¿Está amenazando a Juvia con los niños? – Kyoka tomó a Aries de la cara y apretó sus cachetes, mientras Loke le gritaba e intentaba zafarse.

– ¿No son lindos señorita Loxar? – Sayla tomó más fuertemente a Loke del brazo y lo metió dentro de una camioneta para luego hacer lo mismo con Aries. –Espero que no lo olvide, usted no me conoce, le recomiendo no meterse donde no la llaman – Kyoka se dio vuelta y le arrojó el celular a Juvia por sobre su hombro, quien lo atrapó a vuelo.

– ¡Juvia-san! – el grito de Aries hizo eco en su cabeza, pero Juvia no podía hacer nada, no podía sacarlos de ahí, el orfanato tenía la ley a su favor.

–Lo siento… lo siento– susurró mientras pequeñas lágrimas saladas corrían por sus mejillas al ver partir la camioneta con los niños dentro.

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Gray apagó la televisión y miró su celular que estaba sobre la mesita. Habían pasado dos horas y Juvia no había vuelto. Sólo a su madre se le ocurría juntar a un chico de casi veinte años con una chica como Juvia, porque vamos, ella era muy linda, y si él o ella hubieran sido diferentes, la situación podría haber sido catastrófica, algo mucho peor que el accidente de su habitación. Suspiró y se pasó la mano por el pelo, debía idear un plan para escaparse en la noche sin que Juvia lo notara.

Natsu lo esperaba en la puerta de su casa a eso de las doce, y siendo las cuatro y media Gray no tenía idea de que hacer. Era su primer día con Juvia como niñera y ya había pasado de todo, no estaba seguro de querer tentar a su suerte aquella noche.

El sonido de la puerta de la entrada cerrarse, hizo eco en toda la casa, sacando a Gray de sus pensamientos. Juvia ingresó a la sala y lo observó.

–Gray-sama ¿necesita algo? – Gray la miró aturdido.

–No, gracias– Juvia asintió y caminó hacia las escaleras. Gray la siguió con la mirada hasta que se perdió por el segundo piso, podía deducir que se encerró en su habitación ya que había escuchado la puerta. Él no solía agradecer seguido, pero por esta vez decidió hacerlo, Juvia estaba pálida y apagada, quizás le habría pasado algo afuera. No quería saberlo en realidad, después de todo no tenía intenciones de entablar una amistad con ella, pero entonces ¿por qué demonios estaba subiendo las escaleras?

–Juvia– llamó a la puerta y en no más de cinco segundos la puerta se abrió.

–G-Gray-sama ¿se le ofrece algo? – Juvia se había cambiado la ropa, llevaba simplemente un pantalón con una remera manga larga blanca que tendía a ser casi transparente, por ende Gray no pudo evitar bajar su vista hacia su pecho, donde se podía notar el corpiño negro que ella llevaba puesto. ¡Mierda! ¿Cuándo se había vuelto un pervertido? Era cierto que tenia la manía de quitarse la ropa de vez en cuando, pero nunca había sido pervertido cuando de chicas se trataba. Malditas hormonas y maldita Ur. – ¿Gray-sama? – cuando se dio cuenta de que mientras pensaba su vista había quedado en el pecho de Juvia, quiso desaparecer.

–Nada, olvídalo– Juvia ladeó la cabeza confundida y él se dio media vuelta en un intento porque ella no notara lo que acababa de pasar, y así él poder conservar su dignidad. –Mierda…– murmuró una vez llegó a su cuarto. Primer día y ya estaba perdiendo la cabeza. Decidió meterse a bañar, un buen baño le haría bien, y así olvidaría todos los deslices que cometió en el día. Sería lo mejor.

Una vez que Juvia cerró la puerta se tiró a la cama y se pasó las manos por la cara. Nadie en su sano juicio dejaría solos a dos "adolescentes" en una casa. Primer día y ya tenía un mal presentimiento. Observó que el reloj marcaba las cinco menos diez. ¿Era idea de ella o el tiempo estaba pasando extremadamente lento? Definitivamente el día había estado asqueroso, especialmente por Loke y Aries, en verdad Juvia se sentía terriblemente mal por no poder ayudarlos. Lo único que deseaba en ese momento es que Kyoka se apiadara de ellos y no los dañara.

