Niñera

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¿Está bien que a una chica le parezca atractiva otra chica? Porque no podía dejar de mirar a la rubia frente a mi puerta. Alta, de piernas largas y piel nívea, algo de delineador negro en su mirada verde y color rosa pálido en los labios. Linda sonrisa y un cuerpo al que su ropa se ajustaba a la perfección, una camiseta escotada en v color lavanda con mangas largas, una minifalda de color azul marino entreabierta de la pierna derecha, medias de rejilla en las piernas y botas sin tacón. Cerré las piernas. Era bellísima, como modeló de portada de revista, tenía un porte algo masculino, diferente a las chicas de mi escuela que se esforzaban por lucir como princesitas, lucía ruda y algo femenina al mismo tiempo, estaba segura que ella era una de esas chicas que son inevitables de voltear a mirar.

-Hola- incluso su voz era diferente a las suaves y melosas que suelen hacer las chicas -soy Sabaku no Temari, tú debes ser Hinata, mucho gusto- su voz era firme y amable con un ligero toque de timidez.

-Much...o gus...to Temari-s...an- ¿pero qué me pasaba sólo era una chica? -a...delante.

Era la primera vez que me ponía nerviosa una chica, se lo atribuía a ese aire de seguridad que emanaba de pies a cabeza.

-Eres tan tímida- dijo con voz endulzada -que lindura- sonrió cerrando sus ojos, me sonroje, ella era hermosa -seré directa Hinata, necesito un favor e Itachi dijo que tú podrías ayudarme- ¿alguien tan perfecto como ella que podría necesitar de mi? -¿me enseñarías a cocinar? Por favor, incluso te pagare- puso cara de súplica.

-N...o nece...sita pagarme Temari-s...an, lo haré con gus...to- no podía dejar de tartamudear.

-¿En cerio?- sus ojos lucían igual que los de Sasuke-kun cuando hacia pastel. Asentí -gracias- Temari-san se abalanzo sobre mi en un abrazo -gracias Hinata.

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Caminábamos a la tienda, Temari-san insistió en que no quería desperdiciar mi comida ya que probablemente no saldría nada bien en el primer intento, yo no creía que fuera tan mala, cocinar era muy sencillo. Le gustaba hablar o tal vez estaba nerviosa y no paraba de hacerlo. Era divertida y ocurrente, también caballerosa, eso llamaba mi atención, me daba la mano para cruzar la calle, abría la puerta dejándome pasar primero, tenía cualidades que los chicos suelen tener con las chicas pero supongo que era porque Temari-san suele pasar el tiempo con sus hermanos.

De vuelta a casa comprendí porque Itachi lo había llamado "proyecto", Temari-san no tenía conocimiento de nada sobre cocina, y peor aún, no tenía habilidad culinaria, sólo debía hacer arroz y no entendía como es que salió mal, lo único que tenía que hacer era lavar el arroz y dejarlo en la arrocera y ponerle agua ¿cómo era posible que un platillo tan sencillo terminara con un tono amarillento y duro casi como roca?

-No sirvo para esto- toda la energía que tuvo anteriormente se desvaneció; era verdad, Temari-san no era buena para esto.

-No pa...sa nada, a nadie le sale bien la pri...mera vez- sonreí para ella.

-Eres muy amable Hinata, pero no tienes que mentir- lucía deprimida.

"Eres lista aunque ahora no te sientas así" me lo había dicho Itachi alguna vez, pero me era difícil creer en Temari-san ahora mismo, pero todo era práctica.

-Entonces sigamos intentándolo ¿si?- sonreí.

Esta vez yo lo prepare, ella observo cada cosa que yo hacia, le explicaba como y cuando lo hacía, respondí a un par de dudas suyas y esperamos a que estuviera listo, lo serví en dos platos y lo probamos.

-¡Esta delicioso!- su expresión me recordó a la primera vez que convencí a Sasuke-kun de comer mis postres -¿cómo logras hacerlo tan bien Hina?

