Paso 2: "No me daré por vencida"
Dentro de las instalaciones del Grand Hotel de Paris tenían una sola regla: jamás meterte en el camino de la heredera Bourgeois. No importaba si era el valet parking o el administrador del hotel ella arremetería con cualquiera.
Después de su conversación con Adrien había fingido su triunfo pero la verdad era otra. Estaba furiosa, necesitaba desquitar su coraje con alguien y no importaba quien.
"¿Cómo había podido elegir a la panadera?" era la frase que se repetía cada segundo, el chofer de la limosina temía que la chica hablara y él no contestara de la manera correcta. Sabía que estaba enojada, su semblante se notaba y lo mejor era obedecerla y no rechistar a sus órdenes. Era una niña mimada, rica y acostumbrada a hacer su voluntad, tal como cualquier heredera de familia pudiente.
—No quiero que te detengas. Quiero llegar al Hotel rápido. —bufó la rubia.
¿En qué momento pasó la relación entre Adrien y Marinette? Chloé trataba de recordarlo, no podía quedarse así… Como iluminación divina encontró la respuesta: Estúpido verano y estúpido viaje a Londres.
Su padre le había ordenado que fuera a Londres para perfeccionar su inglés y se divirtiera pues una de las hijas de un empresario Británico e inversionista de los negocios Bourgeois, la "invitó" a pasar unos días en tierras anglicanas.
Chloé no quería ir, no le interesaba perder el tiempo con una antipática británica a quien detestaba pero André Bourgeois se lo había ordenado, pocas veces su padre le ordenaba cosas por no decir que nunca. Ver enojado al alcalde era casi imposible a menos que Chloé no hiciera lo que ordenaba. A la rubia no le quedo de otra, acompañada de su escudera pelirroja, Sabrina; se embarcó a esa patética aventura.
Pasó un mes rodeada de fiestas juveniles donde el centro de atención no había sido ella y mucho menos su anfitriona. No era reconocida como la princesa de París, había sido excluida. No le gustaba estar con las socialités en otros países, ella no se convertía en referencia y obvio se aburría.
Esos treinta días estuvo alcoholizada, desvelada y cansada; intentando entrar en personaje y formar parte del círculo. Lo había logrado a la perfección: encontró a la abeja reina, la "asesinó" y ocupó su lugar. Desbancó a la cabecilla de ese grupo y se vio rodeada de otros herederos la crema y nata de la sociedad europea. Amplió su estadía y luego cambió de lugar, los dos meses posteriores estuvo en un abanico de casas de veraneo que perdió el listado de lugares a los que fue.
Un desfile de aeropuertos, aviones privados, limosinas, playas, jacuzzi, autos lujosos, fiestas exclusivas, centros nocturnos VIP, alcohol, algunas drogas en Praga, Barcelona, Milán, Copenhague, Berlín, Grecia… y quien sabe que más países. Sus nuevos amigos "fiesteros" no tenían límites y era complicado seguirles el paso.
Apenas regresó a París ese domingo por la mañana, se había quedado dormida todo el día y ese lunes debía regresar a su vida cotidiana. Esperaba que con ese desplante de buenas referencias y conexiones su padre dejara de molestarla.
Nunca creyó que Adrien se decidiera por Marinette. No tenía bases esa relación. Si, sabía que la azabache tenía sentimientos por Adrien durante su primer año, aunque eran los mismos que los de cualquier fanática del modelo: emocionándose cuando le hablaba, sonreír como tonta cuando estaba frente a él, actuar torpemente; eso era algo que sabía muy bien. Muchas, antes que la pelinegra, actuaron así.
Todo cambió en el segundo año, Marinette no toleraba la presencia de Adrien. Eso le pareció más lógico a Chloé; se burló de ella haciéndole notar a la aspirante a diseñadora que jamás sería tan cercana como la princesa lo era. Aunque la chica no reaccionó como esperaba.
La franco-china en serio detestaba a Adrien. Hasta a Chloé le sorprendía lo grosera que podría llegar a ser con él, aunque ver como su "prometido" se deprimía por eso, no le agradaba tanto. Algunas veces la confrontó para que bajara su grosería con Adrien pero la respuesta de Marinette era la misma: "no es de tu incumbencia".
¿Qué había detonado esa actitud? Sabía que Adrien ocultaba algo y ese algo Marinette lo descubrió.
Trató de restarle importancia a esa tontería, le ahorraba momentos desagradables y podría pasar más tiempo con Adrien. Siendo ese su plan principal, hacerse valer como la única en la vida de Adrien; los padres del modelo no le facilitaban las cosas.
