Una niñera para Gray
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima, yo sólo los tomo prestados para puro entretenimiento.
Capítulo 8:
Gray se levantó ya sintiéndose mejor y llevándose la sorpresa de que Juvia se encontraba durmiendo apoyada en el borde de su cama. El día anterior lo había estado cuidando todo el tiempo, y más cuando él le pidió que se quedara, pero en realidad no esperaba que ella pasara la noche allí junto a él.
Suspiró y se levantó para tomarla en brazos y llevarla hasta su habitación. Seguramente no había sido una buena noche para ella.
—Gray-sama… —detuvo su andar cuando la sintió pronunciar su nombre. —Tome su… medicamento —se vio tentado a reírse pero se contuvo, no tenía intención alguna de despertarla.
Una vez llegó a la habitación abrió la puerta con dificultad y luego depositó a Juvia en la cama. Ella se removió pero terminó por acomodarse. En verdad era tierna, tanto que incluso no le faltaban ganas de quedarse allí, pero no, debía ir a la universidad.
—Gajeel-kun… —Gray paró en seco cuando escuchó aquel nombre salir de los labios de su niñera, nombre que pertenecía a su amigo.
J-Juvia solo extraña a su amigo… Gajeel-kun, hace un año que se fue y…
Recordó a Juvia llorando entre sus brazos, ciertamente no había comprendido del todo lo de irse, pero aun así Juvia se había negado a volver a hablar del tema y él no estaba dispuesto a sacárselo, la respetaba y estaba seguro que era un tema serio.
Seguramente habían tenido una pelea fuerte, él no se imaginaría que haría si algún día Ur se cansara de él y no deseara verlo más. Claramente no pasaría, pero de tan sólo pensarlo se le calaban hasta los huesos.
—Aun… no te vayas —por un momento creyó que ella se lo decía a él, pero al voltear la encontró profundamente dormida. Debía irse en ese momento.
No encontró la necesidad de dejarle una carta ni nada por el estilo, Juvia sabía que él debía ir a la universidad. Por ello, sin desayunar, tomó las llaves del auto y emprendió camino a la institución.
No tuvo tiempo ni para bajar del auto cuando Lucy y Natsu ya lo habían abordado.
— ¿Cómo te sientes, Gray? ¿Ya no estás enfermo? —Lucy lo miró preocupada mientras que Natsu bufó y le pasó el brazo por los hombros.
—Di más bien que tenías ganas de faltar, hielito —Lucy lo golpeó en el hombro, a lo que Natsu simplemente se encogió de hombros, soltando a Gray.
—Digamos que no era tan grave, sólo fiebre —y sin más retrasos los tres ingresaron al salón, encontrándose con que todos estaban alborotados.
— ¿Qué sucedió? —Natsu se acercó a una de sus compañeras, Erza, quien estaba sentada lejos de todos y sonrojada.
—P-Pues… el profesor Fernandes… —antes de poder continuar Gray y Lucy se acercaron.
— ¿Qué sucedió con Jellal? —Mirajane, quien había escuchado la pregunta de Gray, se acercó con una sonrisa ladina.
— ¡Oh vamos Erza! ¿No les has dicho? —la pelirroja la miró mal, a lo que la chica le dedicó una sonrisa sincera. —No es algo de lo que avergonzarse —Gray, frustrado por haber llegado tarde y no saber lo que sucedía, interrumpió a Mirajane.
— ¿Quieren decirnos qué demonios sucedió? —Erza lo fulminó con la mirada, aun sonrojada.
— ¡El profesor Jellal renunció al puesto por Erza! ¿No es tierno? —las expresiones en los rostros del trió que se había retrasado eran épicas, sin descripción posible que les hiciera justicia.
— ¿¡Ehhhhh!? —los demás alumnos voltearon momentáneamente sólo para apreciar la sorpresa en los rostros de sus camaradas.
— ¿Es cierto Erza? —la joven asintió a la pregunta de su amiga, sonrojándose aun más. Ella definitivamente no estaba preparada para semejante noticia que la abordó ni bien cruzó las puertas de la universidad. Nunca, nunca, creyó que Jellal fuera a corresponderla a tal magnitud. — ¡Oh Dios! ¿Puedes creerlo Natsu? —su amigo salió del trance, únicamente para tirarse sobre Erza y azotarla a preguntas. Quien las respondió… a golpes.
—Vaya, vaya —Gray se pasó la mano por el pelo y suspiró. —Mira, si Jellal no está ¿Quién nos dará la clase? —Mirajane hizo una mueca y respondió.
—Ahí radica el problema Gray, fue todo de improvisto, no tenemos profesor —Pronto se acercaban las semanas de exámenes, y sin profesor la clase se retrasaría, pero a esas alturas sería difícil encontrar uno nuevo para el resto del año. Básicamente estaban jodidos.
