Niñera
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No llevaba la cuenta del tiempo que he tenido junto a Itachi, ¿Para qué? Siempre estaríamos juntos. Sobre el piso había almohadas y una manta con algunos bocadillos chocolatosos que yo misma prepare, la ropa permanecía esparcida en el suelo, las cosas de la manta estaban algo desordenadas, ahora el sol asomaba por aquella ventana y no recordaba haber dormido.
Gire, de tener mi trasero en su rostro y su pene en el mío ahora nuestros sexos se tocaban. Me recosté sobre él.
-Oh preciosa si pudieras chuparte tu misma sabrías que nadie hace mamadas mejor que tú- lo bese juguetona.
-¿Mejor que nadie?- deslizaba un poco mi cuerpo sobre el de él y claro mi sexo con el suyo, antes del placer era el calentamiento.
-¿Por qué crees que estoy contigo nena?- reí y baje a lamer su manzana.
Itachi había adoptado frases como esa cada que teníamos lujuria, mencionaba mi buen desempeño cogiendo era parte de su excitación y cuando éramos melosos y tiernos sus razón de porque esta conmigo eran más profundas y me derretían el corazón, Mi hombre de mirada negra podía ser el caballero que siempre estaba cuidándome y amándome y también era un pervertido que me tocaba en lugares y momentos que no siempre eran oportunos; yo amaba ambas partes de él.
Pase las manos por sus duros abdominales, duro, tome su erección y me la metí en la vagina.
-Ah, que rico- me lamí los labios y él sonrió de medio lado -tócame.
Sus manos fueron a mis piernas, yo empece a brincar, metiendo y sacando su gran pene en mi, sus manos pasaron por mis costados ayudándome a que el movimiento fuera más profundo.
-Me gusta ese par, se ven hermosos cuando te votan así- incremente el movimiento -si, sigue así preciosa- me encantaba su voz ronca.
Se sentó y su boca se amamantaba de mi ceno derecho, llevaba obsesionado com mis pechos toda la noche.
-¡Ah!- me mordió el pezón y lo jalaba con sus dientes -el otro- tragué saliva -hazlo en el otro- pedí con desesperación, me pescó el otro ceno y lo hizo de nuevo -¡Ah!- ¡Pero Que Hombre!
Me abrazo, encerrando mis brazos, me subía y bajaba a su ritmo.
-Má...AH...s, se m...AH...s brusco, foll...AH...me duro- aunque yo siempre aportaba algo.
-Oh Mi nena- Mi hombre coge delicioso.
Me complació dejándome acostada y metiéndola bien duro, intentaba mantener mis piernas lo más abiertas posibles para que llegará más profundo; de tanto que embestía mi cabeza ya estaba en el borde de la cama. Me sentí llegar y con mi clímax su semen se espacia en mis paredes.
El orgasmo era de las mejores partes de estar con Itachi ya estábamos en sincronía y terminar juntos era casi siempre, sentí el peso de su cuerpo marcado sobre mi.
-Pesas.
-Tengo sueño- era natural, también sentía el cansancio de hacerlo tantas veces.
-Pero pesas- no se quitaría de encima.
Lo empuje hasta quedar de lado en la cama, se abalanzó asía mi escondiendo su rostro en mi cuello, rodeándome de la cintura y apegándome a él para sentir su calor corporal. Encontré con mi mano una cobija y nos cubrí por la cabeza, Itachi no podía dormir si había luz, sabía que en cualquier momento el sueño vendría a mi, pero demoro más de que pensaba.
Me encantaba dejarle el cabello suelto cuando lo hacíamos, Neji también tenía el cabello largo. No era normal que pensara en él, no en estas alturas pero aún recordaba aquella tarde cuando volví a casa...
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Itachi me acercó a unas cuadras de casa, se supone que regresaba de pasar la noche en casa de Sakura, al fin me había armado de valor y enfrentado algunos de mis temores con Itachi, no entendía como alguien podía amarme tanto y eso me hacía amarle hasta que dolía.
Entré con cuidado, debía ser rápida y llegar a mi habitación loas rápido que pudiera.
-Hinata- la voz de mi padre sonó en mi espalda -¿cómo te fue?
-Bien, hicimos maratón de películas casi no dormí- era una verdad a medias- mi padre suspiro, algo había pasado, me acerque a él.
-Neji se fue- yo... no lo entendía.
-¿Cómo que se fue?- me tembló la voz.
-Tiene una entrevista para el IFL y si lo aceptan no volverá- la temible probabilidad de nuevo -claro que es obvio que lo aceptarán, es Neji después de todo- lo último fue más para él que para mi -¿podrías ayudarme a empacar sus cosas? Abra que enviárselas.
-Claro- abrace a mi padre.
Mi padre era un hombre de negocios, de aparecía severa y carácter fuerte pero no es que no tuviera sentimientos, le dolía ver partir a la familia, a mi madre, a su hermano y ahora a su sobrino, aunque este último sólo se iba lejos por segunda vez. Si yo quedaba embarazada e Itachi me llevaba con él lo dejaría sólo, no quería eso.
Tardaba en digerirlo o mas bien no sabía como hacerlo, todo era un caos en mi mente, ya no sabía de que era capaz Neji pero, ¿realmente se fue? Yo no podía creerlo del todo, él no quería darle problemas a mi padre y por eso se fue aquella primera vez pero se sentía en deuda y por eso trabajaba con mi padre, me costaba creer que se fue sólo así. ¿Estaba bien que después de todo doliera el vacío que dejaba? Quisiera preguntárselo a Itachi, pero no le atrevía.
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...empaqué sus cosas sin darle más importancia y los de la aerolínea pasó días después por las cajas, cada tanto Neji se comunicaba con mi padre e incluso me mandó una postal cuando cumplí 17, sólo eso, no más.
Itachi me estrecho de nuevo por la cintura, seguía dormido, su respiración pegaba en mi cuello, nunca se lo pregunte, yo sólo lo presentía, no es como que buscara apuntarlo o reprocharle lo que hizo o no hizo pero quería saber si él tuvo algo que ver con que Neji se fuera tan de repente.
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Era una mañana fresca pero ni eso evitaba que sólo vististiera la camisa negra de Mi Itachi, odiaba que se la pusiera para ir a trabajar, el negro lo hacía ver demasiado sexy, me tenía sentada sobre la barra de la cocina, sus manos estaban sobre las mías en aquella barra de granito, nos besábamos, comencé a acariciarle sus labios con mi lengua cuando el maldito sonido de su móvil nos interrumpió. Lo mire molesta.
-Será un segundo- se fue a nuestra habitación a contestar.
Suspire. Él quería apoyarme durante la universidad así que comenzó a avanzar en sus estudios eso lo saturo de proyectos, tareas y trabajos, no habíamos podido pasar una noche como la de ayer desde hace meses, odiaba su móvil y odiaba aún más a la persona que lo llamaba apartándolo de mi. Me baje de la barra de mala gana.
-Buenos días Hinata- saludo Kisame mientras abría el refrigerador.
-Buenas tardes querrás decir- pasaba ya de medio día.
-¿Sigue dormido?- mi disgusto se dibujó en mi rostro.
-Esta en una llamada- él río.
-Es inevitable, te saldrán arrugas sí haces esas expresiones- apunto su frente con su índice, debía estar arrugando mi frente -el que conteste no tiene que molestarte, todo lo hace por ti- lo sabía pero yo quería mi tiempo con Mi Itachi -hasta se deshizo de tu molestia en casa- ¡¿QUÉ?!