Charlotte Agreste había caído en coma tres años atrás, Gabriel lo había ocultado a todos, incluyendo a su hijo. Nadie se podía imaginar la verdad: un accidente automovilístico durante una de las visitas a Estados Unidos como Administradora de Agreste Design la había dejado inconsciente por los siguientes meses. Cuando él y Chloé entraron a su segundo año de instituto, la progenitora de Adrien había despertado, pero no era la misma. Tantos años sumergida en las sombras la había dejado bastante mal. Gabriel la había dejado en un hospital en América pues su simple traslado podría causar su pérdida para siempre. No tenía muchas esperanzas que ella despertara y por eso se lo ocultó a Adrien aunque la verdad es que no sabía cómo lidiar con una noticia tan fuerte como esa. ¿Cómo le diría a su hijo que quizá perdería a su madre para siempre? Por eso optó por quitar las fotografías de ella de la mansión; quizá así podría hacer que la imagen de ella fuera desapareciendo del corazón de su vástago.
Una vez que Adrien se enteró que su madre estaba enferma y que no los había abandonado como llegó a pensar, las cosas se pusieron más complicadas para la familia. Chloé trató de estar a su lado pero tanto dolor y sufrimiento no iba con ella. Las ganas de llorar la invadían y prefería huir; así no le sería de ayuda a Adrien, a eso sumando los desplantes de odio de Marinette, no fueron fáciles para el chico de ojos verdes.
Afortunadamente, cuando Charlotte Agreste se estabilizó, fue trasladada a París, donde su recuperación había tomado un largo año: desde terapias de lenguaje, físicas, resonancias, y apenas podía valerse por si misma.
¿Cómo era posible que Adrien eligiera a Marinette cuando la princesa de París había sido la única a su lado en sus momentos más difíciles? Sólo se fue tres meses, ¡tres! Y había sido el tiempo suficiente para que una arribista grosera con nula capacidad por sentir pena por las personas se había quedado con el chico que desde dieciocho años atrás se había elegido como consorte para Chloé.
Entró furiosa al lobby del hotel, los empleados ya estaban al tanto de su pésimo humor. El chofer les había mandado un mensaje a todos para que se quitaran del camino o su contrato sería el que estaría en peligro pues terminarían despedidos de inmediato. Amenaza común de la heredera Bourgeois.
—¡¿Dónde demonios esta Sabrina?! —gritó la heredera nada más al entrar.
Cualquiera le pudo haber dicho que, lo más seguro era que estaba en camino al hotel, pues Chloé no la dejó subir a la limosina, pero prefirieron callar, bajar la cabeza y continuar su trabajo.
—¡Maldición! ¡¿Acaso todos son sordos?! ¡Maldita sarta de incompetentes!
Fingirían que no escucharon el insulto y le darían la razón a la joven rubia. ¿Qué era un insulto a perder tu fuente principal de ingreso?
Chloé llegó al fin a su suite. Azotó la puerta tan fuerte que los vidrios de las ventanas cimbraron. Comenzó a lanzar los floreros de porcelana que adornaban las pequeñas mesas que se hallaban a su paso, terminando volcándolas por completo. Gritó hasta que la garganta le ardía. Marinette no se merecía a Adrien, Adrien no podía hacerla a un lado, nadie ignoraría a Chloé Alexandra Evangeline Bourgeois, nadie era más importante que ella, nadie la haría menos, ella era perfecta.
—Chloé ya estoy aquí. —avisó la pelirroja falta de aire asomándose por la puerta.
—¡Incompetente! —Chloé le lanzó uno de los floreros. —Debiste haberte quedado para evitar tremenda atrocidad. Mira que la panadera y mi prometido. ¡Todo esto es tu maldita culpa!
—Si, lo lamento. Perdón Chloé debí hacer algo. —Sabrina estaba conmocionada por la actitud que tomó Chloé, siendo sincera, esperaba un poco más de enojo por parte de su amiga.
—Debo separarlos, al menos ya me di cuenta que su relación es frágil. No me costará mucho pero debo hacer que ella y él ni siquiera piensen en estar cerca uno del otro, deben odiarse o al menos sentirse asqueados de estar juntos.
—Eso será fácil. —intervino la pelirroja. —Él la está viendo como una novedad, un juguete nuevo. —Sabrina comenzó a recoger algunas de las cosas que yacían en el suelo que aún no estaban rotas, —cuando vea lo poca cosa que es y que no es más que una chica tonta y sin nada más por ofrecer, se aburrirá de ella. Él solo se dará cuenta de la nada que es Marinette.
