Disclaimer: La obra llamada "Naruto" no me pertenece, es creación total de Masashi Kishimoto, pero sus personajes quisieron aparecer en esta historia y no pude negarme a tan bonita petición.

-letra normal- diálogos.

-letra cursiva- pensamientos y contenido de flashback.

-letra en negritas- nombre de técnicas especiales y anuncios de flasback.

¡Hola! ¿Qué tal se la están pasando? Bueno, debo decir en mi defensa (ya sé que me tarde un poco más de la cuenta) que estoy publicando dos historias al mismo tiempo y es algo complicado, aun así, me encanta escribir y por nada del mundo abandonaré ninguna, así que espero que aún me sigan eyendo. Bueno, sin más que decir, les dejo con el capítulo de hoy.


–¡Sakura-chan! ¿Qué haces aquí tan tarde? –cuestionó el ojiceleste acercándose a su compañera que había permanecido ya demasiado tiempo perdida mirando el lago que corría bajo el puente.

–Oh, hola, Naruto –saludó la ninja médico con voz apagada –¿Qué haces aquí tan tarde?

–¿Qué? ¡Eso es justo lo que acabo de preguntarte! ¿Por qué estás aquí a estar horas? De hecho, acabo de recordar que dijiste que estarías con Tsunade-obaachan revisando los documentos de tu investigación y… –la jovial voz del jinchuuriki se vio abruptamente detenida cuando se dio cuenta de que su acompañante no lo estaba escuchando, por el contrario, parecía haberlo ignorado por completo cuando devolvió sus ojos jade al lago –¿Qué te ocurre, Sakura-chan? –se acercó más el rubio y posó su mano en el hombro, asegurándose con eso que la chica le devolviera la atención.

Tal como lo pensó, la pelirrosa reaccionó mirándolo cuando sintió la gentil mano de su amigo sobre su hombro. Sakura en seguida llevó su mirada a la mano del chico y, como reflejo, guió sus ojos a la otra mano ahora inexistente que le recordó la impactante escena de Sasuke y Naruto tirados en el Valle del Fin sin sus respectivas extremidades. Ante tales imágenes inundando su imaginación y sus ojos, la chica no pudo más y comenzó a llorar.

Sus lágrimas, amargas y dolosas como las que solo ella sabe derramar, salieron sin su permiso, causándole una deformación a su bello rostro de querer detener el correr de su llanto sin éxito.

–Naruto –sollozó cansada, rendida –¿Por qué?

El chico no contestó, solo se limitó a envolver con su único brazo la espalda delgada de la Haruno.

–¿Por qué? –repitió la médico adolorida del alma mientras hundía su rostro en el pecho del fornido muchacho de corazón noble.

Y así pasó gran parte de la gélida y hermosa noche que cubría el cielo de la Aldea de las Hojas. La imagen de dos shinobi compartiendo un momento tan íntimo quedaría grabado en el puente, en los árboles y en el lago, donde el cariño de fraternidad entre ellos dos crecería y se fortalecería, dotándolos de lazos tan estrechos, que ninguno de los dos se sentiría despojado de familia, por el contrario, hermano y hermana serían hasta el final de sus días.

La mañana cálida y alegre colaba sus rayos de sol entre las blancas cortinas de la habitación de la discípula de Tsunade que ya se levantaba con tremendo dolor de cabeza por el llanto desenfrenado de la noche anterior. Al mirarse en el espejo, encontró un par de ojos jade hinchados y enrojecidos que le recordaba su vigésimo fracaso con el Uchiha. No, ni siquiera la había dejado fracasar abiertamente, simplemente había anulado su posibilidad.

Al salir de la ducha, nuevamente se miró al espejo, encontrando sus ojos igual de apagados como cuando despertó, sin embargo, algo dentro de ella le hizo probar su sonrisa frente al cristal reflejante, encontrándola hermosa y sincera. Sin disminuir ni un poco esa sonrisa, se alistó para un nuevo día en su amado Hospital.

Ya tendré tiempo de hablar con Sasuke-kun –pensó a una cuadra de llegar a su destino contagiada de la claridad de un nuevo día –Mientras siga con estos deseos de continuar, lo haré. Solo espero que Sasuke-kun acceda antes de que me dé por vencida, porque cuando llegue ese momento, entonces no habrá nada que me haga cambiar de opinión. Ni siquiera él.

