Holaaa! Mei se reporta!

*auras malignas acercandose con escobas, sartenes, cuhillas y ollas*

Mei se arrodilla suplicando por su vida!

LO SIENTO MUCHISIMOOO POR TARDAR!... espera cuanto fue... a si 6 MESES! *suspiro*se que no hay excusa para tardar tanto es solo que...no habia inspiracion pero he vuelto!

aqui les traigo el nuevo cap! espero que les guste y no me castiguen sin sus preciados coment!


Sakura estaba maravillada con todo lo que sucedía, nunca había tenido la dicha de presenciar un evento de esa magnitud, la experiencia más cercano a eso eran los festivales de verano que se hacían en el pueblo aunque la mayor parte del tiempo estaba en el puesto de dango muy cotizado tanto por los aldeanos como los visitantes que tomaban paso por Konoha. Parecía una niña extasiada por lo que veía aun consciente de lo que murmuraban a su alrededor, adyacente a ella se encontraba una hermosa mujer de cabellos dorados adornado con un pequeño abanico observaba todo con aburrimiento y a su lado un señor bastante mayor que supuso que era su padre, se giró a mirarla al escuchar mi risa efusiva.

– ¿Ese es tu esposo? – pregunto interesada en el acompañante – Pero si él es Uchiha Sasuke, es más guapo de lo que los rumores cuentan – de pronto su mirada se ilumino y parecía divertida – oye es tu esposo?

– Esto…bueno – se sonrojo la pelirosa ante la idea.

– Si – respondió su amo por mí al escuchar que fue nombrado.

– Soy Sabaku no Temari – dijo orgullosa y seductoramente.

Giro la mirada sin expresión alguna como si hubiera estado hablándole a un ser insignificante, la chica tenía el rostro desencajado de la indignación; era hija de uno de los feudales que regían las diez provincias del país del fuego, eran después del emperador la figura más poderosa y no estaba acostumbrada a que la despreciaran sin embargo no podía contra el poderoso clan Uchiha que en la jerarquía después de los Uzumaki y junto con los Hyuga eran los más antiguos y de mayor riqueza.

– Deberías comportarte como una dama – espeto molesta con un seño de superioridad, dirigiendo su ira en la pelirosa– pareces una campesina que nunca ha visto espectáculos como estos, serias la vergüenza de tu cla…

De pronto se quedó muda observando por encima de la cabeza de Sakura, para ser más preciso detrás de ella y con una expresión asustada; sin entender, la pelirosa gira la mirada sobre Sasuke y tenía su típica expresión serena prestando atención a una competencia de espada que se desarrollaba frente a ellos, sin tener la menor idea del cambio de aquella mujer observo a su alrededor y no encontró la razón que callara a esa dama de prepotente presencia y la mantuviera estática mirando a la nada. Por primera vez cayo en cuenta que era el objetivo de mira de muchas mujeres, entendía esa reacción, el clan más grande de Japón solo había traído a una simple chica con aspecto de dama que se hacía pasar por una de sus mujeres, imaginándose los descabellados rumores que crearían si se enteraran que solo era la novena esposa disfrazada de sirvienta, se reía ante la idea de las expresiones que pondrían y los gritos "elegantes" que lanzarían aquellas señoras.

Sin embargo no entendía el interés que mostraba y sobre todo un hombre de cabellos y ojos rojos, con rasgos que le parecían conocidos, la observaba con una sonrisa desde el otro lado del escenario; al principio creyó que no se estaba dirigiéndose a ella o le causaba curiosidad pero le taladro con su mirada todo el tiempo incomodándola, sus miradas se encontraron y el azabache noto el intercambio silencioso que compartía su compañera con ese extraño y lo observo con una expresión de superioridad recibiendo como respuesta de parte del extraño hombre una sonrisa más grande y lanzándole un guiño a la chica sonrojándola; lo había cabreado, frunció el entrecejo y entorno sus ojos, tomo su mano sorprendiéndola y pone aquella sonrisa de medio lado que aloco su corazón de manera extraña, ella lo sabía, solo marcaba su territorio pero aun así no pudo tranquilizar su ritmo cardiaco, maldito machismo.