¿Debería hablarle a Gray acerca de los niños? No, no tenía sentido, él no podría hacer nada. Además, al parecer Gray estaba algo extraño y Juvia prefería no molestarlo

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Natsu llegó corriendo al comedor seguido por su gato Happy.

– ¡Lucy! –el grito de Natsu produjo que la rubia soltara el sartén, que por suerte todavía no tenía nada sobre él.

– ¡Natsu! ¡Casi me das un infarto! –Natsu rió y se rascó la mejilla, mientras Lucy se apoyaba sobre la mesada y suspiraba. – ¿Qué necesitas? –la cara de Natsu se transformó a una mueca de horror.

– ¡Demonios! ¡Lo olvidé! –Lucy se golpeó la frente mientras veía como Natsu se lamentaba escandalosamente. – ¡Oh, lo recordé! Hoy tengo que acompañar a Gray a otra fiesta ¿Te molestaría cuidar de Happy? –Lucy se cruzó de brazos y frunció el ceño.

–Oh, ni hablar Natsu, esta vez los voy a acompañar, Happy estará bien– Natsu negó con la cabeza.

–No Lucy, sabes que esas fiestas son peligrosas ¿recuerdas lo que pasó la última vez que fuiste? –la rubia se sonrojó levemente y corrió la mirada haciendo un mohín, recordando lo que ocurrió la última vez.

–No sucedió nada malo, eso fue todo tu culpa Natsu, ese chico sólo quería bailar– Natsu frunció el ceño y Lucy lo señaló acusadoramente. – ¡Y tú te le abalanzaste y lo golpeaste!

– ¡Mentira! –gritó ofendido – ¡Ese maldito tenia deseos pervertidos!–Lucy le tiró con un repasador pero Natsu lo esquivó.

– ¿¡Y tú que sabes!? ¿Ahora lees mentes? –Natsu tomó el repasador y se lo aventó a Lucy, dándole en la cara.

– ¡Te estaba mirando los pechos! –Happy saltó a la mesada y robó el pescado que Lucy tenía pensado freír en lo que ambos jóvenes discutían.

– ¡Y tú me los tocaste! ¡Y no por eso te golpee! – Natsu abrió los ojos y la boca de forma graciosa antes de contestarle.

– ¡Fue un accidente! Y si me golpeaste Lucy– la rubia le tiró con el repasador de nuevo, esta vez dándole en la cabeza.

–Como sea, iré quieras o no, cuando tú y Gray van solos todo termina mucho peor – Lucy se volteó y apoyó sus manos en la mesada, buscando el pescado. – ¿Y el pescado? –Natsu miró por sobre su hombro y vio a Happy devorando alegremente el pescado, en un intento por distraer a Lucy y salvar a su amigo, la abrazó por la espalda y apoyó la cabeza en su hombro.

– ¡Hola Lucy! –ella volteó la cabeza y al ver a su amigo tan cerca se sonrojó violentamente.

– ¿¡Qué demonios haces!? – intentó golpearlo con el sartén pero Natsu fue más rápido y salió corriendo hacia el lado opuesto de donde estaba Happy, seguido por una Lucy con un sartén en la mano.

-*/*/*/*-

Ya habían pasado varias horas, y Juvia ya tenía la comida lista.

– ¡Gray-sama la comida está lista! –Gray bajó cansinamente por las escaleras, debía poner en marcha su plan. Luego de haberse bañado y refrescado su mente una idea había surgido. Tenía que enojarse con Juvia, si conseguía que pelearan, ella no se iba a atrever a tocar a su puerta en toda la noche, de esa manera podría escapar tranquilo, y de lo contrario si ella se atrevía a querer hablar con él cuando ya estuviera fuera de la casa, al tocar la puerta y no hallar respuesta del otro lado, deduciría que él seguía molesto y se iría. El plan era perfecto. –Espero le guste Gray-sama– Le daba un poco de lastima tener que tratarla mal después de lo que le había pasado hoy en la mañana. – ¿Se encuentra bien Gray-sama?