Al llegar a la entrada de la enorme instalación asignada para el cuidado y la sanación del cuerpo, Sakura se dispuso a cruzar el umbral, pero una figura masculina que repentinamente apareció de un salto frente a ella la frenó en seco y le hizo trastabillar un par de pasos para atrás.

–¡Sasuke-kun! –exclamó aferrando ambos brazos a los libros de "Desarrollo Infantil" que recogió en la biblioteca de Konoha antes de llegar al Hospital. Sakura no lo podía creer, pero de un segundo a otro, sus ojos recobraron la luz que en la noche habían perdido –¿Qué haces aquí? Anoche… –la kunoichi entristeció la mirada –Anoche fui a buscarte y no te encontré.

–Lo sé –respondió el ninja con su habitual frialdad –Por eso estoy aquí.

–¿Dónde estabas? N-no creas que estoy metiéndome en lo que no me importa, esa no es mi intención, pero… es sólo que… ammm… realmente esperaba verte ahí –un leve rubor en las mejillas de la médico se hizo presente con la sola idea de pensar que Sasuke estuviese esperando por ella.

–Eso no es de tu incumbencia –sentenció gélido.

–Cierto –la pelirrosa sonrió forzadamente ocultando la tristeza que le provocó la respuesta de su compañero –¿Me acompañas? Tengo tiempo antes de ver a mi primer paciente.

Ambos ninja entraron a las instalaciones, pasando por un breve pasillo hasta toparse con el escritorio de la amable recepcionista que se encontraba concretando una cita telefónica.

–¡Buenos días, Sakura-san! –saludó alegre la castaña después de colgar el teléfono –Llegaste temprano hoy también, tu paciente no es hasta dentro de hora y media.

–Buen día, Sui-san, me adelanté para tener algo de tiempo para mis proyectos. Estaré en mi consultorio –la recepcionista asintió y miró a la médico avanzar hacia su puerta seguida del azabache que le alegró el día con su sola presencia, aunque éste pasara de largo sin dignarse a mirarla.

–Adelante, Sasuke-kun –dijo la pelirrosa después de abrir su puerta para dejar que el de ojos negros entrara y se sentara –Dame un minuto y enseguida estoy contigo –el azabache miró a su compañera dirigirse al perchero para colocarse su habitual bata blanca y amarrar su corto cabello en una coleta alta que, para ser sincero, le sentaba mucho mejor que tener el pelo suelto. Al terminar de alistarse, rodeó el escritorio y se sentó en su lugar.

–¿Cómo va el proyecto que tienes en mente? –comenzó inusualmente la conversación el Uchiha que miraba el lomo de la torre de libros y varios pergaminos que Sakura tenía sobre su escritorio, todos ellos con temas como "Etapas del Desarrollo Infantil" "Competencias por edades" "Desarrollo de la Conducta", entre otros.

–B-bien –la repentina pregunta del hermano de Itachi le sorprendió bastante, teniendo en cuenta que el serio Uchiha no era de conversaciones casuales, sin embargo, dentro de ella se sintió agradable –No he tenido la oportunidad de visitar a Tsunade-sama para revisar mis avances, pero a cambio de eso, he completado todavía más mi investigación junto con las consultas que tengo. Estoy segura de que dentro de poco podré iniciar ya en forma con mis planes, y para eso necesitaré la ayuda de alguien muy especial.

Sasuke arqueó interrogante una ceja, valiéndose sólo de eso para que la kunoichi entendiera perfectamente lo que él quería decir.

–Ino –respondió –Ella es una ninja médico muy capaz, y aunque solo tiene conocimientos básicos de ninjutsu médico, sé que en cuanto a la planeación y ejecución del proyecto es excelente candidata. Entre las dos podremos con todo lo que se avecina –comentó muy segura de sí misma.

–Hn –rió de lado el Uchiha cerrando los ojos. Ni siquiera él tenía duda alguna de que su brillante compañera de equipo podría lograr ejecutar con limpieza su enrome proyecto, aunque no supiese a ciencia cierta de lo que se trataba, y más si se apoyaba de alguien tan temeraria e intrépida como la Yamanaka.

