Capitulo dos

Era una mañana helada en Hasetsu, nieve por todas las calles, techos de las casas y en los jardines. Yutopia estaba cubierta en una helada capa de nieve en la parte de enfrente del establecimiento. Yuri estaba dormido cunado su madre le habló desde el otro lado de la puerta de su habitación.

- Yuri, levántate y ayúdame a palar la nieve de la entra de la casa.

- ¿Qué? ¿Nieve? – preguntó Yuri algo dormido, decidió dar un vistazo por su ventana y confirmó lo dicho por su madre anteriormente – Cierto, apague mi teléfono para no recibir ningún mensaje.

Yuri se levantó con pereza de su cama, se vistió con ropa abrigadora y salió de su cuarto rumbo a la entrada y, antes de llegar. agarró la pala y se acercó a la puerta. Yuri escuchó uno, dos, tres ladridos y aun así abrió la puerta, entonces, un gran perro café le saltó encima, tirando al pelinegro.

- ¡Vicchan! ¡Estas más grande! – dijo Yuri muy feliz, hasta que se dio cuenta de algo – Espera un momento, no me digas que …

- Yuri, ya viste que caniche tan grande, se parece a Vicchan – dijo el padre de Yuri acercándose a él – Llegó esta mañana con un guapo extranjero, está ahora mismo en las aguas termales.

Yuri

No puedo creer lo que me está diciendo mi padre, solo conozco a un guapo extranjero que tiene un caniche como este. No dude ni un segundo más y salí corriendo de ahí como alma que lleva el diablo, tirando un par de cosas en mi camino, pero eso no me importó, entré descalzo a los baños que están antes de entrar a las aguas termales, empapándome los calcetines que traía puestos y volteando para todos lados, pero no lo vi, así que corrí hacia las aguas y cuando entre, lo vi. Victor estaba sentado del otro lado de las aguas termales, una toalla en su cabeza, mojado y totalmente desnudo.

- Victor, ¿Q-qué estás haciendo aquí? - eso sonó como un susurro, pero es que casi no puedo hablar de la emoción.

- ¡Yuuuriii! De ahora en adelante seré tu enternador y te haré ganar el Gran Prix – no lo puedo creer, que bueno que la fuente tapó su entre pierna, porque mi cara estaba roja como un tomate - ¿Si?

- ¿¡QUÉ!? – por un momento creí que me iba a desmayar de la emoción, pero no fue así.

Un milagro acaba de ocurrirme, y es que tal vez no sea muy tarde para mí para poder debutar en el patinaje artístico masculino, que mis sueños se conviertan en metas y poder alcanzarlas pase lo que pase.

No creí que este día llegaría. Victor, mi ídolo, mi sueño, mi primer amor, estaba aquí, enfrente de mí, dormido, abrazando a Macachin, vestido solamente con una yukata del onsen. La verdad es que mi mente estaba en otra dimensión, porque ni siquiera me percaté cuando llegó Minako-sensei por estar observando la hermosa figura que posaba tan calmada frente a mí.

- ¡Yuri, me enteré de todo! – me asusté por un momento, pero me calmé cuando volteé a verla – Entonces los rumores también son ciertos.

- ¿Cuáles rumores? – cierto no he visto las noticias en un rato.

- Que se retirará del patinaje un año.

- Pero, ¿¡por qué haría eso!? – eso me extrañó mucho ya que, si creí haberlo escuchado decir que iba a ser mi entrenador, pero no creo que el pentacampeón del mundo quiera a alguien tan malo como yo.

- Porque él te eligió a ti -no me puedo creer lo que me está diciendo Minako-sensei, Victor me eligió a mi sobre el patinaje, su vida, estaba tan conmocionado que me llevé una mano al corazón y cerré mis ojos por un momento.

En ese momento Victor empezó a despertarse y a levantarse de donde se había recostado de su largo viaje. Cuando estaba sentado se talló sus ojos, me volteó a ver y me sonrió, yo solo pude sonreírle con algo de timidez mientras mi cara se tornaba de un claro color rojo.

- Tengo hambre -lo dijo con tanto sueño que pensé que se veía adorable.

- A si – no sabía qué hacer y me asusté por un momento hasta que me llegó una genial idea, entonces no lo pensé dos veces y corrí a la cocina y le hablé a mi mamá – Mamá, necesito que le prepares a Victor el mejor plato de katsudon que hayas hecho, incluso mejor de los que me haces a mí.