–Sí, ya déjame tranquilo–Juvia abrió levemente la boca y asintió. –No intentes ayudarme ¿entiendes? – la chica lo miró entre confundida y aturdida.

–Pero… ¿dé que está hablan…?– la interrumpió muy a su pesar, detestaba iniciar peleas de la nada.

–Escuché lo que le dijiste a Ur, no necesito ayuda, no me conoces así que no estorbes– Gray se levantó de la mesa y caminó hacia su habitación, pero no contaba con que Juvia lo tomaría del brazo.

– ¡Ur-san está preocupada por usted Gray-sama!– él apartó su brazo bruscamente dejando las manos de Juvia en el aire.

–No me estorbes Juvia– ella ablandó la mirada. Mierda. –Entre menos hablemos mejor estaremos– Juvia no se iba a rendir tan fácilmente, esta vez lo tomó por el cuello de su remera.

– ¿Por qué se comporta así? –Gray la tomó de las muñecas y la apartó sin ser brusco. No quería lastimarla.

–No te importa– la miró lo más fríamente que su mirada pudo, lo cual produjo que ella retrocediera, aquella mirada le helaba hasta el alma.

–Gray-sama…–susurró y se llevó ambas manos a su pecho. Definitivamente no lloraría por un grosero, con Bora ya había tenido suficiente.

Gray salió del baño abrochándose la camisa, luego tomó su celular y le envió un mensaje a Natsu.

"Flamita, ya voy para tu casa" –Enviado 11:45 PM

"Te espero Hielito, más te vale no tardar

PD: Lucy viene -.-" –Enviado 11:47 PM

"JA ¡Te tienen controlado!" –Enviado 11:47 PM

"No te pienso contestar" –Enviado 11:48 PM

"Te das cuenta que acabas de hacerlo ¿Cierto?" –Enviado 11:48 PM

Luego de eso dejó su celular en la mesa de luz– no le gustaba llevarlo a esos lugares –y salió por la ventana, teniendo cuidado de no caerse, y de tampoco hacer ruido. Sosteniéndose, cerró la ventana y saltó hacia el árbol para luego bajar y salir corriendo. A veces se sentía un fugitivo.

Juvia se remueve incómoda en su cama, ella no quería estar peleada con él, sería muy incómodo convivir en un lugar lleno de tensión. Juvia detestaba la tensión. Aparta las sábanas y se levanta, dudaba que Gray esté dormido.

–Gray-sama– toca la puerta pero no recibe respuesta. Suspira, seguramente Gray estaría molesto. –Gray-sama por favor, Juvia quiere hablar con usted– frunciendo el ceño abre la puerta, ya eran suficientes niñerías. –Disculpe Gray-sama pero…– se interrumpió a si misma al ver la habitación vacía. Tocó la puerta del baño pero nadie respondió, cuando la abrió se dio cuenta de que también el baño estaba vacío. Se acercó hacia la cama y en definitiva no había rastro de Gray. No se podía haber escapado.

Un sonido alertó a Juvia y al darse vuelta vio que era el celular de Gray, no le gustaba invadir la privacidad de los demás pero esta vez era necesario. Era un mensaje.

"Apúrate o te dejo, esta vez quiero llegar temprano porque viene Lucy" –Enviado 11:59 PM

Había ido a una de esas fiestas en los barrios bajos como le había contado Ur, estaba segura. Gracias a los contactos del padre de Gajeel, Juvia sabía perfectamente donde se encontraban esas fiestas. Iría a buscar a Gray, y lo traería de los pelos si fuera necesario.


¡Hola! Nuevo capítulo :3 Disculpen la tardanza. ¡30 Reviews! Muchísimas gracias por tomarse el tiempo y leer esta historia.

En los próximos capítulos se viene más Gruvia :D

Nos vemos en el siguiente ¡Saludos!