–Sasuke-kun –comenzó a hablar seria la pelirrosa, abordando el tema que por tanto tiempo se había evadido –Cuando te dije que te hablaría de algo que podría interesarte, me refería a la prótesis que hemos estado construyendo para Naruto y para ti. Aunque sé que de antemano estabas consciente de eso, agradezco mucho que estés aquí –la chica miró la expresión neutra del pelinegro, intentando inútilmente de deducir su pensamiento a través de sus facciones. Ese chico era impenetrable –Antes de que digas algo, te pido que me escuches, por favor –se apresuró a decir al ver que el del Sharingan estaba a punto de negarse.

–Habla –con esa simple palabra, le concedió a la kunoichi su atención.

Sakura suspiró antes de hablar, descargando con ello toda la tensión que se formó la noche anterior en su espalda. Para cuando abrió los ojos, una recargada determinación se reflejó en ellos.

–Me he tomado la libertad de evaluar tu desempeño en los entrenamientos y en las ultimas misiones en las que has participado –comenzó directo al grano. Conociendo a Sasuke como lo conocía, sabía que en poco tiempo se hartaría y la dejaría hablando sola. Además de eso, disponía de tiempo limitado para hablar con él –Estoy segura de que tú mejor que nadie sabe a dónde quiero llegar con esto. Tus habilidades como ninja son excepcionales, no hay duda de ello, pero… si tuvieses tu brazo en óptimas condiciones, podrías ejecutar tus jutsus con mayor rapidez y mejorar aún más tu ataque y tu defensa. No necesito ahondar mucho en este tema, porque conoces muy bien los agigantados beneficios que conseguirías si tuvieras funcionando ambos brazos, ¿cierto?

Sasuke no dijo nada, simplemente se levantó de su asiento y se encaminó a la salida de la puerta. Definitivamente no le interesaba seguir escuchando a la médico.

–¡Sasuke-kun! –llamó la chica con temor de que él abandonara el consultorio de una manera tan grosera.

–No me estás diciendo nada nuevo, Sakura. Todo eso lo sé muy bien –contestó dándole la espalda deteniendo su paso en cuanto la ninja lo llamó.

El pelinegro puso su mano en la perilla para girarla, sin embargo, la delgada mano de su compañera se posó sobre la suya deteniendo su movimiento e impidiendo que saliera. El azabache abrió sus ojos sorprendido por la velocidad que mostró Sakura. La distancia de su escritorio a la puerta era tal, que solamente un ninja talentoso habría podido recorrer esa pequeña distancia en tan solo unos segundos. Por supuesto él estaba dentro de esa categoría, pero no así la pelirrosa, o eso era lo que él creía.

–¡¿Entonces por qué, Sasuke-kun?! –habló alterada la kunoichi mirando fijamente los ojos negros del frío Uchiha –Si ya sabes todo esto, ¿por qué sigues sin aceptar la prótesis? Todo lo que Tsunade-sama y yo estamos haciendo es para tu beneficio. Sé muy bien que sigues con la idea de competir contra Naruto y volverte más fuerte que él, entonces ¿por qué negarte a tomar la posibilidad de un entrenamiento más eficiente y más completo con ambos brazos? Sabes que Naruto está dispuesto a recibir las células de Hashirama-sama y con ello la posibilidad de volverse aún más fuerte incrementa en comparación a la tuya… ¡¿qué te detiene, Sasuke-kun?! ¡¿Qué?!

–Tú no lo entiendes –habló casi de inmediato de que la fémina terminara, casi interrumpiéndola.

–¡Quizá si me lo explicas pueda entenderlo! ¡He luchado todo este tiempo por entenderte, pero parece que te niegas a dejar que eso suceda! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡Tengo tantos por qué's que quiero que me expliques! –explotó la pelirrosa aumentando su angustia a cada minuto que veía a su compañero tan sereno en contraste con todo lo que ella estaba sintiendo. Sentía que la actitud tan gélida de él la enfermaba cada vez más y más.

–No tiene nada que ver con poder –se limitó a explicar el shinobi del Sharingan a su compañera que le devolvió una mirada interrogante, suplicando que dijera más, pero él no tuvo intenciones de continuar.

