Niñera
.
.
Tranquilidad y belleza, eso tenía mi princesa cuando dormía, admitía que recostada en mi cama y rodeada por mis brazos lucía mejor; no me molestaría ser recibido todos los días por Hinata justo como hoy, con una cena un tanto romántica, un tanto juguetona con aquellas rondas de sexo en la cama y disfrutarla viéndola dormir, me sorprendí a mi mismo más de una vez pensando en que un bebe no sería tan mala idea, Tsunade dijo que no era una posibilidad muy grande, que lo más seguro era que Hinata tendría que tomar un tratamiento para la fertilidad una vez fuera mayor de edad y su cuerpo estuviera en condiciones pero ese pequeño porcentaje me emocionaba de cierta forma.
La atmósfera se perdió ligeramente cuando un "clin" sonó de mi móvil, era hora, me desharía de Neji Hyuga y podría disfrutar de una preciosa niña tan tranquila como lucía ahora por siempre.
.
Sasori debía estar al teléfono con Hiashi-san hablando de un nuevo contrato con el hospital y Hinata dormía tranquila en el departamento; sólo quedaba una persona libre en la casa Hyuga para atender a la puerta cuando toqué el timbre.
La puerta se abrió, era extraño ver esa mirada blanca tan sería y molesta después de pasar el rato con mi princesa viendo sus dulces ojos.
-Ya te la llevaste Uchiha- era listo y rápido, pero no impresionante.
-Vengo a hablar contigo- levanto una ceja -a no ser que se pueda hablar contigo.
-¿Y en ese caso...?
-Ambos sabemos que hay otra forma de comunicar ciertas cosas- sonrió de medio lado, lástima que esa expresión no le duraría mucho.
-Es noche para una conversación ¿no?
-¿Le asusta la oscuridad Hyuga-san?- frunció el ceño, era fácil de provocar, o eso aparentaba.
Estuvo a la defensiva todo el camino, era tarde lo suficientemente tarde para que no quedara nadie en aquel parque.
-Aléjate de Hinata- fui al grano no perdura más tiempo conteste sujeto.
-O si no...- buscaba irritarme con decirle las cosas que él ya sabía.
-Me darías una buena excusa para romperte la cara.
-Valla impresión que intentas darle a mi tío.
-No mayor al hacerle saber lo que le haces a su hija.
-¿En cerio crees que podría creerte? Hinata es tan estúpida que no abre la boca, a no ser que sea algo para meterse a la boca,- buscaba provocarme -si dependiera de una visita al doctor adivina a quién le pondrían el ojo encima. Yo sólo pasare a ser el sobrino que advirtió todo con anticipación- le lance el sobre.
Neji lo cacho sin problema, lo abrió sin prisa, pasó los ojos con rapidez mostrando un ligero rastro de sorpresa para pasar de inmediato a una expresión sería.
-¿Esperas que me crea esto?
-Confirmarlo tu mismo, es un documento oficial, felicidades obtuviste una entrevista en la IFL- no se fiaba su mirada lo delataba -no sea modesto Hyuga-san es una institución de investigación en farmacéutica con prestigio internacional y está aún paso de entrar por sus méritos.
-Así que es un soborno, por un segundo pensé que lo harías interesante pero sólo llegas a estos movimientos de cobardes ¿eh Uchiha?
-No es soborno es benevolencia, de parte de Hinata. Te vas a Australia y no vuelves- sonrió.
-¿A qué te sabe?- sólo mostraba seriedad en mi rostro -mi prima es la gloria cuando abre las piernas- estaba pasando el límite -a caso piensas que una rubia marimacha me alejaría del dulce néctar de sus labios- empece a caminar -de tocarle las grandes tetas- estaba frente a él -que infantil eres al pensar que somos los únicos en follarla, aunque yo me valla ella siempre buscara a quién abrirle las piernas.
Solté un golpe directo a su cara, pero lo esquivo dando dos pasos a su izquierda, sonreí de medio lado; Hidan le tomo del brazo y llevo a su espalda, el castaño sólo hizo una mueca de dolor.
-Creí que tu vista era más aguda Hyuga-san.
-Necesitarás más de uno para lidiar conmigo- Hidan no contuvo su risa.
-Intenta zafarte de mi agarre imbécil será divertido romperte las extremidades- sonaba excesivo pero así era Hidan.
-Permíteme convencerte de tu viaje permanente a Australia Hyuga-san- sería bastante persuasivo -sólo debes comportarte durante el camino.
Hidan lo metió en la cajuela del auto.
-No debiste rechazar la benevolencia de Hinata- cerré la cajuela.
Lo había intentado de la forma en que mi ángel lo pidió, por suerte para mi él no entendía las palabras, era hora de hacerlo a mi manera y recordar viejos tiempos.
.
Estaba agitado, él era bueno, lo admitía, pero yo era mil veces mejor, Neji Hyuga escupía sangre y ya no podía mantenerse en pie con facilidad. Golpe limpio, sin trampas, sólo uno a uno así hacía las cosas.
-Le hace falta un ojo morado- sonreí no era una mala idea.
-Primera vez que no dices idioteces- Hidan comenzó su habitual pelea con Kisame, esos dos no sabían cuando parar.
Le tomé del cuello.
-Tienes suerte que el lunes debas verte presentable- si lo rechazaban en aquella entrevista de nada servía todo esto -así que no me decepciones Hyuaga-san- lo solté y deje que cayera al piso, otra vez.
-Como si esto me impidiera volver.
Se supone que lo traje para "persuadirle" de su mudanza pero primero debía calmarme por lo que le hizo pasar a Hinata y que mejor que dándole una golpiza. Suspire, se acabó la diversión era hora de trabajar. Di media vuelta, lo sentí acercarse pero le golpe con mi codo es las costillas, algunos nunca aprenden.
-Supongo que reconoces esta caja- una pequeña de madera, aquella debajo de su cama -si no lo haces lo harás pronto.
-No puedes abrirla y terminaras por matarme antes de que pueda darte la clave- le faltaba el aliento y aún se ponía en ese plan, era obstinado y bastante tonto también.
-Uno, uno, siete, h- coloque la clave en la caja, me miraba incrédulo -llegaste cuando MI Hinata tenía once años y viviste en casa de Hiashi-san por siete meses, hasta la letra tiene lógica- me acerque a donde estaba y lo patee, no había forma de darle su merecido real sin violar los deseos de Hinata, al menos lo dejaría vivo -das asco, me pregunto que pensara Hiashi-san sobre todas estas fotografías o aquel video con la joven de tu ex-novia- revise aquel contenido con anterioridad y de sólo repasarlo en mi mente le patee una y otra vez.
-Itachi- dijo Kisame y me detuve, su sangre manchaba el pavimento
-Te estoy ofreciendo una solución simple con tu trabajo soñado pero si no subes a ese avión, te largas a Australia y no regresas jamás, dejare que sufras la sentencia que te de Hiashi-san y después yo mismo te matare.
