Disclaimer: La obra llamada "Naruto" no me pertenece, es creación total de Masashi Kishimoto, pero sus personajes quisieron aparecer en esta historia y no pude negarme a tan bonita petición.

-letra normal- diálogos.

-letra cursiva- pensamientos y contenido de flashback.

-letra en negritas- nombre de técnicas especiales y anuncios de flasback.

¿Qué tal chicos y chicas, me extrañaron? He de decirles que el capítulo estuvo listo desde hace una semana atrás, y estando de vacaciones me resultó sencillo avanzar en él, sin embargo, debido a las fallas técnicas de estos aparatos del demonio tuve que esperar hasta ahora. En fin... sin más que decir, espero que el capítulo sea de su agrado.


La oficina del actual Hokage se encontraba llena de interminables documentos esperando a ser firmados por el Sexto que encontraba insuperablemente aburrido el maldito puesto. Para alguien que odiaba siquiera hacer reportes de misión y que prefería sentarse cómodamente a leer sus novelas Icha Icha, esto era una cruel tortura. A estas alturas se preguntaba cómo pudo la Quinta sentarse tanto tiempo a leer y firmar tantos papeles sin salir corriendo a los cinco minutos a un lugar de apuestas o a beber sake.

–En fin… un Hokage debe hacer lo que debe hacer –se autoconsolaba mientras posaba otra gran torre de documentos sobre su escritorio para comenzar a leer y pensar qué equipo sería el adecuado para cada misión.

Del otro lado de la puerta se encontraban dos de los tres integrantes del equipo que en su pasado cercano lideraba. Fue cuando uno de ellos tocó la puerta que el peliplata los hizo pasar.

–Buenos días, Kakashi-sensei –saludaron alegres al mismo tiempo Sakura y Naruto, cerrando éste último la puerta.

–Naruto, Sakura… me da gusto verlos.

Mientras esperaban al faltante, los tres se enfrascaron en una amena y nostálgica conversación que los llevó a recordar al emblemático Equipo Kakashi. Tal como ocurrió con el Equipo Asuma que no cambió su nombre a pesar del deceso de su sensei, los shinobi pupilos del peliplata decidieron conservar intacto el nombre.

No pasó mucho tiempo cuando la puerta sonó nuevamente, dejando ver al pelinegro que entraba y cerraba la puerta en total silencio.

–¡Llegas tarde, Teme! ¿Se puede saber en dónde demonios te metiste? No recuerdo que fueras tan impuntual –reprendió el rubio señalando al recién llegado con su dedo índice acusadoramente.

–Cierra la boca, Dobe, no hagas tanto escándalo –dijo el azabache cruzándose de brazos colocándose junto a la pelirrosa, quedando ésta en medio de sus dos compañeros.

–Basta ya, Naruto, Kakashi-sensei nos llamó para algo importante –intervino la ninja médico interrumpiendo al ojiceleste que se veía con clara intención de responderle al azabache –Que bueno que ya estás aquí, Sasuke-kun.

El Uchiha la miró asintiendo con la cabeza.

–Bien –comenzó a hablar el Hokage –Los he mandado llamar para una misión. Sakura –se dirigió el peliplata a su subordinada –Tsunade-sama me ha hablado del proyecto que planeas ejecutar. Debo decir que estoy impresionado por tu gran capacidad y el enorme corazón que tienes. Lamento que tengas que posponerlo para cumplir con esta misión.

–No se preocupe, Kakashi-sensei. Antes de venir aquí, llevé mis avances a la casa de Tsunade-sama para que lo revise mientras estoy fuera. Estoy segura de que pronto lo llevaré a la siguiente fase.

–¡Un momento! –intervino el hijo del Cuarto teniendo sus ojos en dos perfectas líneas horizontales –Todavía no nos platicas de qué se trata tu proyecto, Sakura-chan. Me muero de ganas por saberlo.

–Eres un idiota, Naruto. Se nota que eres el único que no sabe absolutamente nada sobre eso –dijo para sorpresa de todos el impasible Uchiha cruzado de brazos, cerrando los ojos con media sonrisa de lado.

–¡¿Eeeeehhhh?! N-no… ¡¿no me digas que tú ya conoces el proyecto de Sakura-chan, Teme?! ¡¿Por qué a mí no me has contado nada, Sakura-chan?! –dijo entre lágrimas dramáticas el rubio sintiéndose ofendidamente excluido del equipo.

–Yo… yo no le he contado nada a Sasuke-kun –dijo sorprendida la pelirrosa –¿Có-cómo es que tú sabes algo? –se dirigió al azabache que mantenía sus ojos cerrados, hasta que la pelirrosa le llamó, girando su rostro para verla.