- De acuerdo cariño, ahorita se lo preparo y se lo llevo – y como siempre, me sonrió.

- Gracias mamá, eres la mejor – y entonces regresé a donde se encontraban Victor y Minako-sensei hablando.

- Oh! Yuri, ya volviste – levante la vista para ver que Victor me hablaba – Estaba hablando con Minako-san para averiguar un poco más sobre ti, pero creo que es mejor escucharlo de ti. Dime que es lo que te gusta hacer Yuri.

- B-bueno yo… - no sé qué decirle, no sé qué más me gusta además del patinaje.

- Claro, además del patinaje – lo que más me tranquilizó fue la sonrisa que me dedicó en ese momento, sentí como si nos conociéramos de toda la vida, que podía decirle lo que sea.

- Lo que me gusta además del patinaje son los deliciosos platos de katsudon que prepara mi mamá.

- ¿¡Enserio!? Bueno entonces si te gusta tanto me gustaría probar uno de esos si no te molesta, porque de verdad que ahora sí muero de hambre.

- ¡Y que bueno que tengas hambre! Porque mi mamá está preparando el mejor katsudon que hallas probado en todo el mundo- puse mi mejor sonrisa, puesto que en realidad estoy muy nervioso.

- Really!?- lo dijo con una cara tan hermosa que me sonrojé, no creí que mi intento de sonrisa funcionara- Esperaré ansioso por provar tan magnifico manjar.

- No tendras que esperar mucho Vitya-chan.

Mi madre se acercó a nosotros con una charola con varios platos de katsudon. Minako-sensei se levantó y le agradeció a mi madre el gesto pero dijo que ya se retiraba, no sin antes despedirse. ¿Vitya-chan?, mi mamá no es así con mucha gente. ¿Será posible que sepa que es un alfa? Es posible, aunque mi madre sea beta.

-Bueno chicos los dejo para que disfruten su cena- ¡Espera un momento! ¿¡Nos va a dejar solos!? ¿¡Sólo Victor y yo!?

-No mamá, no es necesario- dije con algo de nerviosismo.

El tono nervioso de mi voz debió delatarme, porque mi madre esbozó una amplia sonrisa, se despidió con su mano y se fue cantarinamete hacia la cocina. Esto no podía ponerse peor si no fuera por el hecho de que me soroje como nunca, y Victor lo notó, porque me vio con un poco de preocupación en su cara.

-Yuri, ¿estás bien?- me lo pregunto tan suavemente que el sonrojo de mi cara se calmó un poco.

-S-sí, si, estoy bien-no sé porque me cuesta tanto hablar, pero pude esbozar media sonrisa.

Narradora

Estaban en un silencio incomodo, ya que Yuri estaba muy nervioso, al igual que Victor, pero a éste último ni se le notaba. Entonces Victor se le quedó mirando un rato, admirando al pequeño cerdito que tenía enfrente. Yuri inmediatamente se dio cuenta, pero no dijo nada, ya que le gustaba el hecho de que el mismísimo Victor Nikiforov, su amor platónico, lo estuviera observando.

De un momento a otro, sin que Yuri se diera cuenta, Victor se levantó de su lugar y se sentó junto a él. Un calor recorrió su cuerpo aunque por su espalda le pasara un escalofrío.

-Hay que comer juntos, Yuri- dijo Victor para romper ese silencio.

-E-está bien- se asustó un poco cuando Victor decidió romper el silencio- Itadakimasu- dijo mientras tomaba los palillos entre sus manos, juntandolas y guiandolas hacia su cara en forma de rezo.

Victor hizo lo mismo.

- Itadakimasu- y probó un poco del platillo.

Lo saboreo un poco y, entonces, su ojos brillaron de felicidad y una sonrisa en forma de corazón se formó en sus labios.

-Vkusno- dijo, todavía excitado por el delicioso desfile de sabores que se formó en su boca- ¡Yuri esto es delicioso!- y empezó a devorarlo como si no hubiera un mañana.

-Que bueno que te guste tanto.

-Sólo tengo una pequeña pregunta para ti- dijo cuando había terminado de devorar todo el interior del plato- ¿Por qué estas tan nervioso por estar conmigo? Es porque soy un alfa, ¿verdad?

