Niñera

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No importaba cuanta energía sacara mientras corría mi irritación no desaparecía, me sentía furioso debí presionarla a que me dijera, obligarla a hablarme a que confiara en mi pero lo único que hice fue dejar que ella viniera a mi, algo que nunca paso, y ahora… incremente la velocidad, no sabia donde estaba o cuanto tiempo llevaba corriendo y de solo recordar que Hinata tenia una marca en su bella y blanquecina piel que no era mía me hervía la sangre, había tolerado muchas cosas de Neji Hyuga pero esta ya era un exceso. De todos los "hubiera" posibles para resguardar a Hinata solo me quedaba el deshacerme de él. Mi mente volvía a trabajar de forma racional, el impulso de ir a casa de los Hyuga y desquitarme personalmente disminuía, no por cobardía, si no, por respeto a Hiashi-san, por esa razón no irrumpiría a golpear a un familiar suyo por más que ese sujeto se lo merezca además no considero, ni quiero, que Hinata tenga que pasar por una corte de abuso siempre había otras formas de arreglar estas cosas sin que más personas se enteren, no era mi método favorito pero admitía que soy bueno para este tipo de cosas clandestinas. Me detuve, mire a mi alrededor estaba bastante lejos del departamento, tome el móvil.

-Hidan, ¿aún tienes como contactar a Kakusu?

-Hidan mi buen amigo ya estoy listo para dejar de ser un mojigato y te acompañare a buscar dos ricas putas para divertirnos esta noche- como si yo fuera a llamarlo para eso.

-Voy a colgar- si solo iba a jugar no me servía hablar con él.

-¡Espera! Creí que no querías manchar la empresa Uchiha con estos tratos sucios- y así es -¿a quién debe matar?- era desesperante que no pudiera tomar nada enserio.

-Neji Hyuga lo quiero en dos horas- silbó.

-Eso es poco tiempo sabes que él…

-Le daré la cantidad que pida y lo depositare en cuanto tenga la información conmigo- colgué no había más que hacer que esperar.

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Cada tanto miraba la pantalla del móvil, hace poco mas de media hora le mande un mensaje y aún no contestaba; lo había hecho de nuevo, la había herido otra vez pero me inquietaba no saber de ella podía marcarle pero me partiría el corazón escucharla triste o peor aún llorar por haberla dejado de lado, "¿y si vuelve a tocarla?" Apreté mis puños solo pensar en esa posibilidad me enfermaba, mientras más rápido tuviera su información más rápido lo alejaría de Hinata, lo sacaría de la casa Hyuga y lo desaparecería del país o del planeta lo que me fuera más conveniente. Quería descansar, llevaba una hora caminando sólo para regresar al departamento, pude tomar un taxi pero necesitaba calmarme y pensar bien las cosas, se suponía que el impulsivo de la familia era el pequeño de 8 años en casa no yo.

-¡Maldito Itachi!- levanté una ceja, ¿qué hacia aquí Hidan? -¡en dos horas tus nalgas, tuve que pagarle a Kakusu tus favores porque el señorito no estaba en casa!

Pase de largo a mi recámara.

-¡Te estoy hablando imbécil!

Entendía porque tanto drama, el dinero no era problema para ninguno de nosotros Kakusu lo sabía y se aprovechaba de eso; tome la chequera volví a donde estaba él y se la lance.

-Cóbrate- pero al final esto sólo eran negocios.

-Cuantos ceros- dejo Kisame.

-¿Intentas decir que me aprovecho de la generosidad de mi amigo?- me devolvió la chequera.

La cantidad era grande pero sabía de antemano que el trabajo de Kakusu no era barato y no tenía porque perder el tiempo con estas tonterías, Hinata y su seguridad eran mi prioridad.

-¿Dónde esta?

Hidan señalo la barra de la cocina, sobre esta estaba una carpeta, firmé el cheque y lo deje a un lado. Abrí la carpeta y la información de Neji Hyuga estaba ahí, pasa las hojas apenas echándole vistazo necesitaba algo con que pudiera deshacerme de él.

-Algo en este sujeto se me hace familiar- levanté la mirada, Hidan miraba la foto con detenimiento -corderito- ¿de qué diablos hablaba? -se parece al corderito.

-Habla de Hinata- intervino Kisame, ese tipo no se parece en nada a mi princesa -y no seas idiota todos los Hyuga tienen esa mirada.

-¿Y cómo iba a saber eso imbécil?- suspire cansado, una vez comenzaban a discutir no se callaban.

Mi móvil sonó, Hinata al fin me respondía "estoy bien, por favor no lo lastimes" sujete el móvil con fuerza, amaba esa bondad en ella pero ¿por qué tenía que serlo con él?

-¿Qué tienes en contra de un maldito ñoño?- Hidan echaba un vistazo a los papeles que ya había leído.

-No es de tu incumbencia-respondí, será mejor que revise el resto en mi habitación.

-¿Acaso piensas que lo harás sólo?- dijo Kisame tomando un par de hojas -vive con Hinata ¿no? Tres cabezas piensan más rápido que una.

Eran un par de idiotas pero al final fuera cual fuera el plan sabía que terminaría pidiéndoles un favor.