Niñera

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La consentía, me gustaba mimarla, tenerla encaprichada, una novia contenta era una relación feliz; no es que la llenara de obsequios y acatara sus caprichos en el momento que ella quisiera, si hiciera eso sólo lograría volverla una malcriada, pero si ella me pedía algo, buscaba la manera de dárselo, tiempo, palabras, confianza, consuelo, todo y ella hacía lo mismo por mi.

Había necesitado una noche como la de ayer desde hace tiempo, el sexo liberaba el estrés y Mi Hinata sabía como sacármelo, amaba poseerla y hacerla gozar, coger era el paquete completo. Quería dar un paso grande con Mi preciosa cuando tuviera los 18 años, quería estar con ella lo más que pudiera, darle la mayor cantidad de mi tiempo para cuando entrara a la universidad y eso me llenaba de tareas y estrés quería terminar la carrera para cuando ella terminará la preparatoria, y eso nos quitaba tiempo juntos, yo lo veía a futuro, Mi Hinata sólo veía el presente y volteaba cada tanto al pasado.

Su disgusto por mi o por las cosas que hago salía a flote por mimarla tanto y ahí era cuando se ponía difícil, justo como ahora, Mi adorada nena se sentó frente al televisor, odiaba que contestara el móvil cuando era su tiempo conmigo, lo entendía, pero era trabajo, en unos años cuando mi padre se retirara sería yo el que encabezaría aquella empresa y para que pueda funcionar estar juntos como yo lo quería ella tenía que dejar dejar de molestarse por las llamadas.

Me recosté en el sofá dejando mi cabeza en sus piernas, ella no quitaba la vista del televisor aunque sabía bien que no le ponía atención, que se mantenía ocupada en sus pensamientos. Rostro serio, brillo naturalmente tierno en sus ojos, labios enrojecidos por tantos besos de anoche, piernas desnudas y que estuviera cubierta sólo por mi camisa favorita, me lamí los labios. ¡Que nena, Mi nena! Le desabotone un botón de la camisa, con sus grandes pechos y los dos primeros botones que no se abrocho, fácilmente podía ver que sí abría un botón más comenzaría a ver sus pezones.

-¿No tienes otros asuntos que atender?- molestia, esto sería difícil.

-No, tú eres mi único asuntó hoy- bajó sus perlados ojos a verme, pero tenía algo más que sólo molestia en su mirada.

Me senté junto a ella y le toque una mejilla con mi mano.

-¿Qué sucede?- ella recargo su cabeza en mi mano.

Y antes de que pudiera contestarme el móvil sonó, ella se levantó y camino a nuestro cuarto, ahora entendía mejor su molestia ¿pero quién le hablaría a Mi Hinata? Temari no la molestaba cuando sabía que estaría conmigo. Me levanté del sofá, no era correcto escuchar las conversaciones ajenas pero Mi princesa me pertenecía y sus asuntos también, no por nada me deshice de aquellos que la hostigaban.

-Estaré bien, no te preocupes- era Hiashi-san -si les preguntaré sí puedo pasar una noche más- se suponía que Mi novia estaba en casa de una amiga no en la mía -te enviare un mensaje ¿si? Cuídate, adiós.

-¿Todo bien?

-Esta atascado, no hay vuelos por tormenta, llegara mañana.

-Así que...- la tomé de la cintura -pasarás otra noche conmigo- pase su cabello para atrás y le lamí la oreja.

-Mañana debes ir a trabajar temprano- baje por su cuello -que me quede ¿no te dará problemas?- desabotone un botón más.

Llene de besos húmedos sus pechos, Mi princesa se abrazó de mi apegándome a su escultural cuerpo, dimos tres pasos y la recosté en la cama, me aleje de sus cenos, pase sus piernas a mis hombros y le probé aquella zona sagrada y deliciosa entre las piernas. Gemía, le encantaba la atención de mi lengua en ese lugar, sólo yo podía saborearla completa, de pies a cabeza, tocar cada rincón de su piel, cada fibra sensible de su bello cuerpo y escucharla inundada de placer. Mordí con suavidad su clítoris.

