Disclaimer: La obra llamada "Naruto" no me pertenece, es creación total de Masashi Kishimoto, pero sus personajes quisieron aparecer en esta historia y no pude negarme a tan bonita petición.
-letra normal- diálogos.
-letra cursiva- pensamientos.
-letra en negritas- nombre de técnicas especiales.
Muy buenas tardes a todos, o días, según sea el caso. Aquí traigo la actualización a para esta historia. Antes que otra cosa, debo decirles que a veces suelo tardarme un poco con las actualizaciones, ya que mis labores académicas me impiden escribir con la frecuencia que yo quisera, pero espero que me tengan un poquito de paciencia, pero no dejaré la historia, se los prometo. Ahora sí, les dejo con la lectura.
–¡Sasukeeeeee! –caminando se encontraba el pelinegro por las conocidas calles de Konoha rememorando sus años de shinobi antes de desertar e ir tras Orochimaru, cuando escuchó una peculiar e irritante voz que le venía llamando desde hace dos cuadras.
El día parecía estar acorde a su poco frecuente estado de ánimo, pues el sol iluminaba amable el alto cielo despejado y regalaba sus cálidos rayos a los seres vivos atados a tierra firme. La actividad civil y ninja era tal cual recordaba en sus años de gennin, o quizá un poco más elevada, pues ese día Tsunade Senju se retiraba de su cargo como líder de la Aldea y cedía todo el control a un despreocupado Kakashi Hatake. Sí, era un día casi perfecto, pero el estoico Sasuke Uchiha jamás revelaba de ningún modo su estado anímico.
–¡Sasuke! ¡¿Estás sordo o qué demonios?! –reclamó el rubio respirando bocanadas de aire por el esfuerzo que le representó aumentar su velocidad hasta alcanzarlo. Naruto Uzumaki, hijo de Minato Namikaze, era uno de los ninjas más veloces de la Aldea de la Hoja, sin embargo, tal título quedó nulificado por las extrañas leyes que rigen el anime, pues en esta ocasión, parecía poseer los pulmones de un fumador empedernido.
El azabache sonrió de lado soltando una pequeña risa altanera, tratando de desviar la atención de la clara muestra de evasión hacia su molesto amigo.
–Démonos prisa, Dobe. La ceremonia está a punto de comenzar.
–Sí, pero antes… –el chico de la Profecía se adelantó un poco para quedar justo enfrente del ninja vengador y tomar su hombro con la única mano que tenía –Sakura-chan dice que te niegas a recibir la prótesis que ella y la vieja Tsunade están creando para ti, ¿puedo saber por qué? Es decir, ellas se están tomando la molestia de reconstruir tu brazo, ¿y tú simplemente dices "no, gracias"? ¿Qué ocurre contigo, Teme?
El pelinegro desvió su mirada al suelo relajando sus cejas, cuando elevó de nuevo su mirada, la clavó en los azules de su amigo frunciendo su ceño nuevamente.
–No tienes por qué saberlo. Mis decisiones son sólo mías, no tengo por qué discutirlas contigo –respondió tajante liberando su hombro del agarre con un leve movimiento dispuesto a seguir con su camino.
–Tienes que aceptar, Sasuke. Entiende que Sakura-chan lo hace porque se preocupa por nosotros. Hoy estuve en el Hospital para que tomara las pruebas que necesitaba para mi prótesis, deberías ir tú también en cuanto acabe la ceremonia del Sexto Hokage –insistía el ojiceleste caminando al lado del azabache.
–No aceptaré –de nuevo, el pelinegro desvió su mirada para evitar que su acompañante viera a través de ellos –Hice demasiado daño, intenté atacar la Aldea y maté a un Hokage, intenté matar a Kakashi, a Sakura y a ti.
–Pero eso no significa que…
–Estas son las consecuencias de mis pecados –cortó el usuario del Sharingan dando por terminada la conversación, adelantándose de un salto y dejando al rubio estupefacto.