—Sí, tienes razón. No tiene contactos, no es de buena familia, se dará cuenta que no brilla tanto como cree. Cuando la lleve a algún restaurante o no sepa comportarse ante mis tíos, sabrá que su lugar no está a su lado. Aunque la mona se vista de seda mona se queda. Una pobretona jamás será una princesa de sociedad, esto no es la cenicienta, se lo dije a Adrien. Su sirenita se lanzara al mar y yo seré la princesa que le dará un empujón lejos del barco…
Chloé se sentó en el sofá, cruzando la piernas y tomando una de las limas que se encontraban en una caja de manicura cercana. Si bien Adrien se cansaría de ella, Chloé haría que cada uno de los minutos fueran haciéndose insoportables para ambos.
Quería hacer sufrir a Adrien, ¡¿Cómo se había atrevido a salirse del guion?! Nadie debía salirse del guion creado por las familias, eso alteraba el orden natural de la alta sociedad. Sólo personas del mismo círculo social podían estar juntas, usaban al proletariado para distraerse, para alegrarles la vida, era como un servicio a la comunidad más nunca podría llegarse a algo serio con ellos.
Algunos de sus conocidos usaban a las chicas pobres, como una forma de desestresarse, como una distracción y luego se iban con sus novias formales, jóvenes de familia que procedían de un linaje intachable de personas de negocios y herederos… Marinette debía ser lo mismo para Adrien, tenía que ser igual.
—Debe ser porque se hizo la difícil este último año. —Comentó Sabrina, quien continuaba recogiendo las cosas.
—¡Claro! Se convirtió en su objetivo y obvio, está celebrando su triunfo.
La rubia recordó como Adrien trató de acercarse a la azabache en su momento más débil, esa vehemencia de pensar en ella era por un capricho. Aunque le hervía la sangre cuando el chico de ojos verdes la iba a buscar como rogando perdón y tratando de obtener su atención mientras ella se iba con Nathaniel. Eso era perfecto, llegó a pensar, al menos la chica se había dado cuenta que tenía que estar con alguien de su estatus: ridícula con un sueño de ser diseñadora y un estúpido que quería ser artista. Al ver que el objetivo en el que Adrien había puesto atención se fue con otro era una forma de perder, por eso nació el noviazgo, ahora las cosas tenían forma, era un plan; si eso debía ser.
¡Pero llegar al límite de pedirle que fuera su novia! Las amistades socialités se burlarían de ella en cuanto se enteraran, se imaginaba los tags, los comments en cada foto e incluso harían memes de ella… No podía permitirlo, debía terminar con el noviazgo de ellos lo más rápido posible.
—¡¿Cómo demonios se le ocurrió a ese estúpido a hacerme esto?! —gritó de nuevo lanzando al piso el estuche de manicura.
—Chloé, Adrien es un idiota. Jamás debió haberte lastimado.
—¡No le digas idiota a Adrien! Soy la única que puede insultarlo, tú no eres nadie como para tratar de ser tan cercana a él al llamarlo así.
—Ch-
—Cállate, eres igual que esa estúpida panadera. Tienes el mismo código postal. ¡Lárgate!
—Chloé acabo de lle-
—¿Acaso te lo pedí? —comentó la rubia en tono irónico. —¡Ordené que te largaras!
A empujones sacó a Sabrina de su suite, el desastre que había comenzado no era nada comparado a lo aun faltaba. Tiró los cuadros de las paredes, rompió los espejos, incluso rasgó las sábanas y cubrecamas. Sentía una ira que jamás creyó sentir, quería que Hawkmoth la volviera a poseer con tal de ir a romperles esa sonrisa a Adrien y Marinette como Antibug y luego que Ladybug la purificara, volver a rompersélas como Chloé. ¿Cómo se atrevieron a hacerse novios? Eso era una afrenta que pagarían.
Una vez que se cansó de romper todo lo que estaba a su paso, debía comenzar su plan. La parte sencilla sería cuando Adrien presentara a Marinette a Gabriel Agreste, él la vería como una mancha para la familia y terminaría sacándola de la mansión. Lo importante debía ser hecho por ella, en la escuela… ¿cómo destrozar a ambos?
Primero, necesitaría ayuda. Algún socio en ese negocio. Debía ser alguien del salón. Afortunadamente habían quedado los mismos chicos del primer año ya que en el segundo ciclo; Adrien y ella habían quedado en otro salón.
—Soy Chloé, alguien dejó hecho una pocilga mi suite. —la princesa tomó el teléfono y marcó a mantenimiento del hotel. —Voy a ir al spa, si cuando regreso esto no está limpio considérense despedidos, todos.
—Si, señor-
—Como sea, apresúrense. —interrumpió la chica y colgó el teléfono.
Sus mejores planes llegaban cuando estaba relajada. Debía despejar su mente después de tanta ira y horribles vivencias.