El sol había alcanzado su fulgor y azotaba a los presentes que a pesar de estar bajo enormes sombrillas y sirvientes abanicando con enormes y delicadas plumas, el calor era inherente, unos tambores repicaron y un viento fuerte soplo levantando unas cortinas que ocultaban al rey de cabellos amarillo refulgiante, hablo por primera vez dando las gracias por aquel espectáculo, su voz gutural pero delicado dejo en la pelirosa una sensación de dejavu, lo había escuchado anteriormente pero no recordaba donde.

– ¿Qué sucede?- pregunto el amo al ver que no se levantaba como todos los demás.

– Adelántese, luego lo alcanzo- respondió Sakura evitando su mirada.

No sentía sus piernas, nunca había pasado tanto tiempo sentada en esa posición sin embargo las demás esposas de los diferentes patriarcas caminaban sin problema alguna, después de todo ser de la nobleza no era tan fácil; en un intento de pararse sus pies la traicionaron con un fuerte calambre devolviéndola al suelo sin embargo quedo suspendida por unos brazos que la sujetaron por la cintura antes de abrazar al duro y reseco piso.

– Lo siento – se disculpó avergonzada tratando de ponerse de pie sin éxito.

Tenía el ceño nuevamente fruncido, debía parecerle una persona débil y molesta; cerro los ojos esperando que le dijera los acostumbrados y ofensivos comentarios hacia la mujer que como muchas veces había hecho, cuando siente su cuerpo levitar del suelo. Sintió su cuerpo arder de vergüenza la llevaba sin problema alguna entre sus brazos; expreso con la pena calando su cuerpo que la bajara sin embargo el azabache ignoraba olímpicamente sus peticiones con su típica expresión, la mirada hacia al frente y un leve sonido de disgusto zanjando cualquier intento de hacerle cambiar de opinión.

Desde ese ángulo, Sakura podía afirmar nuevamente él porque era tan popular el azabache, su piel nívea acariciada por los mechones rebeldes que caían sobre su rostro acompasado por el viento hacia su corazón golpear fuerte y sonrojar sus mejillas, desviando la vista cae en cuenta que los miran. Cada clan iba en grupo con el patriarca a la cabeza junto con una esposa que debía ser la mayor y las demás detrás en cambio el Uchiha que no había llevado su esposa, osaba cargar a su sirviente y los que le seguían eran sus subordinados; las mujeres que iban en frente se giraban para observarlos y los que iban posterior cuchicheaban entre ellas, unas con el ceño fruncidos y otras hacían gestos negativos.

– Vaya vaya primito, tan caballeroso a plena luz del día– decía un chico de cabello y ojos negros con una sonrisa falsa – buenas tardes Sakurita.

– Buenas tardes, Sai-sama– respondió la pelirosa haciéndole competencia al color de su cabellos- ya puede bajarme Sasuke-sama.

Lanzando un gruñido de manera suave la baja sin dejar de sostenerla para que se acostumbrara, con un leve "gracias" se separó de él su cercanía y sus impulsivas acciones la tenían nerviosa, asunto que pasó desapercibido por su amo que mantenía una "amigable" conversación con su primo uniéndose mas tarde el patriarca de los Rock que con su contagiosa energía menguo la guerra fría que mantenían esos dos.

– No se va a unir al banquete Sasuke-san? – pregunto Lee al ver que tomaban caminos distintos.

– No –respondió cerrando los ojos – Sakura, lleva la comida a la habitación.

– Banquete?

– Todos los años después de las presentaciones se hace un banquete en un salón del palacio para que los patriarcas y gobernadores alardeen de sus posiciones o hablar de trabajo – explico Sai con su típica sonrisa – Sasuke ermitaño nunca se presenta.