Ni yo lo sabía, mi padre decía que era porque tengo "buen sazón" aunque no estaba segura de lo que eso significaba, pero prefería inclinarme más a eso de que "sí lo haces con amor todo sale mejor".

-¿Por qué qui...ere aprender a cocinar Temari-s...an?- sus mejillas se enrojecieron.

-A yo... eh bueno...- no pude evitar reírme un poco -¿qué?- dijo nerviosa.

-No pensé que Temari-san pudiera hacer una expresión como esa- lucía adorable, ella suspiró.

-Si, supongo que es raro que haga expresiones como esa- su ánimo decayó un poco -no soy exactamente una mujer muy femenina.

-A mi así me gusta Temari-san, es única.

-Oh Hina- me abrazo eufóricamente -eres una lindura.

Temari-san era bellísima, aunque a su lado femenino no parecía usarlo con frecuencia pero era por eso que llamaba tanto la atención y también la hacía una persona única, entre interrupciones, que ella misma se hacía, término diciendo que había un chico de otra escuela que tomaba un curso avanzado con ella durante las mañanas del verano y quería "impresionarlo" con un almuerzo; me parecía un gesto lindo, yo había intentado hacer un picnic para Itachi, aunque esa vez no salió como me hubiera gustado.

-Hina, tú eres como esas niñas pastelito- ¿niña pastelito? -¿crees que sea demasiado para una primera impresión?

Yo no podía contestar algo como eso, la forma en que yo me acercaba a los chicos no tenía nada que ver con el gesto que ella quería dar, yo... lo hacía de otra forma y ahora no creía que fuera a necesitarlo porque Itachi me tendría con él siempre.

-No lo se- fui sincera -pero supongo que sí das todo de ti él lo notara.

-Eres un encanto Hinata- mis mejillas ardían, la forma en que salió su voz era tan... cerré las piernas -entiendo porque Itachi te resguarda tanto- me puse a recoger las cosas de la barra.

-A él só...lo le gus...ta su priva...cidad- Temari-san río.

-Si Itachi te hace lástima, le pateare el trasero por ti- dijo con una sonrisa.

Temari-san hacía y decía muchas cosas como Sasuke-kun, era un tanto divertido.

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Lavaba los trastos y Temari-san los secaba, era muy insistente, se negaba a irse sin antes ayudarme a limpiar, habíamos preparado una tercer ración de arroz, se batió pero al menos ya no era una piedra.

-¿Dónde guardas los platos Hina?

-En el mueble del comedor, la puerta de abajo.

El sonido de la puerta me alarmo ¿Ya era tan tarde?

-Al fin saliste ¿eh?

Quise irme pero Neji me aprisiono en un abrazo, no podía moverme mis brazos estaban amarrados por los de él, sentía la fricción en mi trasero. El carraspeo de Temari-san lo hizo liberarme y pude apartarme de él.

-¿Y tú eres...?

-Temari- tenía los brazos cruzados, no era el momento para admirarla pero lucía muy sensual.

-Ya es tarde para que las visitas estén en casa.

-Y muy temprano para que los idiotas vaguen por la tierra- Neji se acercó a ella.

-¿Necesitas que te enseñe la salida?- le tomo del brazo pero ella se zafo.

-Inténtalo y te partiré la cara de estúpido que tienes- quería intervenir pero mi cuerpo no respondía. Temari-san.

-No perderé mi tiempo con una marimacha- eso le dolió a Temari-san, Neji sonrió de medio lado y empezó a caminar fuera de la cocina.

-Cuando quieras hacerlo seré toda una dama y veremos si aguanta tu orgullo hombrecito- se acercó a donde estaba -¿Estas bien?- asentí.

-Gracias- Temari-san sonrió.

No hizo preguntas, sólo comenzó a hablar de cualquier cosa y volvió a secar los trastos. Neji se había ido por las buenas, un intercambio de palabras y eso fue todo, ahora me veía más inferior y vulnerable que antes, yo deseaba ser más como ella y no una niña pastelito.