–¡¿Entonces qué es?! –preguntó la pelirrosa al ver que él no diría nada más –Si no es por poder que te niegas a recibir la prótesis, ¿entonces cuáles son tus motivos?

–Eso no es de tu incumbencia. No te metas en mis asuntos –la fuerza que el azabache ejerció en su mano superó por poco a la cabizbaja kunoichi que descuidó su propia fuerza, logrando el pelinegro abrir la puerta y salir del consultorio, pero la mano de su compañera sosteniendo su brazo le hizo detenerse y girarse de soslayo para mirarla.

–No me daré por vencida –habló bajo la pelirrosa, pero no por eso menos segura de sí misma. La de ojos jade levantó la cabeza y lo miró, encarándolo y normalizando su tono de voz –Me aseguraré de averiguar tus motivos y hacerlos trizas para que de una vez aceptes esa maldita prótesis. Ya puedes retirarte –sentenció soltando su agarre y dándole la espalda, adentrándose a su consultorio sin atreverse a cerrarle la puerta en la cara, con su temerario discurso final había tenido suficiente.

El Uchiha la miró por unos segundos antes de salir del Hospital, pasando antes frente a la recepcionista que lo despidió alegremente, sin embargo, él pasó de largo sin prestarle la mínima atención.

–¿Qué pasó ahí dentro, Sakura-san? Vi salir a Sasuke-kun un poco molesto –se atrevió a preguntar Sui a la médico que se acercaba a su escritorio.

–Nada importante –se encogió de hombros –Quizá sea porque esta vez no lo dejaré hacer su santa voluntad. No puedo creer que sea yo la más interesada en su integridad física que él, pero si esa es la única manera de hacerlo entrar en razón, entonces no desistiré… o al menos mientras me quede paciencia.

–Estoy segura de que lograrás convencerlo –sonrió Sui gentil.

–La verdad… no sé por cuánto tiempo más insistiré –comentó la médico después de soltar un sonoro suspiro.

–No soy experta en conductas, solo soy una simple recepcionista, pero el hecho de que Sasuke-kun haya venido aquí dos veces a verte debe decir algo, ¿no crees?

–Bueno… yo… –dudó la Haruno. Hacerse ilusiones vanas era algo que a esas alturas dolían mucho más que en el pasado, aún más tratándose del conflictivo Uchiha.

–Yo solo puedo decirte que no te rindas, tarde o temprano accederá a lo que le pides, tenlo por seguro –terminó la recepcionista con un guiño antes de contestar el teléfono y devolverse a sus actividades.

Sakura suspiró nuevamente cansada de la discusión reciente con Sasuke, aunque en el fondo se sentía extraña. Nunca antes se había atrevido a hablarle de esa manera, por lo que se sentía orgullosa de imponer esta vez su voluntad antes que la de él, después de todo, sus intenciones no eran otras que tráele beneficios a su compañero.

–Que pase mi paciente cuando llegue, Sui-san –pidió la pelirrosa para luego dirigirse por el pasillo a su consultorio.

–Queda todavía media hora. Pierde cuidado, Sakura-san –respondió la castaña que había hecho una breve pausa de su llamada.

El resto de la mañana y gran parte de la tarde transcurrieron de una manera afortunadamente rápida mientras centraba toda su atención en el entrenamiento. Desde su batalla contra Naruto en el Valle del Fin que supuso la pérdida de su brazo izquierdo, Sasuke había estado entrenándose para suplir esa gran falta y ajustarse únicamente a su brazo existente, logrando avances impresionantes como se espera de un genio Uchiha, sin embargo, a pesar de haber evaluado él mismo sus posibilidades y haber resuelto que esa prótesis sería una bendición, jamás la aceparía.

–Buenas tardes, Sasuke-kun –saludó un shinobi alegre que a base de esfuerzo y perseverancia logró ganarse la admiración de todo el mundo –Veo que estás poniendo mucho empeño a tu entrenamiento, ¡es así como arde la infalible llama de la juventud!

–¡Lee! –regañó la castaña maestra de armas que estaba de pie junto a la bestia verde de Konoha –Acabamos de llegar de nuestra última misión, no entiendo cómo es que tienes todavía energía para gritar.

