Paso 1: La derrota.
—Adrien y yo, somos novios.
La frase dicha por Marinette rompió el alboroto causado por sus compañeros de aula. Regresaban de las vacaciones de verano e ingresaban a su último año de instituto. La gran mayoría contaba sus vivencias del verano pero ninguna los había sorprendido tanto como la declaración de la joven que tomaba entre sus dedos los de Adrien, quien lucía ruborizado pero excesivamente feliz.
Alya dejó caer su celular donde le mostraba a Nino las últimas fotografías que había tomado de Ladybug y Chat Noir, mientras Nino estaba más que impactado por la buena nueva dada por sus amigos.
—¡Necesito detalles! ¡Ahora! —La morena fue la única que rompió el silencio y se acercó a su amiga, haciendo a un lado al modelo.
Todo había ocurrido ese último fin de semana. Adrien, después de pedirle perdón a Marinette, por alguna razón desconocida, la pelinegra al fin había dado su brazo a torcer. Durante todo el segundo año, Marinette había actuado fría con el modelo, dejó de ser su adoración y ahora actuaba como si él le hubiera ocultado algo importante. Aunque después de esos meses de veraneo, sirvieron para hablar y ese domingo, Adrien le pidió ser su novia.
Las chicas fueron a felicitar a Marinette, mientras los chicos le daban "condolencias" a Adrien por dejar la soltería. La nueva pareja, se sentía sumamente avergonzada por las palabras de sus amigos…
—Pero qué pésima broma, Adribu.
La voz de la rubia interrumpió los gestos de felicitación. Adrien volteó a verla, estaba ahí, sentada, con las piernas cruzadas, limándose las uñas de la mano izquierda, mientras su ceño mostraba más que aversión.
—No deberías darle tantas esperanzas a la panadera, puede llegar a creerse que en verdad tiene una relación contigo, hasta ella no se merece una broma tan cruel. —Comentó Chloé haciendo que su inseparable compinche, Sabrina soltara una fingida risa.
—No es ninguna broma, Chloé. —Advirtió el modelo. —Marinette, si es mi novia.
—Claro Adrien, y yo no soy la chica más hermosa del Instituto. —Dijo en tono sarcástico la joven, acomodando su melena dorada con un movimiento de la mano.
—Chloé…
La profesora ingresó al salón, evitando que la discusión siguiera su curso. Para sorpresa de todos, Marinette y Adrien no cambiaron de lugar para estar juntos, se quedaron en el mismo sitio junto a Alya y Nino respectivamente.
Chloé seguía en el mismo sitio frente al profesor, no es que fuera para tomar clase sino para estar cerca de Adrien. Debía exigirle una explicación. Sabía que él había traído a colación a la pelinegra en varias ocasiones pero eso no era amor, ni siquiera enamoramiento. Una burla, eso era la definición más cercana. Exigía una explicación lógica.
Conforme fueron pasando las clases, Chloé se levantaba de su asiento para hablar con Adrien, asegurando que su declaración a la panadera era una falta de respeto para ella. Nadie elegiría a una pobretona cuando tenía a su alcance a la Princesa de París y soltera adolescente más cotizada de la ciudad.
Siempre interrumpida por el maestro en turno, no podía escuchar una frase coherente del rubio, no porque él no hablara más bien porque Chloé no lo dejaba hablar.
Todos estaban intrigados en como el noviazgo de los chicos se había desarrollado, más cuando habían estado distanciados el último año. Chloé lo único que buscaba es que esa frase no fuera cierta, que Marinette se hubiera confundido. Adrien no podía dejarla, habían estado juntos casi desde que nacieron e incluso el heredero Agreste le había confesado, cuando eran niños, que se enamoró de ella. Estaban destinados a estar juntos desde hacía mucho tiempo y una panadera no iba a evitar esa unión. NO había pasado los últimos dieciocho años cerca de Adrien para que de buenas a primeras una pobretona se lo quitara.
