Disclaimer: La obra llamada "Naruto" no me pertenece, es creación total de Masashi Kishimoto, pero sus personajes quisieron aparecer en esta historia y no pude negarme a tan bonita petición.

-letra normal- diálogos.

-letra cursiva- pensamientos.

-letra en negritas- nombre de técnicas especiales.

¡Hola! ¿Cómo se la están pasando? Espero que super bien. Me disculpo por dos cosas, la primera por la hora en la que estoy publicando, pero apenas encontré el tiempo para poder hacerlo, y la segunda justamente por la demora de tantos días sin actualizar, pero los deberes son sofocantes jajaja. Bueh... mejor ya no digo nada y les invito a ponerse cómodos para leer el capi :D


La ceremonia de condecoración al Sexto Hokage, Kakashi Hatake, se llevaba a cabo en la Aldea Oculta entre las Hojas. El valiente y astuto shinobi merecía con todas las de la ley ocupar un cargo tan importante como aquel. Un cargo que muchos de los ninjas ahí presentes aspiraban a llegar en algún futuro no muy lejano. Las palabras de la hermosa rubia Sannin llegaban al corazón de los habitantes que, inspirados por tan conmovedoras palabras, apoyaban con toda su alma al nuevo Hokage que dirigiría la Aldea con astucia y entrega.

Kakashi Hatake, hijo único del héroe Sakumo Hatake, mejor conocido como el "Colmillo Blanco de Konoha", había sido propuesto ya en dos ocasiones por los hombres más sabios de la Hoja. La primera ocasión fue para determinar a un Hokage interino debido a la gravedad de la Quinta por luchar contra los estragos que Pain dejó en la Aldea. En ese momento, Shikaku Nara propuso sagazmente al exANBU como la mejor opción, siendo finalmente elegido Danzo usando ventajosamente el ojo del difunto Shisui Uchiha para manipular a todos. La segunda ocasión fue justamente debido a la muerte de Danzo a manos de Sasuke Uchiha que de nuevo se escuchó rondando el nombre del Jounin peliplata entre los mejores candidatos para dicho puesto. Y tal como sucedió la primera vez, el perezoso y descuidado ninja se vio librado del problemático cargo gracias a que la Quinta Hokage encontró el alivio y regresó a ejercer su autoridad.

En definitiva, tras dos intentos fallidos, el nombre del puesto de Sexto Hokage era ocupado por "El ninja que copia" Kakashi Hatake. Ya sin su Sharingan distintivo, el astuto shinobi no necesitaba de él para decidir el rumbo que la Aldea llevaría, pues fiel a los ideales del Primer y Tercer Hokage, el peliplata seguiría con las mismas enseñanzas de instruir a las nuevas generaciones con la "Voluntad de Fuego".

–Vaya, ¿quién lo diría? Finalmente Kakashi-sensei es alguien importante –comentó el rubio maravillado por el atuendo de Hokage que vestía su sensei.

–Se ve muy bien, ¿no crees, Naruto? –preguntó su compañera rosa a su lado.

–¡Se ve fantástico! ¡No puedo esperar ni un minuto más para vestir así de genial como él! ¡De veras! –los puños del ojiceleste se cerraron de emoción y sus ojos se abrieron grandemente para mirar e imaginarse a él vestido con esas ropas cuando fuese nombrado Séptimo Hokage.

Al verlo tan emocionado, la pelirrosa no pudo evitar cerrar sus ojos de alegría y extender una amplia sonrisa ladeando ligeramente su cabeza para dedicársela a su mejor amigo. Definitivamente ese chico era alguien especial, y ella estaría siempre con él para apoyarlo en su sueño.

–¿Qué tú serás el Séptimo Hokage? No me hagas reír, chico bobo. Te diré algo… ¡Yo seré el próximo Hokage de la Aldea! ¡Que te quede bien claro! –apuntándose a sí mismo con su dedo pulgar y seguido de un ladrido de afirmación del canino blanco, Kiba le recordaba a Naruto su indiscutible rivalidad.

–¡Já! Tú y tu perro pueden hacerse ilusiones si quieren, pero la realidad será que muy pronto yo estaré allá arriba vestido de Hokage y tú estarás aquí abajo mirándome.

