Niñera
.
.
Algo faltaba, me moví entre la cobija, Itachi no estaba. Abrí los ojos con pereza volví a moverme en la cama pero no lo sentía.
Me levanté con un bostezo, quería que su calor me inundara, me absorbiera y luego me perteneciera,
-Itachi- bostece su nombre pero no contesto.
Salí de la habitación, apenas podía caminar, estaba adormilada pero me faltaba él, rodeándome con sus brazos, acariciándome con pereza enlazando nuestras piernas bajo la cobija y su voz, su voz llamándome con los más hermosos sobrenombres "princesa" "preciosa" "amor" yo los era todos para él. Lo amaba ojalá pudiera decírselo.
Me tallaba los ojos cuando se abrió la puerta del departamento.
-Preciosa ¿qué haces fuera de la cama?- su voz.
Me tomo en sus brazos cargándome como princesa, recosté mi cabeza en su hombro, olía diferente.
-¿Dónde estabas?- dije con voz débil.
Itachi no paró de darme pequeños besos en los labios.
-No deberías salir de la habitación desnuda dulzura- entramos a nuestro lugar de cuatro paredes.
-¿A dónde fuiste?- volví a preguntar.
-Kisame tuvo problemas con su motocicleta- me devolvió a la cama.
Olía a sudor, tierra y a algo más, se la fue quitando la ropa, en algunas partes su piel lucía más oscura, puede que sea imaginación mía por lo negro en la habitación.
-¿Y Kisame?
-Nada lo detiene para su diversión- quedo desnudo y se recostó sobre mi -ahora primor ¿Qué hacías fuera de la cama?
Sus labios y lengua atacaron mi cuello, sus manos me abrieron las piernas para que sintiera su miembro tocar mi entrada.
-No estabas aquí- me sentía consentida con esas caricias -no podía dormir sin ti aquí, conmigo. Itachi ¿vas a cogerme?- mi voz sonó adormilada y melosa.
-Sólo si no estas cansada o si tienes sueño- levanto la vista, sus ojos negros son tan cautivadores.
-Cógeme.
Estiro una mano al buró y tomo un condón, ya no me penetraba si no usaba uno, la fricción entre nuestros sexos era mayor, baje una mano y le toque el pene, lo acaricie llevándolo a friccionarse más cerca de mis labios, le gustaba su rostro me lo decía, le excitaba lo que hacía. Mis pechos eran bien atendidos por sus dientes y lengua, ese aroma extraño que se mezclaba con el suyo me subía la temperatura, eso y sus manos toqueteándome los muslos mientras subía mis piernas doblando mis rodillas, con mi mano libre di tres toques en la cama hasta que encontré aquel envoltorio, lo abrí y cubrí su dura erección con el contenido, pasó sus brazos por debajo de mis piernas separándolas y apoyando las en la cama.
-Ah- estaba duro y caliente mientras me la metía.
-Oh princesa que dulce eres- y salió de mi vagina y volvió a entrar -tan linda, tan preciosa- quería más, quería escucharlo más -mi chiquita rica- más -te amo mi pequeña.
-Ita...h...chi ah- no podía hablar.
-¿Lo quieres más rápido amor?
Negué, era un ritmo lento pero no aburrido ni torturante, más bien, lento y delicioso.
-Ah beso ah lab...ah...ios ah.
Sus manos me tomaron de los tobillos y extendieron mis piernas, su mástil bien duro me penetraba más a fondo, era exquisito, su cuerpo bajo hasta aplastar mis cenos y unió sus labios con los míos, lo que quería. Itachi me complacía, cumplía mis caprichos y en ocasiones me regañaba con dulzura, era el hombre más encantador de la tierra y era mío, sólo y únicamente mío.
-Ere...ah...s mío ah, ah, ah.
-Sólo tuyo amor, siempre mi princesa- palabras suaves con su voz ronca de placer hizo que mis pezones se endurecieran más.
Itachi llego primero, eso rara vez pasaba, debió necesitar de mi cuerpo desde antes de abrir la puerta. Quisiera poder estar con él todo el tiempo, todos los días y darle lo que sea que necesite de mi, sexo o simplemente unas palabras de aliento. Antes de que perdiera su erección me penetro con fiereza haciéndome llegar a un dulce e intenso orgasmo.
No se cuantas rondas pasaron pero ahora estaba boca abajo con sus manos afianzadas a mis pechos, su peso sobre mi espalda y su miembro salió de mi ano para entrar en mi vagina y comenzó a moverse buscando erguirlo de nuevo.
-Itchi, ya no puedo, estoy cansada- mi respiración normal aún no volvía, aún no me recupere a del último asalto.
-Lo siento preciosa- salió de mi y se recostó a un lado -duerme amor- me quitó algunos cabellos de la cara.
-No tengo sueño pero estoy cansada- con tanta energía física me era imposible cerrar los ojos.
Itachi le beso la nariz.
-¿Qué tal un baño?
-No es algo tarde- no tenía idea del tiempo pero por la ventana seguía habiendo oscuridad.
-Un baño será- se levantó de la cama y se estiró un poco -¿te gusta lo que vez?
-Babeo por ese cuerpo y no lo hago por la boca- el río, me tomo en brazos y me llevo al baño.
-Estas cansada pero ¿puedo tocarte el manjar de cuerpo que tienes mientras se llena la bañera princesa?
-Soy toda tuya- le rodee del cuello y me uní a él en un beso con lengua. Sabía tan bien.
Itachi no era un chico, él era todo un hombre mi hombre, cuerpo perfecto y sentimientos reales, todo para mi; realmente no merecía estar con él una pequeña puta que busca redimirse ante el amor de este perfecto hombre, pero el no me quería lejos y yo lo quería demasiado cerca. Le había dicho que estaba cansada, pero toquetearnos, besarnos y masturbarnos con pasión nos llevo a que me pusiera contra la pared y me cogiera con lujuria. Cada embestida que me daba alejaba mis pies del suelo pero no importaba su gran, duro y caliente mástil dentro de mi me sostenían bien, mis pechos se aplastaban y rozaban con su duro pecho, mis labios eran devorados por su hambre de mi, mi cuerpo volvía locos a los chicos pero él era un hombre y también podía hacerlo perder ante mi pero falle y caí ante él antes de darme cuenta.
Lo empuje un poco de los hombros e Itachi me soltó, estaba aturdida por volver a poner los pues en el piso. Mi Itachi estaba agitado, confundido y bien elevado, me mordí el labio inferior.
-Te amo- me faltaba el aire pero el eco del baño me ayudo a que se escuchará.
Me sentí de nuevo en la pared con una pierna levantada, tuve que sostenerme de él para que mi cabeza no diera contra el suelo, podía jurar que su miembro se había endurecido más, estaba más bestia que nunca, esto era demasiado y se sentía más que bien.
-Dilo de nuevo.
-T...Ah...e am...AH...o
-Otra vez
-Te AH AH...mo ¡AH!- no deje de decirlo o de intentar decirlo.
Todo fue rápido, la cogida, el orgasmo, todo.
-Hinata, mi princesa- besos, besos y más besos -Mi preciosa, chiquita, rica y hermosa princesa- más y más besos -También te amo- lamida y besos -y mucho.
Lo rodee, que importaba si lo merecía o no, de cualquier forma me quedaría con Itachi por siempre.
