Una niñera para Gray
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo sólo los tomo prestados para puro entretenimiento.
Capítulo 7:
Lo único que se escucha en aquella silenciosa noche era el sonido de las llantas rodando por el pavimento. Gray había dejado el auto, seguramente para no hacer ruido y no despertarla, pero ese chico estaba a años luz de superarla. Juvia definitivamente no le fallaría a Ur, aquella mujer había confiado ciegamente en ella, lo mínimo que podía y le correspondía hacer era cuidar de Gray. Aunque sonara extraño que un chico de su edad necesitara de cuidados. Juvia no entendía ni imaginaba sus razones, pero estaba segura que las tenía.
Ur era una grandiosa madre, le hacía acordar mucho a la suya, por eso Juvia no comprendía como Gray no quisiera hacerla siempre feliz, después de haberlo sacado de un orfanato, que al parecer la mayoría eran tormentosos. Juvia fue a parar un par de meses a uno tiempo después de la muerte de sus padres, había sido un castigo por parte de su tío, aunque en realidad, ella no recordaba que había hecho. Gracias a Gajeel, quien había amenazado a su tío con su papá, logró salir. El lugar era feo y los directivos severos, sin contar que la comida era horrible, pero de igual manera nunca escuchó de alguno donde le levantaran la mano a un niño pequeño, a tal punto de aterrarlo, viéndose obligado a escapar.
Las luces y la música fuerte la aturdieron, y eso que aun estaba a una cuadra. Estacionó el auto y lo aseguró con alarma, lo mejor sería no acercarse en él, no por prejuiciosa, sino por precavida.
Cada pasó que daba la ponía más nerviosa, no le gustaban para nada esos lugares. La fiesta era al aire libre, y ocupaba toda la calle, sería difícil encontrar a Gray.
–Ey preciosa– Juvia maldijo mentalmente cuando un hombre ya pasado de alcohol se le acercó con una sonrisa lasciva. – ¿Te gustaría bailar? – al menos pidió permiso, pensó con gracia mientras negaba y seguía su camino. Condenado Gray Fullbuster que la obligaba a hacer tales cosas.
– ¡Natsu! ¡Gray! –una rubia pasó frente a ella, con las manos alrededor de su boca, simulando un altavoz. ¿Sera que ambas buscaban al mismo Gray? No perdía nada con probar.
–Disculpa…– Juvia posó una mano sobre el hombro de la joven, captando su atención. – No quiero incomodarla, pero me gustaría saber si el Gray que busca se apellida Fullbuster –ella la miró asombrada para luego sonreírle.
– ¿Conoces a Gray? –Juvia asintió y la rubia le sonrió más ampliamente. – ¡Que alivio! Lo estoy buscando ¿lo has visto? ¿No sabes si iba con un chico de pelo rosa? – ¿pelo rosa? Juvia se vio tentada a reírse, debido a que imaginó a Gray con pelo rosa, pero se contuvo.
–N-No… Juvia también lo está buscando– la rubia rió levemente cubriéndose la boca.
– ¿Hablas en tercera persona? ¡Que linda! – Juvia se sonrojó y apartó la mirada. Maldita forma de hablar en tercera persona.
–Si quieres lo buscamos juntas, por cierto, mi nombre es Lucy, mucho gusto Juvia– ella le estiró la mano y Juvia la aceptó, estrechándola, pero cuando quiso contestarle algo una voz la interrumpió.
– ¡Lucy! –al mirar sobre el hombro de Lucy se encontró con un chico de pelo rosa que venía corriendo hacia ellas.
– ¡Natsu! –Lucy se le acercó y le golpeó el hombro. – ¿¡Cómo me dejas sola!? ¿Dónde está Gray? Alguien lo busca– Natsu miró a Juvia y ladeó la cabeza.
–Lo dejé en la barra ¿quién es ella? –Lucy miró hacia Juvia y le sonrió.