–Eso no significa que debas cargar con tus pecados solo –susurró el futuro Hokage con la mirada baja –Parece que Sasuke aún está muy lejos de nosotros–el chico terminó por cerrar los ojos lamentándose por la necedad del último de los Uchiha.
–Naruto, ya verás que Sasuke-kun terminará por aceptar –estaba tan concentrado en sí mismo que no sintió la presencia de la pelirrosa a su lado. Giró su rostro y lo que vio en los ojos jade de su querida amiga lo dejó maravillado. Ella, Sakura Haruno, veía al frente derrochando determinación por sus pupilas, sonriendo confiada y segura de sí misma, dándole total credibilidad a las palabras que acababa de pronunciar. La pelirrosa enfocó sus grandes ojos verdes en el rubio, causando que éste parpadeara un par de veces sorprendido por lo que esos ojos lograban transmitirle –Confía en mí –le dijo para después sonreírle amablemente.
–… Sakura-chan… –el junchuuriki del nueve colas se repuso de la impresión sacudiendo su cabeza rápidamente y le devolvió la sonrisa –Creo que en esta ocasión, tú puedes ser la única que logre salvarlo, ¿verdad, Sakura-chan?
–Eso no lo sé, Naruto, pero te prometo que haré mi mayor esfuerzo.
–Sé que lo harás muy bien, de veras –la kunoichi sonrió nuevamente agradecida por la confianza que su amigo depositaba en ella.
Sakura no pudo evitar recordar las incontables ocasiones en las que ella dejó a Sasuke en las manos de Naruto. A pesar de haberse vuelto fuerte por fuera, lo cierto es que por dentro aún seguía siendo débil, y la prueba de ello fue al no atreverse a consumar el acto por el que había declarado su falso amor a Naruto, por el que había dejado fuera de la jugada a Lee, Kiba y Sai, y por el que confesó manipuladoramente haber abandonado Konoha para seguir a Sasuke. Ella seguía siendo débil por no haberse atrevido a matar a Sasuke. Aún recordaba ese momento de su vida en el que las manos le temblaron y sus lágrimas no tenían intención alguna de detener su caída. Al principio pensó que fue por amor a él que no pudo encajar ese kunai envenenado en su espalda, sin embargo, tras meditarlo demasiado en su tiempo libre, resolvió que si hubiese actuado por amor, no habría dudado en atestarle el golpe de muerte, ya que así evitaría que su amado siguiera llenándose de mierda las manos. Lo que impidió que ella terminara con lo que empezó fue su debilidad interior, teniendo como resultado de su cobardía que su vida peligrara por nada más y nada menos que el mismo Sasuke, quien no dudó ni titubeó en atestar ese mismo kunai en ella y terminar con su vida.
Si ella seguía respirando hasta ahora, era gracias al chico que se encontraba sonriéndole a su lado. Él fue el único que pudo sacar al tercer miembro del equipo siete de la oscuridad, y si ese mismo ninja le decía ahora que ella era la única que podía convencerlo de ponerse la prótesis, entonces debía creerle; y no solo creerle, también poner todo su empeño en no defraudar a Naruto. Ella debía poner todo su amor sobre la mesa para lograr que llegara al corazón de Sasuke.
–Gracias por confiar en mí, Naruto. No sabes lo mucho que eso significa.
–No tienes nada que agradecer, Sakura-chan. Confío en ti porque sé lo mucho que Sasuke te quiere, aunque ese idiota no lo demuestre.
–Yo… no estoy muy segura de eso, para serte sincera; pero no importa, yo sé que puedo lograr que acepte ponerse la prótesis que mi maestra Tsunade y yo hemos estado preparando para él, y si lo logro… será suficiente para mí –sonrió falsamente, cosa que hasta el rubio tonto pudo notar.
–Conmigo no tienes que fingir, Sakura-chan. Te conozco demasiado bien como para caer tan fácilmente en tus palabras. Estoy seguro de que tarde o temprano ese idiota cabeza hueca se dará cuenta de tus sentimientos y los aceptará.