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Juvia se frotó los ojos y bostezó, al pasar las manos por sus mejillas las sintió ligeramente húmedas. Había tenido una pesadilla con Gajeel, y pensar que hace tiempo no se presentaban; creía haberlas superado.
Una vez despierta observó su alrededor, estaba en su habitación y ella no recordaba haberse movido. Juraría que se había dormido en el borde de la cama de Gray, su dolor de espalda lo confirmaba. Y hablando de eso… ¡Gray! ¿Qué hora era? ¡Debía despertarlo!
Salió corriendo e ingresó velozmente a la pieza de Gray, que para su sorpresa estaba vacía; por ende, Gray ya se había ido.
Los colores se le subieron al rostro cuando dedujo que Gray podría haberla llevado a su habitación. Maldito sueño pesado.
Bostezó y bajó las escaleras, tenía la garganta seca y quería beber algo. Abrió la heladera y lo primero que notó fue una bolsita marrón cerrada, la cual contenía la comida que Gray debía llevarse a la universidad. Ese tonto la había olvidado, y como Juvia no tenía nada que hacer podía alcanzársela.
Gray se había llevado el auto y por eso debía tomarse un taxi, que por suerte no tardó en encontrar.
Una vez en la universidad le entregó el dinero al taxista y se dirigió a las puertas de la institución.
—Hola ¿puedo ayudarte en algo? —ni bien ingresó fue abordada por una mujer de avanzada edad, encargada de la secretaria.
—Juvia trajo algo para un alumno —levantó la bolsita marrón y la mujer asintió.
— ¿De qué nivel es? —Juvia hizo memoria, recordando lo poco que Gray le había contado sobre la universidad.
—Él es de segundo año, de la clase A —la mujer volvió a asentir y sonrió ligeramente.
—Tienes suerte, esa clase está teniendo un ligero problema con un profesor, así que no interrumpirás nada —Juvia se alivió y comenzó a avanzar, pero una mano en su hombro se lo impidió. —Pero debo advertirle, señorita, que esta será la primera y última vez que puedo permitirlo, los alumnos deben ser responsables de sus cosas —Juvia asintió mecánicamente, un poco avergonzada. Entendía perfectamente la situación. —No puedo guiarte al aula, pero no es difícil llegar, es en el segundo piso, la primera después de las escaleras.
Una vez la mujer se retiró Juvia suspiró y emprendió camino a las escaleras. Así que la clase de Gray tenía problemas.
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Gray se golpeó la frente con la mano, Natsu se había unido al grupo que festejaba el tener horas libres.
—Supongo que tarde o temprano caerá en la cuenta de que no es algo de risa —asintió al comentario de Lucy, esperando que la rubia no se equivocara.
Entre tanto ruido pudo distinguir golpes en la puerta.
— ¿Están tocando? —Lucy se levantó y abrió la puerta, pegando un gritito que hizo que toda la clase volteara a verla. Juvia, quien había recibido el abrazo de la rubia, se sonrojó al notar todas las miradas puestas en ellas. —Ven pasa, buscas a Gray ¿Cierto? está por aquí —mientras tanto, el susodicho no comprendía que hacia su niñera allí.
— ¿Juvia? ¿Qué haces aquí? —Gray se levantó de su asiento y se acercó a ella, quien sonriendo le tendió la bolsita de comida.
—Gray-sama olvidó su almuerzo —la clase soltó un "aww" colectivo, haciendo sonrojar a Gray. Malditos chismosos.
—Gracias —desvió la mirada y tomó la bolsa, para luego empujar levemente a Juvia hacia la puerta. —Nos vemos en casa —le susurró para que nadie escuchará, pero antes de poder sacar a Juvia, Natsu la tomó del brazo y la metió devuelta a la clase.
— ¡Oh vamos! ¡Quédate un rato Juvia! —ella estaba por decir algo, pero su "novio" habló por ella.
—Nada de eso, Juvia debe irse —Gray no tenía demasiadas ganas de que ella se quedará, era obvio; por eso Juvia decidió respetar su espacio.
—J-Juvia debe volver, pero gracias Natsu-san —luego se dirigió a Gray y le dedicó una sonrisa. —Nos vemos luego, Gray-sama —él asintió, dispuesto a volver a su asiento, pero al parecer no era su día, ya que alguien volvió a llamar Juvia.
— ¡Hey! Juvia Loxar ¡Cuánto tiempo! —Gray pudo notar la tensión de Juvia, quien no volteó, sólo se quedó parada frente a la puerta. — ¡Oh vamos, linda! Voltea ¿o ya no me recuerdas? —un silencio sepulcral reino en el aula, muchos habían tomado a Juvia como la novia de Gray; por ello estaban expectantes a lo que este fuera a hacer.