– Tu tampoco, antisocial.

– Es aburrido además no soy antisocial, tengo muchas amistades.

– Si, que huyen cuando abres la boca.

– Ese no serás tú?

– Esto… tengo una idea – intervino Sakura antes que se mataran con las miradas – porque no almorzamos bajo el árbol de cerezo que está en la ala sur? La vista es preciosa y el ambiente fresco.

– Me parece una estupenda idea – Apoyo Lee atrayendo la mirada de los dos primos.

– Si porque no? Y Sakura-chan será nuestra anfitriona – colaboro Sai recibiendo nuevamente miradas asesinas.

– Me da igual- dijo Sasuke al sentir la mirada expectante de Sakura.

– Genial, iré por los obentos- anuncio emocionada haciendo una reverencia.

– Realmente es una Yamato Nadeshiko personalizada- expreso Rock Lee secundada por un asentimiento de cabeza por parte de Sai.

Decir que la cocina parecía más un cementerio era poco, todo se hacía en perfecto silencio y organizado, las sirvientas iban y venían con bandejas en filas sin hacer ni siquiera ruido al caminar, las tablas de picar estaban sincronizadas con el sonido de explosión al echar los vegetales sobre la placa de hierro caliente hasta el chocar de los platos con la mesa era elegante. Sakura se encontraba en una esquina en completo silencio por temor a perturbar ese orden mientras observaba a su alrededor.

– Listo- decía satisfecha mirando sus cajas, sonriente.

– Eres rápida – elogio uno de los cocineros – y ha quedado muy bien.

– Muchas gracias por dejarme usar la cocina – agradeció satisfecha.

– No hay de que, nos sorprendió a todos que Uchiha-sama no lo acompaña sus esposas – respondió con una expresión que incomodo a Sakura.

Con una reverencia salió de allí antes que el tema se fuera por las ramas, al parecer eso sería el cotilleo del día, la pelirosa no entendía el por qué ese interés que tenían por el hecho de que el azabache no trajera a su esposa si ni Lee ni Sai habían ido acompañados por sus mujeres. Mientras cavilaba por las posibles razones se unió el chico rubio de ojos azules que le había parecido sospechoso la noche anterior invitándolo a su hanami improvisado.

– Siento mucho lo de ayer – se disculpó por vigésima vez la chica.

– Ya no te preocupes, no fue nada serio – respondió riéndose el afectado – está segura que no sería una molestia que los acompañe?

– Claro que no, sería un gusto – contesto acercándose a la mesa de piedra.

Los cuatros hombres se giraron para observar a los recién llegados para ser más preciso del acompañante de la Haruno.

– Ah él es… disculpe mi falta de modales, olvide preguntar su nombre – presento a medias la pelirosa.

– No sabes quién es él, Sakura-chan? – Pregunto Sai recibiendo un gesto de negación- él es su majestad, el Rey Naruto.

– Él Rey… usted es el rey?- grito tapándose la boca- lo siento muchísimo – decía una y otra vez haciendo reverencias con tantas fuerza que pensaron que se le partiría la cintura – perdóneme por golpearlo con la tetera ayer… no fue mi intención…. No sabía que…lo siento, lo siento.

– Golpeaste al Usuratonkashi? – rio Sasuke con ganas.

– Sasuke-sama! Como puede llamar así al Rey – un poco más y habrían pensado que Sakura necesitaría un doctor- perdónele la vida por favor!

– Hum! No fui yo quien lo golpeo.

– No te preocupes Sakura-chan, es mi culpa haberte asustado –tranquilizo el rubio – además el Teme es un mal educado y amargado que ni decapitándolo dejara de serlo.

– Perdone la intromisión – intervino el chico de cabello rojo de la arena – Sasuke-sama he encontrado lo que me pidió.

– Bien, llévaselo a Tsunade.

– Quien es Tsunade?

