Disclaimer: La obra llamada "Naruto" no me pertenece, es creación total de Masashi Kishimoto, pero sus personajes quisieron aparecer en esta historia y no pude negarme a tan bonita petición.
-letra normal- diálogos.
-letra cursiva- pensamientos y contenido de flashback.
-letra en negritas- nombre de técnicas especiales y anuncios de flasback.
¿Qué tal, amigos? ¿Cómo se encuentran el día de hoy? Aquí estoy de vuelta con otro capítulo más para esta historia. Espero que sea de su agrado y esperen a tener tiempo libre para leerlo, no en medio de su clase como yo escapé de la mía para actualizar XD
Después de cuatro días y medio de incesante desplazamiento, por fin se detuvieron a las afueras del portón del País del Té. Comparado con las imponentes puertas de la Aldea de la Hoja, este lugar no parecía gran cosa, y eso que se trataba de un país entero, no solo de una villa shinobi. Sin una aldea ninja en su interior que beneficiara el flujo de la economía del país, el terreno simplemente se reducía a unos cuantos pueblos no tan alejados unos de otros, dado el limitado territorio. Y es justamente en esos pequeños pueblos donde residía el problema.
Sasuke comenzó a ingresar a uno de los pueblos con mayor tasa turística del país, mirado solo por el rabillo del ojo las condiciones deplorables en las que se encontraba. Naruto y Sakura, por su parte y caminando tras él, no tenían reparo alguno en demostrar abiertamente el asombro que se plasmaba en su rostro al contemplar las casas desgastadas a punto de derrumbarse que les daba la bienvenida a sus turistas.
–¿Pero qué demonios pasó aquí? –susurraba serio el rubio de ojos azules mirando sin poder creer tal paisaje.
Su pregunta cayó en oídos sordos, pues además del estado ausente de la kunoichi y del deliberado silencio del azabache, las calles relucían por su insultante desolación. Incluso le pareció apreciar un par de ojos curiosos que se mostraban en la ventana de una de las viviendas, pero en cuanto hizo contacto visual directo, se escondieron repentinamente.
–Estuve aquí con el Sabio Pervertido durante la búsqueda de la vieja Tsunade hace algunos años atrás. El lugar lucía bastante diferente a como se ve ahora… –continuaba con su parloteo el rubio aún asombrado por el drástico cambio.
No esperó respuesta de sus amigos, simplemente hablaba consigo mismo en voz alta, sin embargo, la voz de la kunoichi lo tomó por sorpresa.
–Escuché que este pueblo tenía una mejor estabilidad económica en comparación a los demás gracias a su biodiversidad, pero hace algunos meses comenzaron a tener serias complicaciones y el número de visitantes se redujo drásticamente. Cuando Tsunade-sama lo mencionó no pensé que se tratara de algo tan grave, pero… –sus ojos jade reflejaban el decadente paisaje de áreas secas donde solían haber montones de árboles verdes y un riachuelo vivaracho, donde ahora solamente corría polvo, suciedad y uno que otro animalejo.
–Este pueblo continuó siendo próspero aún después de la Guerra –habló el azabache deteniendo su marcha, obligando a los otros dos a hacer lo mismo –Orochimaru solía recolectar de este lugar plantas medicinales para sus experimentos. También recuerdo haber pasado por aquí en busca de provisiones cuando me movía con Taka.
La chica de ojos jade desvió su mirada hacia abajo. No entendía por qué, pero el solo nombre del equipo que Sasuke formó en sus años de vengador le hizo sentir una aguda punzada en el pecho, misma que se extendió por todo su estómago.
Y no era para menos, cada uno de ellos tenía en su haber cuando menos una técnica especial, un jutsu extraordinario que logró captar la atención del iracundo Uchiha para tomar a su favor a la hora de cumplir con sus ambiciones. De entre tantos y tantos ninjas en el mundo, se dedicó a escoger con detenimiento a los otros tres integrantes de su equipo que le ayudarían a llegar tan lejos como quisiera.
Ella no fue tomada en cuenta ni por error.
Vaya, ni siquiera como una broma. Sasuke tomó su sincero ofrecimiento de acompañarlo en su travesía por el camino de la venganza como el más gracioso de los chistes, pasándose por el arco del triunfo sus lágrimas y su suplicante declaratoria de amor para impedir a toda costa que se marchara de Konoha. Se rió vilmente de su presencia catalogándola como fastidiosa y se fue sin mirar atrás. La consideró tan débil que su sola compañía parecía ser una carga.
¡Qué no hubiese dado ella por haber estado a su lado en esos momentos!
¿Cuán diferente era su situación actual en comparación a su pasado? ¿De verdad había cambiado tanto como ella pensaba? O quizá las cosas seguían siendo igual que antes y ella misma se negaba a reconocerlo. Después de todo, Sasuke continuaba sin voltear a verla.
–Tendremos que descubrir qué está pasando en este pueblo y en los que están por los alrededores –escuchó a su amigo jinchuuriki hablar, obligándola a concentrarse en la conversación agitando de un lado a otro su cabeza para alejar esas ideas inseguras de su mente. Aún contra su voluntad, aquella no era la primera vez que pensaba en el tema, y para su desgracia, no sería la última. Sakura no se imaginaba que lo peor estaba por venir –Se nota a simple vista que este país no prosperará si no encontramos la causa de este desastre.
–Tienes razón –intervino la pelirrosa completamente repuesta de su "pequeño episodio de melancolía", como ella solía llamarlo –Como ya lo dije antes, la economía del País del Té se basa primordialmente en sus paisajes y zonas turísticas, pero también lo dijo Sasuke-kun, sus plantas exóticas con propiedades medicinales y otro tipo de compuestos son exportados continuamente a varios países y aldeas shinobi. Sin recursos naturales, ninguna de sus dos actividades principales puede realizarse y, bueno… los resultados saltan a la vista en tan solo unos cuantos meses.
–¡Vaya, pero que listos se han vuelto los ninjas de Konoha! –escucharon los tres ninja de la Hoja a sus espaldas.
