Niñera

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-Para se sinceró no esperaba que te la llevaras tan pronto.

-Lo lamento- suspiro con cansancio.

-A mi me tranquiliza que estés tan interesado, pero sólo Hinata puede decidirlo.

-Lo se, aunque para mi su aprobación es igual de importante.

-Y la tienes Itachi- estrechamos nuestras manos.

Tener la aprobación de Hiashi-san sólo me impulsaba a continuar avanzando con Mi princesa hermosa.

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Mi nena se la paso entusiasmada todo el camino, admitía que yo también lo estaba, este era nuestro primer viaje juntos, sólo nosotros, su atención sería sólo para mi por cuatro días, cuatro maravillosos días que me unirían más a ella, o eso buscaba. Su graduación de la preparatoria era "el motivo" de nuestro viaje, la excusa perfecta para tenerla sólo para mi.

-¿Es aquí?- las casas del camino se distanciaban entre ellas cada vez más.

-Estamos cerca- sonreí en el momento en que Mi nena puso su mano en mi pierna.

-¿De verdad? Yo, no creo aguantar más- también ansiaba ponerle las manos encima.

-Seguro- le tome la mano y bese su dorso.

No la culpaba, habíamos pasado poco más de un mes sin vernos, sin sentirnos y obviamente nuestros cuerpos gritaban por esa atención tan parte de nosotros pero había manejado durante gran parte de la tarde y ahora estaba anocheciendo, que metiera la mano en mi pantalón en estas condiciones por el camino no era buena idea.

-¿No es demasiado sólo para dos personas?

Para estar con Mi princesa nunca era demasiado, el lugar era un tanto más grande que la casa de mis padres, si puede que el espacio fuera mucho para dos pero era una buena excusa para conocerla a fondo, lamí mis labios por ese pensamiento.

-Un lugar más pequeño no tendría playa privada.

Ella me miro por un instante y cruzo por aquella estancia hasta la puerta corrediza.

-Esto es muy exagerado- dijo sin quitar los ojos de aquella vista de arena y mar iluminada por la luz que reflejaba la luna.

-Me gusta mi privacidad- la abrace por detrás.

-Aún así- se dio la vuelta -exageras- se levantó de puntitas y me beso -siempre exageras- dijo entre besos.

La acerque a mi tomándola de la cintura; puede que tenga razón y exagero pero me gusta ocuparme de cada detalle y en este caso sólo yo puedo ver su cuerpo semidesnudo en traje de baño.

Puso sus manos en mis hombros y brinco enredando sus piernas a mi cuerpo, la sujete del trasero para darle más apoyo y toquetearla un poco. Camine con ella en brazos hasta el sofá, la ropa nos estorbaba y fue desapareciendo de poco a poco, en un movimiento ella quedo sobre mi meciendo sus caderas con sus manos en mi pecho y su boca por mi cuello y hombros.

-Te extrañe- dijo llena de ganas.

-Bueno aquí me tienes primor- río -a tu disposición preciosa- sentí su lengua sobre mi piel.

Bajo más las caderas ya estaba a todo, lo tenía bien parado, ella me lo tenía bien parado.

-Hinata- pedí, no era de Uchihas pedir, pero ella tendría que obedecer si es que quería seguir arriba.

Mi Diosa se quitó de encima y con sus suaves manos bajo mi bóxer dejando al aire mi erección; ronroneo para mi antes de llevárselo a la boca, Mi Hinata sabía como usar la lengua y lo hacía de maravilla; lleve mis manos a su nuca, jaloneaba su cabello y la llevaba a metérselo más adentro, sentir su atención, tenerlo en su boquita, saber que ella también me desea con desesperación en este momento todo sólo hacía que me excitara más.

La mire sacarse mi miembro con un hilillo de baba que juntaba su lengua y mi punta, la tomé de la barbilla y la atraje a mi boca, ella se dejo guiar; le sujete las caderas y deslice su bello y escultural cuerpo, me adentre en ella, yo sólo subía y bajaba su cuerpo sobre el mío mientras le devoraba la boca, se estrechaba cuando recién empezábamos, sólo nos tomo unos segundos terminar juntos.

-Más- dijo sin aliento.

Rodé con ella en brazos.

-Como pida Mi nena.

Subí una de sus piernas y la sujete con mi mano, comencé a moverme de nueva cuenta en su interior, ya se regiría mi pene dentro de ella, gemía fuerte, dulce, me encantaba oírla, mi mano libre acaricio su vientre hasta subir a tocarle el ceno, ale su pezón y volvía a estrecharse; realmente nos necesitábamos de esta forma, nuestros cuerpos se habían extrañado con demencia.

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La brisa entraba por la puerta que dejamos abierta, el sonido de las olas rompiendo era lo único que se escuchaba, nuestras respiraciones se habían calmado y nuestras ganas tomaban un descanso o algo así; no podía parar de besarle con parsimonia sus bellos y grandes pechos, me encantaban, los amaba, así como amaba sus labios, sus piernas, ese firme trasero, sus ojos, su cabello, su piel, simplemente esta mujer me tenía completamente rendido a sus pies.

-Itachi- su voz tranquila me hizo contestarle con un sonido de mi garganta -¿qué te gusta de mi?- levanté la mirada y sonreí -¡pervertido, no me refiero a eso!- dijo entre avergonzada y molesta.

-Este- señale debajo de su ceno izquierdo, ella me miro sin comprender -este lunar me gusta.

-No sabía que tenía un lugar ahí.

-Diez y siete años primor y no sabes que tienes en el cuerpo, a mi sólo me tomo dos años y me se todo él mapa preciosa- le bese la nariz -¿Qué te gusta de mi Hinata?

Su rostro se pinto de rojo.

-Pervertida.

Escondió su rostro en mi pecho, se quedo en silencio durante tanto tiempo que creí que se había quedado dormida.

-Te amo y siento que mi corazón explotara sólo por eso- no existían palabras más dulces que esas.

La abrace con ternura y firmeza, estrechándola a mi cuerpo.

-Hinata, vivamos juntos.