HOLAAA! siento muchísimo la demora pero había estado bastante ocupada y depresiva, un foro donde subía mis locas ideas fue hackeado y perdí mucho de mis historias, pase varios días hundida en la depresión hasta que recuerdo que estaban en mi correo XD y mágicamente recupere al animo y WAAALAAAA! espero que les guste y ENJOY IT!
- No me gusta esto!- chillaba una peliroja señalando unos platillos que se encontraban a su frente.
Había alrededor de unas siete mujeres ataviada de hermosos kimonos sentados en dos filas uno enfrente de la otra separados por un enorme espacio, sobre sus piernas, la servidumbre iba y venía de la cocina con una mesilla de cuatro patas color caoba, cuidadosamente barnizada, con diferentes platos cuyo destino era el gran salón donde se encontraba la familia Uchiha esperando el almuerzo.
- No quiero ni esto y este otro- seguía criticando una de las esposas- parece que a esto se le cayó el pote entero de sal- solo se escuchaba su voz retumbar el lugar cuando solo reinaba el sonido de los palillos chocar con los platos.
En la parte frontal, en medio del espacio de las dos filas, sosteniendo una jarra de porcelana, a lado de la cabeza del clan, observaba consternada el drama que formaba aquella mujer que descartaba uno tras otro con solo una ojeada sin siquiera probar el esfuerzo que había hecho el cocinero y su empeño por complacerlos; las demás esposas estaban sentadas en silencio ignorando la escena pidiendo de vez en cuando que sirvieran té o algo de vino, parecían estar acostumbradas a ese teatro que armaba, se mostraba de muy mal humor y su dama de compañía la estaba pagando.
- Yo la llevo por ti- tomando la bandeja, parecía a punto de llorar.
Era increíble la barrera que se sentía en esa habitación, el aura que emanaban era sofisticado, elegante en lo que hacían, una actitud de autosuficiencia y de refinados modales produciendo un gran lienzo de indiferencia entre los presentes, ninguno reparaba en lo que hacía o decía el otro haciendo que el ambiente fuera frio y silencioso muy diferente a lo que yo llamaba una "cálida" comida junto a la familia. Deje la bandeja con los platos intactos sobre una de las mesas, atrayendo la atención del cocinero.
- Karin-sama?- asentí suavemente mientras el negaba- nunca he podido complacerla.
- No entiendo por qué no le gusta, si esta delicioso- lleve un bocado de una especie de ensalada- y a todos los demás parecen gustarle.
- Según ella, criticar, es el rol de la primera esposa.
- Como escogen eso del puesto que ocupa cada esposa?
- Por sus estatus y linaje, Karin-sama es hija del capitán Uzumaki tío de sangre de su alteza Naruto-sama lo que la convierte en prima del rey.
- Con razón se muestra tan importante- dándole un punto a favor por su comportamiento.
Tomo un platillo e iba a echarlos en un gran balde siendo retenido por mí.
- A dónde va a parar esta comida- asomándome dentro del balde.
- Pues para los animales que tenemos en la granja.
- Seria un desperdicio, tantos niños en la calle sin alimentos cuando a los animales se pueden alimentar con los granos de los campos y los tallos de las hortalizas- mire decepcionada los platos que uno a uno iban trayendo las sirvientas intactas.
- Eres demasiado amable y justa para ser parte de los Uchihas- me observo con seriedad- llévale esto a la segunda esposa, ten ten-sama.
Coloco sorpresivamente sobre mis brazos una bandeja e indicándome donde quedaba su habitación, se despidió de mi regresando a su labor, incrédula emprendí mi caminata; toque con los nudillos la tercera puerta de la segunda ala de la mansión siendo recibida por una pequeña muchacha haciéndome pasar, la habitación era más acogedora que grande totalmente opuesta al de Sasuke que era amplia e impetuoso adornados con cortinas de perlas colgantes, una mesa con manteles rosa y en las paredes en vez de ser decorada con cuadros de flores o paisajes como las demás, tenían colgados armas de diferente tipo tras un aparador, sorprendiéndome al verlos de cerca que aun conservaba un siniestro filo. Tras unas cortinas de seda apareció una hermosa mujer de unos preciosos ojos marrones contrastando con su finas facciones, adornando en su cabeza dos chongos del mismo color sujetada por peinetas que colgaban de su costado cortas hilera de piedras color sangre, tenía un aspecto demacrado demasiada blanca y con un semblante de angustia se acercó a la mesa, una vez sentada destape los recipientes produciendo una expresión de asco y nauseabundo en ella, pidiendo que retiraran eso de su vista.