–¡Sueñas! Las cosas serán al revés, yo estaré allá arriba mirando a toda la Aldea y tú estarás acá abajo admirando mi grandeza.

–¡Como si eso fuera a suceder! Tú ni siquiera sabes lo que significa ser Hokage. Estoy seguro que la primera idiotez que harás será algo relacionado con los perros.

–¡Pero mira quién habla! Seguramente tú decretarás alguna absurda ley como el Día del Ramen o algo parecido. Konoha se vendría abajo si llegase a tener a un Hokage tan idiota como tú –nuevamente se escuchaba el ladrido de Akamaru apoyando en todo momento a su amo.

A punto estuvo el rubio de responderle al maldito chico con aliento de perro hasta que vio a la tierna Hinata acercarse a su compañero de equipo para calmar la situación.

–¡Ki-Kiba-kun! –oyó a espaldas suyas la voz de la Hyuga en tono de súplica.

–¡Hinata! –exclamó Naruto al verla, causando que la chica sonrojara de manera tenue sus mejillas –¿Verdad que tú estás de acuerdo conmigo? Tú también piensas que seré mucho mejor Hokage que este tipo, ¿verdad?

–¡Eso es mentira! Hinata sabe muy bien que el único capaz de ejercer un buen puesto de Hokage soy yo, ¿no es así, Hinata? –se adelantó el castaño a cualquier palabra que la chica pudiese proclamar a favor de su rival. Le gustase o no, el dueño de Akamaru sabía perfectamente lo que la ninja perlada sentía por ese cabeza hueca.

–-Y-yo… etto… Naruto-kun… yo… –¡qué vituperio! Su mejor amigo y su amor platónico esperando que ella dijese algo a favor de solo uno de los dos. Por un lado estaba su amigo Kiba, quien sabía perfectamente se enojaría si ella llegaba a decir algo que no le agradara, y por otro lado estaba el chico que amaba, al cual deseaba apoyar con todo su corazón, pero que la timidez no le permitía externar bajo ninguna circunstancia.

–¿Y bien, Hinata? ¿Qué dices? –como si su voto fuese el único que valiera, Naruto insistía para que la pelinegra pronunciara su nombre, mientras que ella, roja cual tomate en temporada, luchaba contra sus insistentes deseos de caer desmayada justo ahí con tal de no dar su opinión al respecto.

–¡Basta, chicos! –intervino la pelirrosa en rescate de la Hyuga, para alivio de esta última –¿No creen que están yendo demasiado lejos? Kakashi-sensei es el que recién está obteniendo el título de Hokage, ¿podrían respetar eso, por favor? Todavía falta mucho para que ceda su cargo a alguien más –esa y demás reprimendas eran dedicadas por la temperamental ninja médico para los dos torpes más grandes de la Aldea.

Desde su cómoda posición, el exninja vengador escuchaba exasperado el alboroto que se formaba a escasos pasos de distancia. Ahora todas esas discusiones sonaban demasiado infantiles para él, pero si debía ser sincero consigo mismo, el que realmente merecía el título de Hokage era Naruto. Kiba era demasiado estúpido para el cargo, sumándole a ello que en realidad no sabía lo que verdaderamente significaba ser Hokage, tal como lo dijo su tonto amigo.

Cansado ya de oír tantos disparates sin sentido, giró su rostro para evitar seguir en contacto con los estúpidos de su derecha, sólo para toparse con otros aún más estúpidos que continuaban llorando a mares por la promoción del Jounin peliplata. El equipo Gai, o más bien, los únicos dos ridículos presentes del equipo lloraban incontrolable y exageradamente por la escena que sus cejotas presenciaban. La cara de hastío del azabache era digna de retratarla para la posteridad, y habría sido así de no ser por el miembro femenino que acababa de llegar y unirse al par de patéticos genios del taijutsu, logrando hacer que el chico normalizara su expresión.

–¿Por qué llegas hasta ahorita, Tenten? –preguntó intrigado Lee a su compañera por la inhabitual tardanza de la castaña.

–¿Eh?... Bueno, yo… No es nada, no se preocupen –respondió ligera y sonriente la maestra de armas negando con las manos rápidamente.