–Cuando entré a tu consultorio noté varios pergaminos y libros con temas en común. No fue difícil deducir lo que quieres hacer, teniendo en cuenta que requieres la ayuda de Tsunade, una sannin altamente reconocida por su ninjutsu médico, además de Ino, quien es también conocida por ser un médico básico.

E-eres increíbe, Sasuke-kun –pensó impresionada Sakura con todo lo que pudo deducir su compañero con tan solo unos cuántos elementos, una excelente observación y una insuperable capacidad analítica.

–Y eso no es todo –continuó el pelinegro para mayor sorpresa de la Haruno –Me he enterado que has salido a realizar entrevistas a los shinobi que participaron en la Gran Guerra. Debo reconocer que al principio me resultó extraño que no nos hayas realizado tu cuestionario a Naruto y a mí, pero en poco tiempo pude darme cuenta que tu población estaba dirigida únicamente a los shinobi, sin importar el rango, que tuvieron hijos entre edades no mayores a diez años durante el periodo que duró la Guerra.

Los ojos jade de la ninja médico estaban plenamente abiertos al igual que sus labios, señal indiscutible de que se encontraba sorprendida al extremo por la brillante deducción del azabache.

Kakashi sonreía bajo su máscara extasiado de la capacidad que su antiguo pupilo seguía demostrando sin importar el paso del tiempo. Es más, incluso era mucho más brillante de lo que fue en el pasado.

Naruto solamente se encontraba rascándose su mejilla con la única mano que tenía, con un gran signo de interrogación escrito en el rostro. Él, a diferencia de Sasuke, no había notado nada fuera de lo normal en Sakura y solamente esperaba a que ella le compartiera su proyecto directamente.

No es que al frío Uchiha le interesase espiar e indagar sobre el actuar de su compañera, simplemente le pareció que la chica fue demasiado indiscreta y abierta en su proceder, mientras que a Naruto le pareció justo lo contrario, como si Sakura fuese una poderosa caja fuerte.

La pelirrosa pronto deshizo su sorprendida cara y sonrió ligeramente, entrecerrando sus ojos cariñosamente mientras veía los ojos negros del azabache. ¿Cómo no estar enamorada de un shinobi tan excepcional como él? Simplemente era imposible.

–Mi proyecto consiste en abrir una Clínica de Salud Mental para Niños –habló finalmente la kunoichi teniendo la completa atención de los tres varones –Durante mi estancia en el Hospital como médico general después de la Guerra, me he dado cuenta de muchas enfermedades que los niños menores de diez años poseen que no son propias de su edad, además de ciertas conductas igualmente ajenas a la etapa de desarrollo en la que se encuentran –habló con soltura y completa lucidez la ojijade –Considero que la experiencia de sus padres al participar en la Guerra trajo consigo consecuencias en el crecimiento de sus hijos, aunque aún me queda investigar cómo fue esto posible, también de tomar en cuenta el mayor número de variables posibles en el contexto y… algunas otras cosas más –su rostro se tornó serio de pronto al pronunciar lo siguiente –Me parte el corazón ver a los niños cabizbajos y enfermos cuando deberían estar jugando y disfrutando de su infancia. Es algo que no pienso seguir permitiendo.

Ninguno de los tres integrantes varones del equipo siete le quitó la mirada a la kunoichi. Cada uno, muy a su estilo y a su manera, pensaba lo altamente inteligente y bondadosa que era la única fémina del grupo. Sakura era la indiscutible discípula de Tsunade Senju, uno de los tres legendarios Sannin poderosos y reconocidos a nivel mundial. Era lógico pensar que ella sería capaz de grandes cosas si se lo proponía.

Kakashi sonrió bajo su máscara asintiendo a la pelirrosa que lo miraba con una sonrisa en su rostro, señal de que el tema estaba concluido y debía ser cambiado drásticamente.

–Escuchen todos –llamó el Hokage para comenzar a explicar la misión –Han acontecido varios sucesos extraños en algunos lugares ubicados con rojo en el mapa –el peliplata extendió el papel a la vista de sus jóvenes pupilos para que le echaran un vistazo…

Después de discutir los pormenores de la misión, los tres miembros del Equipo Kakashi abandonaron la oficina Hokage para reunir sus pertenecías y dirigirse a la entrada principal de la Aldea en un lapso de media hora, como habían acordado. El primero en saltar a relucir su impecable puntualidad fue el Uchiha, quien se encontraba recargado en el umbral de la puerta esperando paciente por sus compañeros.

La pelirrosa, a unos cuantos minutos de retraso, se dirigía tranquila hacia el lugar de encuentro sabiendo perfectamente que, después de Kakashi, Naruto era el siguiente en llegar tarde; cuando en la esquina de un callejón de aspecto tétrico logró entrever un par de ojos grandes cubiertos por copiosas lágrimas que no dejaban de caer, acompañadas de un casi inaudible hipido.