–Ella es Juvia, conoce a Gray de…–Lucy se encontró con que no le había preguntado a Juvia de donde conocía a Gray, o que eran. – ¿De dónde lo conoces Juvia? En verdad no te había visto antes– Juvia en realidad no sabía que responder, algo le decía que sería vergonzoso para Gray decirle a sus amigos que tenía una niñera.
–J-Juvia…–ella se vio interrumpida una vez más, esta vez por una voz que conocía bien.
– ¿¡Dónde se andan metiendo!? Me dejan solo en…–inevitablemente Gray notó a Juvia, palideciendo a tal punto de parecer de papel. Juvia pensó en la opción de comentarles que era su niñera, después de todo se merecía un pequeño castigo por escaparse.
–Hola, Gray-sama– la sonrisa de Juvia era una mezcla de malicia y molestia, Gray notó fácilmente las intenciones detrás de esa sonrisa. – ¿Lucy-san quería saber de dónde Juvia conoce a Gray-sama?– Lucy asintió y luego miró a Natsu, quien se encogió de hombros, dándole a entender que tampoco sabía que sucedía. –Juvia es la…– en un increíblemente rápido movimiento, Gray se acercó a Juvia y le tapó la boca con su mano, pero Juvia lo mordió, haciendo que este la suelte. – ¡Ur-san le encargó a Juvia cuidar a Gray-sama! ¡Juvia es la…!– Gray no sabía dónde meterse ni que hacer, por ende actuó por impulso.
– ¡NOVIA! –Juvia estaba igual o quizás más sorprendida que Natsu y Lucy, quienes abrieron increíblemente sus ojos y bocas.
– ¿¡N-Novia!? – tan sorprendidos que incluso se sincronizaban para hablar.
Gray se dio la vuelta y se tapó la boca, un leve sonrojo cubría sus mejillas y orejas. Estaba tan desesperado porque no se enteraran que tenía una niñera que no pensó lo que dijo y simplemente lo soltó. Desgraciadamente el remedio terminó siendo peor que la enfermedad.
–S-Sí– asintió sin darse la vuelta, no tenía otra opción que seguir la mentira, retractarse sería peor. –Juvia es mi novia– Juvia se sonrojó violentamente e infló los cachetes. No se saldría con la suya.
– ¡Eso es…!–Gray la cargó al estilo princesa, produciendo que el sonrojo de Juvia incrementara.
– ¡Chicos! Juvia y yo nos vamos ¡Nos vemos luego! – Gray salió corriendo con Juvia en sus brazos, bajo ningún punto de vista ella podía volver a ver a sus amigos.
– ¡Gray-sama! ¡Baje a Juvia inmediatamente! –él la interrumpió dirigiéndole una mirada helada.
– Viniste en auto ¿cierto? ¿Dónde está? –Juvia frunció el ceño y le señaló con el dedo la dirección donde lo había estacionado. Gray le ponía los pelos de punta. De repente todo se movió y se sintió caer, acompañada de un fuerte dolor en su retaguardia. ¡El maldito la había soltado!
– ¡Gray-sama es un grosero! –Juvia no acostumbraba levantar la voz, pero en un solo día Gray había logrado mover todas sus estructuras. Él, ignorándola olímpicamente, la tomó de la muñeca y la arrastró hacia la dirección en donde se encontraba el auto. – ¡Gray-sama mal agradecido! ¡Juvia no puede creer que alguien sea tan odioso! – Juvia seguía hablando y Gray seguía ignorándola, no quería pelear, más si ella seguía así, no tardaría en responderle. – ¡Gray-sama no merece una madre como Ur-san! –esa fue la gota que rebalsó el vaso, más porque tristemente era cierto, pero Gray no soportaba escucharlo.