Sakura giró completamente tomada por sorpresa, metiendo su mano a su bolsillo trasero para tentar con sus finos dedos el mango de un letal cuchillo kunai mientras realizaba dicha acción. Sus movimientos fueron impecables, precisos y, además de todo, fueron rápidos. Seguramente su maestra habría sonreído con satisfacción al haber entrenado a una escuálida mocosa de 12 años y convertirla en una admirable shinobi lista para la batalla, sobre todo, habría sonreído con singular orgullo al apreciar esa mirada jade fiera y concentrada alerta a cualquier movimiento en falso del repentino ninja.
Por supuesto, Sakura pudo identificar asombrosamente rápido que aquel muchacho pertenecía a una aldea pequeña de ninjas, viendo en la frente del chico que sostenía la bandana distintiva de la Aldea Escondida entre las Estrellas.
–Tranquila, Sakura-chan. Este chico no tiene malas intenciones.
La pelirrosa se tomó la libertad de quitarle la mirada al shonobi de la Estrella y enfocar su atención a sus dos compañeros. Tanto Naruto como Sasuke se encontraban parados uno al lado del otro con un semblante sumamente relajado. Incluso le pareció ver el usual gesto amigable en el rostro del rubio dirigido hacia el pelinegro de una trenza, gesto que le fue devuelto por el recién aparecido, solo que a diferencia del futuro Hokage, la sonrisa de ese ninja estaba cargada de altanería.
La ninja médico frunció el ceño y devolvió su vista al extraño chico. Su vestimenta consistía en un chaleco color gris claro con cuello alto, similar al del cuello en las camisetas que solía usar el Uchiha. Portaba un pantalón café con su respectiva portashuriken afirmada en su pierna derecha. Sus manos y sus antebrazos estaban cubiertos por unos guantes gris oscuro a juego con su chaleco y a sus sandalias shinobi, las cuales eran del mismo color que los guantes. Sakura debía reconocerlo, ese chico misterioso era atractivo. Su cabello, un poco menos negro que el de Sasuke, estaba peinado en una bonita trenza que caía hasta la mitad de su espalda. Pero lo que más llamó la atención de la kunoichi fueron sus ojos dotados de un color café claro que le hacían ver aún más hermoso.
–Naruto Uzumaki –articuló el chico de la trenza llevando su mano izquierda sobre su cadera y recargando todo su peso en la pierna derecha, dándole un aire de superioridad, más aún con su cabeza ladeada ligeramente hacia atrás con la intención de ver desde arriba al ninja rubio –No has cambiado nada.
–Naruto, ¿conoces a este tipo? –preguntó la chica aun desconfiando del recién aparecido, casi susurrándole a su compañero.
–Mmmm… veamos, ¿por dónde empiezo? A decir verdad… –le susurró igualmente el chico, solo que él se inclinó un poco del lado donde estaba la médico para hablarle, dada la baja estatura de la fémina –No tengo idea de quién es este chico –respondió elevando su tono de voz y entrelazando sus manos detrás de la nuca sonriendo despreocupadamente.
Sakura y el shinobi de la Estrella cayeron pesadamente de espaldas al suelo, tanto, que el inevitable sonido de sus cuerpos al chocar contra la tierra se escuchó claramente.
–¡Sa-Sakura-chan! ¿Te-te encuentras bien?
–¡CÓMO ERES IMBÉCIL, NARUTO! –a una velocidad envidiable para cualquier ninja, la kunoichi se incorporó del suelo y le dio tremendo golpe en la cabeza al rubio que resonó en casi todo el pueblo, dejándole un chichón marca diablo que palpitaba a rojo vivo.
–¿Po-por qué me pegas, Sakura-chan? –susurraba adolorido el rubio sobándose la cabeza en cuclillas.
Sasuke se limitó a estampar la palma de su mano en su rostro por tamaña idiotez de su mejor amigo. Ese chico tenía razón… Naruto no había cambiado nada.
–¡¿Y todavía lo preguntas?! ¡Ese ninja parece conocerte de algún lado! ¡¿Y tú dices simplemente que no lo recuerdas?! ¡Habría que ser un reverendo cabeza de chorlito para decir eso! –la pelirrosa, enfurecida, tomaba el cuello de la vestimenta del rubio en su mano empuñada, mientras que con la otra señalaba al shinobi que miraba la escena con los ojos bien abiertos. Sakura parecía que de un momento a otro se comería de una sola mordida a su compañero por lo grande que abría la boca para reprenderlo.
–¿Y esta maldita loca de dónde salió? –pensó el de la Estrella con una gotita de sudor resbalando por la parte posterior de su cabeza –Todos los ninja de Konoha son demasiado raros.
–Ya lo recuerdo –habló Naruto desviando la mirada de su compañera, empuñando su única mano y golpeando sobre una imaginaria mano extendida puesta especialmente para recibir el golpe de la otra, de haber estado ahí –Tú eres ese chico de la Aldea Escondida entre las Estrellas.
A Sakura le iba a dar algo. Una vena palpitante surgió en su amplia frente por el comentario de ese idiota. Era sumamente lógico el lugar de procedencia del pelinegro de la trenza si uno se fijaba en su protector de la frente.
–Sigues siendo un ninja estúpido y sin talento –espetó el chico con una sonrisa ladina.
–¡Cállate! –se defendió el Uzumaki poniéndose de pie –Tú tampoco has cambiado mucho que digamos, Sumaru.
La sonrisa del chico se amplió al escuchar su nombre en labios de Naruto. Por supuesto, hasta el ninja menos experimentado recién graduado había escuchado hablar de las grandes hazañas de Naruto Uzumaki en la Cuarta Guerra Ninja. Jamás en la vida esperó volver a verlo. Ese cabeza hueca le enseñó tantas cosas durante aquella misión en su Aldea, que continuó con esa filosofía de perseguir insistentemente sus sueños. Aún no era nombrado Hoshikage, ni mucho menos había logrado que su pequeña Aldea Ninja ubicada en el País de los Osos saliera del anonimato, pero luchaba todavía por esos sueños con el corazón.