—B-Bora… —susurró y se volteó para encontrarse de lleno con su pasado, parado frente a ella y con una sonrisa en el rostro. Gray no tardó en acercarse y ponerse junto a Juvia, la tensión de esta no le había dado buena espina, y más si el causante parecía ser Bora. Él no tenía idea de que se conocieran.
— ¿Lo conoces Juvia? —ella, incapaz de hablar asintió. Aquello la había tomado por sorpresa, no esperaba volver a encontrarse con Bora luego de haberse mudado.
—Soy su ex novio ¿sorprendido, Fullbuster? —de repente la clase se sumió en una tensión colectiva, todos expectantes a la escena que se desarrollaba frente a ellos.
—Pues bien, yo soy su actual —Gray sonrió al ver la expresión molesta de Bora al no poder incordiarlo. Un par de chicas suspiraron decepcionadas al escuchar aquellas palabras.
— ¿G-Gray-sama? —él giró su vista hacia Juvia, quien estaba sonrojada hasta las orejas. Mierda, se dejó llevar. —Juvia cree que debe irse… —este asintió y ella intentó voltearse pero Bora la tomó del brazo.
—Oye espera, no te vayas —Gray observó la tristeza de Juvia reflejada en su rostro por una milésima de segundo, pero fue suficiente para que lo impulsara a tomar a Bora del brazo y alejarlo de ella.
—Si Juvia quiere irse, se irá y ni tu ni nadie le pondrá la mano encima en frente mío —Juvia sintió su corazón golpear fuertemente contra su pecho y, no resistiendo su impulso, se tiro sobre Gray, abrazándolo.
— ¡Gray-sama está defendiendo a Juvia! —este se sonrojó levemente y la apartó con cuidado. ¿Qué carajo había sido eso?
—Pues sí, tonta, no es la gran cosa —Bora, molesto por ver a Juvia tan cómoda con Gray, cuando a él si a penas la dejaba abrazarla, frunció el ceño.
—Oye Juvia ¿y qué hay de Redfox? ¿Te sigue teniendo atada con una correa? —el tiempo se detuvo para Juvia y Gray, para ella por obvias razones, y para él porque sabía que hablar de su amigo con Juvia era un tema delicado. Sin embargo, Bora no estaba enterado de lo que le había pasado a Gajeel, simplemente quiso molestarla, porque sabía que Juvia se enojaba cuando hablaban mal de su amigo.
— ¿Redfox? ¡Ese es el apellido de Gajeel! —antes de que alguien pudiera decir algo, Natsu, quien no pudo leer el ambiente que se había generado en torno a Juvia, se paró frente a ella con una sonrisa. — ¿Él está hablando de Gajeel Redfox? —Juvia sonrió dolorosamente y asintió. Así que Natsu lo conocía, que feo, ella debía darle la mala noticia. — ¿Dónde está viviendo? No lo veo hace mucho tiempo —a Juvia le pareció que la sonrisa de Natsu era extremadamente radiante, tanto que le dolía tener que borrarla.
—Natsu-san —Juvia agachó la mirada, tapando sus ojos con el flequillo, hasta él notó que algo andaba mal. —Gajeel-kun falleció en un accidente automovilístico hace un año… l-lo siento mucho —Natsu se quedó de piedra, procesando la información, igual que Bora y Gray. —Espero que puedas perdonar a Juvia por darte tan mala noticia —Natsu, saliendo del shock, posó una mano en su hombro.
—No, yo lo siento mucho —luego le dirigió una mirada fulminante a Bora. —Y tú deberías cuidar tu boca —dicho eso se sentó en su banco, seguido por Lucy, quien se acercó a tratar de darle apoyo. Mientras, Bora no decía nada; simplemente se quedó observando a Juvia y sintiéndose, esta vez, extremadamente culpable.
—Gray-sama… Juvia se va—le susurró y salió por la puerta con la cabeza gacha, no sólo le dolía el ver a Bora y recordar a Gajeel, sino que también había puesto triste a Natsu; nunca se imaginó que él conociera a Gajeel.
Salió de la universidad y suspiró, debía caminar hasta encontrar un taxi.
— Juvia, espera —al voltearse se topó con Gray, quien llevaba su mochila en el hombro y en la mano las llaves del auto.
—Gray-sama, vuelva adentro por favor —él negó y caminó hacia el auto, ingresando en este y abriendo la puerta del copiloto. Juvia se acercó al auto y lo miró con reproche desde afuera. —Escuche Gray-sama, Juvia debe cuidarlo, así que como la persona a cargo de usted le pido que vuelva a la universidad, no es bueno que falte, ya lo hizo ayer —Gray la miró fijamente con su característica seriedad, intimidando levemente a Juvia.