—Ahora si Agreste, ¡dime qué clase de calumnias está inventando esta…!
—¿Esta qué, Chloé? —Marinette interrumpió las palabras de la rubia.
—Esta mentirosa. Sólo alguien como tú podría decir esa tontería que son novios. Yo soy la única capacitada para estar a lado de Adrien. —comentó Chloé con aires de grandeza.
Marinette no había sentido tanto veneno en la mirada de su némesis. Sabía que no era de su agrado, pero esta vez era algo distinto. Sus palabras mantenían cierto odio hacía ella, como si tuviera la culpa de involucrarse con Adrien. Algo cambió en Chloé y no era nada bueno, si seguía con esas variaciones de energía, Hawkmoth podría volver a poseerla; recordaba la pelea que había tenido con "Antibug" y no quería repetirla.
—Habla panadera, ¿qué demonios le diste a Adrien para que dijera esa estupidez? ¡Dilo! —escupió llena de ira la princesa de París, sus ojos inyectados de rabia asustaron a Marinette. En definitiva algo iba mal.
—Chloé, ven.
Adrien intervino tomando del brazo a Chloé y llevándola a una parte oculta del patio escolar. El chico se había dado cuenta que causar una escena a mitad del receso no era nada bueno, sobre todo por los fisgones y entrometidos de esa escuela. En cuestión de segundos, fotos y videos de su charla estarían divagando en redes sociales.
—Explícate Adrien. ¿Por qué Marinette dice que es tu novia si nosotros estamos comprometi…?
—No estamos comprometidos, Chloé. —Interrumpió el chico. —Jamás lo estuvimos.
—Claro que lo estamos. Mi padre y tus padres nos comprometieron antes que aprendiéramos a hablar. Tú mismo me dijiste que estabas enamorado de mí y que me cuidarías cuando nos casáramos. —Chloé miró a su interlocutor. Sus ojos azules centelleaban en enojo tan palpable que el ambiente se ponía pesado.
—Chloé. —Adrien suspiró pesadamente, se llevó una mano a la nuca y se despeinó un poco tratando de acomodar las palabras que estaba por decir. —Sí, nuestros padres planeaban que en un futuro tú y yo uniéramos a las familias, pero eso sólo se quedó en una plática además yo no me involucraría con alguien a quien no amo.
—¡Claro que me amas Adrien! —gritó la rubia. — ¿Por qué no aceptas que a quien amas es a mí?
—Te quiero Chloé, tal como una hermana. Nunca podría enamorarme de ti, eres lo más cercano a una hermana y no podría verte como mujer. —explicó Adrien.
—No, deja de fingir. No me puedes decir esto ahora, yo te gustó y-
—No, Chloé. Te dije que me gustabas cuando teníamos cinco años cuando mi mamá nos confesó que si algún día nos amábamos, podríamos casarnos.
—¡Ahí está! Lo acabas de aceptar. Nos vamos a casar cuando terminemos la universidad.
—Chloé. —Adrien tomó de los hombros a la chica a quien le temblaba la mandíbula por todo el coraje contenido que estaba por explotar. —Eso fue hace trece años, éramos unos niños. Yo jamás podré amarte como te mereces.
—¡Cállate! —Chloé le dio una bofetada a Adrien que lo hizo retroceder por el impacto. —No lo entiendes, tú eres el único con quien puedo estar. En este mundo sólo nos tenemos tú y yo.
—Escúchame.
—¡No, escúchame tú a mí! —La ojiazul se colocó frente a frente de Adrien. —¿Crees que alguien tan débil como Marinette podrá soportar el mundo donde nos movemos? ¿Crees que alguien que no tiene nada será capaz de estar a la altura de una Bourgeois y un Agreste?
—Ella es muy fuerte e inteli-
—No, Adrien. —intervino Chloé. —Esa panadera jamás podrá desenvolverse en sociedad. Es algo que se lleva en las venas, algo que exige sacrificios y una chica débil como Marinette nunca soportara el estar en el ojo del huracán de la alta sociedad. La harán trizas en cuanto sepan que está contigo.