La de ojos jade intentó agudizar un poco su vista antes de acercarse, solo para toparse con la imagen una pequeña niña de cabello largo y negro que se escondió en cuanto se percató de la mirada insistente de aquella chica bonita, pero desconocida.

–Hola, pequeña –saludó amablemente la médico recargando sus manos en sus rodillas y encorvando un poco la espalda para disminuir su estatura –¿Te encuentras bien? ¿Te puedo ayudar en algo?

La infante asomó la mitad de su rostro y cuerpo tímidamente, desconfiando de la ayuda que Sakura le brindó. Aunque la niña se negó a responder, la Haruno continuó sonriendo ampliamente para ella, encontrando cada vez más difícil hacerlo a medida en que reparaba en el aspecto de la menor.

Aunque veía realmente poco de la chiquilla y encontrando imprudente acercarse antes de ganarse su confianza, pudo ver que la ropa que vestía estaba en terribles condiciones, pues se encontraba sucia, agujerada e incluso parecía que al vestido le hacía falta un pedazo de tela en la parte baja de la rodilla que revelaba estar rasgada. Un enorme raspón en su pierna izquierda dejaba ver que hacía poco había saludado el suelo estrepitosamente. Todo aquello parecía indicar que la pequeña niña carecía de un lugar digno donde vivir, hasta que la perspicaz kunoichi se percató de un detalle que le hizo replantearse la hipótesis: el largo cabello de la niña estaba limpio.

¿En qué mundo una persona que vive en la calle mantiene su cabellera limpia, pero el resto de su ropa andrajosa?

Incluso el resto de su cuerpo, aquel que la niña dejaba ver, estaba sucio, sin embargo, la suciedad no era de días enteros sin bañarse, sino de un día normal de juego en el que el niño de esa edad, entre los seis y siete años, se ensucia explorando el mundo a su derredor.

No sé por qué tengo la impresión de que esta niña no se ensució jugando –pensó la inteligente discípula de Tsunade mirando fijamente a la infante que le sostenía una mirada triste. En cuanto miró sus ojos negros, Sakura salió abruptamente de su análisis y la sonrisa amable volvió a su rostro –Mi nombre es Sakura Haruno, pero tú puedes llamarme Sakura-chan –habló para darle confianza a la niña –¿Quieres que cure el raspón de tu piernita? Soy ninja médico.

La niña se mantuvo mirando a la pelirrosa sin moverse ni un poco, sosteniéndole la mirada con una expresión de melancolía en su níveo rostro que estrujó el corazón de la bondadosa kunoichi.

Sakura se enderezó de su incómoda posición y avanzó cautelosamente hacia la niña que continuó sin moverse, lo cual la dotó de confianza para acercarse un poco más a ella al observar que la dejaba hacerlo. En cuanto estuvo cerca, se agachó hasta quedar a la altura de la menor y posó su mano delicadamente en la pierna de la pelinegra.

–Esto dolerá un poco al principio, pero te aseguro que te sentirás mucho mejor en poco tiempo –habló gentil mirando que la niña asentía levemente aún con lágrimas en sus ojitos –Muy bien, aquí voy… –el chakra verde comenzó a emanar de la delicada mano de la ninja médico y la acercó a la pierna de la menor. Cuando ésta sintió el ardor del jutsu sobre su pierna, emitió un pequeño gemido de dolor, sin embargo, no se apartó y dejó que el jutsu de sanación hiciera lo suyo.

Pasaron pocos segundos antes de que sus ojitos negros se abrieran sorprendidos al mirar que su raspón comenzaba a desaparecer y la sensación de ardor también cedía, siendo sustituido por un calor agradable, hasta que la médico concluyó con su curación y dejó de emanar su chakra.

–¡Vaya, eres una pequeña muy valiente! –alabó la Haruno aún en cuclillas –Me encantaría saber el nombre de esta niña tan fuerte que no lloró ni un poco por la curación.

La niña continuó mirando a Sakura sin intención de hablar con ella, casi como si estuviese congelada, hasta que un grito le hizo reaccionar.

–¡Mina! ¡Mina! –se escuchó la voz angustiada de una mujer –¿Dónde estás, Mina-chan? –al instante, la niña se tensó, cosa que no pasó desapercibida por la kunoichi que se reincorporaba volteando hacia el sonido de la voz de la mujer.

–¿Tú eres Mina-chan? –preguntó al ver que la chiquilla tomaba su mano rápidamente y la mantenía levemente apretada. La pelirrosa retomó su posición a la altura de la pequeña –Parece que tu mami te está buscando, ¿quieres que te lleve con ella?