Ver de nuevo a ese impredecible ninja que le pareció estúpido cuando lo conoció le calentó la sangre. Sumaru continuaba siendo orgulloso, así que simplemente sintió envidia al mirarle de nuevo después de todos los logros que ese miserable había realizado.
–¿Sumaru? –murmuró la pelirrosa mirando a ese chico que mantenía sus brillantes ojos café en la figura del rubio –¿En dónde lo conociste, Naruto?
–Bueno… –posó su mano bajo su barbilla en pose de chico pensante –Eso ya tiene como tres años, ¿cierto, Sumaru? Recuerdo que la vieja Tsunade envió al equipo Gai hacia su Aldea para cuidar de un extraño meteorito que se querían robar. Al final esa cosa fue destruida y todos quedaron felices.
Claro, todo llegó de golpe a la memoria de la kunoichi. En aquella ocasión, fue ella misma la que le comentó la misión a Naruto y éste sobornó a su maestra con unos deliciosos chocolates de calidad inigualable con hojas doradas de Amaguriya para que le dejara unirse a Neji y los otros.
–Así que en esa misión conoció al tal Sumaru –no sabía por qué, pero ese chico no le agradaba en lo absoluto. Era arrogante, orgulloso y trataba a su compañero como el peor de los imbéciles. Irónicamente, Sasuke era exactamente igual, pero a la chica no parecía molestarle esos mismos defectos en él.
–Sí, el equipo Gai –habló Sumaru –Parece que no todos los de Konoha son unos idiotas. Ese Neji sí que era un genio, sabía muy bien lo que hacía. Debo reconocer que llegué a admirarlo. ¿Cómo está él? Los otros dos eran unos papanatas, aunque no tanto como tú.
Y ahí estaba de nuevo, insultando a Naruto. Sí, era un idiota, pero nadie tenía derecho a llamarlo así más que ella. Tuvo ganas de escupirle en la cara que al que llamaba "genio" y tanto admiraba estaba tres metros bajo tierra, mientras que al que no bajaba de imbécil seguía vivo y había cargado con una amenaza aún más grande que Madara Uchiha.
Calló. Sería la peor persona sobre el planeta si aquellas palabras salían de sus rosados labios. En primer lugar, Neji había dado voluntariamente su vida para salvar la de Naruto. Su sacrificio significó el fin de la Cuarta Guerra Ninja al haber protegido al salvador. Y por último, Kaguya Otsusuki era tema completamente confidencial. Nadie supo nada al respecto y así debía seguir siendo. Lo único que le quedaba hacer a Sakura era empuñar sus manos y desear con todas sus fuerzas estamparlas en la cabezota de ese estúpido chico con trenza.
–En esa misión… –intervino la pelirrosa, desviando el tema del difícil deceso del chico con ojos de luna. A Naruto todavía le costaba trabajo hablar de eso –Después de esa misión, Naruto se fortaleció internamente –el rubio le dedicó una mirada brillante a la pelirrosa al escuchar lo bien que hablaba de él –Llegó con muchos más ánimos de seguir adelante con su sueño de ser Hokage y de traer de nuevo a la Aldea a Sasuke-kun.
–¡Es verdad! Después de conocer a Sumaru, me dediqué con más ganas a buscarte, Teme, ¿no es eso muy lindo?
–No me lo parece –respondió el azabache cruzándose de brazos.
–¡Oh, vamos, Sasuke! No tienes que ser siempre un cubito de hielo.
–¿Sasuke? ¿Sasuke Uchiha? –preguntó sorprendido Sumaru dirigiendo sus ojos café al nombrado, examinándolo de arriba abajo sin creerlo –¿El mismo Sasuke que derrotó a unos cuántos miembros de Akatsuki y detuvo junto contigo a Madara Uchiha?
–¡El mismo que viste y calza! –respondió el hijo de Minato con una amplia sonrisa en sus labios señalando con su único brazo al Teme –¿Cómo lo sabes?
–He escuchado rumores sobre él, es todo –dijo restándole importancia con un ligero movimiento de su mano en el aire –Así que este es el tipo del que Mizura me habló. Debo reconocer que aparenta ser tan fuerte como dicen.
–Seguro estás sorprendido, ¿verdad, Sumaru? La verdad, luchar contra Madara Uchiha fue todo un reto, ¡de veras! –lo dijo con completa sinceridad, sin embargo, un repentino pensamiento perverso surcó en el acto la mente de Naruto. Pensó en picar un poco el orgullo del chico con trenza, así que lo siguiente que pronunció no fue del todo inocente –Lo digo en serio, no cualquiera habría tenido la capacidad de enfrentarse a semejante ninja revivido. A decir verdad, dudo mucho que alguien aparte de Sasuke y yo hubiera tenido suerte –sus ojos se achicaron con picardía mirando con agrado como la cara de su colega se deformaba en una mueca de enojo.
–Por supuesto –contestó Sumaru ya recuperando su paciencia, sacándole un gesto asombrado al rubio –Solamente un ninja traidor sabría cómo combatir contra otro ninja traidor. Piénsalo, Naruto, el clan Uchiha solamente albergaba en sus filas a gente traicionera. Uno se largó de Konoha y buscó matar al Primer Hokage, otro mató al clan entero y huyó cual vil cobarde, y el último traicionó a la Aldea y pretendió destruirla. Tú eres el único que no encaja en la ecuación, pero eso no es novedad, sin duda eres alguien fuera de serie.
¿Los otros cómo estaban? Naruto abría sus azulados ojos lo más grande que podía. ¿Ese de verdad era el Sumaru que conoció? Recordaba a un chico un poco huraño, orgulloso y con un hermoso sueño, pero era amable y noble con los demás, competitivo con él pero siempre respetuoso. Ahora parecía ser todo lo anterior, pero aumentando lo negativo solamente.