– ¡Ya basta! –ya habían llegado al auto, por eso Gray aprovechó para tirar del brazo de su niñera y acorralarla entre su cuerpo y el vehículo. –Tú no sabes nada de mi Juvia, y te atreves a juzgarme– Juvia comenzó a derramar lágrimas, pero no de tristeza sino de impotencia. En un abrir y cerrar de ojos ella había volteado la cara de Gray con una bofetada, sintiéndose culpable, porque a pesar de que la merecía, ella no quería levantarle la mano a nadie.
–No sabe absolutamente nada Gray-sama, y Juvia tampoco sabe lo que pasa por su cabeza, ni puede comprender sus razones, pero Juvia le asegura que Ur-san no merece lo que le hace –Gray no la miraba, seguía con la cara volteada. Se sentía idiota por hacerla llorar. –Aproveche lo que tiene Gray-sama, porque cuando lo pierda no tendrá derecho a llorarlo, no deje escapar los lazos tan hermosos que tiene –la mano se Juvia se posó sobre la mejilla sana de Gray, volteando su cabeza para que la vea. –Juvia sabe que Gray-sama no es una mala persona, por eso no vale la pena actuar de forma fría, si quiere no tiene que llevarse bien con Juvia, pero dudo mucho que haya razones para llevarse mal con Ur-san– Gray boqueó, no sabía cómo reaccionar ante una chica como ella, así que sólo se liberó y dejó escapar un par de lágrimas, sin miedo a que ella lo viera, por alguna razón no se sentía incómodo, todo lo contrario. Mientras tanto, Juvia acercó su rostro a la mejilla abofeteada de Gray y la besó, sorprendiéndolo. –Disculpe a Juvia por abofetearlo, Gray-sama– Gray sonrió y se agachó apoyando su cabeza en el auto, creando una especie de abrazo entre él y su niñera.
–Juvia… gracias– ella sonrió y soltó un par de lágrimas.
–No es nada, Gray-sama –la noche se aclaró un poco, y un chico soltó poco a poco un fuerte peso de sus hombros. No tenía sentido buscar a su padre si en el proceso perdía lo mejor que le había pasado en la vida. Su mandre, Ur.
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Una semana y media pasó y ninguno de los dos volvió a hablar de lo ocurrido luego de la fiesta, simplemente siguieron su rutina normal, sin intercambiar demasiadas palabras, y como todo día de semana normal, Gray debía volver a la universidad, mientras Juvia se quedaba sola en la casa.
–Gray-sama, el desayuno está listo– como siempre, Juvia no esperaba respuesta y bajaba a la cocina, pero luego de que pasaran veinte minutos, y Gray aun no bajara, ella se preocupó. Lo cual era raro ya que el sólo tardaba menos de diez minutos en arreglarse. Decidió subir para asegurarse que todo estuviera en orden. –Gray-sama ¿está todo bien? –al no recibir respuesta nuevamente, se asustó. –Juvia entrará– al entrar se encontró a Gray tirado en la cama, destapado, boca arriba y respirando agitadamente. – ¡Gray-sama! ¿Qué le sucede? – se acercó rápidamente y notó que tenía las mejillas sonrojadas, si no estuviera preocupada se atrevería a decir que se veía tierno. – ¡Gray-sama está volando de fiebre! – Gray rió levemente y abrió los ojos.
–J-Juvia… ¿Cuántos… años tienes? Nadie… usa ya esa… expresión –no necesitó tomar el termómetro, que por cierto no sabía si tenían. Gray estaba hirviendo, sus mejillas estaban sonrojadas y respiraba y hablaba con dificultad. Juvia ignoró su comentario y corrió a buscar un pañuelo para humedecerlo a la cocina.
–Aguante, Gray-sama– a pesar de estar volando de fiebre, Gray no podía evitar sentirse bien al ver a Juvia preocupada por él, además de la gracia que le causaba su dramatismo extremo. –Esto ayudará a bajarle la fiebre– le colocó el pañuelo e inmediatamente Gray sintió el frio en su frente, era agradable. – Juvia le traerá agua fresca y un medicamento, debe tener muchas sed– Gray asintió y cerró los ojos, la cabeza le dolía. No sabía si estaba delirando o qué, pero Juvia ya se encontraba con un vaso de agua frente a él. –Tómela Gray-sama– Gray obedeció y se la tomó de golpe, cosa que hizo que Juvia frunciera el ceño.
