N/A: ¡Holi-hola-a-a! ¡He vuelto-o-o! Antes de que matéis por el retraso, he de decir que no pude actualizar por un tiempo. Han pasado muchas cosas en los últimos meses que me han forzado a reducir mi tiempo con un ordenador, pero ahora las cosas están a poco a poco volviendo a su lugar. Muchos amigos me han dicho que debería dejar la historia por un tiempo, pero no pienso hacerlo, ¡voy a acabarla aunque sea lo último que haga! Este capítulo es uno de mis favoritos hasta ahora, y ya entenderéis por qué... ehehehehe...

Por cierto, como hay mucha explicación en este capítulo: (cuando veáis algo en negrita entre paréntesis es una explicación/Nota de la Autora). Además, como no quería tardar ni un segundo más en actualizar, no he podido revisar el capítulo, por lo que, es probable que hayan algunos errores...

Y ahora, sin más preambulos...

¡ON WITH THE SHOW!


Capítulo 4: Sorpesas

¡CLASH! ¡CLANG! ¡CRUNCH! ¡BAM!

Dos personas en ropas negras y blancas peleaban ferozmente en una pradera en medio de la nada. Se movían tan rápidamente que se volvían borrones de colores; lanzándose el uno al otro violentamente, para separarse al cabo de pocos segundos. El sonido de metal contra metal, sus respiraciones pesadas y la casual explosión eran los únicos que se atrevían a romper el silencio.

Durante unos minutos los dos pelearon con todo lo que tenían; pero como estaban igualados en fuerza y velocidad, mientras pasaba el tiempo, la fiereza del combate se reducía proporcionalmente al cansancio que tenían. Al cabo de más o menos media hora, sus ataques habían sido ralentizados hasta el punto en que se hizo claro que unos de los dos combatientes era un hombre joven, probablemente en el final de la adolescencia, alto, musculoso y con pelo rubio que le acababa en la base de las orejas y ojos del más desconcertante de los verdes; llevaba el típico shihakuso de los shinigamis con el haori del escuadrón ocho marcándole como capitán. La espada que empuñaba con ambas manos estaba hecha de un metal rojizo que parecía en llamas y con una empuñadura con forma de un dragón, la palabra DOMIVAT escrita verticalmente en el medio de la hoja cerca de dónde la empuñadura se convertía en hoja.

La otra persona era mucho más bajita, y mucho más rápida. Su físico era obviamente femenino. Ella iba vestida de manera similar al hombre, pero su haori tenía grabado el signo del sexto escuadrón en el medio de la espalda. Su largo pelo negro estaba atado en una trenza a su espalda, y le llegaba unos diez centímetros arriba del medio de su torso, pero la pelea había hecho que algunos mechones se le escapasen para adornar sus ojos azul hielo que brillaban con entusiasmo. En su mano izquierda empuñaba una larga Katana japonesa de doble hoja hecha de dos metales, de tal manera que mitad de ella centelleaba de un blanco puro y la otra era de un negro tan oscuro que parecía absorber la luz; su empuñadura era simple, hecha de los mismos metales entremezclándose de tal manera que la base era un Yin-Yang, y tenía una fina tela roja envolviéndola para darle mejor agarre.

Ambos jóvenes se miraron quietos des de lados opuestos de la pradera en un silencio casi etéreo. Entonces, los dos sonrieron sonrisas idénticas seguidas del ruido de dos espadas envainándose mientras los dos se acercaban al medio de la pradera. Allí, la pareja se dejó caer en el suelo lado a lado, con sus cabezas casi tocándose, mirando las nubes.

-No me puedo creer que ya hayan pasado quince años.- Dijo el rubio, nostalgia evidente en sus palabras.

-Ya; a veces parece que fue ayer cuando te encontré K.O. en el Rukongai...-

-El tiempo ha pasado volando; y más con todo lo que ocurrió...- Jack contestó, medio sumido en pensamientos.

