Niñera

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Aún faltaba mucho para que pudiera quedarme tranquilo, quizá me excedía un poco pero de otra manera no podría tener ni un respiro y no parecía molestarle a Hinata el que fuera a su casa por la tarde, también había aceptado de buena gana la compañía de Temari; les haría bien pasar un rato juntas, después de todo a Temari le vendría bien convivir con una chica y a Hinata el estar con alguien más cerca de su edad, además de que Temari sabía lidiar con idiotas como Neji Hyuga.

-Buenas noches- mi acompañante había llegado.

-Buenas noches- me levanté y acomode su silla una vez se sentó.

-Gracia.

-Lamento haberle pedido vernos tan precipitadamente- me senté frente a ella.

-De no haberlo hecho ya no me encontraría en el país.

-¿Cuando se va?

-Mañana.

-¿Y vuelve?- suspiró, sabía la historia, ella no tenía planes para regresar.

No importaba como es que se viera, esto era una simple cena aunque fuera por asuntos personales que, de cierta forma, no tenía nada que ver con ella.

-¿Acostumbra usted cenar con personas desconocidas Uchiha-san?

-Sólo en ocasiones específicas.

-Yo sospecho cual es la de hoy pero ¿podría confirmarlo?- su mirada marrón me decía que ella ya lo sabía.

-Hyuga Neji- sus ojos se nublaron un poco y sonrió con tristeza.

-Usted no le agrada- dijo seca.

-El sentimiento es mutuo.

-Lo siento, pero no creo poder decir lo que ha hecho habiendo tanta gente a nuestro alrededor- no era necesario ya lo sabía o lo imaginaba aunque prefería no hacerlo.

-No es necesario eso, en realidad me sería de ayuda algún fuerte interés de él- tenía una carpeta llena de su información, cosas que eran un hecho de él, historial médico, académico, deportes, amigos, familia, incluso mujeres y aunque podía conocer su forma de pensar y actuar con esos datos no me era de mucha utilidad para librarme de él; además se podía sacar cualquier tipo de información de una ex-novia.

-Australia, hay un laboratorio- hizo una pausa para recordar -IFL si no mal recuerdo, probablemente si su tío no lo hubiera llamado se abría postulado para trabajar ahí, es alto nivel de investigación. Pero sinceramente no creo que quiera irse ahora.

-¿Por qué no?

-Usted sabe porque Uchiha-san- respire profundo, prefería mil veces ignorarlo que saberlo, pero aún más, prefería que esto no le hubiera pasado jamás.

Deje a aquella castaña en el hotel donde se hospedaba.

-Que tenga un buen viaje de vuelta Tenten-san.

-Gracias- era una chica agradable, una lástima que se topara con ese tipo.

Revise mi móvil, había recibido un mensaje durante la cena pero era descortés revisarlo mientras comíamos "si tú no haces algo pronto lo haré yo" Temari tenía ese aire maternal y también cierta vulnerabilidad por chicas tan femeninas como lo era Hinata, nada que deba mal interpretarse, yo se lo atribuía a una envidia inconsciente, además sabía de alguien que la obligaría a no fijarse en mujeres.

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Aunque estaba vigilada la mayor parte del día Hinata se quedaba sola durante la mañana, lo se era algo paranoico pero no dejaría ni un hilo suelto. Su cabeza estaba apoyada en mis piernas, le acariciaba el cabello para dejar su cuello descubierto, esa maldita marca seguía ahí, me enfermaba sólo verla, pase mi dedo sobre ella pero no se borraba, me asustaba ¿qué pasa si yo no era capas de borrar todo el daño que mi princesa había recibido? Su suave voz me llamo.

-Quiero vivir contigo- eso me tomo por sorpresa.

-Me alegra escuchar eso- pero aún no podía llevármela -en algún momento pasara- Hinata se sentó en el sillón.

-¿Y por qué no ahora?- le tomé del rostro y lamí sus labios.

-Hiashi-san no me dejaría llevarte conmigo preciosa.

-Entonces hazme un bebe- estaba muy ocurrente hoy.

-Eres muy pequeña para tener un bebe- y realmente era así.

-Hay chicas que se embarazan a mi edad- ¿acaso se preparó para esta conversación con anticipación?

-Pero tú no eres cualquier chica- su semblante se entristeció.

-Ya no quiero estar aquí- mi rostro se endureció.

