Niñera

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Tenía sueño, quería seguir durmiendo pero aquí estábamos, Mi Itachi me cargaba en brazos bajando las escaleras con una manta cubriendo mi cuerpo.

-Despierta amor- su voz era empalagosa, me gustaba - vamos Mi nena despierta.

Sentí el ambiente enfriarse cuando abrió la puerta corrediza y salimos a la terraza, busque calor en su cuerpo, mis ojos se abrían con pereza aún era de noche, aún se veían las estrellas y aún veía a Mi caballero de ojos negros, Itachi era mi estrella personal porque aún si estaba lejos mi corazón lo sentía él brillaba para mi.

Nos sentamos en aquella banca-columpio yo encima de él, viendo las olas romperse contra la orilla y aquella espuma blanca hacer un sonido de "psh", me gustaba el mar, amaba el cielo abierto que me dejaba ver las estrellas pero ahora quería dormir. No sabía que hora era pero apostaba a que no habían pasado ni dos horas desde que deje de tener a Mi Itachi entre las piernas.

-Tengo frío- me queje.

Quería volver adentro y dormir en sus brazos pero lo único que obtuve fue que me arropara más ajustadamente con la manta y un abrazo posesivo y cálido de su parte. Recargó su barbilla en mi hombro, mis manos le tocaron las rodillas.

-¿Eres feliz Hinata?- ahora sería más feliz durmiendo en la cama.

Él había contestado todas mis preguntas absurdas el día anterior, siempre me satisfacía y yo debía y quería satisfacerlo a él.

-Sólo contigo.

-Te ayudo a ser feliz ¿eh?- asentí.

Con su calor corporal y su voz suave hablando, estaba segura que me quedaría dormida pronto.

-¿Podemos entrar?- la banca no era exactamente acolchonada como la cama.

-Aún no, tenemos que esperar un poco.

-¿Por qué?- Mi Itachi no contesto.

Hubo silencio por unos segundos.

-¿Me dejarías subirte una estrella?

-Querrás decir bajar una.

-No yo hablo de subir una estrella.

-No- conteste firme -no puedes dejarme- afiance mi agarre en sus rodillas -sólo para subir al cielo. Te lo prohibo- él río, a mi no me parecía gracioso.

Sus manos de separaron de mi cintura una bajó y otra subió, una acariciaba mi clítoris y la otra un pezón.

-Como ordene Mi princesa- be beso el cuello.

-¿Bajamos sólo para hacerlo aquí?

-Sería un buen final, pero no es la razón.

No dijo más, supongo que lo único que me queda es esperar a que me diga la razón.

El cielo aclaraba ¿cuanto tiempo llevábamos? No lo se, las caricias de Mi Itachi eran muy suaves necesitaban ser más intensas para lograr que me encendiera por ahora eso servía de arrullo. Aparte sus manos de mi cuerpo y las hice envolverme por la cintura.

-Haces que de sueño- bostece la última palabra.

-Lo lamento Mi Diosa, en cuanto acabemos aquí, si así lo desea, la devolveré a la cama para que descanse- devoción, no era broma realmente a Mi Itachi me idolatraba.

Ladee mi rostro y le bese la mejilla ¿Algún día yo lo idolatrare? Esperaba que si, quería llegar a sentir más por él que sólo amor, así como él sentía por mi.

-Vista al frente Mi Diosa- lamió mis labios -ya va a comenzar.

Obedecí su instrucción. El agua del mar brillaba, si brillaba, pequeños destellos de luz se acrecentaban y estiban por toda el agua; al final de toda su extensión de mar la luz era cegadora e hipnotizante, un punto que se volvía cada vez más grande, más ancho, más brillante bañando al mar y a todo el océano con su resplandeciente luz, se distorsionaba en el oleaje que sólo hacía fuera más deslumbrante, más hermoso, el espectáculo alimentaba mis ojos, de fondo todo el tiempo las olas rompiendo en la orilla y a cada instante el sol se alzaba más "¿me dejarías subirte una estrella?" Mi caballero de ojos negros me lo daba Todo incluso lo que no le pedía.

-Parece que lo disfrutaste.

Voltee a verle, ¿en qué momento termine en cuatro? Quede tan hipnotizada por la belleza del amanecer que me acerque demasiado.

-Parece que tú aún la disfrutas- moví las caderas, Mi Itachi río.

-Mi Diosa sabe bien que yo no puedo en realidad bajarle o subirle una estrella pero me se varios trucos para hacerlo y verte feliz.

Me acerque a él quedando de frente.

-Eres un mortal muy astuto- puse una mano en su mejilla.

-¿Mi Diosa aún quiere volver a adentro a dormir?

-Si y no- levanto una ceja -quiero que tú vuelvas adentro y luego salgas- le tome el pene -y adentro de nuevo- lo cubrí con mi mano -y lo saques- lo masturbaba -y lo metas otra vez, hasta que me hagas ver más estrellas.

-Como ordene Mi Diosa.

Me puse sobre Mi bello caballero de ojos negros, me metí su pene aún sin erguir completamente, adentre terminaría de ponerse duro y sabroso, Mi Itachi me tomo de la cadera y comenzamos a coger, duro, fuerte, de endurecía y alargaba dentro mío, mis pechos eran atendido por su boca y mis manos se sumergían en su cabellera; me sentía más allá del cielo era la gloria, era la maldita gloria amarlo tanto y que no fuera nada comparable con lo que él me mostraba que sentía por mi.

-¡AH!- mi primer orgasmo.

Cambie la posición aún faltaba que él llegará, lo haría llegar y derramarse en mi. Me puso en cuatro como viendo miraba el amanecer que Mi Itachi me había mostrado.