Sakura, en cambio, reafirmó todavía más su desagrado hacia el chico. Ahora no solo estaba hablando mal de Naruto, sino también de Sasuke, y eso ya no podía seguir permitiéndolo. Enfocó con rabia una gran cantidad de chakra en su cerrado puño y otra parte la dirigió a sus pies para darle velocidad. Ese imbécil no sabría quién lo mandó a ver estrellitas. Si la situación no fuera tan tensa se habría reído de su propio chiste.
–Se nota que la ignorancia se encuentra bien arraigada en la idiosincrasia de los mediocres –solamente la conocida voz de Sasuke logró detener de golpe las intenciones de la kunoichi.
Los tres miraron al inmutable azabache sonreír con arrogancia ante la mueca de enojo del chico de ojos marrón, pero él todavía no terminaba de ponerlo en su lugar.
–No te culpo, gente que no sirve para nada nunca se entera de las verdades que esconde el Mundo Shinobi. No eres nadie, tanto así, que a Naruto le tomó tiempo recordar quién eres. Lo que opine la gente como tú no me interesa en lo absoluto. Ahora apártate, estamos en una misión y solo estorbas.
Y en medio de un gran silencio que ni siquiera era interrumpido por grillos, Sasuke pasó a su lado ignorándolo groseramente.
Sakura miró con una sonrisa sumamente soberbia al chico que se quedó congelado en su sitio. Hasta la mueca de enojo se le había quitado para dar paso a una genuina mueca de desconcierto en su masculino rostro. A la médico se le antojó soltar una risa burlona justo cuando pasó al lado de Sumaru, alzando un poco su rostro para que la oreja del chico captara los sonidos de su garganta con sus labios cerrados.
–Oye, Sumaru –habló el rubio algo apenado por las palabras que su maldito amigo soltó –Sasuke no hablaba en serio, de veras. Es solo que…
–No me importa –interrumpió el pelinegro de la trenza con la mirada baja –De alguna manera, él tiene razón. A pesar de todo el esfuerzo que he hecho para sobresalir y llevar a mi Aldea a la cima, he hecho realmente poco. Sobreviví a la guerra, pero la Aldea Escondida entre las Estrellas sigue siendo nada en comparación a las Cinco Aldeas Ninja.
–Oye, tranquilo viejo, ya verás que tus sueños se volverán realidad si continúas luchando por ellos. Yo tampoco me he convertido en Hokage aún.
–No me vengas con eso. Has logrado demasiadas cosas que yo ni en sueños habría logrado.
–¿Y eso qué? Ninguna de ellas se siente bien si no son un sueño. En serio, ser Hokage es mi verdadero sueño, y hasta que no llegue a serlo no puedo presumir ni hablar de logros, de veras –el chico miró al rubio sonreírle con sinceridad. Desde que lo conoció miraba en su mente el rostro de Naruto cada vez que se sentía débil o le faltaban fuerzas para continuar. Eso siempre logró animarlo de una u otra manera.
–Entonces sigue en pie nuestra apuesta –pronunció con una nueva mirada llena de determinación. Naruto parpadeó unas cuántas veces sin entender lo que decía –Veo que ya lo olvidaste, cabeza de chorlito. Te dije que yo me convertiré en Hoshikage antes de que tú te conviertas en Hokage –sonrió el chico con trenza, pero esta vez, su sonrisa fue de sana competencia, siendo correspondida por una igual en labios del jinchuuriki.
–Sí, por supuesto.
Más adelante, Sasuke y Sakura se hallaban caminado prestando nuevamente atención a su entorno, continuando con el análisis que tenían antes de ser interrumpidos por el odioso aquel.
–Deberíamos buscar un lugar dónde quedarnos a pasar la noche. Pronto oscurecerá, así que no nos dará tiempo de ver al Señor Feudal hasta mañana –decía la kunoichi a un fantasma al parecer, porque no recibía respuesta de su compañero –¿Qué opinas, Sasuke-kun? –insistió un poco llevando su mirada jade del pueblo al azabache.
No hubo respuesta. Sakura abandonó su esperanza de que él le respondiera, así que, en silencio y caminando un par de pasos detrás de él, continuó inspeccionando el lugar.
–¿Te has dado cuenta? –habló de repente el Uchiha tras unos minutos de silencio, sobresaltando a la kunoichi que no esperaba escuchar nada por lo pronto. No respondió, así que él continuó –Hemos pasado alrededor de siete hoteles y ninguno se ve que haya sido abierto recientemente.
Ahí la médico lo entendió. Sasuke ya había pensado desde mucho antes en la idea de buscar hospedaje antes de que ella lo dijera, pues ella contó solamente cuatro hoteles desde que lo mencionó. Por eso su compañero no se había tomado siquiera la molestia de responderle.
–Ya lo había notado. Podemos ir a echar un vistazo al pueblo vecino o buscar aquí un lugar para acampar –sugirió después de pensar rápidamente en algo que no fuera un insignificante "sí".
–Podemos turnarnos para vigilar toda la noche –medio respondió el Uchiha, dándole a entender a la pelirrosa que se inclinaba más por su segunda opción.
–Más adelante hay un hotel que todavía presta su servicio.
–¿Tú otra vez? –la kunoichi frunció el ceño al ver que nuevamente a sus espaldas se encontraba ese Sumaru acompañado de Naruto. Parecían reír juntos.
–Sí, yo otra vez –le respondió altanero, mirando como la fémina empuñaba sus manos con tensión, pero decidió ignorarla –Es lógico que dada la falta de turistas, los hoteles no tengan manera de sustentarse. Solamente un solitario hotel sigue abierto, y eso porque el dueño tiene una fuente de ingresos en otros lugares que le permite mantener el lugar abierto, aunque esté desolado. La última vez escuché que solo quedaban dos habitaciones. Vengan, es por aquí.