Intentando enfocar su atención en algo más que no fuese la discusión de los tarados de junto, el azabache miró con sus orbes negros los ojos chocolate de la maestra de armas que no se percataba de la mirada de Sasuke. El Uchiha pudo saber perfectamente que la kunoichi estaba mintiendo, pues las marcas de agua seca en sus mejillas y sus ojos levemente hinchados le otorgaban la más evidente de las respuestas.

Después de la Guerra, muchos ninjas fueron afortunados de vivir para presenciar la paz que la unión de las Cinco Naciones Ninja les ofrecía. Luchar hasta el último esfuerzo trajo consigo una recompensa inigualable, sin duda, pero el infortunio estaba con aquellos que perdieron a sus seres queridos en esa Guerra. Los había visto… vivir una paz tan deseada como esa no era lo mismo sin esas personas importantes para algunos, y la historia de Tenten no era diferente. Ella, sin lugar a dudas, era de las que más sufría la crueldad de un mundo feliz sin un ser amado. La maestra de armas junto con la ninja del clan más prestigioso de la Aldea eran las que más lamentaban la muerte y su desgarradora decisión de llevarse a un ninja tan prometedor como lo era Neji Hyuga. Así que… con toda seguridad, Sasuke supo perfectamente que la fémina del equipo Gai estuvo llorando en la tumba del llamado "Genio". En realidad no le importaba, jamás tuvo contacto alguno con ella o con Neji, así que para él su muerte no representaba una pérdida lamentable.

–¿No es nada? ¿Estás segura de eso, Tenten? –cuestionó nuevamente el chico con el atuendo verde sin sentirse persuadido por las palabras de su compañera –Sabes que a Neji le molestaba cuando llegabas tarde –dijo con la mirada baja.

–Lo sé, Lee, lo sé. Seré cuidadosa para la siguiente ocasión, ¿de acuerdo? –ni rastro alguno del enorme pesar que la kunoichi guardaba en su interior por la pérdida de alguien importante para ella. Esas eran verdaderas kunoichis, no aquellas que hacían drama por todo y por nada a la vez.

–De acuerdo –respondió la copia fiel de Gai cero convencido de la respuesta de la castaña. Él también se encontraba sufriendo la muerte de su mejor amigo y rival, pero al igual que Tenten, se guardaba su dolor para cuando estuviese solo.

–¡DÉMOSLE LA BIENVENIDA AL SEXTO HOKAGE, KAKASHI HATAKE! –resonó por casi toda la Aldea de Konoha la imponente y femenina voz de la Princesa Tsunade, la Quinta Hokage que cedía su puesto y se retiraba a descansar. Suficiente había hecho ya por Konoha, así que se dedicaría a beber sake, a apostar y a asistir de vez en cuando al Hospital si su ayuda era requerida, pero teniendo a alguien como Sakura a disposición de los médicos, realmente no tendría por qué molestarse en lo absoluto –Abuelo, Sarutobi-sensei… he terminado mi labor como líder de Konoha. Dejo en manos de Kakashi la Aldea que con tanto amor se fundó y que con sus vidas la protegieron. Fue un placer servir a esta gran Nación –una solitaria lágrima resbaló por la nívea mejilla rejuvenecida de la nieta de Hashirama que se perdió en la comisura de los rojos labios de la rubia que sonreía satisfecha viendo como la población ovacionaba al peliplata y reiteraban su apoyo incondicional. Miró a su espalda y vio a los Cazadores Especiales ANBU, a sus chunnin, entre ellos a Shikamaru y, finalmente a Shizune, su fiel amiga. Todos ellos habían colaborado excelentemente con ella y habían dado todo su esfuerzo para cumplir sus órdenes. Los extrañaría… o tal vez no; ella ya deseaba llegar a casa y perderse en su deseosa botella de sake sin la molesta obligación de llegar al siguiente día a la oficina a leer, firmar y sellar innumerables hojas de papel que no tenían fin. Esa ya era obligación de Kakashi, y pensar en ello le hizo soltar una pequeña risita burlona.