-Ve...n a...qu...i- estaba agitada, él me agitaba.

-Como ordene Mi Diosa- se adentró con rudeza.

Mi cuerpo temblaba por su forma salvaje en la que me cogía, se recargó en mi espalda tomándome de los cenos y halando mis pezones, nuestro sudor lo hacía deslizarse con delicia en mi espalda y adentrarse bien profundo en mi vagina. ¡Que delicia! Itachi era mi hombre y yo le pertenecía ¡Sabroso! Apretaba mis paredes sólo para Mi caballero ¡Esto si era coger! Sus gruñidos sonaban más, sólo yo lo hacía correrse y sólo yo podía disfrutar de todo su semen.

-¡!- Itachi era el paraíso.

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Pase casi toda la tarde sola en aquella casa tan grande, quería estar moleta furiosa pero ya no se sentía bien ser tan caprichosa todo el tiempo. "Lo siento nena, pero es una emergencia y debo ir", Mi Itachi dijo "debo" no era como que él quisiera dejarme aquí sola, era por trabajo después de todo, Fukaku-san era el que hablaba del otro lado del móvil no podía decir que no.

Prepare galletas, tenía que entretenerme en algo en lo que regresaba; la universidad, Mi caballero de ojos negros me había ayudado a decidir que estudiar aunque seguía sintiendo que era trampa estudiar repostería "si ya eres buena, se aún mejor", me preguntaba si eso se decía todos los días y por eso llegaba a ser tan perfecto. Fuera como fuere no había otra cosa que me interesara para estudiar a excepción de ser su esposa y madre de sus hijos, si podía.

Hablábamos del matrimonio con normalidad, ambos sabíamos que pasaría en algún momento, por ahora esperaba ansiosa mi cumpleaños, sería en unos días quería empezar el tratamiento de fertilidad pronto, quería darle una familia a Mi Itachi, se había emocionado en aquella ocasión donde a mi me invadía el miedo pero ahora era diferente.

En una ocasión había escuchado a mi padre y Mi caballero hablar "no Hiashi-san, Hinata aún tiene otras cosas que vivir antes de cargar las responsabilidades de una familia", después de eso mi padre me soltaba con más facilidad para pasar las noches en su departamento; por otro lado Mikoto-san se emocionaba diciendo que su hijo era apuesto y que yo, en sus palabras, era una hermosura y fantaseaba con que atributos saldrían nuestros hijos combinando los aspectos que ella consideraba perfectos y agraciados de nosotros, a Sasuke-kun le molestaba que hablara su madre sobre bebés "Hyuga no tendrá hijos, ella es Mi niñera", aunque sospechaba que para cuando ese momento llegara lo menos que Sasuke-kun querrá sería una niñera. Kisame y Temari pedían que fueran como yo, para ellos era suficiente con que hubiera un Itachi Uchiha en el grupo y por Hidan yo suplicaba que sólo tuviéramos niños aunque Mi caballero haría de muy buen guardaespaldas.

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Para cuando llego ya era de noche y lucía exhausto.

-Lo siento nena- me abrazo -no te enfades- podía sentir su cansancio -te lo compensaré, lo prometo preciosa.

-Esta bien- le bese -no se podía evitar- me miro con sorpresa.

Lo tomé de la mano y lo conduje a nuestra habitación temporal, él debía descansar. Si esto iba a funcionar, realmente a funcionar no podía enojarme con asuntos laborales, en un futuro también yo tendría más responsabilidades no podía ser egoísta con esto.

-¿De verdad no te molesta?

-Si me molesta, pero no podías hacer nada por quedarte, era una emergencia y te necesitaban.

Le quite la playera, él me aparto con tranquilidad las manos y negó con la cabeza, lleve mis manos al cinturón de su pantalón y él volvió a apartar las manos.

-Amor estoy muy cansado.

-Lo se- desabroche el pantalón y lo jale para abajo, Mi Itachi.

-No voy a poder complacerte Hinata.

Lo mire y le sonreí con ternura.

-Sólo recuéstate- suspiró.

Le indique que debía hacerlo boca abajo y eso hizo, le Sauce los zapatos y el pantalón, me senté sobre él y masaje su espalda, sonidos de placer le salían de la garganta, con mis manos hacia algo de presión en su ancha espalda y las pasaba por su cuello, sus hombros y más abajo.

-¿Te he dicho ya que eres asombrosa?- reí un poco.

-En varias ocasiones- bese su espalda.

Continúe el masaje por varios minutos más.

-Deja eso primor- su voz era soñolienta -duerme conmigo- giro dejándome de costado en la cama -ven aquí.

Me moví hasta quedar frente a Mi caballero.

-Yo no estoy vestido, tú no debes estar vestida.

Me senté en la cama y me quite el ligero vestido amarillo que usaba, Mi Itachi paso sus manos de mis brazos a mis cenos desnudos y pellizcó mis pezones, luego bajo a mi cintura y me recostó sobre él.

-Eres perfecta- me beso la cabeza.

-Lo intento, para ti- me apretó más a su perfecto cuerpo.

-Lo haces bien.

Su expresión al dormir era bella una ligera sonrisa en sus labios y su rostro inundado de tranquilidad. Esta excitada pero no quería sexo, me excitaba saber que viviría días como estos, trabajo, niños y sólo para esperarlo en casa para tenerlo de nuevo en mis brazos y yo en los suyos, todos los días, por siempre.

Sólo debía esperar a que lo propusiera "Vivamos juntos" y yo aceptaría, así mis mejores fantasías se cumplirían justo como ahora.