Sumaru echó a correr, seguido de un hiperactivo rubio que le gritaba que los esperara. Sakura se mantuvo desconfiada, no sabía si seguirlo o no, podía ser una trampa, sin embargo, al ver al pelinegro emprender marcha, decidió ir también.
Al llegar al lugar, los ninja más expresivos se quedaron boquiabiertos por el enorme hotel frente a ellos. Era realmente grande y hermoso. Parecía un hotel destinado solamente para un par de enamorados que decidían pasar su luna de miel en aquel majestuoso hotel con todas las comodidades dignas para una pareja de tórtolos recién casados.
La fachada se vería aún más espléndida de no ser por la crisis en la que estaba el pueblo, sosteniendo un corazón en la cima del edificio que indicaba que era un lugar exclusivo para el amor. Quién sabe, la pareja bien podría no ser un matrimonio, ni siquiera sostener un noviazgo, pero sin duda, iban ahí a manifestarse amor. Aunque por el momento admitía a cualquier clase de inquilinos.
A Sakura le surcó una idea fugaz en la cabeza. Se veía a sí misma tomada melosamente del brazo de Sasuke vestidos con sus trajes típicos de boda ingresando a tan magnifico lugar, solo que en sus sueños sí se mantenía limpio y reluciente el hotel. Habría continuado con eso de no ser porque se sorprendió sola afuera del edificio. Los otros la habían dejado ahí con su mirada perdida y sus mejillas ligeramente sonrojadas.
–Lo siento, muchachitos, pero las habitaciones restantes han sido ocupadas. No tengo más por el momento –decía el hombre maduro encargado de la administración del hotel.
–¿A qué se refiere con que no tiene más habitaciones por el momento? –arremetió el rubio visiblemente disgustado –¡No mientas, anciano! ¡Este lugar es inmenso! ¿Cómo es que no tienes habitaciones disponibles? ¡No creo que todas estén ocupadas si no hay turistas en este maldito pueblo fantasma!
–Tranquilízate, muchacho. Más de la mitad de las habitaciones del hotel están fuera de servicio porque no hay ingresos para repararlas. Unas cuántas están en funcionamiento, pero esas ya fueron ocupadas, ¿es tan difícil entender eso? –normalmente el dueño del lugar no habría contestado de esa manera tan poco cordial, pero la tensión por su economía era tal, que ya no encontraba suficiente paciencia para responder a los que le agredían.
–Podemos compartir nuestra habitación con ellos, Sumaru, ¿qué dices? –se escuchó tras ellos una voz femenina que llamó su atención.
Cuando voltearon, una bella sonrisa los recibió en labios de una kunoichi castaña que portaba el protector de la Aldea Escondida entre las Estrellas en su frente. Sumaru hizo un gesto de no estar de acuerdo, después de todo, la horrenda pelirrosa y el traidor Uchiha no eran de su agrado.
–¡Hokuto! ¡Pero cómo has crecido! ¡Te ves increíble! –la recibió Naruto en medio de un efusivo abrazo que la gentil chica correspondió afectuosamente.
–¡Naruto! ¡Tú también has crecido mucho! Me alegra tanto verte de nuevo. He escuchado muchas historias acerca de ti. Te felicito.
–No son nada jejeje –rió el rubio con una mano rascando su nuca –Oye, oye, ¿cómo se encuentra Mizura?
–Él está muy bien. Siempre que nos juntamos los tres nos ponemos a recordarlos a ustedes. Tenten es una chica increíble. Lástima que nunca más nos volvimos a ver. Dale mis saludos en cuanto la veas.
–Yo le diré en cuanto la vea –guiñó su ojo el chico zorro levantando su dedo pulgar al puro estilo Rock Lee –Déjame presentarte a mis compañeros de Equipo. Ella es Sakura-chan, y este tonto de acá es Sasuke-teme.
Hokuto sonrió a la de ojos jade, recibiendo la misma respuesta de la kunoichi de la Hoja, la cual por cierto, le pareció muy bonita con ese cabello rosa contrastando sus bellos ojos verdes. Un leve sonrojo se tiñó en sus mejillas al mirar a Sasuke, pero no porque le hubiese gustado, sino porque recordó que junto a las hazañas de su amigo Naruto, también se hallaba incluido el Uchiha. Era como estar entre celebridades, porque la ninja médico también era mencionada en más de una ocasión.
Después de unos minutos más de parloteo recordando viejos tiempos, contando anécdotas graciosas y demás, el equipo Kakashi se dispuso a seguir a los chicos de la Estrella que los guiarían a su habitación, no sin antes escuchar de labios del dueño que los tres pagarían como si estuvieran en su propia habitación.
Sumaru no estaba conforme con compartir su habitación, pero no era el único, Sakura tampoco estaba precisamente saltando de alegría con la idea, pero se decidió a aceptar por la presencia de la amable castaña. A eso se resignó después de que Sasuke le reprendiera a su estilo que no estaban para ponerse exigentes, pues la pelirrosa decidió confesarle que estaba sumamente incómoda por la presencia de ese odioso chico con trenza.
Decidió aceptar la situación sin imaginarse que las cosas estaban a punto de ponerse peor para ella.
–¡No-no puede ser! –exclamó una chica que se encontraba dentro de la habitación frente a la de Sumaru, reconociendo un par de chakras muy conocidos para ella. Uno en especial le traía recuerdos.
–¿Qué sucede, Karin? –preguntaba el chico viendo la desfigurada expresión de su compañera.
La pelirroja estaba a punto de golpear a Suigetsu por alguna estupidez sin importancia, cuando de repente un rayo atravesó la cabeza de la kunoichi de lado a lado. Reconoció al instante un chakra cautivador, frío y sereno que en su momento la volvió completamente loca. En contraste, sintió otro chakra cálido y reconfortante que guardaba más al fondo uno siniestro y perturbador, o eso era lo que recordaba, pues ahora se sentía menos odio impregnado en aquel chakra.
–N-na-nada… –se limitó a responder dirigiéndose a la ventana, lejos de la puerta y lejos de su hartante compañero.
