Capitulo 1. "Filo de Espada"

En cuanto la ambulancia había arribado y el enfermo terminal fue puesto en la camilla, el cadete Johnson observó al vehículo alejarse con infinitas dudas ofuscando su cabeza. L había predicho que algo así sucedería y actualmente le interesaba conocer la verdad tras semejante acontecimiento, ya ni siquiera le importaban reprimendas o maltratos militares, si fue escogido entre tantos otros que patrullaban en la misma zona al ser el único que escucharía ordenes no oficiales, debía tratarse de algo sumamente importante y la violenta aparición de un hombre moribundo a pleno día lo confirmaba. Por eso, cuando su radio volvió a recibir una señal particular, no lo pensó un segundo en responder afirmativamente a la propuesta de brindar su cooperación.

"Cadete Allan Jhonson, ¿me copia?"

"Aquí. Acepto formar parte del movimiento. Ha ocurrido, el experimento que mencionaste al principio ha ocurrido en Downing Street, se trataba de un hombre que sufría de síntomas sumamente extraños"

"... Le agradezco el informe, cadete. ¿Ahora mismo se encuentra dentro de la ambulancia con el paciente?"

"No..." respondió casi avergonzado. "Cuando intenté abordar lo doctores me lo impidieron."

"Ya veo, es una lastima." Jhonson se impacientó cuando escuchó esa respuesta. ¿Sólo eso iba a decirle? "¿Es capaz de determinar a qué hospital se dirige?"

"Me parece que va en camino al Hospital General"

"Tiene sentido. Diríjase al hospital opuesto, más tarde nos ocuparemos del reciente suceso." El cadete se desentendió al oír esta instrucción pero no objetó nada, más interesado que nunca entorno a lo inexplicable. "Ahora que ha aceptado formar parte de mi investigación me veo obligado a ponerlo al corriente de mi situación y la suya a partir de este momento. Necesitamos privacidad. Recuerde no dar referencias sobre lo sucedido a nadie. Hasta que no estemos seguros de quienes son nuestros enemigos estamos atados."

"Entendido... ahora me dirijo allá"

El cadete bajó la radio y observó a las multitudes alrededor suyo, las cuales aún no se habían dispersado luego de que la ambulancia se había llevado al enfermo. Sin embargo, tampoco tardó en visualizar a uno de sus compañeros que se acercaban para controlar el desorden. Y, mientras lo veía poner la zona en cuarentena junto a las fuerzas policíacas, las palabras que le había dado L resonaban en su cabeza como un eco que le hacía dudar de todo y de todos. Aquel hombre había caído y a pocos segundos la policía comenzó a moverse, nadie debió informar a las autoridades, una persona normal solamente pensaría en llamar a una ambulancia, ¿por qué habían aparecido tantos hombres uniformados después de que todo hubiese terminado? No tenía sentido. La llamada de L no tenía sentido tampoco. Esa serie de casualidades casi parecían obra de un plan maestro. ¿Era demasiado pensar que el culpable de aquello hubiese estado ahí con él? Se detuvo, de nada le servía pensar en eso ahora, primero debía asegurarse de que el llamado L no se trataba de una trampa, primero debía determinar si le era conveniente confiar en alguien cuyo origen era desconocido. Lo primordial para él era considerar posibilidades y luego elegir.

"Johnson, al menos deberías ayudar" escuchó a su compañero decirle con acento agotado, el cadete en respuesta le dedicó una sonrisa.

"Lo siento, ¿te importaría cubrirme un momento? No me he detenido al sanitario y ahora mismo es una verdadera emergencia. Ya vuelvo." exclamó con fingida alegría y se retiró sin permitirle a su compañero responderle. Al hombre no le quedó de otra que desfojar su frustración con ayuda de una rabieta mientras veía a Jhonson marcharse a toda velocidad del lugar, atendiendo de mala gana las preguntas de la ciudadanía que no se dignaba a marcharse sin respuestas más concretas.

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Johnson no perdió tiempo en dirigir los pasos al hospital más cercano. No sabía en qué se estaba metiendo ni quería pensarlo tampoco, el sentimiento de curiosidad carcomía su cerebro y no podía pensar en nada más que darle una respuesta a todas sus preguntas. Siguió avanzando hasta por fin llegar a las puertas del hospital mencionado reteniendo el impulso de entrar pues, además de llegar a esas instalaciones, L no había especificado que debiera ir en busca de algún paciente para que la recepcionista le permitiera entrar o siquiera fingir algún padecimiento así que optó por esperar que L se comunicara de nuevo, cosa que no tardó mucho en suceder, por lo que el cadete se confundió mucho más. ¿Acaso estaba siendo vigilado? Ya que dudaba L tuviera la capacidad de adivinar cuánto tiempo podría durar caminando desde su posición inicial hasta ese hospital.