–¡No! ¡Ella no es mi mami! –respondió apretando sus ojitos y fortaleciendo el agarre que tenía en la mano de Sakura.

–Entiendo… –respondió desconcertada la kunoichi escuchando que el llamado se intensificaba dada la creciente cercanía –Pero entonces, ¿quién te está buscando?

–¡Oh, aquí estás, Mina! –Sakura miró a la mujer que recién aparecía con un gesto acongojado en su rostro, pero al ver a la niña relajó sus facciones y suspiro de alivio –¿Por qué te has salido así de la casa? ¡Me tenías muy angustiada!

–No se preocupe, Mina-chan está muy bien –tomó la palabra la médico reincorporándose una vez más para hablar con la fémina.

–Muchas gracias por su ayuda, Sakura-san –se inclinó la mujer en señal de respeto.

La kunoichi abrió sus encantadores ojos verdes de par en par ante la inesperada acción de esa mujer.

–Am… bueno, yo… no fue nada –sonrió forzadamente –Pero dígame, ¿cómo es que sabe mi nombre?

–Sakura-san, todos aquí en la Aldea sabemos que usted es la discípula de Tsunade-sama y que tuvo una grandiosa participación en la Cuarta Guerra Ninja junto a Naruto-kun y Sasuke-kun. Es una heroína y la inspiración de muchas mujeres que deseamos seguir sus pasos. En lo personal, la admiro mucho –concluyó con una gentil sonrisa, cosa que ruborizó las mejillas de la Haruno.

–Vaya, no tenía idea de esto, pero…

–Pero nada; soy de las personas que consideran que nadie se gana su fama de la nada. Y de nuevo, agradezco muchísimo que haya encontrado a mi sobrina.

–No se preocupe, fue un placer conocer a su pequeña sobrina –miró a la niña que aún sostenía su mano –Espero verte pronto, Mina-chan –se despidió la pelirrosa, pero en lugar de que la menor le soltara la mano, ésta la tomó con más fuerza, aunque su estoico rostro no revelaba ninguna emoción –¿Te ocurre algo? ¿Acaso…?

Una de las cosas que Sakura había aprendido a lo largo de su trayectoria como médico y de los libros que recién comenzaba a leer, era que jamás se debía subestimar a un niño, y justo en ese momento, la pequeña le estaba diciendo, con su conducta, que no quería irse con aquella mujer.

–¿Acaso no deseas irte con ella? –le preguntó directamente, mirando con cierto reproche a la mujer que bajaba triste la mirada mientras la niña asentía levemente –¿Por qué?

–Porque… –respondió la mujer pelinegra –Ella sigue con la idea de encontrar a su mamá. Verá, para Mina fue un golpe muy duro enterarse que su madre fue una de las tantas personas que jamás volvió de la Guerra. Ella era una kunoichi muy fuerte, pero… desafortunadamente eso no la salvó de su destino –habló mirando como la pequeña bajaba su rostro hasta que el flequillo cubría sus ojos –A ella no le gusta que mencione esto, y con justa razón, esa es una herida bastante grave para su frágil corazón.

La médico miró a la niña a su lado que no dejaba de sujetar su mano, pensando entristecida la difícil vida de un niño sin su madre. Lo había visto incontables ocasiones, y para hacerlo aún más doloroso, tenía la experiencia de Sasuke y Naruto, quienes vivieron su dura infancia justo frente a sus ojos, mientras ella gozaba de la fortuna de tener a ambos padres con vida.

–Es hora, Mina-chan –soltó la mujer castaña con una dulzura dolorosa para la pelirrosa que se aferró por segundos a la mano de la pequeña que no hacía otra cosa que llorar.

Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, soltó la mano de la chiquilla y se colocó a su altura para hablarle.

–Dile a tu tía que me encantaría recibirte en mi consultorio para mirar que tu piernita se cure por completo, ¿te parece bien?

Los ojos negros de la pequeña se fijaron en los ojos verdes de la médico que le sonreía para transmitirle seguridad. La niña asintió y se soltó de la mano de Sakura para caminar hacia la fémina que le extendía la mano para tomarla, sin embargo, la pequeña avanzó ignorando aquel gesto y pasando de largo de la mujer.

La kunoichi miró hacia atrás una vez más antes de desaparecer de un salto y dirigirse a la entrada de la Aldea donde deberían estar esperando sus compañeros.

–¡Sakura-chan, al fin llegas! –exhaló impaciente el rubio que daba unos cuántos pasos hacia adelante para recibir a su mejor amiga –¿Dónde te metiste? ¡Llevamos demasiado tiempo esperándote!

–Naruto tiene razón –intervino el azabache que se incorporaba de su cómoda posición recargado en el umbral de la puerta –Usualmente es este idiota el que nos tiene esperando a que aparezca, justo como lo hacía Kakashi –se burló señalando al ojiceleste con el pulgar aparentando indiferencia.