Finalizada ya la ceremonia, Izumo y Kotetsu ayudaban como locos a desalojar y sustituir con nuevos muebles la oficina Hokage para recibir al nuevo líder.

–¡Abuela Tsunade! –saludó amable Naruto sin tomarle importancia al mal genio que derrochaba la rubia por el estrés de la "mudanza".

–¡Kotetsu! ¡Creí que ya te habías llevado mis cuadros! ¡¿Por qué aún no te llevas esos cuadros?! –refunfuñaba autoritaria –¡Izumo!

–Sí, Lady Tsunade, enseguida voy –respondía el cansado Izumo acatando las últimas ordenes que le daba la exHokage.

–Vaya, parece que la abuela está algo estresada –susurró el rubio a Sakura que lo veía con una leve risita cómplice en sus labios.

A pesar de lo cuidadoso que había sido, sus palabras habían viajado hasta posarse en la oreja de Tsunade que se hacía grande con tan solo escuchar la palabra "abuela", la que siempre detestó de él.

–¡¿CUÁNTAS VECES TE HE DICHO QUE NO ME LLAMES ABUELA, MOCOSO INFELIZ?! –la figura esbelta y desarrollada de la rubia legendaria se hacía gigante a causa de su enojo, haciendo temblar de miedo a un pequeñito Naruto que negaba con su cabeza y sus manos tan rápido como podía.

Sakura y Sasuke parecían también presenciar ese extraño fenómeno de la Sannin, pues una gota de sudor resbaló por sus nucas mientras miraban la gigantesca persona de Tsunade aplastar con la mirada al rubio.

–¡Naruto! –la pelirrosa reaccionó y le aplicó un candado con sus manos aprisionando el cuello del chico ignorando las súplicas de dolor, y con risa nerviosa le habló a la Quinta –N-No se preocupe, maestra, no vuelve a pasar.

–¡Hmph! –expresó molesta la nieta del Primero lanzando una última mirada de reproche para él antes de salir de la oficina donde en breve estaría su sucesor.

–Oh, espere, maestra, debo decirle algo respecto a…

–¡Ahora no, Sakura! –la gruñona apostadora se alejó masajeando sus cansados hombros con sus propias manos ansiosa de retirarse a descansar. No quería saber nada más, solo esperaba quedar completamente libre para perderse en sus vicios.

La kunoichi se deprimió cómicamente bajo la mirada de sus dos compañeros de equipo, apareciendo alrededor de ella un halo ensombrecido que le daba un aspecto más dramático.

–¡Anímate, Sakura-chan! Puedes olvidarte un momento del trabajo y venir con nosotros a comer ramen, ¿qué dices?

Sakura miró a Naruto y luego a Sasuke. Sabía muy bien que el pelinegro no era fan del ramen, así que algo debió hacer el rubio para convencerlo de ir a Ichiraku Ramen. La idea le causó un poco de gracia a la pelirrosa.

–Gracias, Naruto, pero no puedo pensar en otra cosa si Tsunade-sama no revisa conmigo los avances que he hecho. Estoy segura que mi idea puede ser de gran ayuda si tan solo pudiera encontrar las herramientas necesarias para poder implementarla. Es decir, puedo capacitar a los profesionales para que colaboren conmigo y… –de pronto la ojijade guardó silencio para sorpresa de sus dos compañeros. No es que ambos estuviesen prestando total atención a sus palabras, pero la frase inconclusa de Sakura llamó su curiosidad por saber el motivo por el cual calló.

–¿Sa-Sakura-chan? –Naruto movió su mano enfrente de los ojos de la chica para intentar despertarla de su trance –¿Te encuentras bien, Sakura-chan?

La chica suspiró pesadamente. Pensar tanto en el trabajo realmente la agotaba.

–Tienes razón, Naruto. No puedo avanzar en mi proyecto sin que antes pueda recibir un voto aprobatorio de Tsunade-sama. Creo que los acompañaré a comer ese ramen –sonrió forzadamente la ojijade.

–¡Eso es todo, Sakura-chan! ¡En marcha, Sasuke!