A la mañana siguiente, estaba tan agotada que tuvo que usar el doble de maquillaje para verse bien. Quizá Marinette y Adrien se habían dado cuenta de su error y le habían ahorrado destrozarlos. Con sumo cuidado abrió su guardarropa buscando una prenda que fuera de su agrado, aunque debía ampliarlo pues toda esa ropa era de temporadas pasadas, sus zapatos de tacón Chanel parecían la mejor opción, era lo único nuevo que llevaría. Unos pantalones Dior y una blusa amarilla Versace. Aunque todo lo parecía común, debía ir de compras con suma urgencia, los tres meses que estuvo fuera de París le había alterado su rutina.
Dentro del colegio François-Dupont estaba otra persona con problemas complicados para él. Apenas llegando a la escuela; Nathaniel usó su Tablet para entrar a la página de la Academia de Bellas Artes de Brera, en Milán, Italia. Había sido su sueño desde que era un niño ingresar a esa institución. Ahora estaba en su último año de instituto y debía comenzar a pensar en su futuro y su futuro estaba en Brera.
Era una academia que se dedicaba a enseñar la investigación y creación de arte, en una amplia gama de asignaturas y disciplinas. Al estar dentro del programa de la universidad podría obtener con un grado o licenciatura. Su objetivo era entrar al departamento de Diseño y Artes Aplicadas. La institución era muy estricta y difícil de ingresar; ate cualquier falta podría suspenderse los exámenes y se perdía el año de estudio.
Comenzó a hacer cuentas, se encontraba en la primera semana de septiembre, tenía seis meses para presentar su solicitud al Consulado de Italia, antes del quince de marzo del año siguiente. Agradecía haber mantenido una buena amistad con Lila, la hija del Cónsul, pues le facilitaría el trámite, aunque ahora la italiana estuviera en otro salón. Si lograba pasar el primer filtro, podría ser invitado a participar al examen de ingreso donde debía hacer una prueba de habilidad artística, una prueba de cultura general y su prueba de fuego: un examen del idioma italiano. Una vez que pudiera ingresar tendría que pasar el primer ciclo de licenciatura, con sus tres años de duración y luego dos años para su segundo ciclo.
Se venía algo tan enorme que podía sentir el estrés fluyendo por su cuerpo. Cerró la página y vio de protector de pantalla una fotografía que se había tomado con Marinette. De inmediato cambió la imagen por una de las instalaciones de Brera, tenía prioridades y no tenía tiempo que perder en cosas del corazón. Eso no le serviría de nada, su meta estaba tan cerca y casi podía tocarla, su enamoramiento no correspondido ya no le importaría.
Tenía que seguir puliendo sus habilidades. Crear un itinerario y no desaprovechar cualquier oportunidad para seguir dibujando y practicar su pintura.
Fueron llegando sus compañeros por lo que se acomodó en su lugar, como siempre, al último de la fila y detrás de Iván, quien lo cubría para que los profesores no lo molestaran mientras dibujaba.
Chloé entró al salón, siempre acompañada de Sabrina quien cargaba su bolso. Se colocó en su lugar junto a la mesa de Adrien y Nino, debía vigilarlo de cerca. Tenía un plan pero aún faltaba mejorarlo. En ese instante entraron tomados de la mano la pareja "estrella" o como Alya la había bautizado "Adrinette", la unión del nombre de los protagonistas del romance.
La rubia rodó los ojos al ver es expresión tan patética de "pareja", estaba por ir a separarlos cuando vio a alguien que le podría ser de ayuda al fondo del salón. Se iluminó como la respuesta a sus problemas. Sí, necesitaba un aliado y quien mejor que alguien enamorado de la panadera.
Marinette y Adrien vieron cómo es que la rubia estaba por reclamarles cuando cambió su ruta, hacia los escalones, algo planeaba y no les gustaría… en eso estaban de acuerdo.
—Vengo a plantearte un negocio. —Nath fue interrumpido cuando la rubia se sentó a su lado y cerró su libreta de dibujos.
—¿Acerca de qué? —Comentó con desanimo el chico quien trató de darle la espalda a la chica para que se fuera más rápido. Chloé nunca se acercaría a él con buenas intenciones y presentía de qué iba a hablar.
—¿No te molesta que estén tan felices? —preguntó con interés. —Tú, estas aquí, solo; mientras la estúpida panadera se contonea del brazo de Adrien. —La joven se acercó más al chico. —Yo sé que aun la quieres, sé que estás enamorado de ella y si te soy sincera ustedes eran una pareja envidiable.
—¿Qué quieres Chloé?
—Ayúdame a separar a Marinette y Adrien, quédate con ella mientras me dejan el camino libre con él. —Chloé ahora ya tenía completo su plan para separarlos.
