Ladybug se sonrojó por tal pregunta mirándolo como si hubiera perdido un tornillo. Chat Noir la observaba con curiosidad al ver que no decía una palabra, al rato el gato volvió a cuestionar: "¿Quién te gusta?"

— ¿Que te hace pensar que me gusta alguien? —Rebatió mirándolo fijamente— Nadie me gusta.

Expresó sintiendo como sus mejillas estaban acaloradas.

— ¡Oh! ¿Quién te gusta?

Ladybug chocó la palma de su mano contra su frente, para luego mirarlo con la ceja arqueada.

— ¿Me escuchaste? —Interrogó—Te dije que nadie.

— ¿Quién te gusta? —Volvió a preguntar como si su Lady jamás hubiera hecho esa interrogante.

— ¡Nadie! —Gritó ya acabando con su paciencia— ¿Cuantas veces más me lo vas a preguntar?

— Las veces necesarias hasta que me digas mi nombre —Repuso picaronamente. Ladybug mas roja que antes no supo que decir— ¿Quién te gusta? —Al minuto, de nuevo interrogó y Ladybug ya empezaba a querer empujarlo de la Torre Eiffel.

— Na...

No obstante antes de que pudiera negar el hecho de que una persona le gusta. Suspiró y fue a decir la verdad.

— Me gusta...—Tomó aire, armándose de valor— Hay un chico llamado Adrien que me gusta.

Chat Noir al oír como su nombre fue pronunciado por su Lady, se quedó inmóvil con un rubor extendiéndose por su rostro. No creyendo que funcionaria o más bien no pudiendo creer que había dicho su verdadero nombre. El de civil.

— ¿Adrien? —Ella asintió, muy avergonzada por hacer esa declaración a su compañero gatuno, ya sin poder mirarlo. Y el sin hacerse a la idea de que hablaba del mismo Adrien. Preguntó: ¿Apellido?

Ladybug arqueó una ceja ¿De enserio? Ella suspiró y al segundo "Agreste" salió de sus labios. Chat Noir que aún no lo podía creer, pregunto dónde vivía. Porque ella debía saberlo, si era él. Tenía que saberlo, si decía la dirección de su casa. Eso... eso...

— ¿Que más quieres? —Pregunto hastiada— ¿Su tipo de sangre? ¿Edad? ¿Una foto?

— Quiero saber si es el que me estoy imaginando —Respondió calmadamente ante lo histérica que se estaba poniendo su bichito. A pesar de que su interior era un mar de nervios. ¿Y si no llegaba a ser él? Estaba seguro que se iba a hundir.

— Chat —Suspiro al llamarlo— Es él— Le dijo de repente, roja de la vergüenza, señalando un cartel que tenía su foto. Chat Noir no podía apartar la vista de la campaña publicitaria de esa colonia, esa que hizo.

—¿De verdad? ¿No me estas mintiendo? ¿No es una artimaña para dejarte de molestarte?

Ladybug negó con la cabeza, aun teniendo las mejillas sonrojadas. Al verla así, supo que estaba diciendo la verdad.

— Bueno, ahora que sabes que él me gusta, es imposible que diga tu nombre —Declaró parándose de la vigas del monumento que hace momentos estaba sentada— ¡Ya no me preguntes sobre eso! —Anunció— ¡Me voy!

Marchándose de ahí aun teniendo las mejillas rosadas. Chat Noir que la observaba irse, en su cabeza se decía:

"Que equivocada estas, bichito" "Ya lo dijiste" "Dijiste mi nombre"

Mientras una sonrisa feliz e incrédula por partes iguales se extendía en su rostro.