Niñera

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"Necesito que me digas si él vuelve a acercarse, de inmediato" llevaba horas leyendo su mensaje y me tomo mucho tiempo armarme de valor para mandar la respuesta, sabía que estaba molesto, furioso o algo peor que eso, también sabía que Itachi era capaz de perder el control, me lo había demostrado en dos ocasiones y no quería eso; me era imposible no compararlos, cuando vi a Itachi lanzarse a Deidara supe que sin duda él podía enfrentarse a una pelea a puño limpio sin problemas pero conocía bien a Neji, él era fuerte y rápido además de contar con la ventaja de ser irritante con los demás y buscaría hacer rabiar a Itachi. Lo que no sabía era porque a los hombres les gusta solucionar todo a golpes, una pelea entre ellos sólo traería problemas en vez de soluciones y peor aún algo así no pasaría desapercibido a los ojos de mi padre, me negaba a que me alejara de Itachi y me pidiera respuestas por Neji; jamás se lo he dicho a nadie e incluso decir lo que Neji ocasiono en mi me avergonzaba demasiado, si se lo confesé a Itachi fue sólo porque sentí la horrible presión de que se alejaba de mi y aún así se marchó.

-Hinata- mi padre llamaba a la puerta -¿te sientes mejor?

-Estoy bien, pero tengo sueño.

-Descansa.

Le dije a mi padre que me dolía el estómago y por eso volví tan pronto cuando solía pasar todo el día afuera cada que Itachi pasaba por mi. Estaba acostada en la cama abrazando mi almohada para no sentirme tan sola, era triste tener que encerrarme en mi habitación todo el tiempo, esconderme dentro de mi propia casa sólo para sentirme remotamente segura. Odiaba a Neji, era una presión fuerte el tenerlo tan cerca y sólo me traía problemas con la persona más importante para mi, "de no ser por mi ninguno pudo haberte disfrutado" eso era verdad, pero no le agradecería por haberme llevado hasta Itachi, porque estaba segura de que, de algún modo, con o sin sexo, él y yo nos encontraríamos porque nuestro hilo rojo terminaba por unirnos. Apegue mi móvil a mi cuerpo, la última vez que nos distanciamos Itachi me había estado llamando pero el móvil no tenía batería y mi siquiera sabía donde lo había dejado, esta vez no sería así, atendería sin dudar a cada llamada suya.

Bostece, tal vez dormir me ayudaría a que el tiempo pasara más rápido y así despertar cuando ya todo estuviera bien como aquella vez.

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La insistencia en el timbre me hizo levantarme de la cama y atender en pijama. Quede estupefacta cuando abrí la puerta y vi a Itachi vestido detraje y con rostro serio.

-¿Puedo pasar?- me hice a un lado para dejar que entrara.

Lo quería tan cerca como ayer antes de que se diera cuenta de aquella mancha, pero ni estando a menos de un metro podía acortar la distancia de su porte. Me tomo de la mano y camino así conmigo hasta la estancia, se sentó en el sofá y me sentó sobre sus piernas.

-¿Todo bien ayer?- hablaba de Neji.

-Si- me sentía regañada, culpable y lo era yo permití que todo esto pasara.

-Ya pasa de medio día- paso mi cabello detrás de mi oreja -no deberías estar en pijama- inspecciono la marca de mi cuello y frunció el ceño.

-No importa, no hay nada que tenga que hacer- la yema de sus dedos paso por aquel lugar tan sucio que desencadeno este ambiente entre nosotros.

-¿Sólo te hizo esa?- tímida y con pena levanté mi muñeca.

Baje la cabeza, dolía mucho, me avergonzaba mucho, no quería que me viera en este estado yo...

-Quiero romperle la cara- su voz sonó severa, fría y sin rastro de piedad.

Me beso la muñeca y la lamió, alce la mirada y me tope con su mirada llena de enojo y rabia pero algo ausente, no era una mirada para mi, realmente no me miraba a mi y eso dolía.

-¿Por qué lo cubres? ¿Por qué me pides no hacerle daño, cuando el te lastimo?- llore, yo lo estaba lastimando justo ahora y lo hacía peor de lo que Neji me ha lastimado.

-Somos la única familia que tiene- pegue mi frente en su hombro, no podía dejar de llorar.

Lloraba por todo, por la soledad de Neji, por mentirle a mi padre, por dejar que otros me tomarán incontable número de veces, por lo cruel que era la vida conmigo, pero por sobré todo lloraba por el daño que yo le hacía a Itachi, por ser tan poco y quererle tanto que no dejaba de lastimarlo, por ser tan egoísta que no me importa llevármelo por entré las piernas.

-Tal vez- sollocé -sea mejor que busques a alguien más.

Me quite el símbolo de pertenencia y lo deje en la palma de su mano, Itachi apretó con fuerza el puño, me rodeó la cintura con su brazo y nos levanto del sofá, tuve que enredarme a su cuerpo para no caer, nos subió por las escaleras hasta que llegamos a mi habitación, me recostó en la cama y él se sentó junto a mi.