– Es la mejor doctora de mi palacio no del país del fuego, Sakura-chan.

– Doctora? Puedo conocerla? – pregunto emocionada la chica, saber que una mujer era la mejor medica del país la hacía emocionarse.

– Claro, te llevare más tarde.

– Gracias! - contesto dando pequeños saltos – por cierto hay alguien enfermo? – cuestiono al pelirojo.

– No, es una medicina para Tenten-sama, no se ha sentido bien últimamente – informo después de pedir mudamente la autorización al Uchiha – Sasuke-sama me pidió que buscara unas plantas para su malestar.

Todos estaban sorprendidos mirando al azabache que tranquilamente tomaba sorbo de su té, tan tierno le pareció a Sakura que estaba cambiando la imagen odiosa que tenia de él aunque también lo hacia molestable.

– Ohh! lo recuerdo – comenzó a decir la pelirosa – es increíble que sea la misma persona que me riño cuando le llevaba la cena a su enferma esposa y está ahora buscando medicamento para ella.

– Vaya! Quien iba a pensar que el cabeza de piña fuera tan amable con sus esposas – se burló naruto recibiendo una taza en toda la cara.

– Hablando de esposas- comenzó a decir Sakura – porque ninguna de ustedes trajeron a sus esposas?

– Mi esposa está embarazada y no puede viajar – comento Lee.

– Usted solo tiene una esposa?

– Algo así – respondió enigmáticamente – Oh! Neji-san – se levantó para ir al encuentro de su amigo.

– El clan Rock tiene por tradición que la primera mujer que le dé un hijo será la legitima esposa, las demás serán para siempre sus concubinas – intervino Sai al ver la confusión de la chica- pero puede tener hijos con las demás.

– Ohh que triste – sintió pena Sakura, ni siquiera llevarían el apellido del clan aquellas mujeres – supongo que es la primera esposa la que está esperando al heredero.

– No, es la décima la que se convirtió en la legitima – aclaro el pelinegro, sorprendiéndola – esa es la ventaja que tienen los Rock, la posibilidad de escoger a su esposa.

– Y qué hay de la novena?

– Ella ni siquiera forma parte del clan – Sai miro significativamente a Sakura – es más bien una prisionera, en todos los sentidos – llevo los palillos a la boca – el clan que mejor trata a su novena esposa son los Uchihas.

Bajo la mirada con enojo, si el trato que recibe por parte de su "familia" no quería imaginar cómo vivían las que corrieron con su misma suerte, recordó a Ino, probablemente habían unas que ni compañía tenían; vivía en un hermoso palacio, tal vez otra solo tendría un cuarto oscuro donde pasar el resto de su vida; podía pedir todo lo que se me antojara a lo mejor sus compañeras de ese triste destino solo recibía alimentos y ella se quejaba constantemente de sus suerte. Derramo una amarga lagrima, odiaba esas tradiciones que no tomaban en cuenta los sentimientos de los demás, detestaba la discriminación de ser elegida solo por venir al mundo en una fecha y aborrecía ser débil por no poder cambiar su futuro; seco las lágrimas antes que lo pudieran notar y rezaba a Kami-sama por las demás que compartían su sufrimiento.

– Que hay de usted? – pregunto observando como Lee convencía al ojiplata que se uniera.

– No tengo ninguna – respondió Sai sonriendo – sería un desperdicio solo tener nueve cuando puedes tener a todas del mundo – recibiendo más de una mirada de desprecio.

La tarde caía rápidamente como los pétalos de cerezo y ya se veían las primeras luces del castillo, Sakura observaba con una sonrisa como el patriarca de los Rock abrazarse al Hyuga y Uchiha en estado de ebriedad intentando con todas las fuerzas no matarlo; hecho a reír levantando la mirada el cielo estrellado ilumino sus ojos, era incluso más despejado que en su hogar. Un ruido en seco llamo la atención de la chica, Lee había caído de cara al suelo llevándose entre su mano un gran pedazo de tela que resulto ser del carísimo kimono del Uchiha con el que hubiera podido construir tres casas dejando al descubierto toda su pierna izquierda, el Rey trataba de calmar al azabache sujetándolo mientras que el Hyuga seguía caminando como si nada hubiera sucedido.