–¡¿A quién llamas idiota, idiota?!

–Hmph

–Lo siento, lo siento, chicos. No fue mi intención hacerlos esperar tanto tiempo, solo que se me presentó un pequeño problema en el camino y no podía irme sin resolverlo. Afortunadamente todo está solucionado.

–¿Todo está bien, Sakura-chan? ¿Necesitas ayuda? Ya sabes que cuentas conmigo para lo que necesites –recordó el mejor amigo rubio de la pelirrosa con un gesto levemente pintado de preocupación.

–Lo sé, Naruto. No te preocupes, ya todo está solucionado, ¿nos vamos?

El azabache comenzó a caminar fuera de la Aldea seguido de sus dos compañeros de equipo que continuaron con su charla, donde la kunoichi les relataba de su encuentro con la pequeña Mina y su tía. Empático a los sentimientos de su amiga, el rubio sintió tristeza cuando ella le contó que se había quedado sin madre por culpa de Madara. Sasuke, por su parte, congeló sus emociones y continuó caminando con total indiferencia al relato de Sakura.


–¿Entendiste lo que debes hacer, Karin? –recordó una vez más el usuario natural del sello maldito a la fémina mientras salían del oscuro escondite de la serpiente blanca en el País de la Hierba, donde recientemente se habían instalado continuando con la estrategia de Orochimaru de mantenerse en movimiento para evitar ser encontrados.

Dada la situación desfavorable en la que se encontraba el Sannin, la vulnerabilidad de éste aumentaba un porcentaje alarmantemente alto, por lo cual el pelinegro debía mantenerse escondido para evitar ser emboscado. Pronto, las estrategias astutas de la mujer con lentes dejarían de funcionar, y para evitar el fatal desenlace debía recurrir a la primera opción, esa que el ojimiel con pupila de serpiente había pospuesto por todos esos meses por razones aún desconocidas para sus secuaces. No había vuelta de hoja, y ella era la única capacitada para cumplir con ese cometido.

–Hai –respondió solemne, con un tono de autosuficiencia que acompañó con su peculiar acomodo de lentes y una mirada afilada que no se dirigía para nada a su interlocutor, sino al bello paisaje verde que sus ojos rubí captaron apenas abandonó el oscuro lugar.

–Toma –extendió su mano el pelinaranja con el puño cerrado hacia abajo, logrando que la pelirroja desviara su mirada hacia la acción y por reflejo ella colocara su mano extendida hacia arriba para recibir ese algo que él escondía entre sus grandes y varoniles manos –Tú sabes cuál es la dosis que debes manejar –el hombre retiró su mano dejando a la vista un pequeño frasco de cristal cerrado con un corcho asegurado con una diminuta cuerda para evitar que el contenido se vaciara por el ajetreo normal de un shinobi en acción. La de ojos rubí miró el contenedor sobre su mano por algunos segundos, casi dudativa, pero todo rastro de vacilación se esfumó cuando ella apretó el frasco con su puño y elevó sus ojos para mirar a Juugo, arrugando su entrecejo y sonriendo de lado.

–No me tomará mucho tiempo toda esta estupidez –dijo para después invocar un pergamino de la nada, sin necesidad de un ritual de sangre, simplemente con un poco de concentración y un par de manos acomodadas a la altura de su plano abdomen en posición de ying-yang espaciadas entre sí para que en medio de éstas apareciera el objeto invocado. En cuanto guardó el preciado contenedor, el pergamino despareció dejando una nube blanca de humo tras de sí.

Juugo la miró detenidamente desde que invocó el pergamino de aquella manera tan poco común, por no decir totalmente extraña e imposible para cualquiera que incluso sea llamado genio. Se había acostumbrado tanto a eso que se le hacía ya normal la habilidad tan grande de su compañera de equipo Taka. Su cantidad de chakra y su manejo debían ser prodigiosos al punto en que ella pudiese realizar esa acción sin necesidad de un ritual de sangre, sin mencionar lo mucho que había progresado en conocimientos sobre hierbas, especias, experimentos y menjurjes en todo ese tiempo. Se había convertido en una segunda "Kabuto".

–Tienes que ser rápida. Él no soportará mucho tiempo.

–No te preocupes, Juugo, sé muy bien cómo debo hacer esto –la de lentes le dio la espalda al hombre caminando hacia la hierba fresca de la mañana, abandonando así la entrada del escondite de Orochimaru rumbo a un lugar desconocido para cumplir el también desconocido encargo.