- Que le sucede a Ten ten-sama?- caminábamos de regreso a la cocina.
Mediante señas me dio a entender que se sentía mal.
- No puedes hablar?- pregunte estúpidamente siendo respondido con una pequeña negación de cabeza.
Caminamos en silencio todo el trayecto, parecía diminuta y ligera para servir a una de las esposas del clan, movía osadamente su larga melena oscura con una pequeña sonrisa adornando sus preciosos ojos plateados, en la comisura de la boca tenía una enorme cicatriz que daba hasta debajo del cuello, parecía profunda y antes que pudiera formular aquella pregunta que me inquietaba, una dama apareció de la esquina del pasillo anunciando que mi "amo" deseaba verme, despidiéndome apresuradamente.
Sentado sobre un tatami con varios libros apilados en la pequeña mesita se encontraba aquel hermoso y no muy agradable ser, leyendo sobre literatura con una expresión entre molesta y ansiosa, llevaba dos semanas en este extraño juego de "la novena esposa disfrazada en sirvienta" proporcionándome la libertad de ir y venir sin temor a ser descubierta pero también la desgraciada desventaja de cumplir estúpidos y machistas peticiones.
- Necesita algo Sasuke-sama- pregunte con falsa amabilidad.
- Dónde estabas?- bajo el libro que estaba leyendo para escrutarme detenidamente.
- Ayudaba en la cocina y...
- No eres una sirvienta común, no debes hacer otro trabajo más que servirme a mi- interrumpió la explicación que el mismo me había pedido.
- Le llevaba el almuerzo a su segunda esposa que no se presentó al salón- lo mire fríamente por ese comentario un tanto posesivo.
- Entonces su dama está siendo irresponsable, sería necesario cambiarla- me sostuvo la mirada con su típica expresión neutral.
- Eso no es irresponsabilidad, no cumplió con su deber para cuidarla- era reamente irritante conversar con el- a diferencia de usted que ni se preocupa por el bienestar de su propia esposa.
- Te recuerdo que solo es una unión física con el único objetivo procrear herederos, para esos asuntos insignificantes están sus damas de compañía.
- Eres un...- el corazón bombeaba furiosamente y mi mano ardía por golpearlo.
- Un qué? Parece que no aprendiste la lección de hace una semana- su sonrisa era altiva y su expresión era maliciosa.
Estaba provocándome y lo disfrutaba igual que en aquella situación. Tenía tres días de haber iniciado, no lo veía tan mal de todo tenía más libertad y me distraía en los pequeños caprichos de mi "amo" y se me había asignado el cargo de pastelera en la familia conociendo más a la servidumbre y con ello secretos del clan; era una tarde calurosa en la mansión de los Uchihas, la época de cambio de primavera a verano, donde se produce la primera cosecha y la última siembra del año, los campos doradas quedaran desierta, los pájaros descenderían de los nidos en busca de los granos que se desprendían al cortar el trigo o arrozal; Sasuke había elogiado mi capacidad de retener información y mi aguda percepción haciéndolo tomar la decisión de enseñarme literatura, lógica, filosofía y a redactar poemas analíticos. Para mi sorpresa era bastante paciente y simpático, muchas veces hasta pensábamos y opinábamos lo mismo relacionado a muchos temas, siempre y cuando no tuviera esas opiniones machistas menos constructiva y más ofensivas.
- Porque no puedes aceptar que ese razonamiento está bien?
- Hum! No es arte algo débil.
Discutíamos sobre una poesía que había escrito su hermano, encontrándolo fortuitamente dentro de un libro que había tomado al azar, en el expresaba lo cuanto que admiraba a las mujeres, su fortaleza, delicadeza y decisión, retrataba a una fémina en específico debido a que en ellas describía parte de su rostro, Itachi parecía pensar en el sexo femenino como un arte suave, precioso y delicado a diferencia de su hermano que nos categorizaba como especie más "débil".