Los tres exdiscípulos de Kakashi se encaminaron al famoso restaurante que tanto gusto le causaba al rubio visitar. Ese lugar estaba lleno de hermosos recuerdos para el hijo de Kushina, pues cada logro que obtenía de su formación como ninja era gratamente recompensado en ese establecimiento con todo lo que su estómago pudiese almacenar. Sus figuras de autoridad lo consentían al llevarlo a comer a Ichiraku Ramen.

–¡Bienvenido a Ichiraku Ramen, Naruto-kun! –saludó amable el señor del establecimiento.

–Gracias, abuelo. Quiero ordenar un tazón grande de ramen.

–Para mí un tazón chico, por favor –pidió gentil la flor de cerezo.

–Un tazón grande también –aunque Sasuke prefiriera comer otra cosa, su estómago era igual al de Naruto.

La orden fue anotada y de prisa el viejo junto a su joven hija comenzaron a preparar los pedidos. Para el dueño de aquel emblemático establecimiento era un orgullo ver crecer cada día al rubio escandaloso. Todavía recordaba la primera vez que el niño comió en su restaurante halagando infinitamente su habilidad culinaria. A partir de ese momento, Naruto se convirtió en un fiel cliente que no desperdiciaba oportunidad alguna para comer ahí.

–Listo, aquí tienen su pedido –ofreció el anciano disponiendo a cada uno su respectivo tazón –Y como vienen acompañados de mi cliente estrella –dijo señalando al rubio –Les daré un jugoso descuento en este consumo. Pidan lo que quieran, con confianza.

–¡Muchas gracias abuelo! ¡Eres lo máximo, de veras!

–Gracias –Sakura respondió amable y el azabache sólo se limitó a asentir agradecido por el favor del anciano.

–Entonces… –Naruto sumergió sus palillos en el platón, sacó unos cuántos fideos y sopló para enfriarlos un poco antes de meterlos a su boca –Ese avance del que hablaste, ¿tiene que ver con las prótesis que están haciendo tú y la abuela Tsunade? –formulada su pregunta, el sonido que hacía al sorber los largos fideos se escuchó.

–A decir verdad… no –respondió la chica después de haber masticado y tragado educadamente.

Sasuke simplemente escuchaba a sus amigos conversar, por supuesto aquello le era inevitable al estar en medio de ambos en la barra. Aun así, no se tomaba la molestia de pedir permiso cuando se atravesaba para acercarse al plato y comer su ramen, aun si eso significaba estorbarles a ambos a la hora de charlar.

–¿No? ¿Entonces de qué se trata? Creí que tu prioridad era completar esas prótesis.

–Y lo es, no lo dudes. El proyecto que tengo en mente es uno muy diferente y algo que nunca antes se había pensado por nadie –dijo soberbia mientras llevaba otro poco de ramen a su boca.

–¿Qué es, Sakura-chan? Tienes que decírnoslo –comentó el rubio para después sorber lo último del tazón –Viejo, quiero otro plato de ramen.

–En seguida, Naruto-kun –respondió la amable Ayame.

–No quiero sonar grosera, pero está en fase de planeación todavía. Me he topado con algunos inconvenientes que no he podido resolver y con los cuales no contaba, así que por el momento es información clasificada.

–¡Oh, vamos! Estoy seguro de que podremos ayudarte si nos comentas tus planes– insistió el rubio.

–No seas impaciente, Naruto. Te prometo que ustedes serán los primeros en saber de qué se trata en cuanto tenga luz verde para compartir el proyecto –la chica imitó la acción del rubio al sorber lo último de su plato para después dejar sus palillos encima –Cambiando de tema, Sasuke-kun, necesito que te des una vuelta por el Hospital para que podamos extraer tus muestras y completar la siguiente fase de la prótesis.

El azabache no contesto ni se dignó a mirar a la pelirrosa, simplemente continuó comiendo de su ya casi vacío tazón. Ya estaba cansado de tanta insistencia de ambos, así que esta vez solo decidió hacer oídos sordos a lo mismo.

–¡¿Acaso no escuchaste a Sakura-chan, Teme?!

–Ya les dije que no pienso aceptar esa prótesis –respondió el pelinegro sereno.

–¡Y nosotros ya nos cansamos de decirte que…!