–¡Espera, Karin! ¡No te vayas sin mí! –el repiqueteo de un par de sandalias shinobi acompañaba el eco de la voz masculina del tercer miembro de Taka que presuroso se acercaba al lugar donde esos dos se encontraban charlando hace unos instantes. Su respiración era agitada y apresuró más el paso al visualizar que la fémina caminaba hacia el bosque sin detenerse.

–Nos vemos –se despidió Karin con un soberbio gesto con su mano sin voltear a ver a Juugo, mucho menos a Suigetsu, a quién había ignorado insultantemente. La fémina dio un salto, perdiéndose de la vista del pelinaranja que se daba la media vuelta para regresar donde Orochimaru.

–¡Tsk! ¡Maldita mujer! Se atrevió a dejarme la muy cabrona –se quejó el de chakra tipo agua descansando sus manos sobre sus rodillas para tomar un poco de aire.

–Será mejor que te apresures o de lo contrario no lograrás alcanzarla –advirtió Juugo para después meterse a la oscuridad que lo iba engullendo mientras más avanzaba hacia el interior de la cueva.

–Me las pagará la muy maldita. Pero ya verá, me encargaré de hacerle el viaje imposible –murmuró el colmilludo antes de sorber de su cilindro de agua con cinismo y luego encaminarse a alcanzar a la pelirroja.

Miles de recuerdos la invadieron de golpe mientras recorría con sigilo la Aldea Oculta entre la Hierba. A pesar de haber nacido y crecido solamente parte de su niñez ahí, la Aldea no había cambiado mucho desde que se fue. Su aroma, sus árboles, sus casas y su gente continuaba siendo lo que solía ser.

Su rostro, endurecido y enfriado a causa del cruel paso de los años, se mantenía sereno e indiferente al remolino de recuerdos que tenía lugar en su cabeza, no mostrando ni un ápice las emociones que le embargaba estar en su lugar de origen; sin embargo, sus ojos, aquellos dos redondos y hermosos rubíes le traicionaban cada vez que ella intentaba guardar a la perfección sus sentimientos.

Le traicionaron incontables ocasiones frente a Taka cada vez que Sasuke le dirigía una mirada, un gesto, una palabra, una orden. Cada vez que el Uchiha pasaba delante de ella, sus ojos brillaban como dos perfectos soles rojos mientras su nariz aspiraba el aroma de ese hombre que tantos sentimientos despertó en ella. Muchas veces se vio vergonzosamente expuesta ante la mirada cínica y aberrante de Suigetsu que la cachaba cada vez que ella miraba al pelinegro, luchando por mantener su rostro gélido y sus palabras agresivas al dirigirse al portador del Sharingan; pero sus ojos, esos bellos ojos que desde pequeña vieron el dolor del mundo shinobi y el de su propia vida, se rehusaban a mentir. Y para colmo de males, ese desesperante y asqueroso shinobi Hozuki había aprendido a leerla a través de ellos.

La kunoichi del clan Uzumaki bufó molesta al sentir la repugnante cercanía de Suigetsu pisarle los talones. Se reprendió a sí misma mentalmente por haberse distraído y bajado el ritmo de viaje para colaborar a que ese estúpido amante de las espadas inútiles finalmente la alcanzara.

–Te estás tomando muy en serio esta misión, Karin, ¿por qué será? –molestó el de ojos violeta entrecerrando sus párpados de manera pícara –Y por cierto, tu plan para dejarme fuera de la misión no resultó. Deberías ser más lista e ingeniártelas de una manera más eficaz para ponerme en ridículo frente a Orochimaru.

–Tú solo te pones en ridículo cada vez que te apareces, estúpido. No necesito hacer algo que tú solo sabes hacer a la perfección –se burló la de lentes apretando el paso y dejando atrás a su molesto compañero.

–No entiendo por qué te empeñas en continuar siguiendo fielmente las órdenes de Orochimaru a estas alturas. Te recuerdo que hace mucho tiempo Sasuke nos liberó de él –el peliblanco se regocijó abiertamente al mirar la reacción en el rostro de su pesada compañera de equipo.

Karin sintió que el corazón se paralizó y que por una centésima de segundo todo su cuerpo dejó de funcionar correctamente. Su respiración se agitó levemente y sus ojos se abrieron por unos instantes antes de que toda ella recobrara la compostura. Ese nombre era el más doloroso para ella, y el que más se había forzado en mantener a raya, oculto, sepultado, atado en la profundidad de su mente y de su corazón, fuera del alcance de sus más recientes recuerdos y, en el mejor de los casos, muerto.

–Tú no lo entiendes –se limitó a espetar grosera, endureciendo aún más sus facciones y luchando por no mirarle para que él no dedujera todo lo que provocó en ella con el solo hecho de mencionarlo.

