Niñera
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-¿Cómo vas con eso?
-No dan una respuesta de la noche a la mañana Itachi, no son tus movimientos de empresario, no se puede acelerar esto.
-¿Cuándo?- simplemente ya no tenía paciencia.
-No lo se, mañana en una semana o un mes.
-No tengo una semana.
-No quieres tener una semana.
-¿Y el remplazo?- Sasori suspiro.
-Ya esta listo.
-Avísame cuando tengas respuesta- colgué no había más que decir.
No perdería la cabeza con esto pero sin una respuesta afirmativa de aquel laboratorio no había forma de librarnos de él como lo quería Hinata, aunque no le quedaría de brazos cruzados, no hace mal presionar un poco; sonreí internamente no debía cantar victoria pero ansiaba el momento de deshacerme de Neji Hyuga.
Baje del auto y camine hasta la puerta de la casa Hyuga, mientras más tiempo pasaba con mi ángel más dependiente de estar con ella me hacia.
Quede estupefacto en cuanto se abrió la puerta; mi dulce Hinata no se encontraba en casa, la chica que atendió la puerta era una versión demasiado sensual de mi novia, un short negro que dejaban sus piernas desnudas, una blusa con evite redondo mostrando un poco la belleza de sus pechos, cabello recogido, labios rojos y sus bellos ojos pintados con un toque de timidez. Dejaba lugar a la imaginación a pesar de la desnudes de sus extremidades.
Tener a Hinata pasando tiempo con Temari era un arma de doble filo, claro que con ella estaba a salvo del imbécil de su primo pero si Hinata comenzaba a vestirse así sería yo el que estaría en problemas. No lo resistí inspeccionaría mejor aquel atuendo.
Sostenía sus manos en lo alto de la puerta cerrada, tenía su trasero levantado, metí una mano en aquel diminuto short tocando su nalga derecha, Hinata ahogó un gemido en su garganta, trague saliva, me estaba encendiendo como nunca y mi niña también; restregaba su bello trasero cuando me apegue a ella por detrás, lleve mi mano adelante desabroche la prenda y hundí mi mano para tocarla en esa zona tan sensible.
-Ah- amaba escucharla.
Fui bajando su short con todo y bragas poco a poco hasta dejar sus firmes nalgas a mi merced, la nalguee haciéndola gritar.
-Pero que hermoso trasero preciosa, me vuelve loco- dije en su oreja.
-Ita...ah mét...ah...lo.
Tome mi cartera y saqué el condón.
-Ita...ah...chi-no la haría esperar más.
Me lo puse, de di la vuelta y la penetre. Sus gemidos subían, sólo yo la hacía disfrutar tanto, le tome una pierna y la levante hasta mi cintura, mi mano izquierda fue a su trasero y le apreté una nalga apegándola a mi, me encantaba verle la cara cuando me la daba, tan linda, tan dulce, tan loca de placer; Hinata me tomo de la corbata y me atrajo a su boca sabía a cereza, nos estábamos devorando, que rico, subí el ritmo.
-¡AH!- llego rápido, yo aún tenía para un rato más.
-Quiero seguir dándote amor.
Hinata me alejo, eso me desconcertó, jamás lo había hecho, camino hasta el sofá se recostó boca abajo sobre el brazo de este dejando su trasero bien arriba.
-Sigamos aquí- le costó sacar esas palabras por la falta de aire.
Fui asía ella te tome las caderas y la embestí con fuerza, más gemidos salieron de ella, Hinata era perfecta para mi. Le di una nalgada, su grito después de hacerle eso me inflaba el orgullo, un poco después llegue al orgasmo.
Mi preciosa niña arreglaba mi corbata, también la ayudaba a ponerse aquel pequeño short, aunque claro sólo quería tocarla por más tiempo.
-Olvide tocarte estas- jale un poco el escote de la blusa para dar un mejor vistazo a sus hermosos pechos, ella se sonrojó.
-¿No te molesta que me vista así?- se mordió el labio inferior.
-Puedes usar lo que quieras amor, aunque te prefiero desnuda- lamí su oreja, ella río.
Curiosamente Hinata estaba de mejor humor hoy que los días anteriores. Moví su cabello, la marca se veía opaca el tono rojizo ya no estaba, al fin se borraba esa maldita marca.
-Fue Temari-san- dijo con voz baja, la mire sin entender -ella sabe como borrarla- la rodee por los hombros y la abrace.
-Aún te debo una apuesta amor.
-Comenzaba a creer que habías olvidado mi noche contigo- dijo suave.
-Dos- levanto la mirada para verme -una de la apuesta- deje las llaves colgando frente a ella -y otra porque yo quiero- Hinata las tomo con cuidado, como si fueran a romperse.
-¿A Kisame-san...?
-No te preocupes por eso, a él no le molesta.
Sus brazos se aferraron a mi espalda.
-Te quiero Itachi, mucho- me gustaba escucharla decir lo que siente por mi.
-Te amo- le conteste estrechando más nuestro abrazo y besando su coronilla.
Más que el sexo me encantaba tenerla así, cerca, melosa y sincera. Intentaría que siempre fuera así, amaba esta tranquilidad entre nosotros, después de todo estaba a nada de despejar su miedo.
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Llegue al departamento, estaba por llamar a mi niña cuando mi móvil sonó.
-Aceptado- no necesite que Sasori dijera más.
Todo estaba listo, desde el vuelo hasta la distracción para Hinata, un día más, sólo eso debía esperar para dar por terminado este asunto.