La mirada de Adrien cambió. Esa era la señal que Chloé esperaba.
—No habías pensado en eso. —Chloé debía seguir su ataque. Hacer que sus oyentes entraran en temor y dudas era una habilidad que había cultivado por muchos años. —Claro, el romance es algo muy bonito e inexistente. La historia de la Cenicienta sólo es un cuento de hadas, Marinette no llegara a nada. Terminará odiándote cuando se involucre en su primera fiesta de sociedad. ¿Sabes cuantos paparazzis y nuestras amistades se burlaran de ella? Yo jamás he sabido que tenga algún talento. No sabe cantar, no sabe tocar el piano, no habla idiomas, ¿cuáles son sus contactos? ¿Cuál es su linaje?
—El mundo debe…
—Ahora me vas a decir que "con el poder del amor" serás capaz de protegerla. —bufó Chloé y terminó con una risa irónica. —¿Quién es el infantil ahora, Adrien? Ella no es nada más que un miembro del proletariado. Una futura trabajadora para alguna de las familias de la crema y nata de la sociedad y sin importar cuanto trates de protegerla, fallarás.
—Y-yo…
—No es de nuestra clase social, por más que estudie, nunca podrá entrar en nuestro círculo. Quiero ver cuando le digas a mis tíos, —refiriéndose a los padres de Adrien. —que te enamoraste de una sencilla y pobre hija de panaderos, sin estirpe. Si, quizá mi tía Charlotte la reciba, ella tiene un corazón muy grande pero cuando se la presentes a mi tío Gabriel, verás como la sacara de la mansión en un dos por tres, te prohibirá verla y con un poco de suerte te mande un año al extranjero para sacarte esa tonta idea de un noviazgo con ella.
Adrien recordó el primer contacto que tuvo su padre con Nino, fue todo menos delicado. Marinette podría correr la misma suerte, tal vez para Gabriel, la chica sería un capricho del heredero y terminaría esa relación más rápido de lo que empezó.
—Oh, ¡ya sé! No le ibas a decir a mis tíos, obvio te avergüenzas de estar con la panadera.
—Adrien… ¿eso es cierto? —El joven volteó a ver a la dueña de la voz, era Marinette quien estaba detrás de él y había estado el suficiente tiempo para escuchar la frase dicha por la princesa de París.
—N-no, claro que no mi lady. —Adrien se acercó a su novia cuyos orbes azules comenzaron a inundarse de lágrimas.
—Aléjate.
Marinette salió corriendo de la escuela, Chloé había logrado infundir en el corazón de ambos esa semilla de duda. Su trabajo estaba hecho, sólo era cuestión de llenarlos de inseguridades para que terminaran con esa pantomima ridícula.
—Chloé. —dijo Adrien antes de ir detrás de su novia. —Si dejaras de ser tan superficial, las personas se acercarían a ti y si tienes la mitad de suerte que yo, encontrarás a tu verdadero amor.
—Ve a buscar a tu sirenita, príncipe. Antes que se lance al mar y se convierta en espuma al ver cómo te casas con una verdadera princesa, como yo.
Adrien estaba enojado con su amiga de la infancia, quería contestarle pero no debía perder el tiempo con ella si podría estar con su novia. Salió en dirección a donde se fue Marinette, haciendo que Chloé hiciera una mueca de desagrado.
Sabrina se unió a la socialité, para acompañarla y escuchar el plan que estaría confabulando para hacerle ver su lugar a Marinette. Nadie se interpondría en sus planes, menos Adrien. Él debía estar con ella, sin importar las consecuencias; él y ella terminarían juntos, por el bien de ambos.
Mientras la heredera Bourgeois se imaginaba en como separar a la nueva pareja, había otro corazón que no había tomado con gusto la declaración de amor de la pareja.