–¡Oh, vamos, Tenten! Solo estuvimos unas cuantas horas fuera de Konoha, no puedes llamar a eso una verdadera misión.

–¡Como sea! Estoy agotada y lo que menos quiero es escucharte gritar como loco –terminó la chica dando un enorme bostezo –Creo que mejor me voy a dormir.

–Ahora que lo pienso, hoy te vi algo cansada, Tenten, ¿no dormiste bien anoche?

La de los chonguitos dio un respingo casi imperceptible y rió nerviosa posando una mano en su nuca.

–Digamos que me entretuve platicando por ahí –dijo con un ademán de restar importancia al asunto –Nos vemos después Lee, Sasuke –se despidió la chica y caminó a la salida del campo de entrenamiento.

–¿Qué le pasará a Tenten? La he notado extraña. ¿Tú no sabes qué le ocurre, Sasuke-kun?

–No tengo idea –respondió el pelinegro evidenciando lo obvio de la respuesta.

Antes de que se perdiera de vista, Sasuke miró a la alumna de Gai por última vez recordando lo que ocurrió justo anoche.

Flashback

Después de salir del Hospital, el azabache se dirigió al Cementerio de Konoha para visitar una piedra muy especial ahí. En aquella piedra se encontraban grabados los nombres de los héroes shinobi que habían dado su vida valerosamente por el bien de la Aldea, pero junto a ésta, estaba otro monumento conmemorativo con un alto valor significativo para él. Ese monumento se encontraba orgullosamente adornado con los nombres de los ninja destacados en la Cuarta Guerra Ninja que perdieron la vida protegiendo a la Alianza Shinobi.

El cielo comenzaba a mostrar su bella tonalidad naranja, roja y amarilla, avisando que la noche pronto estaría de regreso tal cual el día anterior. No había prisa de llegar, todavía tenía tiempo antes de que Sakura llegara a su casa en su búsqueda. Él sabía perfectamente el tema que la pelirrosa quería tocar, y antes de escuchar lo que ella tendría que decirle, consultaría su problema con él

Al llegar al esperado monumento, se dedicó a revisar con sumo detalle los nombres de los hombres y las mujeres escritos ahí. Unos resultaban conocidos, otros simplemente pasaron de largo sin hacer ruido en el Mundo Shinobi, algunos otros se habían topado en algún momento de su vida con él, y otros se habían sacrificado por salvar a ninjas que hoy por hoy se encontraban vivos y agradecidos con ellos.

El rostro del pelinegro era una perfecta barrera indescifrable, carente de emoción alguna, solamente equiparable con un pedazo frío y duro de roca gris que no permite que nadie pueda dañarla. En cuanto sus fríos ojos negros encontraron aquel nombre esperado, no pudieron evitar sucumbir a la tristeza.

Itachi Uchiha.

El honor, la gloria, la admiración y la redención fueron solamente algunos de los valores que le otorgaron a semejante ninja de Konoha capaz de soportar la cruel de las miserias en vida. Después de la Guerra, los pocos shinobi que conocían la verdad del ninja compartieron al mundo su saber, y le fue otorgado todo el honor al saberse que Itachi fue el único capaz de librarse de la manipulación de Kabuto y, además, detener tan miserable jutsu. Su nombre estaba escrito en ese monumento que no distinguía entre color de piel, nacionalidad ni tipo de chakra. Todos los valientes caídos de Guerra estaban ahí, fuesen de la Aldea que fuesen, habiendo cinco réplicas exactas para cada Aldea Oculta con los mismos nombres.

¿Qué debo hacer, hermano? –se preguntaba mentalmente lleno de confusión sin apartar su triste mirada de aquel nombre.

El correr del tiempo cual agua en un cristalino arroyo le hizo perder la noción del mismo. Parado justo frente al nombre de su hermano, Sasuke se repetía la misma pregunta una y otra vez en su mente, esperando que alguna clase de jutsu o magia negra le hiciese escuchar la suave voz de Itachi que le susurrara la respuesta. Se sentía indigno. La preocupación y ayuda de los demás la sentía casi insultante. ¿Por qué preocuparse por alguien que causo tanto daño al mundo? ¿Qué acaso el haber encerrado a Kaguya no había sido poco para todo lo que hizo? ¿De verdad les había bastado sólo con eso?