-Ya te digo. Tres meses pululando por el Rukongai; después tres nueve en la academia de shinigamis; y ahí se fue un año. Casi cinco en el séptimo y luego llegó Kurosaki y todo se fue a la mierda...- Dijo Thalia con una pequeña sonrisa burlona, dejando la frase colgando; hasta que Jack decidió terminar su línea. (A/N: lo que siguen son spoilers de BLEACH, básicamente un resumen de hechos importantes para los que no conocen la serie.)

-Rukia Kuchiki se fue al mundo humano y le dio sus poderes a Ichigo Kurosaki. Mientras los traidores se hacían con el poder de la Central 46, y Aizen (El jefe de los malos, por si no quedaba claro lol) empezó a manipularnos como títeres.- La voz de Thalia se apagó en su enfado por haber sido manipulada tan fácilmente.

-Y luego "La Central" sentenció Rukia a muerte y Kurosaki invadió SA con sus amigos humanos y Yoruichi (una ex-capitana que fue exiliada al mundo humano debido a los planes de Aizen) , por no hablar que de algún modo se las arregló para reclutar unos cuantos de nobles y capitanes por el camino sin siquiera intentarlo...-

-Es increíble cuanta gente ése loco de pelo naranja es capaz de convencer a embarcar una misión suicida...- Murmuró Jack, todavía tratando de comprender lo que pasó después de la ejecución fallida.

-Y entonces, ¡por si fuera poco, descubrimos que dos capitanes nos traicionaron y otro fingió hacerlo para poder golpearlos donde más duele... (los shinigamis que los traicionaron fueron Sosuke Aizen que era capitán del 5º escuadrón, Kaname Tossen que era capitán del 9º y el espía era Gin Ichimaru capitán del 3º).-

-Sí, y eso fue seguido por los Arrancars (son Hollows que se han arrancado su máscara y han obtenido poderes de Shinigami. Al tratarse de seres espirituales, no pueden ser vistos ni percibidos por los humanos normales, y sólo son detectados por el resto de espíritus o por los vivos con ciertos poderes. Tras la traición del Capitán Shinigami Sosuke Aizen y su partida al Hueco Mundo, los Arrancar se han convertido en los principales antagonistas de la serie, y en la más evidente contrapartida de los Shinigami, al poder combatir también con una Zanpakutō) y los Visored (también conocidos como "Soldados Enmascarados", son un grupo de Shinigami que han obtenido poderes de Hollow, y que debido a esto les han expulsado de la Sociedad de Almas. El nombre proviene de una palabra inglesa, que se refiere a las viseras protectoras en los cascos medievales antiguos), y el secuestro de la chica humana esa (Orihime Inoue, amiga de Ichigo Kurosaki y una humana con poderes especiales) por no hablar de la excursión a Hueco Mundo...- la pobre pelinegra trató de contener un escalofrío al recordar el oscuro desierto de los Hollows.

-Nada guapo, el sitio, en eso tienes toda la razón...-

-Ya...- una nube gris cruzó el cielo, tapando el sol por un momento, reflejando el oscuro humor que de pronto había invadido la pradera.

-Después vino la guerra de invierno...- susurró Jack. La guerra había sido terrible: muchos habían muerto, y otros tantos quedaron heridos, por no hablar de la destrucción que generó.

-Fue horrible... No quiero ni saber cómo debió de haber sido para Kurosaki... diecisiete meses sin poderes, viendo a sus amigos salir a luchar Hollows sin saber si volverían y no poder hacer nada...-

-Fue una mierda, sin duda.- Dijo Jack simplemente, y para su sorpresa, Thalia ni siquiera se inmutó con su 'vocabulario vulgar' como lo llamaba ella.

