Antes de que empieces con el fic, por favor, lee esto: Si confunde mucho la fecha de los drabbles, les explico aquí arriba. El primero toma lugar cuando llevan unos 2 meses de vivir juntos, el segundo ya son 5 meses, y en este van a ser 8. Espero que ya se entienda mejor xDD.

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Ya harían cerca de 8 meses de vivir juntos, y ambos comenzaban a estar más cómodos el uno con el otro; Las discusiones sobre quién se había bebido toda la leche y por qué estaba tal cosa en tal lugar ya eran menos frecuentes. Claro que no por eso ellos eran aburridos, ¡Para nada! En los 3 meses siguientes desde el último pequeño accidente nada había pasado, Jack era algo más respetuoso con el espacio personal de su compañero, e Hipo más cuidadoso con las pertenencias del albino y, aunque no faltaban las veces en que Jack se llevaba un buen puñetazo –que en realidad no dolía- y las veces que Hipo se aprovechara de su habilidad, nada realmente cambiaba entre ellos.

No se puede mentir, Jack seguía siendo el mismo pervertido e Hipo seguía siendo el mismo pobre muchacho que debía lidiar con ello, no habían sido pocas las veces que encontrara alguna de sus prendas en el cuarto del de ojos zafiro y una que otra grabación en su celular que con gusto eliminaba una por una. El castaño era más que feliz con que el mayor tropezara con su gato durmiente de vez en cuando, eran ratos de risas para él y su felino.
Pero ¿Y Jack?, simple, su venganza siempre era darle un buen susto al menor y hacerlo volcar cada taza de café que se atreviera a intentar beber.

Sí, la vida era simple para ambos cuando no había problemas entre ellos… o al menos eso era hasta que cierto muchacho de cabello blanco como la nieve se atrevía a meter mano exactamente donde no debía, era entonces cuando las cosas comenzaban a ponerse tensas en el departamento que compartían. Esta misma mañana, por ejemplo…

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6:37 A.M.

El reloj despertador indicaba, ya habiendo sido azotado contra el suelo por el castaño como todos los días. Con sus ojos algo rojos aún, se puso un par de pantuflas y, rascando sus ojos, se estiró suavemente, despertando al mayor con uno de esos gemidos que al parecer lo identificaban.
Ya habiéndose desperezado un poco, bajó las escaleras con calma mientras se dirigía directamente a la cocina para preparase un desayuno. Pronto, el aroma del tradicional o tal vez estereotipado tocino friéndose llenó todos los rincones de la casa, despertando también a su compañero gatuno que venía ronroneando a su paso con el estómago vacío. Dos huevos fritos se añadieron a los platos, mientras preparaba una taza de café para él y exprimía una naranja para el mayor. Claro que, en todo el ruido del aceite burbujeante y el sonido de la cafetera, Hipo no había oído los pasos descalzos del albino acercándose a él por detrás mientras sacaba el pequeño sartén del fuego. Una vez pudo apagar la hornalla, lo sorprendieron un par de brazos suavemente enrollándose en su cintura, y una fuerte barbilla levemente clavándose en su hombro derecho.

— Buenos días, corazón~ — Dijo con tono somnoliento el mayor, cada vez pegándose más al pecoso con cuidado.

— Buenos días… — La voz malhumorada del pobre y recién levantado castaño dio por entendido a Jack que debería alejarse, pero le restó importancia y decidió quedarse pegado a él. — ¿Quieres por favor alejarte un poco? Estoy tratando de poner la mesa…

— Oohh, alguien se levantó de mal humor hoy~ — Los dedos del albino hicieron un buen agarre de la cintura del contrario, y aún con más cuidado que antes, comenzó hacer leves movimientos a modo de embestidas contra su malhumorado compañero.

— Sí, bastante, gracias por notarlo. — Tratando de hacer notar su sarcasmo y la poca paciencia que le quedaba, intentó voltear a gritarle, o eso hasta que logró ver la expresión del albino, lo que de inmediato le dio una muy interesante idea. — Tú siempre taaan atento a lo que me pasa, te preocupas demasiado~ — Y lentamente, fue dando acción a su plan, moviendo su cadera para poder hacer rozar el bulto del mayor contra su retaguardia, pegándose lo más posible a medida que iba arqueando su espalda.

Morder su labio no le sirvió de nada a Jack, sabía exactamente qué planeaba la mente maliciosa de su adorable compañero, pero no podía evitar los suspiros entrecortados que se le escapaban con cada pequeño roce de del menor. Hipo, por su parte, aprovechaba para lentamente darse vuelta, pasando de sus nalgas a sus manos para poder distraerlo mientras lo sacaba de la cocina hasta finalmente completarlo y cerrarle la puerta en la cara al de ojos zafiro. Detrás, se escuchó como este se caía sobre su trasero en el suelo y lloriqueaba diciéndole lo malvado que era.

— Oohh sí, soy MUY malo. — Fue todo lo que le respondió, mientras daba un sorbo placentero a su café.

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— Están quemados… — La voz de Jack sonaba decepcionada mientras veía su tocino, extra crujiente, sí, pero con partes negras alrededor.

— No estarían quemados si no fueras un calentón y lo sabes. Ahora come tu desgracia en silencio. — Se oyó otro tranquilo sorbo satisfecho de la taza de café.