–Sasuke-kun –le interrumpió Sakura a Naruto –Lo diré una vez más, pero de diferente manera. Necesito que te des una vuelta por mi consultorio para hablar contigo de algo que puede interesarte. No tardes mucho, el día de hoy me quedaré hasta las seis solamente.

–Si lo que me dirás es acerca de la maldita prótesis, pierdes tu tiempo –dijo para después hundir su cabeza en el enrome tazón para sorber lo último justo como los otros dos.

–En seguida te traeré otro tazón, Sasuke-kun –Ayame recogió el plato vacío del Uchiha para llevárselo.

–Lo que te diré te va a interesar, estoy segura. Si al menos me darás la oportunidad de expresarme, te veo antes de las seis de la tarde. Después de esa hora visitaré a Tsunade-sama a su casa así tenga que pasar la noche entera afuera antes de que me abra.

–Deberías enfocarte mejor en tu nuevo proyecto en lugar de negociar conmigo esa prótesis –el nuevo tazón repleto de ramen fue puesto frente al azabache y ya se disponía a probarlo.

–Soy Sakura Haruno, discípula de Tsunade-sama; soy perfectamente capaz de manejar todos los proyectos que se me antojen al mismo tiempo y, además, seguir mejorando mi ninjutsu y taijutsu –tanto Sasuke como Naruto suspendieron su alimentación para enfocar sus ojos en los de la pelirrosa.

¿De verdad era ella? ¿Desde cuándo Sakura se había vuelto tan soberbia y arrogante? Sin duda, aquella niña tímida e insegura de su frente que se transformó en una kunoichi inteligente y capaz, aunque todavía insegura, de nuevo se transformaba, pero ahora lo hacía en una independiente y fuerte joven que podía comerse el mundo entero si quisiera. Sakura no era soberbia ni arrogante, simplemente, Sakura había descubierto lo que era la seguridad en sí misma.

–Te veo en mi consultorio a la hora que gustes, Sasuke-kun –la pelirrosa se levantó, pagó su tazón de ramen y se encaminó al Hospital de Konoha caminando con suficiencia bajo la mirada azul y negra.

–¡Vaya! Sakura-chan es asombrosa, ¿no lo crees, Sasuke?

–Hmph –se limitó a decir mientras comía de su caliente ramen.


Hasta aquí el capítulo de hoy, ¿qué les pareció? Ya sé que quizá me maten porque nuestra segunda protagonista todavía no aparece, pero tengan paciencia, Karin pronto aparecerá. Por cierto, el team Taka todavía no está viviendo en Konoha, la historia se basa en ese año que Sasuke se perdió de ellos como lo describí en el primer capítulo.

Quiero dedicar este capítulo a lixy-chan y a Guest (tú sabes quién eres XD) por ser los primeros lectores sin cuenta que me dejaron review. Gracias miles por su apoyo.

Guest: Hola! Antes que nada espero que se entienda que a ti va dedicado el capítulo jajaja. Ahora bien, opino lo mismo que tú al decir que Sakura no se mostró con todo su potencial en el manga. Una lectora me hizo ver que quizá le pedíamos mucho a una niña de 16 años y... tiene toda la razón jajaja pero en este fic ella será diferente, porque sacaré todo su potencial y por eso brillará. Kishi era un loquillo enamorado de Sasuke y nada más importaba jajaja por eso no puso atención a nadie mas que a él. Aquí está la actualización, espero que sea de tu agrado. Saludos :D

lixy-chan: Hola! Awwwwww no sabes lo que tu review me hizo sentir :') Yo también soy fan de ambas parejas y estuve esperando mucho tiempo para leer algún buen triángulo amoroso que me dejara satisfecha, pero como bien dices, la mayoría dejan a Karin como la puta mala del cuento y es un personaje que me gusta, así que decidí dejar de esperar y yo misma hacer este fic donde no habrá bashing para ninguna de las dos. Ambas brillarán tanto por sus cualidades que juro que ni el mismo Sasuke sabrá a quién elejir. Gracias por hacerme saber que me lees, espero que la actualización sea de tu agrado. Saludos.

Bueno, eso es todo por ahora. Espero que se la pasen bien y nos estamos leyendo. Sayo...