La mirada jade de la chica se elevó al cielo por unos instantes, tratando de agolpar todos sus recuerdos en tiempos de gennin, cuando ella estaba más entusiasmada en perseguir a Sasuke que en su entrenamiento shinobi. Los finos labios de la flor de cerezo mostraron una sonrisa melancólica.
–No, Naruto. Hace mucho tiempo dejé de ser la niñita superficial que solamente vivía para complacer a Sasuke y agradar a sus ojos, olvidándome completamente de mí. En el pasado, solamente buscaba de cualquier modo llamar la atención de Sasuke, pero él siempre me rechazaba. No tienes idea de lo mucho que sufría cada vez que intentaba acercarme a él y recibía una negativa tras otra, tras otra…
–Espera un segundo, ¿eso quiere decir que ya no te interesa el Teme? –el rubio hizo una pausa a su caminar y encaró a la pelirrosa, como si a través de sus ojos pudiera ver algún indicio de mentira o arrepentimiento por lo acabado de pronunciar por la médico.
–Te mentiría si te dijera que ya no me interesa. Lo que busco decir es… pasamos tres años de nuestra vida tratando de hacerlo regresar a la Aldea. Tú y yo crecimos, Naruto, nos hicimos fuertes, entrenamos y pulimos nuestras habilidades como ninjas para no perder contra él, para poder convencerlo de escucharnos. Tú y yo sabíamos que Sasuke jamás nos escucharía si éramos más débiles que él, por eso nos esforzamos tanto para estar a su altura y que nos prestara atención, o que al menos resultáramos molestos y así obtener algo de él, pero me di cuenta que jamás lo hicimos por nosotros mismos, o al menos es lo que descubrí de mí. Cada meta que alcanzaba los tenía en la mira a ustedes dos y me animaba diciéndome que estaba más cerca de lograr estrechar la brecha que me separaba de ustedes y su agigantado crecimiento de poder. Ahora que por fin logramos obtener lo que tanto deseábamos, he de decir que me enfocaré a mí misma. A lo largo de este tiempo y gracias a ustedes que me impulsaron a crecer he descubierto muchas cosas de mí misma que antes desconocía. Amo lo que hago. Ser ninja médico es lo mejor que me ha pasado en la vida, y no pienso dejar eso de lado para perseguir cien por ciento una meta que quizá solamente sea una fantasía. Amo a Sasuke, pero no por eso volveré a abandonarme para perseguirle. De ahora en adelante, caminaré a su lado como compañera de equipo, como un shinobi que conoce jutsus que él es incapaz de hacer, como una kunoichi indispensable para él y para ti. Seguiré en formación y seré cada día mejor por mí, para poder proteger a todos los habitantes de esta Aldea y también para apoyar a los habitantes de otras Aldeas que requieran de mi ayuda. Seré la mejor ninja médico de toda la historia, la discípula de la Grandiosa Tsunade Senju que logró superar a su maestra y logró escribir su nombre por sí misma como una leyenda. Mi ambición será mi prioridad, y en segundo plano estará Sasuke. Lucharé por él, sí, pero no sobre mí misma ni mis planes.
El hijo del Cuarto Hokage se quedó sin palabras. Cada una de las frases pronunciadas por la ninja médico lo dejó sin aliento y, al mismo tiempo, le devolvió el aire que a sus pulmones le hacía falta desde hace años. El rubio sonrió y sus ojos se cerraron a causa de lo gigante de su gesto con los labios, sintiendo un gran deseo de llorar de emoción por el despertar de Sakura.
–¡Eres realmente asombrosa, Sakura-chan! Me llenas de felicidad con tan solo escucharte hablar de esa manera. Eres demasiado fuerte y estoy completamente seguro de que llegarás muy lejos como ninja médico. Eres talentosa y muy inteligente, ¡de veras! –el chico no pudo evitar abrazar a su amiga, dejándose llevar por lo emotivo de la escena. La pelirrosa aceptó gustosa la muestra de afecto del Uzumaki, después de todo, Naruto siempre estuvo a su lado apoyándola en todo momento, convirtiéndose en una de las personas más importantes para ella.