Juleka y Rose subieron a la azotea del edificio escolar buscando a alguien, sabían que no importaba lo que pasara él ya no regresaría a clases, al menos lo que quedaba del horario escolar; por lo que le llevaron su mochila y un jugo; quizá no almorzaría nada y menos después de la noticia.
En cuanto vieron a la figura masculina, sentada en el suelo, rasgando algunas de las hojas de su libreta de dibujo, se imaginaron lo que estaba haciendo. No querían dejarlo sólo. Él había sido el único quien las apoyo cuando iniciaron su relación y era su amigo, nunca lo verían llorar, pero le dolía.
—Nath, sé que es tonto preguntar. —Rose fue la primera en hablar mientras Juleka dejaba su mochila junto a él. —¿Estas bien?
—Era obvio que terminaría así. —el lamento del pelirrojo era algo que en verdad les dolía a sus amigas. —Sólo un idiota como yo podría haberse imaginado una historia distinta.
—Nath, no debes atormentarte. —Juleka quería sentarse a su lado pero Rose se lo impidió, era un momento en el que tenía que revisar los sentimientos afluentes en su corazón. —Las cosas pasan por algo, puede que haya alguien más para ti.
—No quiero a nadie más, ¡ya no quiero a nadie! —dijo Nath en voz alta tratando de finiquitar la conversación. —Pueden dejarme a solas.
La pareja obedeció sin decir otra palabra. Es que no había palabras en el mundo que pudieran curar un corazón herido, eso no pasaría.
Nath sacó de su mochila otro de sus cuadernos y comenzó a rasgar las hojas. A su alrededor estaban los trozos de los dibujos que había hecho de la azabache. En sus clases de dibujo, uno de los profesores le aconsejó que se buscara una musa, él había elegido a Marinette. Después de eso sus trazos se habían hecho más nítidos todo fue por ella, por el cariño que le tenía a su compañera.
El último año, Marinette había mostrado un amplio descontento con Adrien. Era casi como si lo odiara. Todos estaban de acuerdo con que el modelo había guardado un secreto que Marinette descubrió y desde ahí no soportaba su presencia. La actitud de la ojiazul se había vuelto fría y cortante para con Adrien, algo similar con Ladybug y Chat Noir.
Aunque Nathaniel no prestaba mucha atención a la vida de los héroes, si admiraba su valor y el servicio que hacían a París protegiéndoles de los villanos. Alya era una digna representante de reportera así que gritaba a los cuatro vientos los problemas de los héroes que ella había notado y por qué no, también de sus amigos.
Nath al igual que los demás, se dieron cuenta de la aversión de Marinette, con el camino libre tampoco tuvo el valor de hablar con ella. Aunque el destino es un jugador con una mano curiosa. La profesora había hecho que el artista y la aspirante de diseñadora estuvieran en un equipo de trabajo.
El pelirrojo trató de actuar normal con la chica, aunque era complicado cuando se la había pasado los últimos trece años permitiendo que su corazón suspirara cada que la veía sonreír.
Sí, Nath había estado enamorado de Marinette desde que iban al jardín de niños, aunque su timidez lo había limitado a ser sólo su compañero de clases. Sabía que ni siquiera estaba en la friendzone, pues no era su amigo, aunque era feliz de estar cerca y verla aun si ella no lo notaba.
Había llegado el momento de cruzar la línea y quizá formar parte de la vida de la chica. Adrien ya no figuraba en el mapa y con un poco de suerte él estaría en el radar. Así había funcionado, trabajaron juntos, Marinette vio los dibujos de Nath y él aprovechó para pedirle que posara para él, que le sirviera de modelo. La pelinegra se negó apenada pero después de pensarlo se dio la oportunidad, pasaron varias tardes juntos. Él le decía que tenía que detallar algunas cosas, tratando de extender más y más la presencia de la chica. Gracias a esos días, pudieron conocerse más; los gustos que tenían, lo que detestaban, sus miedos y anhelos.