– Como es que Sasuke-sama trata así al Rey y no ser ejecutado?- preguntó Sakura observando la escena como inútilmente trataba el rubio de detener a su amo sin intervenir.

– Bueno digamos que son amigos de la infancia, vivieron juntos como hermanos.

– Sasuke- sama vivió en el palacio?

– No precisamente, como explicarlo? -respondió Sai pensativo- que sabes sobre el golpe de estado de hace 20 años?

– Según la historia decía que después del renacer del país del fuego gracias a al rey Jiraiya había un grupo de opositores que estaban en contra de su régimen, aprovechando que estaba en su lecho de muerte dieron un golpe de estado y mataron a todos las esposas y herederos del rey excepto Minato-sama que lucho y llego a castigar a los malhechores – resumió la chica.

– Ese fue la historia que se le conto al pueblo – contesto su acompañante observando el cielo – Como debes saber Jiraiya-sama fue el rey que más esposa tuvo, en toda la historia de los reyes que han gobernado han tenido de 10 a 15 pareja pero el rey tuvo 35 de las que le dieron 60 hijos, entre sus favoritos estaba Minato-sama y kakashi-sama hijos de la décima primera que además de ser talentosos con las katanas eran brillantes en todo lo que hacían convirtiéndolos en los posibles sucesores al trono – pauso buscando las palabras correctas – cuando el rey cayó enfermo el consejo decidió que Kakashi-sama seria su sucesor porque era el mayor, fue allí cuando todo se complicó, los demás hijos no satisfecho con la decisión y la rivalidad que siempre hubo entre las esposas, poco a poco se mataron entre ellos, hermanos secretamente asesinándose entre sí hasta que murió el Rey se desato el caos, en el mismo salón donde velaban al difunto se derramo sangre.

– Quitarle la vida a alguien de tu misma sangre, que atrocidad – dijo consternada por la verdadera historia que le contaban.

– Es el precio del poder, ciega a las personas y la envidia nubla el juicio – recito poéticamente – supongo que querrás saber cómo acabo la historia – recibiendo como respuesta un asentimiento de cabeza- en ese tiempo Lady Kushina que fue la única esposa de Minato-sama estaba esperando en su vientre al nuevo gobernador, pudo escapar gracias a la ayuda de Fugaku-sama pero desafortunadamente murió al dar a luz y así fue como Naruto-sama vivió por 10 años con los Uchihas debido que habían fuerzas opositoras que se aprovecharon de la situación y temían que atentaran contra él hasta la muerte de su padre.

Sakura se quedó en silencio observando al rubio discutir con su amigos, sonreía con todo el alma de manera contagiosa y pensar que su familia tuvo una historia tan triste, debía sentirse solo en ese enorme palacio aunque estuviera rodeado de sirvientes, tener todo pero a la vez nada, en todo el universo no existía algo que pudiera compararse con la calidez de una familia, suspiro, extrañaba a sus padres. Decide acercarse para darle fin a la pequeña guerra que tenían pero se quedó de pie ignorando a su alrededor y observar con expresión anhelante y triste el cielo.

– Tengo que regresar, nos vemos – se despidió con la mano y echó a andar con pasos rápido.

Despidiéndose con la mano mira hacia donde antes el rubio veía, había una preciosa luna llena iluminando y como rompecabezas los recuerdos de la noche anterior, la expresión del rubio, la historia que le había contado encajaron sin problema.

– No puede ser… la chica es… Hinata-sama – susurro con sorpresa observando el lugar donde minuto atrás un destello amarillo desaparecio.


Estoy un poquito apresurada asi que el lunes les respondo sus coments! espero q les haya gustado y besos!