–Gracias, Naruto. Sin ti y sin Sasuke-kun yo jamás habría crecido tanto como hasta hoy, pero creo que ya es tiempo de crecer por mis propios medios y enfocarme a lo que realmente quiero –terminó con una sonrisa gentil.
–Y yo estaré orgulloso de verte avanzar y alcanzar todas tus metas –rompiendo el abrazo, ambos chicos reanudaron el paso hacia la Torre Hokage que ya se podía distinguir mucho más cerca de lo que pensaron.
–Una de mis metas es ponerles esas prótesis a ambos. Ustedes son lo más importante ahora, así que sus brazos tienen que quedar como si fuesen de nacimiento; pero también es cierto que hay algo más –Sakura se encogió de hombros y Naruto la miró con extrañeza.
–¿Algo más? ¿Qué más puede haber en esto, Sakura-chan?
–Verás, la realización de la prótesis ha sido un verdadero reto para mí. Necesito muchas células tanto del cuerpo que recibirá la prótesis como del donador, en este caso de Hashirama-sama. He estado leyendo y estudiando mucho las implicaciones y los efectos aversivos que pueda ocasionar al receptor, así como otros aspectos a considerar. Como lo mencioné, es un verdadero reto para mí, pero si lo logro… me estaré demostrando que soy capaz y que puedo ser mejor que ayer. En pocas palabras, tú, Sasuke-kun y yo salimos ganando.
De nueva cuenta, Naruto se encontraba absorto en la plática de la pelirrosa. No entendía ni un carajo de lo que ella hablaba, sin embargo, escucharla proferir sus conocimientos con tanta pasión y tanta entrega le hacía no querer perderse de lo que decía ni por un instante. Debía reconocer que todos los problemas que Sasuke y Akatsuki habían ocasionado jamás lo dejaron centrarse en las necesidades y los deseos de su compañera, pero ahora todo era diferente. Así como Sakura estuvo apoyándolo en su entrenamiento y en la recuperación del Uchiha, ahora él estaría para ella y todo lo que necesitara.
–Es por eso que debo poner mucha atención cuando esté reconstruyendo sus brazos, de lo contrario…
–Sakura-chan –interrumpió el rubio de tajo, cortándole la inspiración a la chica y logrando que sus ojos jade lo miraran con extrañeza, lejos de hacerlo con rabia por haberla interrumpido –Quiero que sepas que puedes tomar todas las muestras que necesites de mí. Cualquier cosa que llegues a necesitar no dudes en pedírmelas, y si no tengo lo que me pides, veré la manera de poder conseguirlas, ¡de veras! Seré uno de los primeros en apoyarte y ayudarte a alcanzar tus metas, no lo dudes –la chica no reprimió su deseo de sonreírle a su mejor amigo por tal muestra de afecto, regalándole la mejor de las miradas que tenía para él. Ese chico era un sentimental de primera.
–Muchas gracias, Naruto –solo eso bastó para hacerle saber al ninja lo profundamente afortunada que se sentía al contar con una joya como él.