Es bien sabido que una chica lista es un dolor de cabeza cuando quiere y Hinata ya empezaba a saber como pedirme lo que quería, buscaba marcar la situación para convencerme de dejarla embarazada y obviamente me haría responsable, con eso Hiashi-san no tendría de otra mas que entregármela; aún si me lo pedía inconscientemente eso era algo que no encabezaba mi lista. Hinata debía acabar la escuela, tenía que ir a la universidad y vivir su tiempo, después de eso le haría todos los bebés que me pidiera, eso si aún los quería.

-Itachi- puso su mano en mi mejilla vi aquella marca de sus dedos en la muñeca de mi princesa y suspire.

Sólo había una forma de lidiar con la niña caprichosa que estaba siendo ahora y tenía un riesgo, pero admitía que era una solución fácil y de cualquier forma pasaría. Le saque el vestido dejándola en su adorable lencería blanca, la recosté en el sofá, no podía creer que cayera en su loca idea.

-Sólo un intento Hinata y lo dejaremos a la suerte- sus hábiles manos fueron a mi pantalón -si funciona te llevare conmigo, pero si no- le levanté la barbilla -tendrás que aprender a esperar.

Lamí su cuello hasta su barbilla, un suspiro salió de sus labios y sentí la presencia de sus cálidas manos en mi pene, pasando con insistencia su pulgar en mi punta, me volvía loco, le pesque los labios y la bese con amor y lujuria; este era un intento por dejarla embarazada, así que debía hacerse bien. Una vez levantado en una erección Hinata dejo mi miembro libre de sus caricias y de la tela de la ropa, desabrocho mi camisa y deshizo el nudo de mi corbata, removí la tela de sus bragas de encaje blanco y friccione con mi punta su clítoris.

-¡Ah!- curveo su espalda.

Aproveche para meter mis manos bajo ella y desabrochar su sostén, sus gemidos eran fuertes, nunca la había escuchado gemir así de excitada cuando empezábamos a calentar nuestros cuerpos, acomode mi pene para que mi longitud se rozara con la tela de sus pantis y su sensible clítoris; ella paseó sus dedos en mi pecho y abdomen, sabía que le gustaba tocarme en esa zona.

-Ah Itachi est...ah...as duro- dijo buscando ser lujuriosa sin un éxito total por su tierna voz.

-¿Dónde?- me sentía mucho más que excitado por mi preciosa princesa.

-En todos ah lados- sus manos se aferraron a mis brazos -tus brazos- sus mejillas ardían -tu abdomen, ah- jalaba airé pero su voz me decía que era muy poco, sólo yo la dejaba sin aliento -tu gran pene- me introduje en su vagina -AH.

-¿Te gusta amor? Cuando lo meto ¿te gusta?

-Ah, ah, ah, ah- ya no hablaba, culpa del placer.

Comencé a embestirla más fuerte, amaba oírla, tocarla, tenerla mía y así sería siempre.

Sus piernas se elevaron encogiéndolas por las rodillas y las mantenía bien abiertas, podía sumergirme más en ella, así estaba mejor, se sentía más, la hacía sentir más y gemir más, siempre más. Hinata entrecerraba los ojos y afianzaba más sus manos a mis brazos, intentaba contenerse, me salí de ella por completo y me sumergí en ella lento para luego salir de nuevo.

-Ita- suplico, estaba sudorosa, el flequillo de pegaba a su frente al igual que algunos cabellos a sus pechos -Itachi- extinguió, pero la haría pagar por orillarme a hacer esto.

Perdió la calma en segundos, me abrazo por la cintura una vez estuve adentro de ella y movió sus caderas con desesperación. No pude evitar reír pegado a su cuello.

-Tú ah lo ah di...ah...jiste ah bebe.

-Y lo hago amor- le bese en los labios, cumplía mi palabra, pero teníamos sexo y me encantaba jugar con ella mientras lo hacíamos.

Pase mis brazos por debajo de sus rodillas, elevando más sus piernas, sus paredes deliciosas se apretaban cada vez más, si, me sentía llegar, su lengua entro en mi boca y tuvimos una gloriosa batalla, la amaba, amaba a mi pequeña Hinata, se sujetó de mi cintura enterrando sus uñas en mi espalda, ella estaba por llegar, ya la sentía.

-¡AH!- apretaba con ganas y deje salir todo mi esperma dentro de ella.

Ahora tendríamos una larga espera, podía funcionar como no podía hacerlo y debía estar preparado para ambas cosas. Sin importar si quedaba embarazada o no Neji Hyuga no estaría aquí pasando el fin de semana.