–Estás demente. Iré a dar una vuelta por el pueblo, aunque por ahora no hay absolutamente nada entretenido que ver.
–¡Ni se te ocurra salir, maldito Suigetsu! –la chica hizo acopio de su insuperable velocidad cuando se hallaba nerviosa y se posó entre la puerta y su atractivo compañero, aunque a sus ojos el Hozuki resultara el ser más horroroso sobre la faz de la tierra.
–¡Quítate de la puerta, estúpida loca! –intentaba ahora zafarse del agarre que la kunoichi tenía sobre él. Se colgó sobre su espalda, le hizo un candado, lo tendió sobre el suelo flexionando dolorosamente su pierna izquierda por detrás de su espalda, todo en diferentes y complicadas poses que lograba realizar en tan solo segundos, con tal de evitar un encuentro con el estúpido Uchiha.
Afuera, el equipo Kakashi junto con los ninjas de la Estrella escuchaban tremendo alboroto en la habitación de enfrente. Vasos y platos rompiéndose, mesas de madera siendo estrelladas sobre el suelo, gritos masculinos de auxilio, amenazas femeninas, golpes y un montón de cosas más. A más de uno se le vino a la mente escenas que bien pudieron haber sido sacadas de la novela Icha Icha que tanto le gustaba al Hokage. De haber estado ahí el Sannin pervertido, habría tenido material suficiente para escribir un volumen entero.
–¿Pero qué demonios…? –se quejó la pelirrosa en cuanto comenzó a escuchar golpes insistentes contra la puerta, haciendo que Sumaru y Naruto se pegaran más a su puerta para alejarse lo más posible de la de enfrente. A esas alturas, cualquier ruido proveniente de esa habitación sonaba demasiado sugerente.
De repente, la frágil puerta de madera cedió a tanto golpe y terminó por caerse entera hacia el piso.
Sakura rápidamente optó por tapar sus ojos para evitar presenciar tan escandalosa escena que supuso tendría lugar. Hokuto desvió su mirada marrón y ocultó su rostro en el hombro del azabache de la Hoja que se encontraba a su lado, también pensando que la escena sería altamente subida de tono. Los tres chicos apenas tuvieron tiempo para reaccionar, así que quedaron mirando lo que ocurriría una vez que el polvo se posara nuevamente en el suelo.
Cuando eso sucedió, un par de ojos azabaches y otro par azulados se abrieron con gran sorpresa. Ojos rubí y otros amatistas imitaron dicha acción, solo que desde el suelo.
Karin estaba sobre la espalda de Suigetsu tendidos en el suelo sosteniendo sus varoniles manos para evitar que las usara para abrir la puerta y escapar, sin embargo, todo su esfuerzo se fue al caño cuando su mirada roja se cruzó con la mirada ónix del Uchiha.
–¿Sa-Sasuke? –logró articular el peliblanco levantándose una vez que su pelirroja compañera se quitó de su cuerpo. La habría tirado a un lado sin importarle nada, pero apenas fue capaz de reaccionar por el asombro –¡Qué sorpresa! ¿Qué haces aquí?
–Suigetsu –habló Sasuke mirándolo, para después poner su mirada en la fémina –Karin –nombró causando un temblor en la kunoichi que solo atinó a desviar su mirada hacia abajo, mordiendo también su labio inferior.
–¡Vaya! Ahora entiendo por qué no querías que saliera de la habitación –las palabras del Hozuki levantaron alarmada la mirada de Karin, entornándose con enojo enviándole un mensaje claro y contundente: Si sigues hablando, maldito animal, te mato.
Por suerte, o por desgracia, Suigetsu era un completo imbécil.
–Seguramente Karin no quería que nos topáramos contigo. Fue por eso que armó un gran alboroto ahí dentro para evitar que me escapara de la habitación. Pero no importa, me alegra verte de nuevo, Sasuke. Y dime, ¿qué te trae por aquí?
Sakura, ya repuesta, destapó sus ojos en cuanto Sasuke pronunció el nombre de su antiguo compañero de Taka. Mayor fue su sorpresa al encontrarse también esa chica que por poco muere en manos del Uchiha. Seguramente por eso es que ella quería evitar a toda costa su encuentro con él. No la culpaba, quizá ella habría reaccionado de la misma manera, aunque… ahora que recordaba, ella también estuvo a punto de ser asesinada por Sasuke de no ser por Kakashi y Naruto. Vaya dilema. Aun así, esa chica no le agradaba del todo, mucho menos su presencia ahí.
No era la única. A Karin tampoco le agradó encontrarse ahí con ella. A diferencia de Sakura que se obligó a sonreírle un poco, ella la menospreció con un gesto de soberbia, deshaciendo la sonrisa de la Haruno convirtiéndola en una de enojo. Sus miradas se repelieron al instante.
–Así que ustedes fueron los últimos en adquirir las dos habitaciones restantes, ¿eh? –preguntó el rubio con sus manos entrelazadas en la nuca, desviando el tema de la última pregunta del Hozuki.
–Cuando llegamos preguntando por dos habitaciones, una ya estaba ocupada. No nos quedó más remedio que pedir la última –se encogió de hombros el peliblanco tomando un poco de agua de su cilindro.
–Aaahhh, ya veo –pronunció el rubio achicando sus ojos pervertidamente, o eso fue lo que creyó ver Suigetsu, el cual tragó el agua con horror –Así que tú y la pelirroja comparten la misma habitación, ¿eh? Me pregunto por qué se escuchaba tanto alboroto hace un rato –dijo en tono aparentemente inocente, pero de inocente la pregunta no tenía nada.
El de ojos amatistas desvió su rostro, el cual por cierto, estaba tan pálido como una hoja de papel, hacia la Uzumaki. Si ella escuchaba las insinuaciones del rubio idiota, seguramente el edificio sería clausurado por averiguación de dos asesinatos: el de Naruto y el de él. Sus cuerpos serían sometidos a autopsias que revelarían crueles muestras de tortura antes del golpe final, mientras que ella, a varios kilómetros de distancia, reiría como la maniaca que es por haberse salido con la suya.