Pocos metros quedaban para llegar por fin a la Torre Hokage. A lo lejos, ambos ninjas pudieron distinguir al Equipo Kurenai con Shino Aburame recargado en un árbol tan envuelto en sus ropas como siempre, causando que todos se cuestionaran sobre su extraña y aún desconocida habilidad de regulación del calor corporal que poseía, pues era increíble pensar que el chico no se cocinara bajo ese pesado atuendo. Delante de él se encontraba montado en el grande e impecablemente blanco Akamaru su dueño, Kiba Inuzuka, cubriendo con la mano su frente para evitar que los molestos rayos del sol bloquearan su visión. Ese chico seguía obsesionado con ser Hokage y declaraba abiertamente su rivalidad con Naruto, y a decir verdad, al chico rubio le causaba una extraña sensación de bienestar el pensar que más gente deseaba proteger la Aldea tanto como él, ¡pero ni de coña se dejaría ganar por él o por quien fuera! Naruto era el único y legítimo candidato al puesto de Hokage, punto. Y al lado del odioso Kiba estaba parada la linda Hinata Hyuga. Desde que la hija mayor de Hiashi se había enfrentado a Pain para protegerlo, y posteriormente en la Guerra cuando demostró su fortaleza interior cuando él estaba a punto de dejarse derrotar con Neji ya sin vida entre sus brazos, logró verla de otra manera, una manera con la que jamás creyó que podría verla algún día. Si bien, Hinata no era una chica extrovertida ni escandalosa, sí podía decir con toda seguridad que era la kunoichi más hermosa de toda la Aldea. Es decir, todas las chicas tenían su encanto y sus habilidades especiales, pero en serio, el Byakugan en sus ojos y su largo cabello negro-azulado la hacían verse… simplemente genial. El taijutsu de la ojiperla había incrementado considerablemente, fortaleciendo así su puño suave y, por consiguiente, el rango de alcance de su Doujutsu especial. Si Neji siguiera con vida, con seguridad estaría orgulloso del progreso que Hinata había alcanzado.
Algunos metros más adelante estaba el siempre nombrado Equipo Asuma, a pesar de haber perdido hace años atrás a su mentor. En esta ocasión, Ino Yamanaka y Choji Akimichi se encontraban solos en la parte inferior, ya que el actual líder, Shikamaru Nara, se encontraba entre la fila de ninjas que estaban en la parte alta de la Torre. Al momento de hacer contacto visual la rubia y la pelirrosa, una corriente eléctrica atravesó frente la nariz de algunos ninjas y siguió su recorrido hasta que ambas chocaron. La competencia entre ambas no había cambiado ni un poco desde que se declararon rivales por Sasuke. Aunque el motivo de su enemistad había cambiado con el pasar del tiempo, siempre se encontraban en disputa estas dos, motivándose una a la otra a progresar y dejar atrás a la rival, motor que irónicamente, las convertía en las mejores amigas. Sin quitar absolutamente nada de su atención a la bolsa de frituras sabor barbacoa que tenía entre sus manos, Choji ignoraba la mirada que su compañera le brindaba a la pelirrosa. Aunque su apetito había crecido a proporción de sus años y su cuerpo, se podía decir que hace mucho fue capaz de controlar su apetito desmedido, ese que ponía en riesgo a sus compañeros y a la misión. Ahora era perfectamente capaz de controlarse y aprovechar su complexión para ataques poderosos y letales. Y aún con todo eso, algo que seguía intacto en él era esa maravillosa cualidad de la gentileza que habitaba en su corazón; la misma que le hizo ganarse muchos y verdaderos amigos y la que le hizo ganarse la atención de Karui, la pelirroja de la Roca. Aún no era nada evidente, pero la perspicacia de Ino y Sakura las llevó a la conclusión que entre ellos podría darse algo, claro, todo eso en el tan conocido "chisme de lavadero".
Casi enseguida de Ino y Choji se encontraba el incompleto Equipo Gai, La mirada del ridículo Cejotas-sensei dejaba ver la enorme y voluminosa cascada de lágrimas que caía de sus ojos, incluso más voluminosa que sus mismas cejas. "La rivalidad es un tema truculento" recordó Naruto las palabras de Kakashi-sensei en aquel exámen chunnin. Era cierto, todas las rivalidades que había conocido hasta ahora siempre terminaban siendo superadas por el poder de la amistad. O bueno, casi todas. Si su amado maestro Sabio Pervertido hubiese vivido lo suficiente, quizá habría limado asperezas con Orochimaru y habría visto con alegría cómo éste ayudaba a la abuela Tsunade a regenerarse. En fin, no pude haber alguien tan ridículo sin encontrar apoyo de alguien igual de ridículo, y en este caso… se encontraba el pupilo estrella de Gai-sensei, Rock Lee, con ojos igual de inundados por las lágrimas, aunque un poco más chicas que el primero. La historia de Lee era también parte del tema de la rivalidad. Su esfuerzo, sudor y sangre fueron recompensados grandemente con el respeto y la admiración de todos los shinobi de la Hoja y de las demás Aldeas. El chico verde de Konoha era un digno y soberbio ejemplo de la importancia de la perseverancia y el trabajo duro. Y su motor más grande fue su sueño de demostrarle a todo el mundo que podía ser un ninja respetable sin usar genjutsu ni ninjutsu, simplemente taijutsu, logrando con ello ser nombrado un Genio en Taijutsu. Lamentablemente, jamás pudo demostrar su genialidad con el otro Genio, Neji Hyuga, a quien deseaba con todas sus fuerzas enfrentar y por fin derrotar, haciendo que éste lo reconociera. Naruto y Sakura sabían perfectamente que aquello no fue necesario, pues el Genio Hyuga lo reconoció como un rival digno hace mucho tiempo atrás.