"¿Se encuentra ahora mismo frente al hospital o ha entrado a la sala de espera?"

"No, estoy afuera."

"Bien, eso facilitará las cosas. A cinco pasos de la entrada hay un cuenco de tierra con una planta, ¿puede usted verla?" La mirada de Johnson viajó por los suelos encontrando el hiervajo amarillo del cual L hacía referencia, mirándolo con extrañeza, no podía saber que secreto ocultaría ese adorno tan superficial. "Cave y encontrará una hoja doblada en seis partes"

Aún dudoso sobre realizar semejante acción, se arrodilló y comenzó a escarbar con los dedos, dirigiendo miradas de sigilo a sus alrededores pues no le gustaría que alguien lo viera y comenzara a pensar que sufría de sus facultades mentales siendo un adulto. Pero su vergüenza se disipó un poco cuando efectivamente encontró la hoja de papel y rápidamente la desdobló encontrando en su sucio interior un nombre escrito.

"Lo he encontrado, ¿qué voy a hacer con esto?" cuestionó, lo cual estaba lejos de lo que realmente quería preguntar. ¿Por qué alguien enterraría una hoja doblada con un nombre es una planta cerca del hospital? Eso sólo lo haría un niño. "¿Lo has enterrado tú?"

"No se desvíe de la situación central por favor, Cadete" le recordó L.

"En serio, ¿lo hiciste tú?" Johnson realmente quería sacarse esa duda de encima.

"Lo hice una ocasión cuando me enfermé y fui dado de alta justo en ese hospital" ante tan sencilla respuesta Johnson se preocupó. Si tuviera a ese tal L de frente seguramente lo llamaría loco y le sugeriría que buscara ayuda, considerando que se tratara de un hombre. Después de todo no podía ser un niño, ¿cierto? Un niño no podría manipular el sistema de radio para comunicarse con un militar, es sentido común, se convenció Jhonson. "Ese nombre que usted puede leer deberá usarlo para entrar a la habitación donde yace, una vez ahí podremos hablar con tranquilidad. Suerte"

La comunicación se cortó y el cadete Allan se dispuso cumplir su encomienda. No le fue difícil convencer a la recepcionista de que era un familiar de la paciente para que posteriormente fuera llevado a la habitación donde esta se encontraba. En el transcurso se preguntó qué le diría una vez entrara, Allan Jhonson nunca fue un individuo muy social o bueno para charlar con las mujeres, además estaba nervioso de que lo desconociera y por consecuencia la enfermera que caminaba delante suyo descubriera su mentira pero -en cuanto la puerta se abrió- todo su temor y sorpresa descendió a pesadumbre. Adeline Williams no se trataba de cualquier paciente enferma sino de una que yacía conectada a un aparato que la mantenía convida. Aquella era la razón por la que L no se había molestado en explicarle el procedimiento a realizar una vez la viera de frente, ella no podría darse cuenta que estaría ahí hablando con un investigador anónimo.

"... L" habló por medio del comunicador siendo apremiado con su atención enseguida.

"Si" correspondió el nombrado.

"¿Qué sucede aquí?" Allan quería saber cómo se atrevía L a jugar con sus sentimientos, el cadete Allan siempre fue una persona sensible emocionalmente y no podía concebir que L se aprovechara del estado de la joven mujer para usar su silenciosa habitación de base, no sospechó por un instante del significado por el cual L hubiese decidido llevarlo ahí.

"Ella se trata de la primera victima del virus al que usted se enfrentó hace poco." El cadete se sorprendió al instante por el informe. "Los doctores de aquel hospital determinaron que fue a causa de un accidente en su hogar pero Adeline Williams cayó en coma al poco instante de que adquiriera cierta medicina para controlar su asma. Su enfermedad se supone como un defecto de nacimiento pero, yo he descubierto que este padecimiento no se presentó en ella sino hasta después de ser inyectada por una campaña de salud para la prevención de la tos crónica. Tras recibir esa inyección comenzó a sufrir efectos secundarios y frecuentó el hospital de manera compulsiva. Los doctores no encontraban anomalías en su organismo y comenzaron a pensar de sus molestias como algo mental. Necesito averiguar cómo fue que se propagó esta bacteria invisible para causar que Adeline Williams fuese fulminada"

"¿Qué te hace pensar que el estado de esta mujer tiene relación con el hombre que fue retirado al Hospital General hoy?" quiso Allan saber pues Adeline Williams no mostraba signos tan grotescos como aquellos que había presentado el hombre de la calle. De echo, mientras Adeline sufrió de su sistema respiratorio, la última victima más bien parecía padecedora de otra clase de problemas.