Yuri no sabía que decir, el que fuera un alfa era una de las razones por las cuales se ponía nervioso, pero esa no era la más importante. Él sabía perfectamente que la razón era su amor no correspondido. Cuando estuvo en el Gran Prix Final el año pasado, pensó en no tomar sus supresores cuando quisiera acercarse a Victor, pero no tuvo el valor suficiente para acercarsele y no quería que sólo lo quisiera por su cuerpo para tener sexo. Yuri quería un amor más romántico, como de puareja casada con una casa e hijos o como novios enamorados paseando por el parque tomados de las manos.

-¿Yuri?- preguntó Victor, sacandolo de sus pensamientos.

-¡N-no!, no es eso- no podía pensar con claridad, mucho menos si Victor se acercaba tanto a su cara.

- ¿Entonces que sucede Yuri?- su tono de preocupación asustó un poco al japonés.

-Enserio no es nada- intentó formar una media sonrisa, pero salió más como una mueca.

-No creo que no sea nada- dijo Victor, tomando la mano de Yuri y acariciando el dorso de ésta con su pulgar- Tu mano está temblando.

Entonces Victor notó un leve sonrojo en la cara del japonés, pero no fue eso lo que le llamó la atención, sino un holor dulce como a flores que percibió su nariz. Cuando se dio cuenta lo que en realidad era ese agrabable olor que, aunque agrabable, le dio un calor inmenso que recorrió todo su cuerpo y empezó a sentirse algo agitado.

Victor

No me había percatado de su aroma hasta ahora y no lo podía creer. ¡Yuri estaba en su celo! Y yo estoy aquí con él, ¡mierda!, no sé que hacer.

Decidí que tal vez deba seguir algo de mis instintos y darle un poco de mi ayuda, así que pasé mi brazo derecho por atrás de su espalda sin tocarlo, apoyandola en el piso, y me acerqué un poco más a él, sé que está mal y no debería de hacerlo, pero mis instintos me están matando. Una de mis manos se puso en su muslo izquierdo y siento como un escalofrío recorre el cuerpo de Yuri al sentir mi mano.

-V-victor, ¿q-que haces?- ese tono que usa me encanta y como me gustaría arrancarle la ropa y hacerlo mío aquí en la sala, pero no puedo.

-Quiero saber más de ti, Yuri- su sonrojo hace que me excite cada ves más- Y creo que la única manera es estando más cerca.

No lo soporte más. Mi mano empezó a subir y bajar lentamente por su pierna, acercandome poco a poco a la entrepierna, mientras mi otra mano se despegó del piso y se poso sobre su nuca, acercandonos un poco más y, así, quedando nuestros labios a centímetros uno del otro.

Yuri está algo asustado y se nota. Está temblando y su sonrojo no desaparece ni un poco, siento que podría quedarse rojo para siempre si sigue así. Tambien con sus ojos, ya que los está cerrando muy fuerte.

-Tranquilo Yuri, no pienso hacer nada que no quieras.

-V-victor, ¿de qué hablas?-por fin abrió su ojos y pude ver esos hermosos orbes chocolate mirando mis ojos.

-De que tus hormonas me traen vuelto loco, Yuri Katsuki- creo que mi voz salió más sensual que antes porque se sonrojo más, si es que se puede.

-Oh no, ¡mierda!- creo que ya se dio cuenta- Olvidé tomar mis supresores, lo siento Victor.

-No te disculpes.

-¡Claro que sí! De seguro estás sufriendo, ahora mismo voy por ellos.

-No tienes porque- lo tomé de la mano y lo tumbe en el piso antes de que se terminara de levantar.

Me puse a horcadas sobre él y acerqué mis labios a su oído, juntando nuestros cuerpos un poco.

-Vamos a conocernos mejor y ya te dije, no voy a hacer nada que no quieras- entonces lami su oreja, adore esa reacción que tuvo.

Entonces levanté mi rostro para verlo mejor, su rostro desbordaba mil emociones a la vez y tenía unas inmensas ganas de besarlo, pero no pude, sabía que él era muy cohibido y que seguramente esperaba a alguien especial para ese tipo de cosas. Asi que sólo pude empezar con lamer su cuello y dejar pequeños besitos, ya que no podía dejar marcas significativas, una de mis manos empezó a pasar por debajo de su camisa, quería llegar a uno de sus pezones, pero algo me detuvo derrepente, y ese algo fue su mano.

-P-porfavor, no. No quiero que me toques con éste cuerpo- no puedo creer que me diga esto.

-Por eso no te preocupes Yuri, que no soy de los que busca sólo el cuerpo de alguien. Pero algo tengo que hacer con esto- y entonces toqué su entrepierna.