–¡Sasuke! –el rubio se adentró en el mar de gente cuando logró identificar al pelinegro recargado en otro árbol al final de la multitud, siendo seguido por la pelirrosa –Llegaste rápido.
–Todo esto está a punto de comenzar –respondió con los brazos cruzados y una pierna recargada en el tronco, mientras la otra estaba en tierra firme.
–Buenos días, Sasuke-kun –saludó gentil Sakura situándose al lado de Naruto.
–Buenos días –devolvió el saludo el azabache mirándola a los ojos. La chica cerró los ojos feliz y desvió la mirada hacia el rubio para reanudar su conversación.
Todo era diferente a como recordaba. Su memoria viajó muchos años atrás hasta detenerse en su infancia. En todas las misiones que se les asignaba, él era el primero en llegar, seguido pocos minutos después por la pelirrosa, quien también era muy puntual. El silencio reinaba entre ellos a pesar de los múltiples intentos de Sakura para hacer conversación con él, pero sacarle conversación al Uchiha era una tarea titánica. Al llegar Naruto con sus acostumbradas idioteces, lograba quitarse de encima a la molesta niña que se la pasaba regañando al rubio y golpeándolo. Ahora no. Ahora ambos parecían demasiado unidos y ella había resultado ser más tolerante a las idioteces del ojiceleste, o mejor dicho, Naruto había crecido y madurado... un poco.
Listo, hasta aquí el capítulo de hoy. La verdad estoy medianamente enterada de las novelas Hiden de algunos personajes, pero de la temática y el contenido no sé absolutamente nada, así que este fic no contará con ese tipo de información con excepción de un pequeño dato que tengo de una de las novelas. Sé que en Sakura Hiden ella está llevando a cabo un proyecto de una clínica de salud mental para niños, así que ese dato es el único que aparecerá aquí, pero obviamente el desarrollo de la clínica y de los personajes que intervienen en ella serán diferentes. Si alguien sabe de otro dato curioso de algun personaje como Kakashi, Shikamaru, Gaara y Sakura, siéntase libre de dejarmelo saber, que yo lo incluiré en este fic. Bueno, y no solo de ellos, también de otros personajes, en especial algunas curiosidades de Sasuke y Karin, porque la verdad yo no sé mucho de ellos como su comida favorita, etc. También sé que las novelas no son cannon, pero no está de más que esas cosas aparezcan aquí, ya que a final de cuentas esta historia quiero que sea lo mas completa posible, y si ustedes me ayudan, mucho mejor.
He estado respondiendo por PM algunas preguntas y/o comentarios que me han hecho acerca del sueño que Sasuke tuvo en el primer capítulo, pero si algun lector no tiene cuenta, responderé la pregunta por aquí en cuanto actualice, así que si tienen alguna duda o teoría acerca de ese sueño, me encantaría leerla.
Quiero agradecer especialmente a Marisol de Inuzuka, misslaly19 y Luna Uchiha16 por comentar. Las amo por su apoyo.
Eso es todo por ahora, nos leemos en el siguiente capítulo. Sayo...