- Parece que la palabra "débil" y "Hum" abarcan todo tu vocabulario.
Suspiro, cerrando derrotado los ojos, normalmente siempre cuando sostenía una conversación de este tipo hablaba con razones y hechos saliéndome siempre con la mía, ambos teníamos fuertes e inquebrantable pensamientos totalmente opuestas lo que dificultaba que opináramos lo mismo, él era heredero de un poderoso clan inculcado con principios fuertes y anticuados cuando yo había crecido siendo un ser libre aferrándome a las ideas antónimas a la inferioridad.
- Demuéstrame lo contrario- dijo acercándose a mí y acorralándome- te doy 60 segundos para zafarte de mí.
Tomo mis muñecas y aprisiono mis piernas pegando su cuerpo totalmente a mí, contando de manera regresiva acercando su rostro al mío, "53" recuperándome de la conmoción forcejee contra el rozando mi cadera contra la suya, "35" comencé a sentirme exhausta por el aumento de presión de su parte notando como su cuerpo temblaba perceptiblemente, "20" soltó una de mis manos aprisionando las dos con una sola mano dándome a entender que ni aun así podría zafarme mientras la otra me tomaba por la cintura apretándome más contra él, "10" sus labios se posaron en el inicio del cuello y lo que restaba de tiempo aprisiono su boca contra mi piel mordisqueandola.
- Acepta por fin que eres débil- susurro en mi oído soltándome y saliendo del salón con una sonrisa victoriosa.
Y desde ese entonces, sumando la seguridad de Ino y los arrebatos de su esposa Karin al encontrar su kimono desarreglado en la puerta y a mí, lívida sentada en el suelo con una maldita marca que había dejado siendo mi más grande vergüenza al no poder ocultarlo, no le lleve más la contraria absteniéndome a callar y a asentir hipócritamente a todo lo que decía pero él estaba empeñado a provocarme sin embargo no le daría el gusto, no esta vez.
- No es nada Sasuke-sama- sonreí con esfuerzo.
- Léete estos libros y prepara tus maletas- parecía decepcionado de que no le siguiera el juego.
- Para qué?
- Iremos al palacio y tú iras conmigo.
- Hai!- tome los libros haciendo una reverencia.
Otras veces me hubiera negado para no alejarme de las visitas matutinas de mi familia y provocarle más problemas a mi dama pero una visita al palacio no era oportunidades que se presentaban todos los días; debía arreglar todo tipo de situaciones que pudieran presentarse en mi ausencia, unos que otros amuletos, incienso para los rezos de cada día y triángulos de papel para las malas vibras mientras escuchaba a Ino emocionada por la idea incluso mas que yo que por gusto había estado buscando una manera sutil de comunicarle que me iría, se mostraba mucho más relajada ante el asunto de que quebrantara todas las reglas de la familia y con aquella errónea libertad me preguntaba...
Que encontraría?
Que sucedería?
Muchas gracias a esas lectoras que me dejaron sus bellos comentarios, me animaron muchísimo
mari vargas 773: no se porque siempre que copio el nombre de tu usuario solo me sale los números :S pero bueno, jajajaja obvio Sasuke necesita una mujer que lo haga amarrarse los pantalones y tenga al toro comiendo de la palma de su mano y vistiendo de rojo XD me gusta mucho como quedaron estos personajes dos caracteres fuertes tratando de dominarse, veamos a donde les llevara esas actitudes. Bueno para mi Sai es un personaje lleno de misterio ni yo aun se que quiere, capaz y este enamorado de Sasuke XD naaa mentira, espero con ansias tu comentario *-*
sasuxsakuchocolatito24: awwww tu avatar encontró su gemelo en mi fics, me alegra mucho que te haya gustado y para ser sincera al principio pensé que no seria muy popular por el trama xq es de periodos antiguos y le verdad disfrute mucho estudiando la cultura japonesa aunque todo es inventado por esta mente maquiavelica XD siento mucho la demora y espero con ansias tu comentario *-*