—Y yo como tu novio te llevaré a casa —Juvia se sonrojó violentamente e hizo un gracioso mohín.
— ¡Gray-sama no es el novio de Juvia! —Gray se echó a reír levemente, Juvia era única en su especie.
—Súbete, Juvia o te subiré yo —ella no quiso poner a prueba a Gray, estaba segura que él era capaz de bajarse y subirla al auto, no sería buena idea; por eso lo obedeció y subió.
El trayecto hasta la casa transcurrió en silencio, Juvia tenía la mente en lo sucedido hace un rato, y Gray… él no sabía de qué manera abordar el tema, no sabía que su amigo había muerto, como tonto nunca consideró esa opción. Se recriminaba mentalmente, con razón ella había llorado de semejante forma.
—Será mejor que vuelva a la universidad, Gray-sama —ni bien llegaron, Juvia abrió la puerta del auto y se bajó, luego de haberle dicho aquello.
Pero Gray no quería volver ¿qué clase de insensible seria si la dejara sola en un momento así? El perder a un ser querido era muy doloroso, y que su ex se lo haya recordado no era placentero. Sobre todo porque Gray conocía a Bora, y aquel tipo no sabía tratar a las mujeres; se imaginaba que Juvia no lo había pasado muy bien a su lado.
—Juvia, tenemos que hablar —cerró la puerta de la casa tras él y siguió a Juvia hasta el sillón, donde ella se sentó.
—Gray-sama quiere saber qué pasó ¿cierto? —él asintió, sabía que ella no tenía ninguna obligación de contarle, pero él quería conocer la situación para saber cómo actuar. —Juvia perdió a sus padres a los quince años, y durante un largo tiempo… —Gray se sentó a su lado, atento a cada palabra que ella pronunciaba. —Juvia se sumió en una depresión. Gajeel-kun y Levy-san estuvieron ahí… y todo terminó bien, pero luego de un corto tiempo Bora terminó con Juvia; él dijo que quería una novia que le prestara la atención necesaria —Gray frunció el ceño, eso era tan típico de Bora; detestaba lo poco hombre que era.
— ¿Y dónde está la Levy que mencionas ahora? —Juvia lo miró, en su mirada se podía distinguir la culpa.
—Ella era la novia de Gajeel-kun… y él… murió por culpa de Juvia —sus puños se cerraron en su ropa, y una pequeña lágrima cayó justo en su mano. Gray no sabía qué hacer. —Si Juvia no lo hubiera llamado aquella noche… s-si no lo hubiera hecho —sollozó y apretó aun más los puños, arrugando su ropa. — ¡Gajeel-kun no habría salido a la carretera! ¡Y su auto no habría caído en un barranco! Todo… es culpa de Juvia—sus manos fueron a parar a su cara, apretando los puños contra sus ojos; queriendo dejar de derramar lágrimas frente a Gray. Ella no debía agobiarlo con temas personales, debía cuidarlo.
—No seas tonta —Gray pasó un brazo por los hombros de la joven, llevándola a recostarse en su pecho; intentando confortarla. —Nada de lo que pasó es tu culpa Juvia, no quiero volver escucharte decir algo semejante —Juvia asintió y apoyó las manos en su pecho, intentando apartarse, pero Gray no la dejó. —Quédate el tiempo que necesites, no me molesta —ella mordió su labio inferior y lloró otro poco en el pecho de Gray, todo el tiempo intentaba aguantar aquella culpa, pero nadie le quitaría de la cabeza que su amigo había muerto por su culpa.
—Gracias… Gray-sama… —susurró y sus ojos comenzaron a cerrarse, no quería quedarse dormida, pero el pecho de Gray era tan cálido y en ese momento todo dolía y pesaba menos.
—Yo debería decir eso —Juvia no escuchó aquel susurro, simplemente continuó escondida en el pecho de aquel chico que se supone ella debía cuidar, y no al revés.
La había sorprendido, él era un gran chico; y Juvia casi podía sentir como su cielo nublado de a poco comenzaba a despejarse.
Hola, primero que nada me disculpo por el largo tiempo que tarde en actualizar. No me gusta tardar tanto ya que creo que se pierde un poco el hilo de la historia, pero esta vez tuve un motivo.
Mi hermano bebé cayó enfermo y tuvieron que internarlo, y eso no me dejaba muchas ganas de escribir, pero bueno, por suerte ahora se encuentra mejor.
Y también otra cosita...
¡Feliz Navidad atrasada a todos! Muchas gracias por seguir esta historia. No prometo nada, pero estaba pensando en ver si puedo subir semanalmente, ustedes si quieren apoyenme con sus opiniones que me motivan mucho a la hora de escribir :)
¡Saludos! Y por si no nos vemos ¡Feliz año nuevo!