Suspiró aliviado. Al parecer, su compañera se encontraba con la mirada baja sumamente metida en sus pensamientos como para prestarle atención a su entorno. Se hallaba recargada en la pared justo al lado de la puerta caída, con sus manos detrás de ella, entre su trasero y la pieza de concreto. Parecía que estaba a punto de caer al suelo, ya que sus rodillas levemente flexionadas hacia dentro perderían en cualquier momento la poca fuerza que les quedaba para sostenerla. Su encuentro con Sasuke debía ser la razón. Podía verlo en sus ojos.
Echó un rápido vistazo al azabache. Lo vio tan indiferente a la presencia de la pelirroja que casi forma una mueca de dolor en su rostro, como si hubiese presenciado de manera física el semejante golpe que Sasuke le propinó a Karin en el estómago como para dejarla en ese estado.
–No creas que me agrada quedarme con esta loca en la misma habitación –soltó con burla, aprovechando que ella no lo escuchaba –Yo hubiera querido que nos dieran cuartos separados. No sabes lo obsesiva que es esta mujer. Apenas se me ocurre dejar una prenda chiquita por ahí, ya está gritándome como si hubiera cometido la peor de las atrocidades. No nos agradamos en lo absoluto –hablaba con movimientos exagerados para dejar a la Uzumaki como la peor de las locas.
–Sí, sí, te entiendo perfectamente –respaldó el de ojos azules con sus ojos cerrados en línea horizontal –Sakura-chan es igual de obsesiva. Se la pasa regañándome porque dejo mis calzones regados por ahí. Ella sí me agrada, pero parece que yo no le agrado del todo.
Una idea cruzó la mente del inteligente maestro espadachín. Sonrió con picardía, como un niño al que se le ocurre alguna travesura. Rodeó con su brazo los hombros del Uzumaki y le susurró algo al oído. La mirada extrañada del rubio por lo repentino de la conducta fue sustituida lentamente por una de complicidad a medida que escuchaba lo que el miembro de Taka le decía.
Por supuesto, eso no podía resultar nada bueno, o eso pensaba el Uchiha que los miraba desconfiado. Naruto y Suigetsu ya eran una bomba cada quien por su lado, sabrá Kami de qué serían capaces esos dos si se juntaban. Por un instante Sakura y Karin pasaron por su mente. Él no se preocuparía por lo que esos dos llegaran a hacer, pues las que se llevarían el desgaste del chistecito serían ellas, sin duda.
–¡Escuchen todos! –llamó la atención el gritón de Konoha –Tenemos una buena propuesta qué hacerles.
–¿De qué propuesta hablas, Naruto? –se acercó la pelirrosa junto a la castaña, mientras que la pelirroja solamente levantaba la mirada para poner atención.
–Mi buen amigo Suigetsu nos acaba de ofrecer también su habitación, de manera que ahora tenemos dos, ¿no es eso genial? Ahora estaremos todos mucho más cómodos, ¡de veras!
–¡¿QUÉ HICISTE QUÉ, SUIGETSU?! –la callada kunoichi de Taka habló, solo para revelar su tono de voz tan grave como proporcional a su enojo. Un aura negra rodeaba todo su ser. Su cabello rojo danzaba al aire cual serpientes vivas, recordándole a Naruto a su bella madre Kushina, mientras que su puño derecho se levantaba a la altura de su mentón. Lo iba a matar, de eso no había duda. Suficiente tenía ya con sopórtalo a él y su nauseabundo chakra. No permitiría que nadie más con el mismo retraso que él se quedara junto a ella, pensando por supuesto que se trataba del rubio. Mucho menos aceptaría que el Uchiha se quedara dentro de la misma habitación. No podría resistirlo.
–E-e-e-espera –movía frenéticamente delante de él sus manos el chico zorro como creando un escudo que lo protegiese de la violencia de la otra loca –No-no-nosotros ocuparemos una habitación y ustedes la otra, ¿no-no está mucho mejor así?
A Sakura le iba a dar algo. Abrió sus ojos cual platos sabiendo perfectamente a qué se refería su impredecible amigo. Aunque estúpido era un mejor adjetivo en esos momentos.
–¿Q-qué quieres decir con "nosotros" y "ustedes", Naruto? –preguntó con un tic en el ojo la fémina del equipo siete, temiéndose lo peor.
–¿No es obvio, Sakura-chan? Hokuto, Karin y tú serán inquilinas de una habitación, mientras que Sumaru, el Teme, Suigetsu y yo ocuparemos otra –afirmó el chico con aire sabiondo cruzando sus brazos a la altura del pecho, asintiendo con los ojos cerrados creyendo que su idea sería tomada como brillante una vez explicándole a su compañera el plan. Por supuesto, jamás le diría que "aventar a esas locas lejos de nosotros" fue exactamente la frase que el joven espadachín uso.
Unas cuántas personas se encontraban transitando por las calles del pueblo, exactamente frente al majestuoso y desgastado hotel que todavía se encontraba dando servicio. Todo era paz y tranquilidad hasta que algo interrumpió el armonioso ambiente.
La tierra retumbó. Los árboles crujieron levemente debido al estruendo que se escuchó del interior del gran edificio. Los pocos peatones de los alrededores se vieron en la inusual necesidad de cubrir sus delicados oídos debido al monstruoso grito que se escuchó. Y todo fue ocasionado solamente por dos delgadas y jóvenes kunoichis que gritaron al unísono.
Dentro del edificio, Sakura y Karin permanecieron congeladas cual estatuas con la peor cara que ambas pudieron poner. Hombros alzados ocultando su cuello, boca abierta exponiendo sus dientes puntiagudos como si fueran familiares de Kisame, ojos completamente en blanco, delgados brazos señalándose una a la otra.
Definitivamente esa fue la peor idea que se les pudo haber ocurrido.