–¿O es que acaso Sasuke Uchiha, con todo lo que fue capaz de hacer, no logró liberarte por completo de las fuertes garras de Orochi…? –mencionó intentando darle un doble sentido a su frase, pero la iracunda kunoichi le soltó tremendo golpe en la cara, reventándosela en agua para no continuar escuchándolo.

–¡CIERRA LA MALDITA BOCA DE UNA VEZ, ESTÚPIDO BUENO PARA NADA! –no conforme con eso, la pelirroja hizo una necesaria pausa a su recorrido para dedicarse a moler a golpes la cara del de ojos amatistas que no podía hacer nada para impedir esa masacre a su varonil rostro víctima de la encolerizada mujer –¡ESTOY HARTA DE TI Y DE TUS INSINUACIONES IDIOTAS DIGNAS DE UN RETRASADO MENTAL COMO TÚ! ¡NO ENTIENDO CÓMO SASUKE PUDO RECLTAR A UN IMBÉCIL QUE SOLO SABE ESTORBAR Y DECIR ESTUPIDECES! –continuaba la fémina golpeando a puño limpio el rostro de Suigetsu que luchaba por tomar su forma original, solo para verse nuevamente hecho agua por la increíble fuerza de la pelirroja, porque enojada, cualquier mujer poseía la mismísima fuerza de la Sannin.

–¡Bas~! ¡Es suf~! ¡Deten~! ¡Ka~! ¡No sig~!

–¡DISCULPATE, MALDITO BASTARDO!

–¡Pero dej~! ¡No pued~! ¡Basta Ka~! ¡ES SUFICIENTE! –detuvo con sus manos engrosadas y musculosas al instante las manos frágiles y a la vez fuertes de Karin para detenerla –¡¿Cómo esperas que me disculpe contigo si no dejas de golpearme?!

–¡Hazlo en este instante si no quieres que te deje hecho agua para siempre! –se cruzó de brazos la de ojos rubí frunciendo el ceño y desviando la mirada para no dar a conocer su avergonzado rostro.

–Bien, bien, no debí insinuar nada, ¿contenta? –dijo escuetamente viendo a la kunoichi mirarlo agresivamente.

–Como sea –se levantó Karin para continuar con su avance, no esperando que el chico se reincorporara también.

–Pero mi pregunta fue totalmente seria –habló a espaldas de la chica Suigetsu, imposibilitado de ver cómo la fémina rodaba sus ojos –¿Por qué continúas siguiendo a Orochimaru? Puedes hacer lo que quieras e ir a donde quieras, ¿por qué quedarte al lado de él?

–¡Ese no es asunto tuyo! –respondió ella casi interrumpiendo al peliblanco de manera mordaz.

–Bien, de acuerdo, no preguntaré nada más… por ahora –comentó Hozuki posicionándose al lado de su compañera para intentar ver sus ojos, cosa que le fue imposible.

Tras unos segundos de silencio, la pelirroja retomó la palabra

–Orochimaru me rescató de una muerte segura cuando yo era una niña –dijo para sorpresa de Suigetsu que la miró, pero ella continuó con su vista fija en el camino.

Recordar su pasado fue la peor decisión que pudo haber tomado en ese instante. Nuevamente sus grandes ojos escondidos tras el cristal de sus lentes se achicaron con melancolía al recordar la difícil etapa que vivió cuando su madre murió. Incluso antes de que ese funesto día llegara, la pequeña Karin Uzumaki vivía ya en la entrada principal del infierno. Y es que a una edad demasiado temprana, y para su desdicha, la valiosa sangre de su clan se manifestaba con fuerza en sus venas, haciendo imposible que gente retorcida y sin escrúpulos la utilizara como un objeto sin derechos dada la fuerza que su chakra tenía al ser transferido a otro con una mordida… una invasiva y dolorosa mordida que violaba la sagrada intimidad de la pequeña pelirroja.

Mordida tras mordida fue marcando rápida y dolorosamente el níveo y pequeño cuerpo de la aterrorizada kunoichi que vio morir a su madre a causa de las mismas acciones que infringían en ella…

–Justo cuando creí que moriría en manos de los dueños del alimento que robé para sobrevivir cuando hui de aquí, apareció Orochimaru, salvando mi vida y otorgándome un propósito para vivir –habló omitiendo el motivo por el cuál ella tomó la decisión de abandonar su Aldea natal, guardándose celosamente esa información solo para sí. Ella jamás revelaría a nadie tan terrible y vergonzosa información de su pasado.

–¿Pero qué dices? Aun cuando él haya salvado tu vida, solamente te utilizó para ser la guardiana de la Prisión del Sur, te obligó a aprender sobre experimentos terroríficos, te usó por tu chakra y tu extraña habilidad y, por si lo has olvidado, te dio permiso para juguetear conmigo incontables ocasiones. Orochimaru no es una buena persona y lo sabes.