Si sigues ahí parado te saldrán raíces –escuchó que le llamaban a sus espaldas.

El Uchiha volteó reprendiéndose severamente por haber bajado la guardia tan despreocupadamente. Fue cuando vio la risa burlona de la compañera de Rock Lee que se relajó un poco.

Vine a dejar un regalo –continuó hablando la castaña que depositaba un hermoso ramo de girasoles junto al monumento.

Casi como un reflejo, el azabache guió sus ojos a la estructura, encontrando rápidamente el nombre de Neji Hyuga, como si inconscientemente hubiese recordado la ubicación del nombre cuando se detuvo a leerlo anteriormente. La chica sonreía en cuclillas al manuscrito de la piedra.

Estuve aquí hace un par de horas, pero como te vi, decidí darte un poco de privacidad y volver más tarde, pero jamás imaginé que permanecerías demasiado tiempo en este lugar. Disculpa si interrumpí tu momento –habló Tenten poniéndose de pie sin apartar su vista del nombre del genio.

Estaba por irme –habló seco el azabache mirando igualmente el nombre de su hermano.

No tienes que irte –esta vez la castaña se giró para mirar al pelinegro –Solo vine a dejarle un nuevo ramo a Neji y quitar este que ya está marchito –mostró la chica el ramo seco que sostenía entre sus finos dedos –Me asombra la cantidad de flores diversas que la gente pone al pie de la piedra. Veo muchos claveles, rosas y orquídeas en varias partes. Creo que Neji es el único raro al que le gustan los girasoles –rió levemente –Hinata, Lee y yo somos los que ponemos estas flores que desentonan del resto.

El Uchiha no pronunciaba palabra, de hecho, sus ojos y su atención solamente estaban centrados en el nombre de Itachi y en su recurrente pregunta. "¿Qué debo hacer, hermano?" Era en todo lo que podía pensar. La cháchara de la habladora alumna de Gai no le interesaba en lo absoluto, y pronto la castaña se dio cuenta de eso.

En fin, creo que me retiraré por ahora –comentó sin obtener respuesta. Los ojos chocolate miraron al perfilado chico pelinegro y, lo que vio, fue una profunda tristeza en esos ojos que antes eran altivos –Tu brazo… –fue todo lo que dijo para llamar la atención del azabache, aunque siguiera sin mirarla –Supe que Sakura está haciendo algo al respecto para sanar tu brazo y el de Naruto. También escuché que tú…

No te metas en esto –cortó fiero el azabache para sorpresa de la castaña que no se esperaba ese tipo de respuesta.

¡Pero qué grosero eres, Sasuke Uchiha! –respondió ofendida la maestra de armas –¡Deberías dejar de lado esa maldita soberbia que tienes y dejar que los demás se preocupen por ti! Ojalá Neji estuviera con vida para que te pusiera en tu lugar de una buena vez. Afortunadamente, él entendió a tiempo las cosas que por lo visto tú todavía no entiendes, ¡y es una lástima, porque al menos sé que Sakura no se dará por vencida hasta que tu testaruda cabeza logre razonar por primera vez en tu maldita vida!

No era el tipo de respuesta que Itachi le brindaría a su amado hermano, pero al menos, Tenten estaba dándole, a su modo, la respuesta. Desafortunadamente, si no era la voz de Itachi la que escuchara, no habría atención de su parte hacia nadie.

No necesito que se preocupen por mí, mejor deberían preocuparse por ustedes mismos si no quieren que sus nombres sean grabados en esas piedras en un futuro cercano.

La cara de la castaña hizo tremendo puchero de coraje por la discusión con el intransigente Uchiha. De pronto, la chica suspiró hondo y se tranquilizó. La labor de hacer cambiar a Sasuke de opinión no le pertenecía a ella, de hecho, a ella le daba lo mismo si él recuperaba su brazo, su dignidad y todo lo demás que había perdido. Simplemente evitaría tener trato con él y así su amargada personalidad jamás la alcanzaría.