– ¿Qué? – Juvia suspiró y negó.
–No hay nada para la fiebre, Juvia irá a comprar– Gray asintió y se recostó. Supo que Juvia se había ido de su cuarto porque ya no sentía su presencia, pero definitivamente su agradable olor se había quedado junto a él.
Juvia era especial, Gray lo sabía, era cierto que la conocía poco pero ella había llegado a agradarle. Quizás si se hubieran conocido en otra situación podrían ser amigos, pero ahora, el único lazo que los unía era meramente profesional.
Su celular sonó y estiró el brazo para alcanzarlo. El cuerpo había empezado a dolerle.
"¡Gray! ¿Me llevas la tarea de Historia? Natsu no me dejó hacerla, estuvo molestando toda la noche" –Enviado 07:26 AM
Era un mensaje de Lucy, Natsu era bastante predecible a veces, y la pobre rubia debía aguantarle sus caprichos infantiles, debido a que estaban viviendo juntos.
"Lo siento, Lucy, hoy no voy. Estoy enfermo" –Enviado 07:27 AM
"Mierda. No hay problema, ¡recupérate! –Enviado 07:27 AM
A diferencia de Natsu, Lucy, por suerte, contestaba rápido los mensajes.
Gray dejó el celular nuevamente en la mesita y se tapó los ojos con el antebrazo. Odiaba enfermarse, porque generalmente siempre venía acompañado de terribles dolores. Maldijo cuando el celular volvió a sonar.
"PD: Llama a Juvia para que te cuide" –Enviado 07:28 AM
Un pensamiento estúpido cruzó por su mente, Lucy no tenía idea. Era gracioso porque en realidad, Juvia si estaba cuidando de él, pero por ser su niñera.
– ¡Gray-sama! ¡Juvia está aquí! –escuchó el grito proveniente del primer piso y luego los rápidos pasos subiendo las escalares. Esa tonta podía caerse.
La puerta se abrió de golpe y Juvia entró despeinada y un poco sucia.
– ¿Qué demonios te pasó? – hizo un esfuerzo triunfal por hablar seguido. Juvia suspiró y se tiró en el piso, a un lado de él.
–Un auto… casi arrolla a Juvia ¡pero ella lo esquivó! Aunque Juvia terminó cayendo en el barro– Gray quiso golpearse la frente con la mano, pero estaba demasiado adolorido para eso. Juvia hizo un puchero y se corrió el pelo de la cara. En verdad se veía tierna. –Tómela Gray-sama –la pastilla, tal como el agua, no tardó en pasar por la garganta de Gray. Sus ansias por mejorar eran notables. –Bueno, si Gray-sama necesita algo llame a Juvia
Gray no quería que ella se fuera, quizás era la fiebre, quizás el dolor, o quizás porque cuando estaba enfermo Ur siempre se quedaba junto a él, pero sea cual sea la causa, él la tomó de la mano y pronunció una palabra que le dio un vuelco al corazón de Juvia.
–Quédate– ella quería quedarse, él estaba enfermo ¿cierto? Y ella era su niñera ¿cierto? Debía cuidarlo, no era malo si se quedaba junto a él.
–Juvia se quedará…– Gray sonrió cuando ella se sentó en el suelo y recostó su cabeza y brazos en el borde la cama.
–Gracias– Juvia le sonrió y Gray sintió algo cálido dentro de él.
Sólo es la fiebre
Pero aunque se lo repitiera cien veces, Gray sabía que ya le estaba tomando cariño a su niñera.
¡Nuevo capítulo!
"No ¿en serio?"
jaja Bueno, como siempre, muchísimas gracias por los reviews y nos vemos en el próximo capítulo.
¡Besos!