-Hn... Después vinieron los Fullbringers (son humanos con consciencia espiritual nacidos con la habilidad Fullbring (Manifestación Completa) que les permite manipular el alma de toda materia física. Son poderes son constituidos por la presencia de energía espiritual de un Hollow en su sistema) y los Quincy (literalmente "Monje de la Destrucción" son humanos con poderes sobrenaturales que luchan contra los Hollows. Al contrario que los Shinigami, los Quincy no purifican a los Hollow, sino que los destruyen por completo. Hace 200 años fueron exterminados por los shinigami. Actualmente quedan dos Quincy, Uryū Ishida y su padre, Ryūken Ishida. Se ha revelado que aún quedan varios Quincy con vida, que participaran en el arco final, ya que se ha demostrado que los miembros del Wandenreich son Quincy y que poseen un alto nivel espiritual, al poder pelear al nivel de Arrancars y derrotarlos fácilmente sin ningún esfuerzo. Es una raza creada por el Líder del Wandenreich, Yhwach y se dice que todo Quincy posee rastros de su poder en su interior)...-

- Después vinieron estos años de paz, que para mí todavía me parecen la paz antes de la tormenta, pero bueno...-

Antes de que Thalia pudiese contestarle (o pegarle una cachetada en la nuca), dos pequeñas mariposas negras aparecieron delante de los dos jóvenes capitanes, quiénes les dejaron posarse en sus manos sin decirse nada (las mariposas son Jigokuchōs o Mariposas infernales, son completamente negras excepto por el esquema marrón en la mitad inferior de sus alas y sirven para: Guían a los Shinigami a través de la Senkaimon cuando se viaja entre la Sociedad de Almas y el mundo humano, de tal modo salvándolos de las molestias de pasar por Dangai- el mundo del precipicio que divide el mundo de los vivos de la SA-. Las Jigokuchō se utilizan también como mensajeros entre los Shinigami, a menudo con pedidos importantes. Las Jigokuchō son cuidadas por los Shinigami en el Seireitei, esta última tarea se lleva a cabo generalmente por los miembros nuevos y sin experiencia de los 13 escuadrones. Las Jigokuchō, como los propios Shinigamis, sólo son visibles para los seres conscientes espiritualmente). Los siguientes minutos fueron sumergidos en silencio expectante mientras Jack y Thalia escuchaban el mensaje; ojos abriéndose más y más cada segundo. Cuando por fin las mariposas retomaron vuelo, el silencio se había vuelto tenso y lleno de palabras no dichas, hasta que Jack las susurró: -¿Crees que sea cierto? ¿De verdad lo han logrado?-

La pelinegra lo observó unos segundos des de su posición sentada, antes de dedicarle una pequeña sonrisa, ponerse de pie y tenderle la mano: -Ni idea, Bella Durmiente, pero creo que tú y yo sabemos que Cara de Payaso (apodo que Ichigo Kurosaki le dio a Mayuri Kurotsuchi, el capitán del décimo segundo escuadrón del Gotei13 debido a su apariencia física) y el Sombrerero (otra vez, apodo que Ichigo Kurosaki le dio a Kisuke Urahara, ex-capitán del décimo segundo escuadrón del Gotei13 debido al hecho que éste siempre utiliza un sombrero de rayas verdes y blancas e insinuando a la inestable -y casi inexistente- cordura del antiguo capitán del escuadrón de Búsqueda &Desarrollo de Tecnologias) tienen demasiado ego como para llamar a todos los capitanes para ver cómo fracasan .- Lo que le ganó una sonrisa deslumbrante de parte del rubio.

Y sin decir nada más, los dos se levantaron y en un flash de shunpō (técnica con la que los shinigamis pueden correr a velocidades imposibles. Su variedad llamada Ho-hō les permite literalmente caminar en el aire o sobre el agua, y consiste en solidificar las partículas de reiatsu bajo sus pies creando plataformas que pueden ser visibles o no) pusieron rumbo al laboratorio privado de Kurotsuchi; gradualmente aumentando su velocidad; ya que, a pesar de haber pasado quince años, más de una guerra y estar casado, Jack seguía siendo tan impaciente como la primera vez que se enfrentó con lo sobrenatural.