El chico de orbes aguamarina, juntó todo el valor que pudo para invitar a Marinette a una cita en el cumpleaños de ella, día en que le diría que le gustaba, aunque Marinette no llegó a la cita pues Alya y Nino le habían preparado una fiesta sorpresa, donde todo indicaba que el plan principal era que Adrien y ella hicieran las paces.
Después de una hora y media de espera, Nath le llamó preocupado por lo que le pudo pasar, ella le dijo que había pasado algo imprevisto y que no podría llegar pero lo que fuera, podría esperar. Nath escuchó la voz de Adrien de fondo, había sido derrotado otra vez, bueno habría una derrota si al menos hubiera estado en el juego.
Trece años estando detrás de ella para nada, él era nada en su vida. Se levantó de la mesa que había reservado con meses de antelación en uno de los mejores restaurantes, sólo para tomar su blazer y salir del recinto. Marinette había olvidado el cumpleaños de Nath unos meses antes y lo único que recibió fue una caja de profiteroles con una nota de disculpa, pero que lo celebrarían después… el después jamás llegó.
Cuando las vacaciones llegaron, Marinette no tuvo tiempo de estar con él; siempre tenía algo urgente e inverosímil por hacer. Los meses de vacaciones ella no se había acordado de él, y cuando Nath iba a buscarla, la pareja Dupain-Cheng siempre le comentaban que estaba con sus amigos, en algún otro lugar: la playa, se habían ido a acampar a la región boscosa o que estaban en alguna piscina.
Nath se sintió tan estúpido, tan lastimado. No era importante para ella, no figuraba en su vida ni un poco. Se dedicó a trabajar en su arte y al fin cuando regresaba a la escuela se dio cuenta que ella había hecho algo más importante que estar con él: estar con Adrien. Esos tres meses habían sido suficientes para reafirmar lo que pasaría, y la declaración de ese día era la cereza de todo eso.
Una vez que termino de rasgar todo trozo de papel que tuviera la imagen de la ojiazul los encendió. Mientras el papel iba quemándose y se transformaba en ceniza, esperaba que cualquier sentimiento que tuviera por ella desaparecieran igual, que ardieran y lastimaran para que al final ya no estuvieran ahí.
—Adiós Marinette. —dijo en voz alta. —Aquí queda lo que significaste en mi vida, perdón por quererte y fastidiarte con mis sentimientos, en verdad creí que podría ser él.
Las hojas terminaron de quemarse y las cenizas restantes volaron con la ráfaga de viento que se las llevó. Nath tomó su mochila y decidió salir de la escuela, esa etapa requería de concentración y cerca de "ella" no lo obtendría.
No saben como adoro esta historia.
Espero que les guste leerla tanto, como yo en escribirla.
De una vez aviso antes que se hagan ilusiones.
EN ESTE FANFIC, CHLOÉ NO VA A SER QUEEN BEE.
Si existen los Miraculous, pero me quedó con que Ladybug y Chat Noir, son los únicos elegidos.
La historia se situa con ellos de 18 años, en su último año de instituto/bachillerato/preparatoria/high school (como ustedes lo conozcan).
Antes que me salgan con su jalada (porque sé que no tardara el que lo diga): "por qué en todos los Nathloé comienzan con Adrinette", es mi historia y la escribo como yo quiera; si no les gusta les invito a ignorarla y no dejar comments. Gracias.
Ahora si eres una/o de mis sobrinas/os, esto se va a poner bueno.
Va a haber de todo un poco, placeres culposos, amorsh a todo lo que da, fangirleo, escenas hot, y drama... MUCHO DRAMA.
Dejaría de ser la tía Hanna si no hago mi historia dramática.
Se los dijo Albert Bourgeois, (papá de Claude en "Acaso... ¿eres tú?"). Será la historia del amor más puro nacido del dolor.
Saben que amo sus votos y lecturas pero amo más cuando me dejan comments (bien intencionados y con amorsh) para poder conocerlos mejor y platicar un ratito.
BYE BYE.