Hasta aquí el capítulo de hoy. Ahora, hay algunas aclaraciones que no son tan importantes, pero sí necesarias. Si bien, pareciera que la actualización en sí no fue taaan importante, les adelanto que tuve que ponerlo así para que las cosas fluyeran mejor para el siguiente cap. ¿Por qué? Bueno, de entrada notaron que usé personajes que aparecieron en un relleno de la primera parte de Naruto, (si no los recuerdas, puedes revisar el episodio 178 de Naruto). No es necesario que se avienten de nuevo el relleno, Naruto lo resumió bastante bien en este capítulo jaja así que solo pueden checar por si no recuerdan a los personajes. En fin, los usé porque Sumaru es el coprotagonista y porque me gustó en cuanto lo vi jajaja peeeeero... Hokuto es necesaria para lograr una interacción entre Sakura y Karin. Verán, si ellas estuvieran en la misma habitación, considero que bastaría con que se ignoraran mutuamente y no cruzaran palabra, lo cual sería muy aburrido, porque lo que más deseamos es verlas interactuar. Nuestra castaña relleno hará que ambas se miren y escuchen sus voces aunque no quieran.
Reviews
Guest: Encantada de saber que el capítulo pasado te gustó. Espero que este sea también de tu agrado, aunque no actualicé tan pronto. Saludos :D
Gyuri97: Gracias a ti por el review, así sí dan ganas de continuar con el fic :D Y lo digo en serio, las que son escritoras además de lectoras no me dejarán mentir. Si bien es cierto, nosotros no empezamos de cero a crear personajes y un universo entero, lo cierto es que sí se requiere de un montón de creatividad para construir situaciones que nunca sucedieron en la historia original y, no conforme con eso, poner especial cuidado en hacer las actitudes lo más cercano posible al canon, porque siempre se corre el riesgo de cometer el error de hacer imposible una que otra actitud. Es realmente gratificante cuando un lector nos dice que la historia es de su agrado, pues de esa manera nos incentiva a invertir una parte de nuestro tiempo a continuar y no abandonar la historia. Como lo aclaré al principio del fic, no me leí para nada la novela Hiden, aunque unos detalles los conozco superficialmente, así que el desarrollo de Sakura se irá por otro lado en esta historia, no por eso será menos hermosa que en el canon. Igual Karin, aunque su momento de brillar aún no llega, aseguro que será tan hermosa como la pelirrosa. Suigetsu es un idiota jajaja pero me agrada, sobre todo porque me gusta concebir la idea de que Karin no le es indiferente después de todo el tiempo que compartieron, no por nada siguen siendo amigos en Naruto Gaiden. No digo que sienta amor por ella, pero sí al menos un afecto por ahí, algo como Sakura y Naruto, aunque quizá aun no tan fuerte. Ahora bien, me parece que Karin llega a mencionar "Uzumaki Naruto" cuando es llevada en la espalda de Kakashi. No lo he podido revisar porque no encuentro esa parte de la historia jajaja pero si mi pensamiento es correcto, ella sí sabe que son parientes, pero en ningún momento se ve que Naruto esté consciente del parentesco, así que en mi historia no lo sabe. Lo sabrá un poco más adelante y se me antoja que sea Sasuke quien lo mencione, pero aún está en veremos. Agradezco nuevamente tu review y que me dejes saber que sigues mi historia. Te mando un saludo y un abrazo.
Marisol de Inuzuka: ¡Lo sabía! Jajaja sabía que amas a Kiba, aunque siempre estuvo la duda de que hablaras de algún otro personaje de otro anime, ya sabes que los nombres casi nunca se repiten XD El SasuTen es un de mis parejas favoritas, aunque no por encima del NejiTen. Es lindo juntar a Sasuke y Tenten porque nunca en la historia se dirigieron la palabra. Es lo bonito de echar a volar la imaginación jajaja. Tienes razón, Karin es como es por su difícil pasado, y Sakura tuvo las cosas más fácil. Otra cosa que pienso mencionar en la historia es que Karin fue criada bajo la influencia de Orochimaru, un ninja desertor con grandes ambiciones de poder y sin escrúpulos capaz de pasar por encima de quien sea, mientras que Sakura fue arropada por una Aldea que cree fervientemente en la Voluntad de Fuego. Ella es fiel a las enseñanzas del Primero y del Cuarto, con la fiereza de la Quinta, pero la ausencia de dolor en carne propia la hacen todavía un poco incomprensiva, diferente a Karin, que a pesar de su personalidad, entiende muy bien el dolor. Ten por seguro que Kiba tendrá una participación más activa en la historia después de esta misión, ya manejo muchos personajes y temo perderme XD. Te mando saludos y abrazos, amiga. Cuidate.
misslaly19: Muchas gracias por dejarme tu review, amiga. Creo que ya lo había mencionado, pero en serio sé que eres tú comentes o no con cuenta jaja ya me aprendí tu nombre de usuario. Tendremos mucho de Karin al ser partícipe en esta misión de la Hoja, aunque en realidad ese no es su objetivo, aunque por ahora le conviene cooprerar. Le decía a otra usuaria que Karin y Sakura crecieron en entornos diferentes, desde la crianza de Orochimaru por parte de Karin y la de los Kage por parte de Sakura, hasta el estilo de vida mismo que ambas tuvieron en carne propia. En fin, todo eso se verá escrito en la historia para disipar dudas o posibles quejas por las actitudes de ambas, aunque en realidad me alegra saber que esa parte está muy bien entendida por ti y los demás lectores. Me alegra saber de ti y aunque es demasiado tarde, te deseo un año próspero (creo que no es tan tarde, el año casi acaba de comenzar) y que tus metas puedas alanzarlas. Si las escribes y las miras mes con mes en tu agenda te aseguro que no será complicado, además si tus logros también los vas anotando en el mes que se cumplieron será muy motivador ;) es un tip que te doy con todo mi cariño. Cuidate mucho y te mando saludos.
Bueno, es todo por ahora. Tengan un bonito día y pórtense bien :P
