Niñera

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Cada vez se me dificultaba más el querer separarme de Itachi, una parte de eso era porque me gustaba estar con él y la otra era porque una vez cruzaba la puerta de mi casa sabia que Neji estaría ahí, con sus palabras hirientes y sus bajos impulsos, estar en casa se había vuelto una especie de pesadilla. Tome una bocanada de aire en cuanto cerré la puerta de la entrada, camine un par de pasos y toque en la oficina de mi padre pero no contesto; la casa parecía estar vacía, mi cuerpo se relajo un poco, tenia tiempo que no preparaba nada anduve hasta la cocina pero me faltaban algunas cosas para las galletas que tenia en mente, me debatí en no hacer nada o salir a la tienda a conseguir los ingredientes que necesitaba, preferí mantener mi mente ocupada en cualquier cosa, las vacaciones estaban siendo aburridas de cualquier forma.

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No demore mucho en ir y venir de la tienda, sacaba los utensilios para la preparación cuando mi mirada subió asía al frente, vi pasar a Tenten-san a paso rápido con la ropa a medio poner, los zapatos en la mano y sollozando, nuestras miradas se conectaron por un instante, su mirada era una mezcla extraña de tristeza, asco y vergüenza, Kiba tuvo la misma mirada cuando supo lo que hacia con Naruto, mi cuerpo continuo en la tarea mecánica de preparar galletas con chispas de chocolate mientras dejaba a mi mente divagar sobre lo que acababa de pasar. Ya no sabia que más se podía esperar de Neji, era un cambio radical, primero dijo lamentar lo que ocurrió entre nosotros hace años quebrándome en pedazos y solo vasto un comentario de Tenten-san sobre Itachi para que de inmediato me tratase mal, después regresa buscando cualquier escusa para tocarme y quiebra a su novia.

-Parece que hay algo que si sabes hacer- apareció en la cocina como si nada hubiera pasado escaleras arriba con Tenten-san.

-¿Por qué?- levanto una ceja -¿por qué lo haces? Ella salió de aquí llorando.

-¿La pequeña prostituta quiere hablarme de moral?- no quería contestar me asustaba lo que pudiera hacerme pero no podía dejarlo así o empezaría a llamarme de esa forma siempre.

-Eres sádico y cruel.

-Y tú una pobre niña que se deja tocar por muchos.

-¿Qué es lo que encuentras tan entretenido en esto? ¿Por qué te divierte tanto molestarme?- dije levantando la voz.

Supe que eso no había estado bien cuando él rodeo la barra de la cocina, quise alejarme pero me tomo por la muñeca y la paso por mi espalda, me lastimaba.

-Porque eres mía Hinata, ninguno pudo haberte disfrutado de no ser por mí- su agarre dolía horrores, pero su contradicción seguía doliendo más que nada.

-¿Entonces por qué no me tomaste en esa ocasión?- las lágrimas brotaban de mis ojos –fui hasta ti y te pedí cogerme pero no lo hiciste y ahora…- esa duda me rondaba desde hace tiempo en la cabeza, solo quería su explicación, solo eso -¿por qué? ¿Por qué tardaste tanto?- me libero la muñeca y me rodeo en un abrazo.

-Eso no importa- a mi si –ven Hinata juguemos como antes.

Empezó por apegarme a él para luego lamer mis labios usando su lengua.

-Olvida al Uchiha y solo juega conmigo- busco meter su lengua en mi boca.

Pase mis manos a sus hombros y comencé a alejarlo.

-No- mi voz era suave como siempre pero firme –yo no juego Nii-san.

-Déjate de tonterías- su agarre en mi muñeca reapareció.

Dio varios pasos asía atrás hasta que el filo de la barra la sentía a media espalda, sus labios pasaron a besarme el cuello y parte de mi hombro, su hombría se restregaba en mi sexo, la posición era difícil, no tenia forma de zafarme con una mano en mi espalda que me causaba dolor, comencé a pensar en que lo peor que podría pasar pasaría y en ese instante se separo limpiando el hilo de baba que salía de la comisura de su boca.

-Que bien huele- la voz de mi padre se escucho por el pasillo -¿qué preparas esta vez Hinata?- mi padre entro a la cocina metiendo el dedo en la mezcla.

-Galletas- dije sin ningún tipo de tono.

Me separe de la barra, aún sentía el filo clavado en mi espalda, ¿qué pasaría si dijera la verdad? ¿Qué sucedería con Neji, con la empresa? ¿Qué haría Itachi? ¿Y que pasaría conmigo? Neji no tardo mucho en salir de la cocina.

-¿Podrías llevarme algunas cuando estén listas?

-Si- dije sólo por contestar.

-¿Qué pasa hija?- debía desviar la conversación.

-¿Alguna vez sentiste que no importaba cuanto tiempo pasarás con alguien nunca es suficiente?- extendí la masa sobre la mesa, tenía que decirle algo o no se estaría tranquilo, eso y realmente tenía curiosidad si le paso con mamá lo mismo que a mi.