-¡AH!- la amo demasiado.

Desabotone mi pantalón, amaba su rostro después del orgasmo, desorientado, excitado, dulce; me recosté sobre ella apoyándome con mis antebrazos a cada lado de ella, Mi princesa me tomo del rostro y me beso de forma lasciva, odiaba su sabor en mi boca, sólo quería el mío y con ese beso tan rico buscaba limpiarme su sabor, me encantan estos besos.

Me adentre en ella.

-Mmmmmm- la tomaba con calma, distinto a nuestro ataqué de lenguas.

Sus piernas se enrollaron a mi cintura, me adentre más en su vagina, suspiraba y gemía en mi boca, nos tomábamos nuestro tiempo; rompí el beso y baje a su cuello, yo la había marcado y nada podría borrar mi marca en ella, enlacé nuestras manos, su blanquecina mirada me vio con dulzura y dejo un fugaz beso en mi mejilla.

-Te amo- susurro -te amo Itachi- me sentía lleno cuando la oía decírmelo.

Comencé a moverme más rápido pero manteniendo un ritmo tranquilo.

-También te amo y mucho- "amor" ya no sentía que esa palabra fuera suficiente para lo que sentía por Mi Hinata.

Sus caderas empezaron a moverse a un ritmo mayor y me deje guiar por ellas, la fuerza con la que la penetraba aumentaba, el ritmo aumentaba; puso su mano libre en mi espalda atrayéndome a ella.

-¡AH!- grito, yo gruñí en su cuello y me corrí dentro.

Nos recostamos de lado con su espalda en mi pecho, no le soltaba la mano, ese símbolo en su meñique decía que era mía, no tenía porque soltarlo. Besaba su hombro con mis labios, pequeños besos, sabía lo que venía, siempre me pasaba, mientras tiempo pasara con Mi preciosa, menos quería distanciarme de ella.

-Hinata.

-¿Mm?

-Vivamos juntos- se alejó de mi y se sentó al borde de la cama.

Esa no era la reacción que esperaba, ella lo había propuesto muchas veces, ¿por qué se alejaba ahora? Me senté detrás de ella y la atraje asía a mi por la cintura y le bese el cuello.

-¿Qué pasa?

-Neji ya no está- la sombra de ese sujeto aparecía de vez en cuando.

-Ya me lo habías dicho- oculte mi molestia por su mención.

-La casa es muy grande para que viva uno sólo- la conversación iba en dirección a Hiashi-san, me relaje.

Era bonito ver la relación de padre e hija que tenían, pero yo también necesitaba de Mi niña.

-No es como que valla a encerrarte y no lo puedas volver a ver.

-Pero no quiero dejarlo sólo.

-¿Qué hay de Kurenai?- ella era el remplazo que de Neji Hyuga en la empresa de Hiashi-san.

-Solo son negocios, no una telenovela.

-Lo entiendo- y lo hacía -pero no vivirás con Hiashi-san por siempre y lo sabes ¿verdad?- Mi Hinata suspiro.

-Pero ¿podemos esperar un poco más? Por favor- suplicó, no podía dejar de mimarla.

-Bien- sonrió con dulzura -pero no podré con esto mucho tiempo- lamí su cuello -quiero despertar contigo todas las mañanas- mordí su oreja -dormir contigo todas las noches- ella río.

-¿Dormir todas las noches?- lo se, lo menos que hacíamos en las noches era dormir.

-Entiendes la idea ¿no?- se incoo en la cama abrazándome por el cuello y con su frente apegada a la mía.

-Y tendremos hijos- sonrió con amor.

-Si- afirme y junté mis labios con los suyos.

Se me había quebrado un poco el corazón cuando nuestro "intento" por un bebe no se dio, aunque sabía que la posibilidad desde el inicio estaba cerca de cero y así fue como volví al plan inicial, esperar a que estuviéramos listos; cuando su tratamiento término Tsunade le dio nuevas pastillas para prever el embarazo, sin embargo, siempre que hablábamos sobre nuestro futuro Hinata incluía niños, nuestros niños. La ilusión de ser padres era de los dos, aunque aún no era el momento indicado para eso.