-No es tan fácil- su mano me acaricio el interior de la pierna, de la rodilla hasta meterla en la tela de mi short y rosar con mis pantis -tú me perteneces- levanto mi blusa dejando mis pechos libres -y no hay forma de deshacer eso- se bajó los pantalones y se puso sobre mi -así que veté haciendo a la idea princesa- bajó hasta mi oído -estarás conmigo por siempre.

Bajo la cadera para rozar nuestros sexos, lamió el lóbulo de mi oreja y con una mano le dio atención a mi ceno izquierdo. Dolía, dolía que me quisiera tanto y que me lo demostrara de esta forma, dolía que no mereciera a tal hombre y tenerlo junto a mi, era una dolor exquisito, un dolor que me tenía tan extasiada que no me importaba seguir lastimándolo.

-Ah- me había metido su caliente erección entre las piernas.

-Eres mía Hinata- murmuro en mis labios, para después poseerlos con su lengua.

-Ah, mmmm, ah- mis gemidos se ahogaban en la garganta y por momentos me dejaba liberarlos.

-Sólo mía preciosa- sus estocadas eran muy profundas y algo lentas.

-Ah,ah- me sentía babear por él.

Me sujeto las manos enlazando nuestros dedos y dejándolas a cada lado de mi cabeza, bajo su rostro a mis pechos y los beso con gula, me sentía llegar a la gloria sólo con eso, sus penetraciones incrementaron el ritmo, Itachi siempre ha sido asombroso dándome placer, mordisqueo mi pezón al punto de sentir que me lo arrancaría, una delicia, succiono el otro como sí fuera un bebe muriendo de hambriento, delicioso. Alcé mis piernas y las enrede en su cuerpo, se apoyó mejor en la cama y me dio más duro.

-Ah, Ah, Ah, ¡Ah!- mis gemidos se agudizaban, estaba a nada de llegar a mi orgasmo.

-Me perteneces princesa Hyuga- no había forma de resistirme a esa voz tan ronca.

-¡AH!- lo sentí salir y hundirse entre mis nalgas para correrse ahí.

Volvió a mis labios con un beso desesperado y lujurioso.

-No vuelvas a decirlo, nunca- su voz era dura, sería, demandante -no puedo ni quiero estar sin ti.

Dejo su rostro en el espacio entre mi cuello y mi hombro del lado contrario a la marca roja. Quería más, quería sentirlo, quería que me mostrara que no me dejaría ir nunca y quería creérselo; justo cuando mi respiración se calmó como para decir algo, su móvil sonó, Itachi se levantó de la cama y atendió la llamada acomodándose los pantalones, yo me quede mirándolo recostada en la cama con mi pijama removida y la cama hecha un desastre, verlo así me recordaba a mi padre en cada ocasión que teníamos un momento entre padre e hija y su móvil sonaba del trabajo para luego encerrarse en su oficina y no salir de ahí durante el día. Por impulso me levanté, le quite el móvil y corté la llamada.

-Estas conmigo- sonaba como una malcriada -y sólo conmigo debes estar- le abrace con fuerza, quería sentir su calor más tiempo.

Itachi se separó de mi con delicadeza, me tomo del rostro y sonrió de medio lado.

-Me encantas caprichosa Hinata- por un rato disfrute de sus besos -pero no lo vuelvas a hacer, el trabajo es importante- baje la cabeza ante su regaño.

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Itachi dijo que debía irse, su hora de comida había acabado, tenía que volver a l trabajo.

-Deberías cambiarte, tendrás visita en un rato- ¿eh? -Temari ¿recuerdas ese nombre?- asentí, era la persona que Itachi buscaba en aquella fiesta, la del "proyecto" que él quería que hiciera durante el verano -quiere pedirte un favor y se que no será una molestia para ti, así que espero aceptes ayudarla, te servirá para entretenerte.

-¿De que se trata?- dudo en decírmelo.

-Mejor que ella te lo explique- beso mi mejilla, abrió la puerta pero la volví a cerrar. Itachi me mira con una ceja levantada.

-¿Vendrás mañana?- mi voz salió asustada.

-Estaré aquí a diario hasta que sepamos que como resolver ese problema- hablaba de Neji.

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No supe como, ni cuando pero el símbolo de pertenecía volvió a estar en mi meñique. Ahora lo entendía un poco mejor las acciones de Itachi, él no se alejaba de mi se alejaba de él, esa era su forma de enfriar su mente y no ser impulsivo, si fuera yo también querría lastimar a la que se acerque demasiado a él pero aunque a Itachi no le gustará yo no quería lastimar a Neji, no le haría lo que él me hizo a mi pero tampoco dejaría que lo siguiera haciendo, no sí eso significa lastimar a mi Itachi.