–Hn –rió de lado la fémina de manera cínica –Si Orochimaru no es una buena persona, entonces yo tampoco, por haberme divertido tanto cuando experimentaba con tu cuerpo –Karin despegó sus pies de la rama para posarse en la siguiente del árbol de enfrente, dejando a Suigetsu un paso atrás.


Hasta aquí el capítulo de hoy. La pregunta del millón... ¿qué les pareció? Mi intención con este capítulo y con la historia en general es hacer notar desde ya que ambas chicas son completamente distintas entre sí. Vamos, mientras Sakura es bondadosa y amable con los demás, Karin resulta ser lo contrario. No se trata de bashin ni nada por el estilo, no me malentiendan, pero no podemos negar este hecho, y es que a mi parecer ambas personalidades tienen su encanto. Por supuesto Sakura no es todo amor y felicidad, porque tiene su caracter (y vaya que lo tiene) ni Karin es todo agresividad y malhumor, porque incluso vimos en el manga que tiene su buen corazón. Por cierto, si alguien se está saltando el relleno infinito de Naruto Shippuden, el pasado de Karin se puede ver bien en el episodio 431, por si no lo han checado.

Reviews

cinlayj2: Hola, ¿sabes? Me alegra leer que alguien se inclina más por el SasuSaku. Amo esta pareja al igual que el SasuKarin, en serio, pero la mayoría de mis lectoras están más a favor de SK y me gustaría que este asunto estuviera un poco más balanceado. Gracias por dejarme tu opinión y espero que este capítulo te guste. Saludos.

Misslaly: Hola amiga, no te preocupes si no te conectas, de todas maneras me sé perfecto tu nombre de usuario y sé que eres tú cuando me dejas un review. Siento mucho haberte dado falsas esperanzas el capítulo pasado, espero haberlo solucionado en este capítulo, porque ahora sí Karin apareció y se vio un poco más. Ya le dedicaré un capítulo completo a ella sola, ya verás. Entiendo cómo te sentiste cuando viste el episodio 431, de hecho lo retomé en el capítulo porque me pareció una historia muy triste. Esta historia tendrá mucho SasuSaku y mucho SasuKarin al 50% como lo había prometido, así que tú tranquila :D. Espero que te haya gustado este nuevo capítulo y nos estamos leyendo amiga.

Marisol de Inuzuka: Creo que no te lo había preguntado, pero ¿tu nombre de usuario es por Kiba Inuzuka? Debo inferir que te gusta demasiado ese chico, ¿o me equivoco? Jajaja Tendré que incluirlo un poco más en la trama de ser afirmativa tu respuesta ;). Tenten me parece una gran chica, porque es sencilla, pero muy simpática y sarcástica con Lee, así que alguien como ella tiene que hacer entrar al Uchiha en razón, sobre todo porque no es alguien con quien se la pase en grandes charlas, así que lo poco que interactúen debe ser sustancioso. No te preocupes si no puedes comentar en el momento, de hecho, me parece una acción muy gentil de tu parte el que te tomes un espacio libre de tu tiempo para dejarme un review a pesar de las muchas cosas que tienes que hacer, eso me hace valorarlo mucho, porque si lo has notado, las sugerencias que me das las incluyo porque me sacan de mis bloqueos mentales jajaja. Espero que este capítulo marche como lo esperabas, me despido y nos estamos leyendo amiga. Un fuerte abrazo.

Gyuri97: Aquí está el capítulo donde aparece Karin un poco más, aunque para el triángulo todavía falta un poco jajaja. Pensé mucho en la posibilidad de obligar a Sasuke a ponerse la prótesis (aunque en lugar de Karin, Naruto se encargaba de eso) pero, pensandolo bien, a Sasuke Uchiha realmente no se le puede obligar a hacer algo que no quiera, resultaría muy, muy falso que se quedara quieto sin protestar o, si llegara a defenderse, que sus ataques no resultaran efectivos, así que opté por hacer que cambiara de opinión y de esa manera ya acceda solito a someterse a los análisis y a la cirugía. Como lo mencioné hace unas líneas atrás, Sakura y Karin son muy diferentes, así que será divertido ver como se acerca cada una a él y como es que él las recibe a las dos, cuando en la historia vimos que ninguna figuraba en su vida. Ojalá te haya gustado este capítulo y no tardaré en subir el siguiente. Te mando un saludo.

Guest: Aquí está la actualización :D

Como cada capítulo lo hago, agradezco mucho sus reviews. Es algo que conforta mucho al escritor, porque después de dedicar un tiempo en escribir y publicar, lo que uno espera es recibir el apoyo de sus lectores, o de lo contrario, muchas historias ya habrían sido abandonadas. Nos estamos leyendo. Sayo...