"Los síntomas quizás puedan ser distintos para cada huésped pero los componentes sugieren un mismo origen. Es por eso que lo he contactado a usted, cadete. Adeline Williams, Bryan Coleman, Connor Gray y Frankie Robinson son los únicos pacientes de hospitales en Inglaterra que no han sido eliminados de los archivos medicos, el resto fueron lavados como si jamas hubiesen pisado el hospital pero actualmente nadie conoce su paradero."

"¿Cuál es el número de personas desaparecidas?"

"Estimo que 12, no... diría que un número aproximado de 39 ciudadanos." Las pupilas del cadete Johnson se dilataron. Era un número muy alto. ¿Cómo era posible que las autoridades del país no hubiesen puesto cartas en el asunto tratándose de una situación tan grave? No importaba la clase social, la vida de una persona no debía tomarse a la ligera sin importar sus antecedentes. "En realidad debo puntualizar que las bases militares son el primer sospechoso que poseo para resguardar información al respecto." Escuchar aquello hizo a Allan comprender; por tal motivo era que L se había enfocado en comunicarse con alguien de la milicia, pues si no le sería más complicado acceder a las bases en tiempo presente. "Una gran organización debe estar detrás de estos experimentos médicos, es indispensable adentrarse a los laboratorios para verificar si esta cadena de sucesos son obra terrorista, o algo más, para provocar la guerra en el país."

Y Johnson se reconoció turbado de adrenalina, ni siquiera sus superiores poseían conocimiento de ello, ese L debía ser un individuo sumamente capacitado, de otro modo no hubiese podido descubrir una amenazada de semejante magnitud cuando esta se desplazaba de forma tan sutil e invisible. Era cierto, con los desacuerdos monarcas un movimiento en falso traería irreversibles consecuencias. Muertes desarrolladas en secreto, si la realeza llegase a enterarse se haría la guerra. Debían evitarlo.

"Infiltrarme en el laboratorio militar es obligatorio para averiguar la verdad. ¿Es a eso a lo que te refieres, L?"

"Así es. Sin embargo, cadete, no me refiero necesariamente a buscar pruebas que señalen los laboratorios militares culpables de estas desapariciones. Quiero que encuentres a un científico que sea capaz de investigar sustancias nocivas por su cuenta, alguien que pudiera ser considerado un demente bajo disfraz. El tipo de persona a quien confiarías tu vida sin saber que cedes tu seguridad a un enemigo prometido de la humanidad."

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Las luces del mediodía entraban por la habitación, saturando con su brillo cada objeto conformando el espacio. Z cruzaba el umbral apartando la puerta sin consideración alguna por quien dormía plácidamente en la cama tendida. Los ojos de X no se dignaron abrirse para recibir a su interruptor, liberó tan sólo un quejido de ensueño, irritando aún más al malhumorado pelinegro que se detuvo frente a la cama.

"¿Por cuánto tiempo más vas a perder el tiempo?" preguntó dando una patada cargada de toda su ira al colchón, tratando despertar a su ocupante, deseando asesinarle. "Hace más de trece horas que amaneció y tú no haz hecho el intento por despertarte. ¡Un humano no está programado para dormir tanto! ¡Si haz estado durmiendo en el sillón de la sala antes de venir a esta pútrida recamara!" espetó Z con más violencia, reteniendo el impulso de retorcer el cuello de su proclamado camarada que al fin se levantaba de forma perezosa sobre la esponjosa superficie, sin abrir los ojos... ajeno.

"Tengo noticias sobre no. 46, Kevin Green es un fracaso." Los ojos de X se entreabrieron revelando un par de pupilas e iris nubladas por una estela blanquecina. "El virus no presenta los síntomas que quiero, no es tan perfecto como quisieras que fuera. Esta vez la piel de su huésped ha implantado la forma de una corteza pero ha sufrido un infarto sin completar el resto del proceso. Espero que lo entiendas, si no haces tu trabajo me veré obligado a desecharte como al resto de esos científicos inútiles."

X sonrió inclinando la cabeza, como enfocando su mirada al techo. En silencio. Misterioso.