Bien –dijo transformando su tono de voz a uno más sereno –Es decisión tuya si quieres ese maldito brazo o no, pero lo que sí puedo decirte, es que agradecerás infinitamente a Sakura cuando ella logre convencerte de ponerte esa cosa. Solo espero que ese momento no llegue demasiado tarde.

La chica le dio la espalda dispuesta a retirarse del lugar, pero antes de irse, se detuvo sin mirarlo y concluyó.

Sea cual sea tu razón para negarte, evalúa si eso vale tanto la pena para que deje que vuelvas a estar solo –y sin decir más, se retiró en un abrir y cerrar de ojos.

El azabache volvió su vista al nombre de su hermano, tornando esa mirada triste a sus ojos. Así permaneció por poco más hasta que se encaminó nuevamente a su departamento. Al pasar por el puente, pudo divisar a Naruto abrazando a Sakura que estaba echa un mar de lágrimas. Cerró los ojos y continuó su camino.

Fin del Flashback

–¿Me escuchaste, Sasuke-kun? –preguntó nuevamente el consternado Lee que agitaba su mano frente al rostro del pelinegro.

Sasuke reaccionó abriendo sus ojos de par en par aturdido por volver a la realidad.

–Kakashi-sensei… es decir, Kakashi-sama ha enviado por ti para una misión junto a Naruto-kun y Sakura-san.

–Ha… –fue la escueta contestación del ojinegro que se llevaba la mano al rostro cubriendo su lado derecho.

Después de su aturdimiento, se encaminó a la oficina Hokage para esperar ahí a sus compañeros.


Fin del capítulo. ¿Qué les pareció? He recibido algunos reviews, los cuales agradezco infinitamente por su apoyo, porque de no ser el caso yo no continuaría escribiendo esta historia, así que si te has pasado por aquí, no te cuesta nada dejar un breve comentario de lo que te ha parecido.

Sé que ha habido mucho de Sakura y nada de Karin por el momento, por favor, no se desesperen, la historia no tendría sentido alguno si yo fuera muy rápido en los sucesos. Me gusta construir una base sólida para que la emoción del triángulo no se pierda. Si recuerdan el primer capítulo, Sasuke se despierta de su sueño viendo ambas manos, lo que quiere decir que a partir de ahí se comenzará a formar este triángulo (que Sasuke esté conciente de las dos, porque en sí el triángulo se forma un poco antes con la rivalidad de Sakura y Karin) Lo que quiero decir es que el Team Taka no llegará a Konoha hasta que el testarudo de Sasuke se opere y tenga sus dos brazos funcionando, pero... ¡en el siguiente capítulo por fin aparecerá Karin en todo su esplendor! ¿Cómo será? ¿Habrá cambiado tanto como Sakura?

Reviews

misslaly: De verdad agradezco mil que te guste el ritmo de mi historia. Como lo dije antes, quiero algo seguro XD Como bien dices, Sakura tuvo un gran feeling con su presentación de querer superar a Tsunade y determinada en cuanto a Sasuke, y te prometo que Karin tendrá una aparición igual de buena que ella. Espero que el capitulo te haya gustado, de ser así, hazmelo saber con un comentario. Te mando un saludo. Besos.

Visitante: Dile a tu amiga que le agradezco muchisimo por recomendarte mi historia, y por supuesto, también te doy las gracias por tomarte el tiempo para comentar. Te entiendo perfecto, Karin también es de mis personajes favoritos y la amo. Decidí hacer esta historia porque muchos escribían mal sobre ella y yo lloraba jaja así que aquí brillará por sus cualidades. Ella es muy brillante también, así como Sakura, así que eso lo verán en Konoha y será importante. Ya le tengo planeado algo especial a Karin jajaja. Espero que me cuentes qué te pareció este cap y esperes el siguiente :D

Marisol de Inuzuka: ¡Hola amiga! ¿Creíste que me había olvidado de ti? Jajaja para nada, sabes que eres demasiado especial para mí, porque siempre que publico espero con ansias tu comentario. En este tampoco apareció Karin, fue más bien un poco del por qué Sasuke se niega a ser ayudado, pero ahora sí, te juro que en el siguiente por fin aparecerá nuestra pelirroja favorita :D Espero que aún me sigas leyendo a pesar de mi atraso. Te mando un fuerte abrazo y un beso.