Idhún

Christian se encontraba en el punto más alto de la Torre de Kazlunn, la sala del portal. Des de allí, había visto cuando Victoria llegó sola; también fue testigo silencioso de cuánto la muerte del dragón había afectado su magia. Lo podía sentir, vibrando en las piedras de la Torre: la magia de la dama unicornio se había ennegrecido, retorcido en algo oscuro e irreconocible. Y era culpa suya.

Ahora, mientras ella subía por las escaleras, y él no tenía dudas en su corazón - pequeño y congelado que sólo latía por ella- que Victoria estaba más que dispuesta a matarle y luego matarse a sí misma; pero eso no iba a pasar, no lo iba a permitir. La magia no podía dejar de existir, pero más importante, ¡ella no podía morir! Christian soltó un suspiro lleno de angustia, maldiciendo otra vez la maldita hora en la que perdió el control sobre sí mismo.

La puerta de la habitación se abrió con un gemido, y Victoria se hizo visible al otro lado, sujetando una espada firmemente entre sus manos, báculo a su espalda. Sus ojos muertos no traicionaban ninguna emoción. Con un ligero movimiento de cabeza, Christian alejó sus pensamientos, concentrándose sólo en la misión delante de sí. El dragón estaba muerto y él trataba de no acabar igual.

-Hola, Victoria.-

Sociedad de Almas

En el laboratorio privado de Kurotsuchi estaban reunidos una veintena de personas alrededor de una cosa que parecía un portal de piedra maciza que tenía un vórtice violeta en su interior, diez llevaban haoris de capitanes y hablaban con los doce tenientes que también estaban allí, Urahara y Kurotsuchi mandaban a científicos con batas de varios colores hacer diferentes cosas en el enorme panel de control que estaba a la derecha del portal, pegado a la pared.

De una puerta adyacente salieron Jack y Thalia en sus gigais (cuerpos artificiales creados para que los shinigamis puedan interactuar con los seres humanos con o sin conciencia espiritual en misiones de largo término. Hay de varios tipos, pero el de la historia es mi versión, que es básicamente como un cuerpo normal, sólo que les permite utilizar sus poderes de shinigami sin tener que salir de él), llevando ropa normal (aka, tejanos, camisa, jaqueta, bambas...), con sus zanpakutōs en sus vainas y con mochilas llenas de suplementos colgando de sus espaldas.

-¿Estáis seguros de que ésto- Thalia señaló al portal con la mano, -nos va a llevar a Idhún?-

-¡Ni un poco!- le sonrió Urahara des de detrás de su abanico rojo, mientras toqueteaba con los controles de una de las pantallas delante de él. -Pero es lo único que tenemos y según nos ha contado Redfire-kun, Idhún es un sitio con tres soles y tres lunas, con serpientes voladoras gigantes y bosques enormes... así que tenemos un 30% de posibilidades de que lo que está al otro lado del portal sí sea Idhún. Ahora calladitos que casi es la hora.

El vórtice empezó a brillar, y alguien hablaba en el fondo, diciéndoles que se preparasen, pero Jack y Thalia no le prestaban atención.

Los dos se miraban a los ojos, manos entrelazadas y miles de palabras no dichas volaban a su alrededor.

El violeta se volvía azul y luego gris.

Los dos separaron sus miradas y se centraron en el portal.

Silencio sumía al laboratorio, pero muy flojito, des del portal se llegaban el ruido inconfundible de espadas chocándose.

En silenciosa coordinación, Jack desenvainó Domivat mientras Thalia se preparaba para lanzar kidos a diestro y siniestro.

El gris se volvió blanco.

Era hora.´

Los dos capitanes empezaron a cruzar el portal.

Idhún

¡CLASH! ¡CLANG! ¡CLASH!