-No vallas a hacer alguna locura Hinata- su voz tenía un lijero toque de alarma, siempre evadía ese tipo de preguntas.

-¿Pero te paso?- dije presurosa antes de que dijera algo más, quería saber.

-Si- una sonrisa se dibujó en mis labios, él suspiró cansado -fue con tu madre-pocas veces hablaba de mamá.

-¿Y cómo hiciste para...?

-Me case con ella, pero tú eres muy pequeña para casarte con Itachi- dijo con mucha seriedad, yo me sonroje por su reprimenda.

-Lo se- eso había marcado el fin de la conversación.

Sonreía como boba mientras terminaba de preparar las galletas, sabía bien que la ilusión de algo como el matrimonio estaba muy lejos de mis manos pero me dejaba llevar por ella, de todas todas formas Itachi y yo ya nos pertenecíamos.

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Odiaba a Neji. Él era el culpable de la situación en que me encontraba, esta mañana tuve que ponerme un sweater para cubrir la marca de la muñeca que había intentado cubrir con maquillaje pero seguía viéndose la marca roja, así que lo único que pude hacer fue taparla con la manga del sweater, eran pocas las veces que veía a Itachi y no quería que hoy fuera un día de discusión por esa marca.

Itachi se sentó junto a mi en el sofá, pasando un brazo por mis hombros, recargue mi cabeza en su hombro y la película empezó, la trama era predecible, últimamente las películas sólo hablaban de efectos especiales más que la historia en sí y ese aspecto relucía mucho.

Después de un rato mis sentidos estaban volando plácidamente entre el la tierra y las estrellas, mi pierna estaba siendo acariciada por su mano desde la rodilla hasta el inicio de mi muslo, con ese simple tacto me sentía encendida, gire mi rostro para verle e Itachi se inclinó un poco para besarme; quizá las parejas ordinarias no tenía sexo con la misma frecuencia que nosotros, como cuando él estuvo con Konan-san, pero me sentía en el punto de que sí no cogíamos Itachi y yo no éramos una pareja, algo así como sí hacer esto fuera nuestra forma de comunicarnos era indispensable; su mano se coló en mis pantis, comencé a ahogar mis gemidos en sus labios, en su boca, metí una mano a su pantalón y le acaricié su gran mástil. Era la primera vez que nos masturbábamos uno al otro, no había más caricia que aquella que nos dábamos en nuestros sexos y los besos exigentes de atención. Con su mano libre removió mi cabello y se despegó de mis labios pero su atención en mi cuello nunca llego.

-¿Con quién estuviste Hinata?- saco su mano de entré mis piernas, yo no sabía a que se refería -te pregunte ¿quién te hizo eso?- estaba molesto, irritado, pero no sabía de que hablaba -lo preguntare por última vez Hinata- su tono de voz era alto, casi un grito -¿quién fue el imbécil que te dejo una maldita marca en el cuello?

Abrí mis ojos incrédula, suplicaba por que no fuera verdad, me levanté del sofá y corrí al espejo del baño removí mi cabello y una segunda marca cortesía de Neji estaba ahí resaltando su tono rojizo entre mi piel blanca. No, no, no, no ¡NO!

-¿Me dejarás esperando por la respuesta?

Su tono me asustaba, su rostro me asustaba pero más me asustaba el no querer decirle que fue Neji, que yo no quería, que él me molestaba y yo...

Abrí la boca pero mi garganta no me dejaba sacar palabra. Itachi, dio media vuelta y camino a la salida. Le sujete del brazo justo antes de que abriera la puerta.

-Neji- apenas pude decirlo, la garganta me dolió horrores cuando lo dije, baje la cabeza su mirada me atravesaba completa.

-¿Por qué lo cubres?- me sujeto por los hombros.

- Yo no...- el llanto no me dejo continuar.

-Siempre lo haz hecho Hinata, nunca haz querido decirme que sucede entre ustedes y simplemente yo no puedo más.

-¿Todo bien?- Kisame-san venía entrando. Itachi me soltó.

-Llévala a casa- dijo y salió del departamento, yo sólo pude desmoronarme en el piso.

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-Gracias y lamento que haya tenido que traerme Kisame-san- dije mientras le entregaba el casco.

-Descuida- di media vuelta -¿qué paso en aquella ocasión?- me gire a verle -después del incidente de aquella fiesta.

-No creo que sea igual- me límite a contestar, a Itachi le gustaba su privacidad.

-Yo pienso que sí, de otra forma no te habría dado esa argolla- Kisame-san señalo mi símbolo de pertenencia -dale tiempo ya se calmará,- se puso el casco -mientras aléjate de lo que sea que lo hizo enojar- arranco la moto y desapareció al dar vuelta.

Ojalá fuera así de simple, ¿cómo podía alejarme de alguien que duerme en la habitación juntó a la mía?