-Ah, Victor.

-Lo vez, sólo voy a ayudarte un poco.

-¡No, porfavor!- su tono me asustó un poco- Es algo… vergonzoso, pero… soy virgen.

-¡Jaja!- me reí por lo tierno que sonaba eso- Por eso no te preocupes Yuri, sólo voy a tocar hasta donde tú me digas.

Entonces procedí a levantar su camisa para poder alcanzar su pezones, mas no se la quite, y empecé a lamer uno de ellos para después succionarlo. Su dos pezones ya estaban duros, así que seguí lamiendo uno mientras mi mano estimulaba el otro.

El placer de Yuri era inimaginable, su espalda se arqueba cada vez que apretaba uno de sus pezones o mordisqueba el otro, pero yo quería un poco más. Dejé su pecho poco a poco mientras lamia y besaba cada parte de él, bajé a su esternón, su abdomen y me detuve un momento en su ombligo para dejarle un tierno beso, él se rió, pues mi respiración contra esa parte de su piel le daba cosquillas. Me levanté y le deje un tierno beso en su mejilla.

-¿Quieres que continúe un poco más, Yuri?

-Sólo un poco.

-¿Que tanto?, ¿Quieres que sólo te ayude a masturbarte o quieres un oral? Tú dilo y yo lo hago o, ¿prefieres tener sexo?- esa pregunta lo puso como loco y muy sonrojado.

-S-sólo, s-sólo el m-masa…

-¿El masaje?- no había entendido bien hasta que mi mente lo entendió un poco después- ¡Ah! Te ayudo a masturbarte.

Él sólo pudo asentir con la cabeza por la verguenza que sentía en ese momento, ya que es muy tímido para este tipo de cosas, supongo.

-Muy bien, masaje será- acentue mucho la palabra masaje.

Mis manos empezaron a deslizar su pantalón poco a poco, en eso, debajo de su ropa interior, vi como su miembro ya erecto, llamaba por atención, mi atención, entonces empecé a dejar pequeños besitos por arriba de su ropa interior. Yuri sólo exclamaba gemidos suaves, hasta que mi mano sacó su miembro ya erecto y le di un pequeño mordisco en la punta de éste, entonces Yuri dio un grito fuerte, pero no terminó de darlo porque tape si boca con mi mano que estaba desocupada.

-Shhh, Yuri- dije mientras intentaba calmarlo un poco, quitando mi mano de su boca y así acariciar su mejilla- Si gritas así alguien podria descubrirnos, y no quieres eso, ¿o si?

-Noo…

-Bien, ahora muerdete la mano o si quieres muerde la mía, pero intenta no hacer mucho ruido.

Yuri obedeció y se mordió su mano para amortiguar su voz, que aunque me gustaría escucharlo gemir más, no podemos ser descubiertos. Mi mano, entonces, empezó a acariciar su miembro de arriba a abajo con suavidad, mientras que me levantaba un poco para poder verlo mejor. La vista era hermosa.

Narradora

Los dos estaban algo agitados, más Yuri, pero Victor quería que éste se sintiera mucho mejor, así que empezó a subir de poco a poco la intensidad de la caricia que su mano le proporcionaba al miembro del japonés, volviéndose en algo parecido a estocadas rápidas.

Yuri se sentíae en el mimso cielo, pero no podía decirselo porque sería extraño decirle eso a alguien que apenas y lo conoce a él, además que se estaba mordiendo el dorso de la mano. Mientras tanto Victor decidió atacar de nuevo sus pezones para morderlos y dejarlos muy rojos.

-Te gusta, ¿verdad Yuri?- dijo con una voz muy sexy.

-Mmh

-Muy bien entonces amaras esto.

Entonces Victor apretó el miembro de Yuri para que éste expulsara un poco de semen y entonces, Yuri soltó otro gemido. Victor adoro ese sonido y lo hizo una y otra vez, haciendo que el japonés gimiera de placer. Volvió a masturbar el miembro de Yuri, el castaño ya no pudo más y se corrió, todo su semen quedó en su pecho y en la mano de Victor.

-Estuviste exelente, mi cerdito- dijo Victor, lamiendo su mano.

Yuri no sabía que decir, hasta que vio la erección del otro por debajo de su yukata. Estaba a punto de decir algo, pero derrepente escucharon unos pasos y lo único que pudieron hacer los dos, para no ser atrapados, era limpiarse con unas servilletas que estaban cerca y que Yuri se vistiera rápido.