Dos figuras peleaban en lo más alto de la Torre de Kazlunn; un chico y una chica se enfrentaban, espadas encontrándose en el medio cada pocos segundos. Una era de complexión clara, algo bajita, empuñaba una espada sin nombre con ambas manos, báculo a su espalda, sus ojos muertos no reflejaban emoción alguna, pero aún así lloraban, al saber lo que iba a pasar. Ella atacaba con toda su fuerza, asesinato su única meta. Pero si mirabas a su frente, entre sus cabellos enredados se podía entrever una pequeña luz, traicionando a su corazón.

El otro sólo se defendía, su espada, Haiass no atacaba, sino que bloqueaba. Sus ojos azules, antes piscinas oscuras de odio, ahora brillaban claros con amor, tristeza y arrepentimiento.

-¡Victoria, por favor! ¿Estás segura que quieres matarme? ¡Ya sé que es mi culpa que ahora Jack esté muerto! ¡Sé qué crees que ya nunca podrás ser feliz, pero no es cierto! ¡Yo puedo hacerte feliz! ¡Tú lo sabes! ¡Dame una oportunidad!

Sus espadas se volvieron a encontrar, pero el odio de ella fue más fuerte que su amor, y otra vez, Christian se vio forzado a retroceder algunos pasos, su espalda chocó con la pared; se le acababa el tiempo.

-¿Una oportunidad, dices, Kirtash? ¿La que no le distes a Jack?- la voz de ella era suave como la seda, pero amenazante como cuchillos. Sus espadas se volvieon a encontrar.

-Dices que puedo ser feliz, pero no es cierto. No puedo. He perdido esa capacidad, la tiraste por el cráter del volcán, junto con la otra mitad de mi corazón.-

Con un movimiento que el joven no pudo predecir, ella le desarmó. Arrojando Haiass al suelo con un estrépito ¡CLANG!

-Pero la Tríada ya ha estado separada por demasiado tiempo. Es hora de volver a reunirnos.-

Se le había acabado el tiempo. Victoria levantó la espada; y él fijó su mirada en los ojos que tanto amaba, aquello sería lo último que vería: los ojos de la única persona que había logrado derretir su corazón, clamando su sangre en venganza del hombre que había asesinado.

La espada empezó a caer sobre él, y Christian se preparó para el golpe. El cuál, nunca llegó; desviando su mirada de sus ojos de Victoria, Christian notó una espada deteniendo la Dama Unicornio. Una espada que no tendría que existir; al igual que el hombre que la empuñaba.

Jack Redfire estaba muerto, al fin y al cabo.

Pero, aunque habían ciertas diferencias entre el hombre delante suyo y el muchacho que se cayó por el cráter del volcán; las semejanzas eran demasiadas para que fuese cualquier otra persona. El mismo pelo rubio, sólo que algo más largo, los mismos ojos de un verde veneno; aunque era más alto y fácilmente pasaría por alguien en sus veinte.

Sin que su expresión cambiase una décima de su sonrisa coqueta, Jack torció su muñeca, forzando Victoria a soltar su espada, que se unió a Haiass en el suelo.

Hubo unos segundos de silencio, que Jack rompió con una palabra que definirían las siguientes semanas a la perfección.

-Sorpresa


N/A: ¡UGHHH! ¡Me siento fatal por haber tardado tanto! Pero no hay nada que se pueda hacer, sufrí un accidente en Noche Vieja que me mantuvo imposibilitada bastante tiempo, pero ahora podré seguir escribiendo.

Por cierto, mientras escribía el enfrentamiento de Victoria y Christian, escuché a las canciones Neville the Hero, The Showdown y Voldemort's End de la banda sonora de la película Harry Potter y Las Reliquias de La Muerte Parte 2... Os aseguro que fue una experiencia única.

Bueno, ¡Pues eso es todo!

Ja ne,

~Schieffer